Constelaciones familiares

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La Constelación familiar ( Familienaufstellung, en alemán, cuya traducción es colocación de la familia) es una terapia alternativa que afirma estar fundamentada en la antropología social, la teoría sistémica y el psicoanálisis.

Historia[editar]

Le debemos a Alfred Adler (1870-1937), eminente contemporáneo de Freud y precursor de la moderna psicoterapia, el término de «constelación familiar» como la posición de los miembros de una familia con relación a su edad y rol (Corsini 2002). En 1953 se encuentran los primeros artículos relacionados con constelaciones familiares en el American Journal of Orthopsychiatry: (Glauber 1953) y (Plank 1953). En 1961, Walter Toman, de la Universidad de Brandeis (Massachusetts), publicó un libro (Toman 1961) donde se presenta un análisis, basado en correlaciones estadísticas, de las características de los diferentes hermanos en una fratría, categorizando las personalidades en función del género y de su orden de nacimiento respecto a los otros hermanos (si se es el primero, el segundo hijo, etc.). En los estudios de psicología referentes a las familias, una constelación familiar es un análisis siguiendo criterios de esta índole. En 1993 Bert Hellinger, junto con Gunthard Webber y Hunter Beaumont, publicó “Zweierlei Glück. Konzept und Praxis der systemischen Psychotherapie” (Fortuna caprichosa. Concepto y práctica de la psicoterapia sistémica), editado también en inglés (Hellinger et al. 1998). En este libro se reportaban las observaciones empíricas de constelaciones familiares aplicadas en un contexto espacio-temporal, que hasta entonces era algo desconocido para el gran público. En su libro Love`s own thruths (Hellinger 2001), Hellinger comenta que su primer encuentro con las «constelaciones familiares» fue en Estados Unidos, cuando en los años 70 asistió a un taller dado por Ruth McClendon y Les Kadis.[1]

Así pues, buena parte de la popularización de las constelaciones se debe al Alemán Bert Hellinger, filósofo,[2] pedagogo,[2] antropólogo[2] y teólogo nacido en 1925. Fue misionero católico en Sudáfrica durante 16 años. Se formó en el psicoanálisis[2] en la Escuela de Viena y se encaminó hacia las comunicaciones interpersonales en el último cuarto del siglo XX; así desarrolló su propio modelo de Terapia Sistémica.[2]

Durante la década de los ochenta conoció las leyes a través de la cuales se generan identificaciones y consecuencias trágicas entre los integrantes de una familia.[2] Su Teoría de las Constelaciones Familiares, dirigida a la solución, es una de las terapias alternativas más populares para sanar las relaciones en el núcleo de la familia.[2]

La teoría de las constelaciones familiares toma su nombre de la expresión junguiana[3] y es una herramienta con la que se pretende examinar la capacidad determinante de la memoria interpersonal[3] y de los sistemas familiares de conducta.[3]

Técnica[editar]

Las constelaciones familiares reconocen que existe una transmisión de conflictos, preocupaciones familiares y comportamientos a través de las generaciones, que determinarán los problemas psicológicos actuales. Esta transmisión es ajena a la genética, se infiere que es más bien cultural, ya que no se puede explicar completamente por la historia de aprendizaje de cada individuo sino que se remonta a su familia de origen como padres abuelos u otros parientes lejanos.[4]

Conciencia Inconsciente[editar]

La teoría de Hellinger dice que nos guía una conciencia grupal o colectiva, los miembros de una familia por ejemplo están influidos por un tipo de conciencia común; sin embargo esta ya no es consciente.[3]

El origen de este tipo de conciencia se remonta al origen de la raza humana, cuando existían pequeñas comunidades, integradas por 20 ó 30 individuos. Todos ellos vivían juntos y actuaban de la misma manera, cuidando el bienestar del grupo sin tener deseos individuales que fueran al contrario de los demás, ya que en esta época era primordial sobrevivir; para esto cada integrante de la comunidad era esencial, el grupo no podía darse el lujo de perder a uno de ellos y los individuos no se podían separar de esta sin correr peligro. Todos los integrantes se pertenecían y dependían unos de otros, el alma común cuidaba que ninguno se perdiera y que cada uno sirviera al grupo. No requerían pensar en qué era lo correcto. Una fuerza los inducía hacia alguna dirección. Si no buscaban el beneficio del grupo, un malestar, la culpa fungía como sentimiento regulador que los reorientaba hacía el bienestar de todos.[5]

