Batalla del río Bagradas (49 a. C.)

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Batalla del río Bagradas
la Segunda Gran Guerra Civil Romana
Curios African Campaign 49 BC.JPG
Campaña de Curión en África.
Fecha 24 de agosto de 49 a. C.
Lugar Río Bagradas
Resultado Victoria pompeyana
Beligerantes
Cesarianos Reino de Numidia
(pro-pompeyanos)
Comandantes
Gayo Escribonio Curión Juba I
Saburra
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La Batalla del río Bagradas ocurrió el 24 de agosto del 49 a. C., entre las fuerzas del general cesariano Gayo Escribonio Curión y de su contra parte, el pompeyano Publio Accio Varo, apoyado por el rey de Numidia, Juba I. El enfrentamiento resulto en la muerte de Curión y la mayor parte de su hueste.

Antecedentes[editar]

Comprometido en la guerra civil contra Cneo Pompeyo Magno y sus partidarios, en el 49 a. C. Cayo Julio César envió a la provincia romana de África una expedición al mando de su lugarteniente Gayo Escribonio Curión.[1] Este rápidamente expulso a Catón el Joven de Sicilia[2] y asumió como gobernador como César le había prometido.[3]

Con excesiva confianza, puesto que el gobernador Publio Accio Varo era un usurpador muy impopular entre la población local, Curión menosprecio sus fuerzas, dejando dos legiones en Sicilia.[4] En agosto zarpaba de la isla con sólo dos legiones romanas.[2] Después de hacerse con los mejores auxiliares númidas del ejército pompeyano, Curión ganó la batalla de Útica, forzando a Varo a refugiarse en la ciudad homónima. El general cesariano considero asaltar la ciudad, pero rápidamente comprendió que no tenía los medios necesarios para tal empresa.[5] Sin embargo, al día siguiente inició las obras de asedio con la intención de rendir a su enemigo por hambre. Los notables de Útica rogaron a Varo que capitulara y salvara a la ciudad de un horrendo sitio.[5] Pero al general pompeyano le acababa de llegar una carta que le informaba sobre la proximidad del rey Juba I de Numidia con una enorme hueste; entendió que con la ayuda de Juba fácilmente derrotaría a Curión.[5] En cuanto el cesariano se enteró de la proximidad de Juba dejo Útica y estableció un nuevo campamento en Castra Cornelia.[6]

Batalla[editar]

Operaciones preliminares[editar]

Inmediatamente Curión envió cartas a los oficiales de Sicilia, solicitando el pronto envió de las legiones estacionadas en Sicilia con abundante caballería. Su plan inicial era defender su posición hasta que llegaran sus refuerzos, al estar junto al mar fácilmente podía mantener sus comunicaciones y recibir suministros desde la isla mediterránea, ya que en la región no había ni agua, alimentos y madera suficientes para satisfacer sus necesidades.[6] Pero cambio de opinión cuando desertores de Útica le informaron que Juba I no estaba en las cercanías, sino que en Leptis Parva, aplastando allí un levantamiento.[6] La tropa que avanzaba hacia él era mucho más pequeña, a cargo del general Saburra. Aliviado por las noticias, Curión envió a su caballería con órdenes de localizar el campamento de Saburra y esperar al grueso de los cesarianos. Dejo cerca de un cuarto de sus fuerzas en el campamento a cargo de Marcio Rufo y marcho rumbo al río Bagradas dos horas antes del amanecer.[6]

Saburra tenía su campamento a diez kilómetros del río, pero su vanguardia estaba acampada a sus orillas. La caballería cesariana los encontró durmiendo en sus tiendas y durante el ataque sorpresa la mayoría de los númidas, incapaces de presentar una defensa cohesionada, fueron muertos o capturados, unos pocos escaparon.[6] Los jinetes cesarianos decidieron no esperar a su comandante y llevaron a los cautivos ante su presencia, encontrándose a unas seis millas al sur de Castra Cornelia.[6] Curio interrogó a los prisioneros, que le informaron que Saburra estaba al mando de sus enemigos.[7] El general se propuso atacar a los númidas que estaban en desorden sorpresivamente. Se iniciaba una marcha forzada hacia el río, pero dejando atrás a la mayoría de su caballería puesto que los animales estaban agotados. Curión quedaba con sus legiones y 200 jinetes.[7]

Mientras tanto, las noticias de la escaramuza llegaron a Juba, quien tenía su campamento atrás de Saburra, a unas seis millas y al otro lado del río. Inmediatamente envió a 2.000 mercenarios galos e hispanos de caballería con un grupo selecto de infantes a reforzar a su general.[7] Juba vadeó el río con el resto de sus fuerzas rumbo al norte. Saburra, convencido de que Curión atacaría pronto dio órdenes a sus hombres de iniciar la retirada en cuanto vieran a los cesarianos acercarse, pero en cuanto les dieran una señal deberían dar media vuelta y atacar.[7] El plan númida era atraer a Curión al interior, alejándolo del mar con la fuerza de Saburra para luego interceptarlo con la tropa principal del rey.[2]

El combate[editar]

Fue entonces que Curión vio al ejército de Saburra retirarse, alejándose del río, haciendo exactamente lo que esperaba. El general romano le siguió, llegando a una llanura de arenas y sin agua, con un sol agotador y sus hombres sedientos.[7] Entonces Saburra dio la señal y ataco a los cansados romanos con su caballería, favorecida por el terreno abierto, dejando su infantería en reserva y a buena distancia del combate. Los númidas hostigaron constantemente a los legionarios, pero estos continuaron avanzando a pesar de todo.[8]

