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Ajedrez a la ciega

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Paul Morphy jugando al ajedrez a la ciega.

El ajedrez a la ciega es una de las formas más espectaculares de jugar al ajedrez, y una de las que más asombro causa entre los neófitos. Como su nombre indica, consiste en que se juega sin ver el tablero, con lo que cada jugador ha de retener la posición en su mente. Las jugadas se comunican de palabra, mediante notación algebraica por ejemplo, o bien mediante sistemas más sofisticados como un ordenador.

El primer caso registrado del juego "a ciegas", según un manuscrito del Museo Británico, ocurrió por el año 970, cuando un viajero griego llamado Joseph Techelebi, sorprendía a los ajedrecistas con una increíble habilidad para jugar, y triunfar, sin ver el tablero de ajedrez. Techelebi, según cuentan, estuvo en Italia, Persia y en varias regiones del Este, extendiéndose su reputación por varios países.

Según los tratadistas árabes, otro jugador de esta modalidad fue Said Ben Yugair Al Kufi (siglo IX), fallecido en el 820 d.c.

Máximo Borrell cita como primer practicante de la modalidad de partidas simultáneas a la ciega a a un jugador llamado Bizzeca, que condujo tres partidas a la vez en Florencia en 1266.

Actualmente, el torneo Melody Amber de Mónaco reúne cada año a los mejores jugadores del mundo que se enfrentan en duelos singulares que consisten en una partida rápida y una partida a la ciega. En este torneo, los jugadores tienen una pantalla de ordenador delante donde se muestra un tablero vacío, sin piezas, y realizan su jugada mediante el ratón del ordenador indicando la casilla de origen y la de destino de la pieza que quieren mover.

Referencias

  • LÓPEZ ESNAOLA, Benito. Ajedrez a la ciega. Editorial Fundamentos. ISBN: 84-245-0562-X
  • BORRELL, Máximo Ajedrez brillante. Editorial Bruguera, 1975