Por otro lado existía un orden que proporcionaba a cada uno un papel determinado. El que nacía primero tenía un mayor rango. Se le otorgaba un lugar a cada integrante de acuerdo a la antigüedad. No había conflicto, todos conocían su posición dentro del grupo.[6]

Más adelante estos grupos se toparon con otros, con lo que se vieron obligados a diferenciarse de los demás; entonces, donde siempre había habido igualdad, empezaron las rivalidades y las divisiones; así comenzaron los conflictos sobre quién tenía más derecho que el otro, por lo que apareció la conciencia personal, opuesta a la colectiva.[7]

Esto originó que con el paso del tiempo se fuera olvidando la conciencia colectiva; y aunque fue suprimida esta sigue guiando las decisiones de las personas, esta es la que se opone a los deseos personales y a lo que muchas veces las personas creen que tienen el derecho de hacer, cuando este es el caso, en muchas ocasiones, fracasan.[8]

El explicar todo esto, ha sido la tarea de la Teoría de las Constelaciones Familiares.

Principios que rigen el trabajo[editar]

  • Derecho a la pertenencia

Todos los miembros de un sistema familiar tienen los mismos derechos de pertenecer a él[9] lo que implica también comprometerse a conservarlo y renovarlo.

Cuando en la familia no existe un equilibrio entre lo que los miembros toman y reciben se genera un disgusto y sentimientos de culpa. Este intercambio crea vínculos mutuos.

  • Quien lleva más tiempo tiene prioridad

La persona que llegó antes tiene prioridad sobre los demás, ya que al unirse obtuvo derechos que no tienen los que se unieron después y estos últimos deben reconocer dichos derechos. Reconocer a los que estaban en el pasado aporta muchos beneficios ya que pueden usar esa experiencia. Los creadores del sistema siempre merecen una mención especial.

  • Fortalecer o debilitar

Dependiendo del lugar que ocupa la persona dentro de la familia es la forma en la que se siente; cuando está en el lugar correcto, esto le proporciona una sensación de seguridad, serenidad y fuerza para seguir con sus funciones. En cambio, cuando el individuo no ocupa el lugar que le corresponde, tiene fantasías de grandeza y esto lo debilita.[9]

  • La conciencia de grupo

Existen dos tipos de conciencia. La personal, que es la de cada individuo, y la de grupo, que es aquella que no sentimos, pero que rigen las decisiones, se pueden percibir sus efectos. Esta última es la que le da, al grupo, la consciencia de supervivencia, así es como algunas veces algún miembro del grupo tiene que ser "sacrificado" para mantener este equilibrio. En las constelaciones, lo que se hace, es ver quién dio y quién obtuvo.[9]

Implicaciones sistémicas[editar]

Esta técnica asegura que los integrantes de una familia están unidos por estrechos lazos de amor y lealtad. Con el objetivo de reducir el sufrimiento de otro, una persona decide traer infelicidad a su propia vida; todo esto a consecuencia de un amor mal entendido en donde se está dispuesto a darlo todo para la dicha del otro miembro, que quizás haya fallecido a una edad joven, tenga problemas de salud o fue excluido del sistema. De este acto no se percata el individuo ya que sucede inconscientemente y esto origina lo que se conoce como Implicaciones Sistémicas. Una implicación consiste en que un integrante del sistema se adjudica los sentimientos, actitudes y/o patrones de vida de un ancestro.[10]

Existen dos tipos de implicaciones sistémicas:

1. Arrogación: Cuando un descendiente toma algo que no le pertenece o corresponde, apropiándose el derecho o la responsabilidad de otra persona; dentro de esta implicación se encuentran las siguientes:
  • Identificación: La persona hace suyos los sentimientos y el lugar de otro miembro del sistema. Por ejemplo, una hija se enfada con su padre debido a que su madre le transmite el enojo que esta siente hacia él.
  • Parentificación: Los más jóvenes toman el lugar de los ancestros, máximo dos generaciones atrás. Por ejemplo, el hijo mayor toma el lugar del padre y se hace cargo de sus hermanos.
  • Doble Transferencia: Cuando se transfieren el sujeto y el objeto, tal como cuando un descendiente tiene sentimientos de un antepasado y lo manifiesta hacia alguien exterior a la familia. Por ejemplo, una nieta se enoja con su esposo al transferir el enojo de su abuela con su abuelo.
  • Reivindicación: Se trata de la búsqueda desesperada de culpables. Se pretende hacer justicia donde los antepasados fueron despojados o vulnerados. Por ejemplo, un hijo quiere vengarse por el asesinato de su padre matando a alguien del sistema del asesino.
  • Exclusión: Esta implicación se da cuando un pospuesto se arroga el derecho de un miembro excluido del sistema tomando su lugar. Por ejemplo, un nieto toma el lugar de un abuelo excluido por su padre.
2. Compensación negativa: consiste en que un individuo pondrá su destino en el de algún antepasado para sentir que va de acuerdo al sistema. La acción se antepondrá al sufrimiento y la inconformidad. Las distintas retribuciones negativas se presentan a continuación:
  • Expiación: adjudicarse los problemas de otros y pagar por ellos. un ejemplo claro de esto son aquellas personas que presentan enfermedades que involucran varios órganos como puede ser la diabetes mellitus, hipertensión, SIDA, etc.
  • Retribución: librarse de todo tipo de responsabilidad a cambio de otorgar cosas para alcanzar un beneficio, un ejemplo de esto es, una madre que abandona a su hija con los abuelos para conseguir su libertad.

