Asambleas romanas

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El tribuno Cayo Sempronio Graco presidiendo el Concilium Plebis.

Comicios o asambleas romanas eran un grupo de instituciones esenciales en el gobierno de la Antigua Roma y, junto con el Senado romano, los principales órganos de representación política del Populus Romanus ("pueblo romano"). A diferencia de las cámaras legislativas modernas, estos cuerpos representativos combinaban poderes y funciones de orden legislativo, judicial y ejecutivo junto con los cargos que elegían: las magistraturas romanas (mientras que al principio -en la Monarquía romana- el Senado era una cámara deliberadora, y no poseía poderes legislativos ni jurídicos, pero con el tiempo -en la República romana- se convirtió en el centro del poder político). Aunque no existía una separación de poderes, el intrincado equilibrio constitucional fue notablemente elaborado. Los comicios o asambleas poseían poderes amplísimos, incluso el de hacer leyes retroactivas (ex post facto).

Se distinguían dos tipos de asamblea: los comitia o comitatus (etimológicamente "ir juntos") y los contio o conventio ("venir juntos" -véase también conventus-). La palabra comitia (el plural de comitium, término que identifica a un lugar de reunión especialmente construido -como los hall germánicos-) se usaba para designar la asamblea convocada en un lugar apropiado para tomar una decisión sustantiva (legislativa, judicial o la elección de los cargos públicos). La palabra contio se usó quizás ocasionalmente para designar tales reuniones a finales de la República, pero normalmente designaba las reuniones que simplemente recogían la voz del pueblo (vox populi) a través de los aplausos y los abucheos, sin que tal cosa resolviera ningún asunto o se tomara una decisión con valor legal, aunque sí tenían un valor político (el pulso de la opinión pública); estas asambleas se reunían para escuchar pronunciamientos públicos (como los edictos de los magistrados) o presenciar un juicio o una ejecución, con poca o ninguna restricción y sin las solemnidades de procedimiento (inauguratio, templum, iure) propias de los comitia. Por su parte, la palabra concilium era un término general aplicado a cualquier reunión política, y se usaba frecuentemente para denominar en latín a las de los pueblos no romanos; también se asociaba a las asambleas deliberativas romanas, probablemente por la proximidad fonética a la palabra consilium. Concilium era el término común para designar a las reuniones de la plebe romana, aunque a veces también se utilizaba para denominar a las asambleas de todo el populus. Raramente se utilizaba como un término técnico, sino para poner énfasis en la identificación de quiénes eran los miembros de la asamblea (por ejemplo, un concilium de la plebe o de los latinos) y no en su estructura formal (en cuyo caso se utilizaba la palabra comitia, como por ejemplo en los comitia quaestoria, que elegían a los cuestores).[1]

En teoría los distintos comitia ("comicios") eran asambleas que operaban sobre las bases de la democracia directa, en la que eran todos los ciudadanos romanos, y no sus representantes electos, quienes ejercían directamente su derecho al voto; aunque no individualmente, sino agrupados en distintas categorías sociales.

Legendariamente, en la fundación de Roma (753 a. C.) se crearon el Senado y los Comitia Calata, cuyas funciones pasaron a los Comitia Curiata[2] ("comicios curiados") con las reformas de Servio Tulio. La asamblea o comicios curiados funcionaron como el principal órgano legislativo durante la Monarquía, pues aunque su competencia principal era la elección de cada nuevo rey (la romana era una monarquía electiva), también poseía unas rudimentarias competencias legislativas. Poco después de la expulsión del último rey y la fundación de la República (509 a. C.), los principales poderes legislativos se transfirieron a dos nuevas asambleas: los Comitia Tributa ("comicios tribunados", en los que el pueblo se organizaba según su pertenencia a cada una de las tribus) y los Comitia Centuriata ("comicios centuriados", en los que el pueblo se organizaba según su pertenencia a cada una de las centurias). Posteriormente, en el contexto de las luchas entre patricios y plebeyos, dado que únicamente los patricios tenían acceso al Senado, se fundó una nueva asamblea que sólo agrupaba a los plebeyos: el Concilium Plebis[3] ("consejo de la plebe"), a la que se dotó de extensos poderes. La crisis de la República conllevó la ruptura del equilibrio entre las asambleas, el Senado y las magistraturas, y condujo a la transformación del sistema político, convertido en Imperio romano con el Principado de Augusto (año 27 a. C.) Bajo el sistema altoimperial los poderes de las asambleas eran ejercidos de hecho por el Senado (que el emperador manejaba a su antojo como princeps), aunque continuaron las convocatorias formales para la constitución de los distintos comicios y se llamaba a los ciudadanos a ejercer su voto. Además, las distintas asambleas continuaron sirviendo para propósitos organizativos. Con el paso del tiempo y la transformación del sistema político en el sistema bajoimperial (Dominado), los comicios o asambleas dejaron de convocarse.