Pero el cansancio pronto se hizo notar entre los romanos que no podían perseguir a los númidas cuando se retiraba, su caballería era demasiado escasa para aprovechar la pausa y hacer algo.[8] La caballería númida pronto regreso y envolvió a los legionarios, atacándoles por la retaguardia. Cada vez que una cohorte los perseguía los númidas se retiraban, luego los rodeaban y finalmente los inmovilizaban, masacrándolos antes de poder reunirse con sus compañeros.[8] Los romanos quedaron tan apiñados que según Marco Anneo Lucano los cuerpos seguían de pie, incapaces de caer al suelo.[2] Mientras los romanos se debilitaban continuamente los númidas contaban con abundantes y frescas reservas.[9] Curión intento que sus tropas se mantuvieran firmes pero al notar que sus formaciones se rompían decidió retirarse a las colinas bajas al norte de la llanura.[8] Saburra se dio cuenta y ordeno a su caballería cortarle la retirada. Los romanos se dispersaron, algunos huían y otros se tiraban al suelo agotados, esperando su muerte.[8] Entonces apareció el ejército principal de Juba y su suerte quedo echada.[2]

Uno de los legados de Curión, Cneo Domicio, cabalgó hasta su comandante y le instó a volver a su base con el puñado de hombres que le rodeaban. Curión le respondió que sería incapaz de decirle a César en persona que había perdido a su ejército y cuando los númidas avanzaron contra ellos les hizo frente, muriendo en el combate. Muy pocos legionarios consiguieron escapar de la carnicería que siguió,[2] mientras que 300 jinetes que habían quedado descansando más atrás volvieron a Castra Cornelia con las malas noticias.[8]

Consecuencias[editar]

Marcio Rufo en el Castra Cornelia intento mantener la disciplina tras la llegada de las noticias del desastre.[8] Le quedaban quince cohortes.[2] Ordenó a los capitanes preparar los transportes para el inmediato traslado de las fuerzas sobrevivientes a Sicilia, pero al saberse que Juba se aproximaba rápidamente las legiones de Varo tomaron posiciones para atacar y la disciplina entre los cesarianos desapareció.[10] La mayoría de las galeras huyeron sin esperar a los soldados y de las pocas que esperaron la mayoría se hundió sobrecargadas de legionarios aterrados que las abordaron en pánico.[10] De hecho, muchos barcos al ver a los romanos pelearse entre sí por un lugar en los navíos fondeados decidieron simplemente hacerse a la mar. Finalmente, algunas tripulaciones intentaron recoger a algunos de los cesarianos, mientras que otros llegaron a ellos a nado y fueron subidos a bordo. Entre los pocos sobrevivientes estaban Gayo Caninio Rébilo y Gayo Asinio Polión.[11]

Los pocos cesarianos restantes enviaron a sus centuriones a dialogar con Varo, prometiendo capitular si sus vidas eran respetadas. Varo acepto,[9] pero al llegar Juba el rey decidió usarlos de ejemplo y, tras apartar un puñado de senadores cesarianos, ejecuto a los prisioneros.[2] Juba entró en Útica escoltado por senadores pompeyanos y se reunió con Varo, tomando el control de la ciudad.[12] Juba envió un mensaje a los pompeyanos acuartelados en Macedonia, que le respondieron reconociéndole como «Rey de Numidia».[12] César y sus partidarios en el Senado romano lo proclamaron enemigo público.[10] Juba regreso a su país donde ejecuto a los senadores cesarianos en su poder. La venganza de los cesarianos debería esperar hasta la batalla de Tapso, tres años más tarde.

Referencias[editar]

  1. Holland, 2004: 316-317
  2. a b c d e f g h Sheppard, 2009: 37
  3. Sheppard, 2009: 35
  4. Holland, 2004: 318
  5. a b c Holmes, 1923: 104
  6. a b c d e f Holmes, 1923: 105
  7. a b c d e Holmes, 1923: 106
  8. a b c d e f g Holmes, 1923: 107
  9. a b Roller, 2004: 33
  10. a b c Holmes, 1923: 108
  11. Goldsworthy, 2002: 23
  12. a b Roller, 2004: 34

Bibliografía[editar]

  • Goldsworthy, Adrian Keith (2002). Caesar’s Civil War, 49 – 44 BC. Osprey Publishing.
  • Holland, Tom (2004). Rubicon: The Triumph and Tragedy of the Roman Republic. Abacus.
  • Holmes, T. Rice (1923). The Roman Republic and the Founder of the Empire. Tomo III. Oxford University Press.
  • Roller, Duane W. (2004). The world of Juba II and Kleopatra Selene: royal scholarship on Rome's African frontier. Taylor & Francis e-Library.
  • Sheppard, Si (2009) [2006]. César contra Pompeyo. Farsalia. Traduccción inglés-español de Eloy Carbó Ros. Barcelona: Osprey Publishing.
  • Esta obra deriva de la traducción de Battle of the Bagradas River (49 BC) de la Wikipedia en inglés, publicada por sus editores bajo la Licencia de documentación libre de GNU y la Licencia Creative Commons Atribución-CompartirIgual 3.0 Unported.