Sentimientos en la intervención[editar]

Hellinger explica cuatro tipos de sentimientos que pueden ayudar durante una intervención:[11]

  • De tipo primario: estos son los que tienen que ver con lo que ocurre en ese preciso instante, dando fuerza y generando una acción. Son simples y ya que alcanzan rápidamente su objetivo tienen poca duración. La persona que presenta estos sentimientos es fuerte. Un ejemplo de este sentimiento, puede ser el dolor por una separación.
  • De tipo secundario: estos impiden la acción, absorbiendo la energía y generando duda en el individuo. Son personas que se presentan como víctimas, que se basan en pensamientos como: " los demás no me quieren", " siempre pasa lo mismo", etc. Son sentimientos que se exageran y dramatizan, convenciéndonos de que la persona no puede hacer nada, y ya que estos sentimientos pretenden que el individuo no haga nada, son muy duraderos. Un ejemplo, puede ser el sentimiento de venganza.[12]
  • Sistemáticamente adoptados: son aquellos por los que una persona está fuera de sí, y los demás no pueden hacer nada por ella ya que son ajenos y que se percibe que no corresponden con la situación actual de la persona.
  • Meta- sentimientos: estos se presentan sin emoción, más bien son una fuerza, como el valor, la humildad, etc. La sabiduría es un conjunto de todos estos meta- sentimientos, la cual marca un actuar sabiendo lo que se tiene que hacer y lo que no. Se adquiere mediante el esfuerzo y la experiencia.[13]

Método[editar]

En las constelaciones familiares, los representantes de los miembros de una familia perciben las sensaciones de quienes representan, aunque no haya habido un contacto previo entre estas personas. Esto ayuda a aclarar los asuntos pendientes, delimitando la responsabilidad y lugar de cada individuo dentro del sistema familiar.[2]

El método consiste en que cada persona, con ayuda de representantes configura su constelación familiar; con esto se sacan conclusiones acerca del sistema, de su estado actual, buscando soluciones de los problemas que se plantean.[2]

Las personas son capaces de percibir patrones y estructuras en las relaciones, quedando estas memorizadas, sirviendo como esquemas afectivos y cognitivos que definen el actuar de la gente. Las constelaciones familiares ayudan mostrando representaciones que escenifican determinados contextos sistémicos. Los representantes de los miembros del sistema familiar perciben y reproducen la situación en general, permitiendo que surja información sobre las estructuras e interacciones en el sistema, haciendo posible el desarrollo de una solución.[2]

En la configuración de la constelación el terapeuta puede experimentar el proceso, primero como observador externo y más adelante como participante directo, ocupando un lugar en la representación de la solución. Dentro de la configuración están los representantes, el cliente, los observadores y el experto, y todo el grupo puede modificar sus representaciones sociales del problema planteado.[2]

Tipos de Constelaciones[editar]

Existen dos tipos de técnicas en el trabajo de constelaciones familiares: Grupal e Individual.[14]

  • Constelación individual: Este tipo de terapia, trabaja con muñecos terapéuticos que representan a los miembros de la familia. Esta sesión sólo se desarrolla con el constelador y el constelante, y es una ventaja para las personas a las que les cuesta trabajo abrirse ante otras.
  • Constelaciones en grupo: En esta técnica el constelante expone su tema a los demás miembros del grupo y los demás individuos representan a los otros integrantes de la familia. En algunos casos, el constelante sólo expone su inquietud al constelador, de tal forma que los participantes no saben el tema a resolverse evitando influir positiva o negativamente en el mismo.

