Lila (hinduismo)

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La palabra sánscrita lila significa literalmente ‘pasatiempo’, ‘juego’ o ‘diversión’. Es común a las doctrinas hinduistas dualistas y no dualistas, pero tiene un significado diferente en cada una. En el dualismo, la palabra lila es una manera de describir toda la realidad, incluyendo el cosmos, como resultado de la obra teatral creativa del Brahman. En las escuelas dualistas del krisnaísmo, lila se refiere a las actividades del dios Krisná y sus devotos en el mundo espiritual.

La creación como pasatiempo[editar]

El Brahman es plenitud absoluta, y decir que el Brahman tiene algún propósito en crear el mundo significaría que mediante el proceso de creación querría lograr algo que no tiene. Y eso es imposible. El Brahman no puede tener un propósito al crear el mundo. El mundo es una mera creación espontánea de Brahman. Es un lila, un juego del Brahman. Se crea de la dicha, por la dicha y para la dicha. Lila indica una actividad lúdica espontánea del Brahman, a diferencia del esfuerzo volitivo consciente. El concepto de lila implica libertad y no necesidad.

Ram Shanker Misra[1]

La relación entre el Púrusa (‘varón’ [Dios]) y Prakriti (la fuerza de creativa de la naturaleza) se convierte aquí en una relación entre varón y hembra. Esto se expresa en el templo de Sivá en la imagen del Sivalinga, una expresión de la unión propia de los hombres (lingam: ‘falo’) y propia de las mujeres (ioni: ‘vulva’ y ‘vagina’). El tema cosmogónico básico de una evolución del cosmos floreciendo se expresa aquí específicamente en la relación de varón y hembra, y también en términos de conciencia e intencionalidad (en el concepto de lila como obra teatral divina de varón y hembra). Como tal, la imagen del saivita como fondo de la cosmogonía es una unión de conciencia y unión sexual más que un acto de sacrificio. Este tema es similar a otras doctrinas hindúes, como Tantra y Sakta

Heinrich Zimmer y Joseph Campbell[2]

El yogui vedántico no se cansa de afirmar que el kaivalia, el «aislamiento-integración», solamente puede lograrse rechazando la atracción del mundo (causante de distracción), y logrando la atención total en el punto único del Brahman-Atman sin forma. Para el tántrico, sin embargo, como en un niño normal del mundo, esta noción parece patológica, el efecto erróneo de un cierto mal del intelecto. [...] «Me gusta comer azúcar ―dijo Ramprasad―, pero no quiero convertirme en azúcar». Deja que los que sufren los esfuerzos del samsara se relajen: el devoto perfecto no sufre; porque puede visualizar tanto como experimentar vida y el universo como revelación de la shakti (fuerza del divino Absoluto) de la que está enamorado, el Ser Divino global en su aspecto cósmico de despliegue juguetón, sin objetivo (lila), que va demasiado rápido incluye dolor y goce, pero en su dicha trasciende ambos.

Rohan Bastin[3]

El tema básico constantemente repetido en la mitología hinduista es la creación del mundo mediante el autosacrifico de Dios —«sacrificio» en el sentido de «sacralizar»— donde Dios se convierte en el mundo, el cual, al final, vuelve a ser Dios de nuevo. A esta actividad creativa de la divinidad se la llama lila, la obra teatral de Dios. Como la mayor parte de la mitología hinduista, el mito del lila tiene un sabor fuertemente mágico. El Brahman es el gran mago que se transforma a sí mismo en el mundo y realiza esta hazaña con su «mágico poder creativo», que es el significado original que se le da a maia en el Rig-veda. La palabra maya —uno de los términos más importantes de las doctrinas hinduistas— ha ido cambiando de significado con el paso de los siglos. De «poder» del actor y mago divino, llegó a significar el estado psicológico de cualquiera que se halle bajo el hechizo de su obra teatral mágica. Mientras sigamos confundiendo las innumerables formas del lila sagrado con la realidad, sin percibir la unidad del Brahman tras todas estas formas, estaremos bajo el hechizo de maya. [...] En la visión hindú de la naturaleza todas las formas son relativas, es la maya siempre cambiante, creada por el gran mago de la obra teatral divina. Maya cambia continuamente, porque el lila sagrado es una obra teatral rítmica y dinámica. La fuerza dinámica de la obra teatral es el karma que significa ‘acción’. Es el principio activo de la obra teatral, el universo total en actividad, dónde todo está dinámicamente vinculado con todo lo demás. Según las palabras del Gita, el karma es la fuerza de la creación, de donde procede todo.

Fritjof Capra[4]

Los pasatiempos íntimos de Dios[editar]

Según los últimos desarrollos de las doctrinas krisnaístas ―tal como se explican en el Bhagavata-purana (siglo X) y en las obras de los Seis Gosuamis de Vrindavan (siglo XVI)―, Dios finalmente no participa de la creación, para la que delega «expansiones» como Visnú. El propio Dios dedica su vida a divertirse con sus amigos y amigas en el mundo espiritual, en un ciclo de pasatiempos que suceden de manera simultánea y eterna.

La idea del lila es importante en el culto tradicional de Krisná (como bromista) y Shiva (como bailarín), y ha sido usada por escritores modernos como Stephen Nachmanovitch, Fritjof Capra, Alan Watts y Robert M. Pirsig.

Notas[editar]

  1. Shanker Misra: El advaitismo integral de Sri Aurobindo. Nueva Delhi: Motilal Banarsidass Publishers, 1998.
  2. Heinrich Zimmer y Joseph Campbell: Las filosofías de la India. Princeton University Press, 1969.
  3. Rohan Bastin: "El dominio del constante exceso: el culto plural en los templos Munnesvaram de Sri Lanka". Berghahn Books, 2002.
  4. Fritjof Capra: El tao de la física. [1975]. Málaga: Sirio, 2006.

Referencias[editar]

  • Nelson, Lance E.: Purificando el cuerpo terrenal de Dios: la religión y la ecología en la India". Nueva York: Nueva York University Press, 1998.
  • Sturman Sax, William (ed.): Dios jugando: lila en el Sur de Asia. Oxford University Press, 1995. ISBN 0-19-509102.

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