Arvales

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Imagen de un flamen, Siglo II, Museo del Louvre.

Los Arvales o, "Hermanos Arvales" (del latín "Fratres Arvales") era una cofradía sacerdotal romana cuyos orígenes remontarían a la época de la fundación de Roma (siglo VIII a. C.), compuesta inicialmente por doce flamines consagrados al culto de Dea Dia, divinidad romana arcaica protectora de la agricultura y las cosechas, más tarde identificada con la diosa Ceres. Etimológicamente, la voz arvales derivaría de arvum o aruum que quiere decir tierra trabajada.[1]

Orígenes e historia[editar]

El origen del cofradía es legendario. La misma remontaría al mismo Rómulo. Según la leyenda, Aca Larentia y Fáustulo, la pareja que había recogido a Rómulo y Remo, tenían doce hijos. Fallecido uno de estos, Rómulo consintió en ser adoptado en reemplazo del muerto. El mismo Rómulo habría instituido el nombre de "fratres arvales" para el grupo formado por él y los once hermanos restantes.[2] Un testimonio de la gran antigüedad de la cofradía es el carácter arcaico del latín del himno sacremental conocido como Carmen Arvale, que la misma utilizaba durante sus ceremonias.

En sus inicios, esta hermandad habría sido la contrapartida latina de los "Sodales Titii", que era la cofradía sacerdotal de los sabinos. Desde su mítico comienzo la integraban doce miembros. A la muerte de uno de ellos, los restantes nombraban designaban un nuevo hermano. Su actividad habría declinado durante la República. Fue reorganizada durante el imperio, en la época de Augusto, habiéndose incrementado a partir de esa época la cantidad de sus miembros. El mismo Augusto y posteriormente el emperador Heliogábalo fueron integrantes de la misma. El colegio existía todavía en el año 325. Recién habría sido abolido junto con otros instituciones religiosas antiguas hacia el año 400, concomitantemente con la implantación definitiva del cristianismo como religión imperial.

Referencias[editar]

Notas[editar]

  1. La raiz "ar" se encuentra también en las voces latinas arare (arar) y aratro (arado)
  2. Plinio el Viejo de cuenta de este origen legendiario en su Naturalis Historia.