Algunas técnicas relacionadas con el uso de objetos en la consulta individual con “Constelaciones Familiares”.

Hoy en día se encuentra tan desarrollada esta técnica que es frecuente encontrar facilitadores en CF. (Constelaciones Familiares) que trabajan con diferentes objetos, como huellas e imágenes cuadradas y circulares, hechas con fomi, que representan hombres y mujeres respectivamente; así como con figuras de madera de diferentes formas y colores, inclusive con Cartas de Tarot (uso de los Arcanos Mayores) y figuras hechas por el mismo consultante con barro o plastilina, y ni que decir de los dibujos hechos en hojas de papel, que sirven de apoyo para encontrar el lugar que el consultante tiene en su familia. Otra de las ventajas que ofrece, independientemente de que se puede realizar el proceso terapéutico “uno a uno” y sin necesidad de contar con un grupo de personas, es que desde una meta posición, el consultante puede identificar el mapa conceptual de la dinámica familiar que sustenta el conflicto que lo perturba y que lo mantiene vigente, para de esta manera tomar consciencia de cómo resolverlo. Es entonces que los objetos se pueden usar como: instrumentos de evaluación, como promotor de una mejor alianza terapéutica, como apoyo para evocar eventos sin resolver, como disparador del proceso de cambio (sabemos que con solo observar la imagen hay un cambio interno muy profundo).

¿En qué casos se utiliza?[editar]

Las Constelaciones familiares se enfocan a problemas emocionales inespecíficos. No se recomienda su uso para atender situaciones para las cuales existen tratamientos comprobados y avalados por las autoridades sanitarias. Esta limitante permite a un constelador trabajar sin caer en el intrusismo profesional o crear falsas expectativas de los resultados.

Últimamente se han propuesto aplicaciones dentro del ámbito escolar, en la solución de conflictos padres-escuela o entre los compañeros, en el salón de clases. Otras áreas de aplicación sugerida son la laboral, la consultoría de organizaciones y empresas, bajo el supuesto de que las sesiones pueden llegar a servir para tomar decisiones relacionadas con recursos humanos y logística.[15]

Finalidad[editar]

La finalidad de esta terapia es delimitar conflictos de origen familiar, social y laboral que afectan la vida cotidiana, en el supuesto que para restituir el orden original permite la circulación normal de su vida. Se ha propuesto que este tipo de terapia no sólo sana al individuo sino que mejora al grupo o familia a la que pertenece. También se ha sugerido que no sólo tiene efecto en el pasado y presente sino que también las futuras generaciones podrían recibir un beneficio, al evitar que cometan los mismos errores que sus antepasados.[16]

Dentro de la psicoterapia de Constelaciones Familiares, la idea es que la persona se dé cuenta de sus problemas, con la finalidad de brindarle una solución, ayudándola a colocarse en el lugar que le corresponde dentro de su sistema, buscando que tenga armonía en su vida.

Algunos de los objetivos finales de las constelaciones serían:

  • Solucionar conflictos con la pareja, los padres, los hijos, los hermanos y otros miembros del sistema familiar.
  • Equilibrar los sistemas familiares, sociales u organizacionales.
  • Enfrentarse con el miedo a la muerte y a las separaciones en general.
  • Aclarar y diferenciar los sentimientos hacia otras personas.
  • Comprender que las acciones siempre tienen consecuencias.
  • Recuperar el equilibrio interior.
  • Alcanzar la paz y la felicidad que necesita nuestra vida.
  • Liberar la energía personal y familiar.
  • Permitir al individuo poder vivir su propia vida.

Críticas[editar]

No existe evidencia científica publicada por revistas especializadas que avalen el carácter científico de las constelaciones familiares. Por lo tanto, su fundamento, utilidad y resultados no han sido sometidos a experimentación, lo que impide saber a la fecha si realmente existen resultados directamente atribuibles a esta técnica. Esta situación ha sido denunciada en diversas publicaciones.[17]

Impacto en América Latina[editar]

La metodología desarrollada por Hellinger ha tenido una importante recepción en América Latina gracias a la falta de regulación sanitaria en intervenciones psicoterapéuticas. Un número creciente de terapeutas no calificados y sin formación clínica han incorporado esta herramienta en su cartera de servicios debido al interés de pacientes y simpatizantes de terapias alternativas.

Esta situación ha propiciado un incremento en la demanda sobre la formación y entrenamiento en la metodología de constelaciones familiares. Múltiples institutos y pequeñas academias promueven talleres breves, cursos y diplomados sobre constelaciones. Desafortunadamente, a pesar de que existen muchos centros de estudio, la regulación y control de contenidos sobre la formación de los futuros facilitadores se ve sesgada, pues no existe un patrón y consenso sobre las líneas de trabajo y los instructores.

