Muerte clínica

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Desde el punto de vista clínico la muerte es la interrupción de las funciones orgánicas de cualquier ser vivo, la cual está precedida la mayoría de las veces por una etapa agónica, que puede ser corta, o en ocasiones, suele durar hasta un mes antes de la muerte, en donde se encontrarán una serie de manifestaciones clínicas que la presagian. En algunos casos la etapa de la agonía dura años y de pronto ocurre una mejoría inexplicable.

En el caso de muerte clínica, desaparecen todas las señales externas de vida, como la conciencia, el pulso y la respiración. En estos casos sobreviene la muerte biológica si no se toman medidas para revertir la situación. La muerte biológica, en cambio, no se puede cambiar con ningún tipo de atención o cuidados, ya que es físicamente irreversible.

Científicamente[editar]

Muerte clínica o aparente consiste en la detención del latido cardiaco y de la respiración sin que se produzcan lesiones en las células cerebrales. Cuando las lesiones se producen de un modo irreversible en el cerebro, hablamos de muerte real o muerte biológica. La muerte biológica viene determinada por la producción de lesiones cerebrales irreversibles, que hacen imposible la recuperación de la respiración y el pulso. La muerte biológica se produce a partir de 4-15 minutos, una vez que se ha producido la parada cardiaca. Según esto la muerte clínica o muerte aparente es susceptible de ser recuperable si se hace llegar al cerebro sangre oxigenada suficiente para que dicho órgano no se lesione.

En resumen, la muerte clínica se produce cuando los signos vitales cesan su actividad, es decir, deja de latir el corazón, desaparece la respiración, el pulso, etc. Pero aún siguen vivas las células cerebrales que se encargan de controlar esto, por lo que es posible la resucitación. Cuando dichas células mueren, se produce la muerte biológica. Hay legislaciones muy claras al respecto de la forma de diagnosticar la muerte.

Diagnóstico[editar]

En el caso de Argentina la muerte solo tiene dos formas de ser diagnosticada, (ley 24193, ley 24.193 estableció en su artículo 23 la obligación de verificación de un modo acumulativo de varios signos para detectar la muerte de una persona, a saber: a) ausencia irreversible de repuesta cerebral, con pérdida absoluta de conciencia; b) ausencia de respiración espontánea; c) ausencia de reflejos cefálicos y constatación de pupilas fijas no reactivas; y d) inactividad encefálica corroborada por medios técnicos o instrumentales adecuados a las diversas situaciones clínicas, siendo innecesario este último signo, en caso de paro cardiorespiratorio total e irreversible. La constatación de tales signos, debe repetirse a las seis horas de verificados por primera vez). Una es el paro cardiorespiratorio y la otra la muerte encefálica.

La muerte clínica no es una entidad medica categorica, sino un status no definido. si el paciente hizo el paro cardiaco, se reanimó y no da resultado la reanimación, se declara la muerte. Si el paciente después de la reanimacion responde su corazón con latidos propios pero el cerebro muestra signos de "paro" neurologico, este paciente ya ha muerto.