Antonio de Villarroel

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Antonio de Villarroel y Peláez (Barcelona, 1656 - La Coruña, 1726) fue un militar español al servicio de Felipe V hasta 1710 durante la Guerra de Sucesión Española. Tras la caída en desgracia del duque de Orleans, se pasó a la causa austracista y se le mantuvo el grado de teniente mariscal. En 1713 fue nombrado general comandante del Ejército de Cataluña.

Era hijo de un militar acomodado, procedente de la localidad gallega de Vilanova dos Infantes (actual provincia de Orense), y de madre asturiana. Ingresó joven en el ejército, y en 1697 defendió Barcelona contra los franceses. Al comenzar la Guerra de Sucesión, formó parte del ejército de Felipe V. Sin embargo, al caer en desgracia el duque de Orleans marchó a Galicia, donde se adhirió a los aliados austriacistas. Fue nombrado teniente mariscal por el archiduque Carlos.

Se distinguió en la batalla de Villaviciosa, adversa a las armas austracistas, así como en la ingrata tarea de la evacuación de Aragón (1711). Nombrado comandante supremo de las fuerzas austracistas por los Tres Comunes de Cataluña, organizó la defensa de Barcelona. Formalizado el sitio de la ciudad por las tropas del duque de Populi, que la bombardeó para atemorizar a los habitantes, Villarroel hizo replicar con la artillería. Con poco más de 5.000 hombres, de los que unos 3.500 eran miembros de la milicia gremial, durante el curso de la guerra tuvo que vigilar el estado de las débiles defensas de Barcelona. Para rechazar los asaltos que padecía la ciudad (julio del 1714), organizó, junto con Josep Bellver, una salida rápida, que fue rechazada por las tropas francesas al mando del duque de Berwick, que había sustituido a Popoli al mando del sitio. Los sitiadores disponían de unos 40.000 hombres.

Pero los ataques borbónicos abrieron nuevas brechas, lo que indujo a Villarroel a convocar un consejo de guerra (1 de septiembre), a espaldas de los consejeros de la ciudad, en el cual sugirió, en vista del estado desesperado de las defensas, la conveniencia de capitular y de aceptar el ofrecimiento del duque de Berwick.

Pero Casanova y el resto de los consejeros se opusieron, y Villarroel intentó dimitir. Pero, ante el asalto decisivo del 11 de septiembre, preparó su columna y prosiguió la defensa de la ciudad, declarando en una de sus últimas arengas para animar a los soldados que defendían las murallas: estáis luchando por nosotros y por toda la nación española [cita requerida]. Finalmente, fue herido y quedó fuera de combate. Habiendo caído herido también Rafael Casanova, el coronel Ferrer, apoderado del lugarteniente de Mallorca, fue a ver a Villarroel, quien expuso que era de la opinión de capitular antes de la noche, para ahorrar a la ciudad los horrores del combate. Entonces tomó la decisión, bajo su responsabilidad, de que tocaran a capitulación. Pese a las seguridades dadas en esta, los veinticinco líderes militares de la defensa de Barcelona, entre los que se encontraba el mismo Villarroel, herido, fueron encarcelados.

Villarroel fue encarcelado en el castillo de Alicante y más tarde (1715) en el de La Coruña, donde murió el 22 de febrero de 1726 en condiciones paupérrimas, puesto que los últimos años de su vida los pasó recluido en una celda que se inundaba con la subida de la marea, circumstancia que le provocó una parálisis total de ambas piernas. La fecha real de su muerte la descubrieron los historiadores Antoni Muñoz y Josep Catà el 2009. Hasta aquel momento se consideraba que Villarroel había sido liberado del Alcázar de Segovia a raíz de la paz de Viena y que había vivido de la pensión que le habría concedido, hasta su muerte, el archiduque Carlos, ya emperador del Sacro Imperio Romano Germánico.