"... Si se vota por clases, los comicios son Curiata, por curias; si se vota según el censo y la edad son Centuriata, por centurias: en fin, se les llama Tributa, por tribus, cuando se vota según el domicilio..."

Aulo Gelio: Noches Áticas; XV-27

Comicios o asamblea por curias[editar]

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El comicio por curias era la más antigua asamblea romana después de los Comitia Calata. Cada una de las tres tribus antiguas tenía diez curias, y estas a su vez cien hombres. En total eran entonces tres mil personas que constituían las curias juntas. Este órgano, en un principio, elegía a los más altos magistrados, pero posteriormente sólo confirmaba e inauguraba las elecciones de la asamblea por centurias.

Comicios o asamblea por centurias[editar]

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El comicio por centurias incluía a patricios y plebeyos organizados dentro de cinco clases económicas (aunque la estructura socioeconómica, más allá de la representación política, tuviera en realidad una cúspide formado por la clase senatorial y la clase ecuestre) y distribuidos entre divisiones internas llamadas centurias. La membresía de la asamblea requería cierto estatus económico y poder, el cual principalmente recaía en los miembros de la primera y segunda clases. La asamblea se reunía anualmente para elegir a los cónsules y pretores, y cada cinco años para elegir a los censores. También para tratar casos de perduellio ("alta traición"), aunque esta última función cayó en desuso después de que Lucio Apuleyo Saturnino introdujera un formato más realizable: la maiestas minuta ("traición pequeña").

El voto no se ejercía individualmente, sino que cada uno era contado dentro de su centuria y determinaba el voto final de cada una de ellas. El total de centurias era de 193. A causa de que sólo las primeras 18 centurias (reservadas a la clase patricia) junto con las 80 siguientes (reservadas a los que contaban con una riqueza superior a los 100.000 ases) alcanzaban la mayoría absoluta, las otras centurias, por mucho que representaran a la mayoría de la población, no llegaban a tener ninguna trascendencia en el resultado final de las votaciones.

En una tribu había grupos, y según la riqueza (medida monetariamente en ases) que tuvieran los ciudadanos forman parte de una centuria u otra. Había dos centurias por clase social (senior y junior) y cinco clases sociales, por lo que había diez centurias por tribu y 350 en total. Además, había 18 centurias que eran de equites y 5 centurias que eran de capiti censi, por lo que había en total 373 centurias. La votación se ganaba con las primeras 187, que daban el mismo voto, y luego se dejaba de votar. De la primera clase, ya había 70 centurias y entre las centurias de las tres primeras clases ya ganaban las elecciones, con lo que no era necesaria la participación de las demás clases inferiores. Con esto, personas sin tierras, que se hubieran enriquecido por el comercio, como podían ser los ciertos plebeyos, podían acceder a las centurias más elevadas, con una mayor importancia social y legislativa. Tal posibilidad se estableció a partir de la ley de Apio Claudio en el 312 a. C. Por otra parte, los que tenían menos de 11.000 ases, los capiti censi o proletarii podían votar por medio de una agrupación de cinco centurias. Como votaban primero los de las clases altas, con las tres primeras clases ya se llegaba a mayoría absoluta.

La creación de los comicios centuriados hizo perder parte de sus atribuciones a los comitia curiata, que solo conservaron actos menores y protocolarios, como recibir el juramento de los cónsules. Desaparecieron lentamente, y a fines del siglo III a. C. ya no constituían ningún poder. Los comicios centuriados adquirieron las funciones de los curiados. Elegían cónsules, senadores y magistrados, decidían sobre la guerra y la paz, legislaban y decidían sobre apelaciones. El auge de los comicios tribunados les hizo perder parte del poder, conservando la elección de los cónsules y censores. Al principio sus decisiones debían ser refrendadas por el Senado, pero a finales del siglo III a. C. ese trámite ya no era necesario.

Monarquía[editar]

En la división se tiene en cuenta la riqueza territorial:

  • Ciudadanos de primera categoría. Más de 5 hectáreas. Son 80 centurias.
  • Ciudadanos de segunda categoría. Entre 5-3,75 hectáreas. Son 20 centurias.
  • Ciudadanos de tercera categoría. Entre 3,75-2,5 hectáreas. Son 20 centurias.
  • Ciudadanos de cuarta categoría. Entre 2,5-1,75 hectáreas. Son 20 centurias.
  • Ciudadanos de quinta categoría. Entre 1,75-0,5 hectáreas. Son 30 centurias.
  • Ciudadanos de sexta categoría. Son la clase que forman los capite censi, es decir, los que no se recogen dentro del censo. Son 5 centurias.
  • Ciudadanos de séptima categoría. Grupo de los caballeros. Son 18 centurias.

