Cayo Atilio Régulo (cónsul 225 a. C.)

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Cayo Atilio Régulo (en latín, Gaius Atilius Regulus) fue un político y militar de la República romana que ocupó el consulado en 225 a. C. Durante ese año hizo frente a una invasión celta en Italia, pero murió en batalla y fue decapitado. Régulo procedía de una prominente familia romana de la que habían surgido cónsules durante cuatro generaciones.

Familia[editar]

Cayo Atilio Régulo era el hijo menor del héroe romano Marco Atilio Régulo, el cónsul que fue capturado durante el transcurso de la Primera Guerra Púnica, que a su vez era nieto de Marco Atilio Régulo, cónsul en el año 294 a. C.

Su hermano mayor, también llamado Marco Atilio Régulo, fue cónsul en el año 227 a. C., junto con Publio Valerio Flaco, y cónsul suffectus en 217 a. C., reemplazando a Cayo Flaminio Nepote. También ocupó el cargo de censor.

Cayo Atilio Régulo era sobrino de otro Cayo Atilio Régulo que fue cónsul en dos ocasiones durante la Primera Guerra Púnica.[1]

Se desconoce si estuvo casado o tuvo descendencia. No aparecen más personajes con ese nombre en historias de años posteriores.

Carrera[editar]

Cayo Atilio Régulo fue elegido cónsul en 225 a. C., siendo el cónsul plebeyo y teniendo como colega consular a Lucio Emilio Papo. Fue enviado a terminar con una revuelta en Cerdeña, misión que completó con éxito rápidamente. Después retornó a la península itálica para luchar contra los galos, a los que se enfrentó en la batalla de Telamón.

A la vuelta de Cerdeña con sus legiones, y tras escuchar las informaciones acerca de la invasión celta (o gala) de Etruria, el cónsul se desplazó rápidamente para hacerle frente en batalla. Cayo Atilio Régulo, quizás buscando obtener un triunfo por su cuenta,[2] decidió enfrentarse a los galos sin esperar la ayuda de su colega. Sin embargo, sus planes se vinieron abajo cuando la caballería romana se encontró con una caballería celta más fuerte, y fue hecha pedazos en su primer encuentro. El cónsul murió en el enfrentamiento, y su cabeza fue entregada a los reyes celtas. Sin embargo, la caballería romana finalmente se repuso del primer encontronazo, y logró hacer frente al enemigo y recuperar la colina.[3]

La batalla, finalmente, se decantaría en una victoria romana. Los galos mantuvieron la batalla en dos frentes separados, puesto que también Lucio Emilio Papo se encontraba en la zona con su ejército, lo que permitió al ejército de Cayo Atilio Régulo asegurar la colina. El ataque combinado de ambos ejércitos acabó con la resistencia de los galos.

Sería finalmente Lucio Emilio Papo quien obtendría el crédito por la victoria y celebraría su triunfo.

Referencias[editar]

Bibliografía[editar]

Precedido por:
Marco Valerio Máximo Mesala y Lucio Apustio Fullo
Cónsul de la República Romana junto con Lucio Emilio Papo
225 a. C.
Sucedido por:
Tito Manlio Torcuato y Quinto Fulvio Flaco