Referencias[editar]

  1. Quaini, Alicia (2012, Julio). Rutas de salida: para liberarse del sufrimiento innecesario. 
  2. a b c d e f g h i j k Pacheco, Belem (2008, Marzo). «¿Qué son las constelaciones familiares?». UARICHA:  p. 32. http://www.psicologia.umich.mx/downloads/UarichaWeb/Uaricha10/Quesonlasconstelacionesfamiliares.pdf. Consultado el 18 de octubre de 2010. 
  3. a b c d Hellinger, Bert (2009). «El inconsciente colectivo y las Constelaciones Familiares». Cuadernos de Información y Comunicación 14:  p. 83. http://revistas.ucm.es/inf/11357991/articulos/CIYC0909110083A.PDF. Consultado el 21 de octubre de 2010. 
  4. Alonso, Op. cit., p. 84
  5. Ibid., p. 84
  6. Ibid., p. 84
  7. Ibid., p. 84
  8. Ibid., p. 85
  9. a b c Gómez, Francisco (2005). «Investigación sobre la aplicación del método de las constelaciones familiares de Bert Hellinger a la supervisión clínica». Revista IIPSI 8:  p. 33. http://eprints.ucm.es/5508/1/a03.pdf. Consultado el 21 de octubre de 2010. 
  10. Medina, Belem (2008). «¿Qué son las constelaciones familiares?». UARICHA 10:  p. 35. http://www.psicologia.umich.mx/downloads/UarichaWeb/Uaricha10/Quesonlasconstelacionesfamiliares.pdf. Consultado el 26 de octubre de 2010. 
  11. Gómez y Pérez. Op. cit., p. 34
  12. Ibid., p. 34
  13. Ibid., p. 35
  14. «Terapias». Consultado el 25 de octubre de 2010.
  15. Alonso, Op. cit., pp. 84 y 85
  16. Corredor, Elizabeth. «Constelaciones Familiares». En buenas manos. Consultado el 25 de octubre de 2010.
  17. Nimis, Herman. «La controversial terapia de Bert Hellinger». Alert!. Consultado el 27 de agosto de 2012.

Bibliografía[editar]

  • Alonso, Y. (2005, Abril). Las constelaciones familiares de Bert Hellinger: Un procedimiento psicoterapéutico en busca de identidad. International Journal of Psychology and Psychological Therapy, 5, Artículo 001, 83-94. Universidad de Almería, España. Obtenido el 18 de octubre de 2010, de: http://redalyc.uaemex.mx/pdf/560/56050107.pdf
  • Cohen, Dan Booth (2009), I Carry Your Heart in My Heart: Family Constellations in Prison, Carl Auer-Systeme Verlag International .
  • Cohen, Dan Booth (2005), «Begin with the work: Constellations in large group sysyems.», en E.J. Lynch & S. Tucker, Messengers of healing: The family constellations of Bert Hellinger through the eyes of a new generation of practitioners., Zeig, Tucker & Theisen .
  • Franke, Ursula. (2003), The river never looks back: Historical and practical foundations of Bert Hellinger’s family constellations, Carl-Auer-Systeme Verlag .
  • Hellinger, B. (2009). El inconsciente colectivo y las Constelaciones Familiares. (Trad. E. Aladro). Cuadernos de Información y Comunicación [en línea], 14, 83-88. Universidad Complutense de Madrid, España. (Original en inglés, 2001). Obtenido el 21 de octubre del 2010, de: http://revistas.ucm.es/inf/11357991/articulos/CIYC0909110083A.PDF
  • Lynch, Ed; Tucker, Suzi (2005), Messengers of healing: The family constellations of Bert Hellinger through the eyes of a new generation of practitioners., Zeig, Tucker & Theisen .
  • Payne, John L. (2005), The Healing of Individuals, Families and Nations: Trans-generational healing & family constellations, Findhorn Press .
  • Payne, John L. (2006), The Language of the Soul: Trans-Generational Healing & Family Constellations, Findhorn Press .
  • Quaini, Alicia; Diego Ayala, Ulises. (2012), Rutas de salida: para liberarse del sufrimiento innecesario, Editorial carena . http://www.rutasdesalida.com/
  • Singer, Margaret Thaler; Lalich, Janja (1996), Crazy Therapies, Jossey-Bass .

Enlaces externos[editar]