República[editar]

Reforma del 312 a. C. Usa como patrón de riqueza la cantidad monetaria:

  • Ciudadanos de primera categoría. Más de 100.000 ases. Son 80 centurias.
  • Ciudadanos de segunda categoría. Entre 100.000-75.000 ases. Son 20 centurias.
  • Ciudadanos de tercera categoría. Entre 75.000-50.000 ases. Son 20 centurias.
  • Ciudadanos de cuarta categoría. Entre 50.000-25.000 ases. Son 20 centurias.
  • Ciudadanos de quinta categoría. Entre 25.000-11.000 ases. Son 30 centurias.
  • Ciudadanos de sexta categoría. Son la clase que forman los capite censi, es decir, los que no se recogen dentro del censo. Son 1 centuria.
  • Ciudadanos de séptima categoría. Grupo de los caballeros. Son 18 centurias.

Reforma entre los siglos III-II a. C. Multiplica por 10 el patrón de riqueza:

  • Ciudadanos de primera categoría. Más de 1.000.000 ases. Son 70 centurias.
  • Ciudadanos de segunda categoría. Entre 1.000.000-750.000 ases. Son 70 centurias.
  • Ciudadanos de tercera categoría. Entre 750.000-500.000 ases. Son 70 centurias.
  • Ciudadanos de cuarta categoría. Entre 500.000-250.000 ases. Son 70 centurias.
  • Ciudadanos de quinta categoría. Entre 250.000-110.000 ases. Son 5 centurias.
  • Ciudadanos de sexta categoría. Son la clase que forman los capite censi, es decir, los que no se recogen dentro del censo. Son 5 centurias.
  • Ciudadanos de séptima categoría. Grupo de los caballeros. Son 18 centurias.

Los votos de los caballeros y la primera clase, por su mayor valor, daban la mayoría.

Los ases de referencia eran del tipo llamado pequeño (1 as pequeño = 1,10 en dinero; 1 as grande = 1/5 en dinero), aunque al principio debió usarse el patrón del as grande.

No obstante los caballeros perdieron el derecho a votar los primeros, que pasó a una de las tres primeras clases a determinar por sorteo. Los emancipados obtuvieron el derecho al voto, pero como eran demasiado numerosos y afluían de lugares muy diversos, más tarde lo perdieron.

Cada clase tenía el mismo número de votos, con lo cual los últimos de cada clase descendían a la siguiente, o los primeros ascendían a la anterior a fin de igualarlas. Por ello después de la votación de la tercera clase quedaba determinada la mayoría.

De hecho el voto en primer lugar paso a la primera clase, que disponía lógicamente de un cuarto de los votos, manteniéndose separada la clase de los caballeros.

Las funciones de estos comicios eran básicamente la elección de cónsules, censores y pretores y las decisiones sobre la guerra ofensiva.

Comicios o asamblea por tribus[editar]

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El comicio por tribus incluye a patricios y plebeyos distribuidos entre 35 tribus en las cuales todos los ciudadanos romanos son ubicados para propósitos administrativos y electorales. La mayoría de la población urbana de Roma estaba distribuida entre 4 tribus urbanas, lo cual significaba que sus votos individuales eran insignificantes. Como en la Asamblea por Centurias, el voto era indirecto, con 1 voto proporcionado por cada tribu. El voto era por lo tanto inclinado en favor de las 31 tribus rurales. La asamblea por tribus se reunía en el Foro Romano, elegía a los ediles (curules solamente), y los cuestores. Pero a los tribunos de la plebe no lo elegía la asamblea tribal, sino la asamblea de la plebe, a la que no tenían acceso los patricios. La asamblea por tribus condujo además, la mayoría de los juicios, hasta que el dictador Lucio Cornelio Sila estableciera las Cortes (quaestiones).

Los comicios tribunados surgieron como reuniones de la plebe (dividida en 4 tribus o distritos, luego aumentados a 21, y más tarde hasta 53) sin poder decisorio. Pero con el tiempo sus acuerdos se convirtieron en leyes y sus decisiones sustituyeron a las de otros comicios. Primero convirtió sus votaciones en leyes; consiguió el nombramiento de algunos magistrados; más tarde pudo conceder honores, anular decisiones del Senado y hasta asumió la competencia en los tratados de paz y alianza. Pero a finales del siglo III a. C. el Senado, formalmente supeditado a los Comicios Tribunados, había adquirido el control de estos.

Los magistrados eran elegidos en los comicios correspondiente por los ciudadanos con derecho a sufragio. Cada magistrado que pretendía ser elegido presentaba unas propuestas de gobierno o intenciones con las que aseguraba que ejercería el cargo, especie de programa electoral, llamado entonces edicto.


Los comicios tribales o comicios tribunados eran una asamblea de los ciudadanos reunidos por tribus que constituían la unidad de voto. Poseían competencias electorales, como la elección de los magistrados menores (cuestores, ediles y tribunos militares), los ediles y tribunos plebeyos y los magistrados extraordinarios, como los triunviros.

