Pasquino

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Estatua de Il Pasquino (foto de 2005).

Pasquino es la más famosa de las estatuas parlantes de Roma, convertida en figura característica de la ciudad entre los siglos XVI y XIX.

A los pies de la estatua, y más comúnmente al cuello, se enganchaban en épocas pasadas folios con contenido satírico, a menudo en verso, dirigidos contra personajes públicos importantes, incluido el Papa.

La estatua[editar]

La estatua es en realidad un fragmento de un obra helenística, probablemente del siglo III a. C. Representa casi con seguridad a un guerrero heleno. Algunos apuntan a que represente a Menelao sosteniendo el cuerpo de Patroclo moribundo. Otros estudiosos apuntan a que representaba a Áyax sosteniendo el cuerpo de Aquiles, o bien a Hércules luchando contra los centauros. La estatua yació durante años en una callejuela medieval, hasta que en 1501 fue colocada en el lugar que ocupa en la actualidad, en la piazza di Pasquino, no lejos de Piazza Navona.

El nombre de Pasquino[editar]

Sobre el porqué del nombre de la estatua no se pueden aventurar más que hipótesis, la mayoría de las cuales son de origen legendario. Según algunos, Pasquino era un personaje conocido por sus versos satíricos, quizá un barbero. Otros apuntan a que se trataba de un maestro de gramática latina, que ejercía su docencia en la misma plaza. Un día, sus alumnos cayeron en la cuenta del parecido entre maestro y estatua, comenzando así la costumbre de dejarle notas en el cuello. Otra versión apunta que el nombre podría estar relacionado con el del protagonista de una de las narraciones del Decamerón de Boccaccio (Decameron, IV, 7) muerto a causa de un envenenamiento por salvia, hierba conocida por sus propiedades curativas. El nombre aquí, indicaría a quién es dañado por las cosas que se toman en principio como buenas (como podría ser en aquel contexto, el poder teocrático papal).

Otra apunta, sin embargo, a que el gladiador romano Pasquino era uno de los ídolos del pueblo que presenciaba las lides del Coliseo. Muchos de sus rivales cayeron para siempre bajo la estocadas de su puñal certero y la furia de sus armas invencibles, pero se trataba de una gloria efímera que no debería resistir el paso de unos pocos años después de su muerte, de modo que el gladiador seguramente jamás llegó a soñar que su nombre perduraría a través de milenios y civilizaciones.

Ocurrió, sin embargo, que a la muerte de Pasquino, el gobierno imperial erigió una estatua en su homenaje, estatua que ciertamente habría quedado olvidada en poco tiempo de no haber mediado una circunstancia inesperada. En efecto, por alguna razón que no llegó hasta nosotros, por aquella época se hizo costumbre en fijar libelos o escritos satíricos en el pedestal de la estatua de Pasquino. Con el paso de los años, el nombre de nuestro implacable gladiador se convirtió, en italiano, en sinónimo de las sátiras al poder establecido y los escritos de contestatarios. Con el desarrollo de la prensa en la época contemporánea, la palabra italiana pasquino, que llegó al español como pasquín, pasó a designar a los diarios sensacionalistas y, generalmente, calumniosos.

Aún hoy la base de la milenaria estatua se usa para intercambiar notas y comentarios. La sátira no morirá nunca, ni en la era digital, ni en la sociedad del conocimiento. La comunicación es eterna... Como Roma.

Bibliografía[editar]

  • "Pasquino statua parlante" de C. Rendina, en "ROMA ieri, oggi, domani", n. 20 - febrero de 1990
  • Prefacio de Valerio Marucci al la antología "Pasquinate del Cinque e Seicento" del mismo autor. Salerno Ed., Roma, 1988

Enlaces externos[editar]

Véase también[editar]

41°53′51.80″N 12°28′20.20″E / 41.8977222, 12.4722778