Órbita cementerio

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La órbita cementerio es una zona orbital por encima de la órbita geoestacionaria donde se colocan los satélites al final de su vida operacional. Es una medida realizada para disminuir la probabilidad de colisiones con otros satélites operacionales y de que se genere basura espacial, en esa órbita muy comercial.

Para los satélites en órbita geoestacionaria y en órbita geosíncrona, la órbita cementerio estaría unos pocos cientos de kilómetros sobre la órbita operacional. La transferencia a la órbita cementerio desde la órbita geoestacionaria sin embargo requiere una cantidad de combustible tal como la que necesitaría durante aproximadamente tres meses para el mantenimiento de su posición en estación. También se requiere un control fiable de la orientación durante la maniobra de la transferencia. Mientras que la mayoría de los operadores basados en los satélites intentan realizar tal maniobra en el final de la vida operacional solamente la mitad tienen éxito al hacerlo.

Esta órbita se utiliza pues el incremento de velocidad, delta-v, requerido para realizar una maniobra para reentrar en la Tierra es demasiado alto. El desorbitar un satélite geoestacionario requeriría un delta-v de cerca de 1.500 m/s mientras que el elevarlo a una órbita del cementerio requeriría cerca de 11 m/s, por lo que se requiere mucho menos combustible a bordo del satélite.

Según el Comité de coordinación de la basura espacial Inter-Agencias (IADC) la altitud mínima del perigeo \Delta{H} \, sobre la órbita geoestacionaria debe ser:

\Delta{H} = 235\mbox{ km} + \left ( 1000 C_R \frac{A}{m} \right )\mbox{ km}

donde C_R \, es el coeficiente de la presión de radiación solar (típicamente entre 1.2 y 1.5) y \frac{A}{m} \, es la relación entre el área expuesta y la masa kg del satélite. Este fórmula incluye cerca de 200 km para permitir maniobras en la órbita geostacionaria sin interferencias con la órbita cementerio. Otra tolerancia de 35 kilómetros debe permitirse para los efectos de perturbaciones gravitacionales (sobre todo solar y lunar). La parte restante de la ecuación considera los efectos de la presión solar de la radiación, que depende de los parámetros físicos del satélite.

En los Estados Unidos, se requiere que todos los satélites geoestacionarios lanzados después del 18 de marzo de 2002, se trasladen a una órbita cementerio al final de su vida operacional. Las regulaciones dadas requieren un alza, \Delta{H}, de ~300 kilómetros.