Sus competencias judiciales se limitaban a los delitos penados con multa. Sus principales atribuciones eran legislativas.

Eran convocados y dirigidos por los ediles y tribunos de la plebe. En el siglo III a. C. representan a todo el pueblo y eran el verdadero órgano de soberanía popular. A partir del 287 a. C., con la Lex Hortensia, votaban la mayor parte de las leyes que luego el Senado ratificaba.

En los comicios por tribus (comitia tributa) votaban todos los ciudadanos romanos ingenui (hombres libres nacidos libres)[7] y los domiciliados, mientras que los no domiciliados y los emancipados, incluidos en cuatro tribus (de un total de 35) no contaban en las deliberaciones.

Las votaciones de las Leyes, elecciones de magistrados, acusaciones criminales y otros temas, habían ido pasando a estos comicios tributos (se habían dejado a los centuriados la elección de censores, cónsules y pretores). Así los comicios por tribus elegían a cuestores, ediles, ediles curules y tribunos de la plebe.

Consejo o asamblea de la plebe[editar]

[8]

Se reunía convocado por los tribunos de la plebe, que a su vez eran elegidos por esta asamblea. Su lugar de reunión era el Aventino, fuera del Pomerium, el recinto sagrado de la ciudad. Algunas fuentes recogen que para las cuestiones de orden jurídico y administrativo también se reunía en el Foro y en el Capitolio. El Campo de Marte se usaba para las elecciones en los siglos finales de la República. También recogen algunas fuentes que celebraba en "el pozo de los Comitia",[9] y que algunos senadores observaban las reuniones plebeyas desde los escalones de la Curia Hostilia para, desde allí, interferir en ellas.

Pérdida de importancia de los comicios[editar]

La extensión de la ciudadanía romana no supuso la ampliación de las circunscripciones por tribus, sino que los nuevos ciudadanos fueron incluidos en las ya existentes, con lo cual los Comicios perdieron su eficacia al ser imposible reunir a todos los ciudadanos con derecho a voto, dispersos por toda Italia.

Desde entonces todas las asambleas o comicios votaron siempre afirmativamente a las propuestas del convocante, salvo en alguna cuestión de ámbito local o de carácter excepcional, siendo siempre una oposición efímera.

Las asambleas o comicios estaban además dominadas por los clientes de la aristocracia. Estos clientes, formados en su mayoría por descendientes de antiguos esclavos o por gente pobre que se había puesto bajo la protección de un patrón, estaban obligados por las relaciones de sumisión existentes con quien ejercía el patronazgo, que además les acompañaba a la asamblea; hacían el contrapeso de las clases medias no sujetas a clientela.

Las liberaciones de esclavos con ocasión de la Segunda Guerra Púnica hicieron aumentar notablemente el número de clientes que acudía a los comicios (se les llamaba el populacho de Roma).

Uso actual del término "comicios"[editar]

La palabra "comicios" se suele utilizar actualmente como sinónimo de "acto electoral", ya sea elecciones o plebiscito (concepto derivado de los plebiscita romano).

Notas[editar]

  1. Andrew Lintott, Comitia, Contio and Concilium en The Constitution of the Roman Republic, pg. 42
  2. Abbott, Frank Frost (1901). A History and Description of Roman Political Institutions. Elibron Classics (ISBN 0-543-92749-0). Fuente citada en en:Curiate Assembly
  3. Abbott, Frank Frost (1901). A History and Description of Roman Political Institutions. Elibron Classics (ISBN 0-543-92749-0). Fuente citada en it:Plebeian Council
  4. Abbott, Frank Frost (1901). A History and Description of Roman Political Institutions. Elibron Classics (ISBN 0-543-92749-0). Fuente citada en en:Curiate Assembly
  5. Taylor, Lily Ross (1966). Roman Voting Assemblies: From the Hannibalic War to the Dictatorship of Caesar. The University of Michigan Press (ISBN 0-472-08125-X). Fuente citada en en:Century Assembly
  6. A. Lintott, "The Constitution of the Roman Republic" (Oxford University Press, 1999). Fuente citada en en:Tribal Assembly
  7. Long, George (1870). "Ingenui". In Smith, William. Dictionary of Greek and Roman Antiquities. Boston: Little, Brown and Company. p. 637. Fuente citada en en:ingenui
  8. Abbott, Frank Frost (1901). A History and Description of Roman Political Institutions. Elibron Classics (ISBN 0-543-92749-0). Fuente citada en it:Plebeian Council
  9. the well of the Comitia. Abbott, Frank Frost (1901). A History and Description of Roman Political Institutions. Elibron Classics (ISBN 0-543-92749-0). Fuente citada en en:Plebeian Council