La rebelión de las ratas

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La rebelión de las ratas
de Fernando Soto Aparicio
La Rebelión de las ratas - primera edición.jpg
Primera edición de La Rebelión de las Ratas en Plaza & Janés
Género Novela
Tema(s) Revolución
Idioma Español
Artista de la cubierta ODUBER
Editorial Plaza & Janés S. A.
País Colombia
Fecha de publicación Noviembre, 1962
Páginas 342
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La Rebelión de las Ratas es una obra del escritor colombiano Fernando Soto Aparicio. Cuenta la historia de Timbalí, un pueblo ficticio que el escritor ubica en el departamento de Boyacá y que se encuentra bajo el dominio de las multinacionales estadounidenses. Los acontecimientos que tienen lugar en la novela ocurren durante el mes de febrero en un año no especificado, y pretenden mostrar al lector cómo la industria extranjera se aprovecha de las circunstancias económicas de las familias campesinas y, al mismo tiempo, deja ver la manera en la que el sentimiento revolucionario, en busca de justicia, enardece los corazones humanos y se aprecia la realidad de la explotación

Argumento[editar]

A continuación se podrá apreciar la vida y la constante lucha de un hombre humilde con poca capaciadad economica que a como diera lugar tenía que lograr sacar a su familia de la inmundicia...

Iniciamos con la descripción del paisaje, antes de que llegaran las máquinas a cambiarlo todo, tan solo por el “progreso de la civilización”. La gente, la tierra, todo era diferente. Las tierras se dañaron con el paso de la maquinaria que trasportaba carbón. 

Ahora la economía eran las minas, todos los habitantes buscaban la vida llena de plata. Así empieza la historia de Rudecindo Cristancho y de su familia, que por buscar una nueva forma de vida, se encontraron con el capitalismo que devoraba todo lo que se encontraba a su camino, y destruía todo aquello que no le servía.


Rudecindo, ignorante de qué era el capitalismo cayó en él, y se daría cuenta de que su vida de campesino había terminado y sólo le quedaban la resignación, el odio, la soledad y la miseria. Para Rudecindo la vida se le estaba convirtiendo en un infierno. Al recibir su primer sueldo, había pasado a ser una miseria. La empresa descontaba y descuadraba las cuentas de los trabajadores. Esto fue lo que lleno la copa de los trabajadores, lo cual llevó a que se conformara el sindicato, situación que no ayudó; por el contrario, hizo que se desvanecieran sus pocas expectativas de una mejora de su trabajo. Rudesindo nunca supo qué era un sindicato; él se había formado su propia definición al escuchar las charlas de sus compañeros. Era una incursión en el barrio de los extranjeros; sacarlos de sus casas; ocupar las lujosas habitaciones y enviarlos a trabajar en las minas como jornaleros.

Rudecindo Cristancho y su familia, todos analfabetas, huyen de su tierra natal incrustada en las montañas para asentarse en Timbalí. Al divisar el pueblo, distinguen una calle que separa la zona rica, habitada principalmente por extranjeros alemanes, franceses e ingleses, de la zona de los pobres, habitada por mineros colombianos. Después de no encontrar posada, se ven obligados a vivir en una casucha sobre un basurero en el extremo del pueblo, fabricada en su mayor parte con restos de brea. Rudecindo, después de varios intentos, es contratado para trabajar como minero en el socavón de La Pintada, el más pequeño de la región. Al igual que a sus compañeros, el salario de Rudecindo ni alcanza para sobrevivir, además, les son negados todos los intentos de crear un sindicato, motivo por el cual el deseo de rebelión va aumentando entre todos los mineros.

Posteriormente, Rudecindo, oprimido, se siente como una rata cavando su propio túnel, y descubre por sus compañeros que en dicho túnel había ocurrido un derrumbe meses atrás, sepultando a los mineros que trabajaban allí. Una vez encuentran los cadáveres descompuestos entre las rocas, y salen corriendo del túnel por su olor, los mineros comienzan a rebelarse. Entre la multitud enfurecida, que destruye el barrio de los ricos, Rudecindo muere y su cadáver es aplastado por la multitud en el arco de la soledad. Timbalí

Referencias[editar]