Anexo:Estrategias de diseño para edificios de baja energía

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Los edificios de baja energía, que incluyen a Edificio energía cero, la Casa energía plus, la Casa pasiva y la arquitectura sustentable. Utilizan combinaciones de una larga lista de técnicas, con el fin de hacer un uso racional de la energía, tendente a diseñar edificios energéticamente eficientes.

La siguiente lista resume algunas de las principales técnicas utilizadas en la construcción de edificios de baja energía, excluyendo la microgeneración.

Mejoras en la envolvente del edificio[editar]

Esto se refiere a diversas medidas de diseño que pueden implementarse sobre la envolvente (muros, techos, vidriados) que componen un edificio, sea para reducir la ganancia o fuga de calor indeseable en cada clima o parte del edificio mediante aislamiento térmico, protección solar y los sistemas de diseño y tecnologías que permiten mejorar la ganancia de calor solar y su acumulación. Desde ya el aprovechamiento de la luz natural y tecnologías para reducir la demanda eléctrica en iluminación artificial. Y en el período cálido el refrescamiento pasivo mediante la ventilación natural y extracción del aire caliente en edificios.

Mejoras en la calefacción, refrigeración, ventilación y agua caliente[editar]

Si ya se concibió un edificio que aprovecha el clima del sitio, reduciendo al mínimo el consumo de energía para su funcionamiento es posible entonces incorporar sistemas activos que permitan captar, transportar, acumular y entregar o quitar calor a un edificio. Para esto son usuales soluciones tecnológicas para el calentamiento de agua con fines sanitarios o de calefacción sin dejar de lado la refrigeración. Una innovación utilizada en grandes edificios es la acumulación de calor para largos períodos de tiempo utilizadas en construcciones sostenibles de arquitectos como Norman Foster, Renzo Piano, entre otros.

Pautas generales[editar]

Un edificio de baja energía no puede dejar de lado una determinación del impacto ambiental que puede generar a lo largo de su ciclo de vida (desde la concepción hasta su demolición y disposición de residuos), como tampoco el mantenimiento de condiciones adecuadas de confort y las condiciones de salubridad del aire interior, la evaluación energética y desde ya una certificación y etiquetado ambiental.

Estos elementos son los que en la actualidad deben ser considerados para considerar el grado de sustentabilidad de un edificio para tender a reducir progresivamente la demanda de energía de fuentes fósiles y evitar el calentamiento global del planeta.