Puntualidad

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La puntualidad en el comportamiento humano está regida por un instrumento horario como el reloj.

Puntualidad es una actitud humana considerada en muchas sociedades como la virtud de coordinarse cronológicamente para cumplir una tarea requerida o satisfacer una obligación antes o en un plazo anteriormente comprometido o hecho a otra persona.

Algunas culturas tienen sobreentendido que los plazos reales son diferentes de plazos indicados. Por ejemplo, en una cultura particular puede ser entendido que la gente llegará una hora de más tarde de lo anunciado. En este caso, puesto que cada uno entiende que una reunión a las 9 am comenzará realmente alrededor de las 10 am, nadie se incomodará cuando todo el mundo aparezca a las 10 am.

En las culturas que valoran puntualidad, retrasarse es lo mismo que demostrar desprecio por el tiempo de otra persona y se puede considerar un insulto. En tales casos, la puntualidad se puede hacer cumplir por penas sociales, por ejemplo excluyendo enteramente a los que llegan más tarde de las reuniones.El valor de la puntualidad es la disciplina de estar a tiempo para cumplir nuestras obligaciones: una cita del trabajo, una reunión de amigos, un compromiso de la oficina, un trabajo pendiente por entregar.

El valor de la puntualidad es necesario para dotar a nuestra personalidad de carácter, orden y eficacia, pues al vivir este valor en plenitud estamos en condiciones de realizar más actividades, desempeñar mejor nuestro trabajo, ser merecedores de confianza. La falta de puntualidad habla por sí misma, de ahí se deduce con facilidad la escasa o nula organización de nuestro tiempo, de planeación en nuestras actividades.

Valor de la puntualidad y teoría de las colas[editar]

En muchas situaciones el requisito para la puntualidad es asimétrico. Por ejemplo, en la clínica de un doctor o el aeropuerto, se espera que se llegue a la hora para la cita o la pierdan. Sin embargo, pueden estar esperando los pacientes un rato antes de que puedan ver al doctor o subir al avión sin especificar la causa. Esto puede entenderse como una demostración del valor relativo del tiempo del cliente y el proveedor, cuyo exacto valor se puede determinar por una combinación de la teoría de colas y de la teoría de los juegos.

Si el valor relativo fuera diferente, sería fácil reducir tiempos de espera proporcionando doctores o aviones adicionales, y sub-utilizándolos, incrementando el costo del precio del recorrido o del tratamiento médico proporcionalmente. Esto se puede ver en el comportamiento del rico, que puede permitirse tener aviones privados y emplear doctores que los visiten, más que viceversa y en el caso extremo del multimillonario, que tiene sus propios médicos personales, aviones y equipos de vuelo privados dedicados que esperen exclusivamente sus necesidades.

Puntualidad en medios de transporte[editar]

Mayor importancia reviste la puntualidad en los medios masivos de transporte, tanto para viajes de negocios como para desplazamientos de placer. Una llegada con retraso puede provocar la anulación de una cita o la pérdida de un enlace con otro avión o tren con las consecuencias negativas que esto puede acarrear. En oposición a otros más informales, algunos medios de transporte están basando su prestigio en ofrecer puntualidad en sus horarios de salida y de llegadas. Tal es el caso del tren de alta velocidad en contraposición al avión o el autobús. De hecho, algunas compañías como la española Renfe estipulan voluntariamente devoluciones parciales o totales del importe del billete en función del retraso incurrido. En el AVE Madrid-Sevilla, se puede leer en su página web: si se produjese un retraso superior a 5 minutos sobre la hora fijada de llegada se le devolverá el importe facial de su billete, siempre que el retraso sea imputable a Renfe Ave.[1]

Recientemente, las principales compañías aéreas se están esforzando también en ofrecer una imagen de puntualidad en sus vuelos para lo que publican sus índices de despegues en hora y ofrecen garantías de puntualidad similares a las del tren.[2] Las asociaciones de consumidores, agencias de viaje y otros organismos también conceden especial importancia a los ratios de puntualidad haciendo públicos ranking y dossieres con regularidad.[3]

Puntualidad en el trabajo[editar]

La puntualidad en el puesto de trabajo es una obligación del trabajador respecto a su empleador. Así lo recoge la legislación laboral en la mayoría de los países, estados o ciudades, estableciendo como causa de incumplimiento contractual la reincidencia en comportamientos de impuntualidad. Así en el Estatuto de los trabajadores español, se cita como incumplimiento de contrato las faltas injustificadas y repetidas de asistencia o puntualidad en el trabajo (Art. 54).[4] En muchos convenios laborales, se recogen frases que especifican esta normativa, del tipo se considerarán faltas de carácter leve tres faltas de puntualidad durante un mes sin que exista causa justificada. La cantidad exacta de minutos de retraso que ameritan la consideración de falta por impuntualidad es, no obstante, un tema controvertido y sujeto a interpretación subjetiva y criterio del evaluador.

Expresiones relacionadas[editar]

La consideración de la puntualidad como cualidad relativa a la valoración personal del tiempo, puede ser la razón de la expresión, atribuida a menudo a Luis XIV, que señala dicho atributo como la cortesía de reyes.

Enlaces externos[editar]

Referencias[editar]