La carrera del animal

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La carrera del animal
Ficha técnica
Dirección
Dirección artística Karen Ituarte
Guion Nicolás Grosso
Música Pommez Internacional
Fotografía Gustavo Biazzi
Montaje Manuel Ferrari
Protagonistas Julián Tello
Lautaro Vilo
Gonzalo Martínez
Valeria Lois
Ignacio Rogers
Ver todos los créditos (IMDb)
Datos y cifras
País(es) Argentina
Año 2012
Género Drama
Duración 73 min.
Idioma(s) Español
Ficha en IMDb

La carrera del animal es una película argentina en blanco y negro dirigida por Nicolás Grosso sobre su propio guion que se estrenó el 23 de febrero de 2012 y que tuvo como protagonistas a Julián Tello, Lautaro Vilo, Gonzalo Martínez, Valeria Lois e Ignacio Rogers.

Sinopsis[editar]

El cierre de una fábrica produce una crisis para el dueño, un padre de familia que en el filme se mantiene en las sombras, marcando desde allí el destino de sus dos hijos, los otros dos personajes principales y protagonistas: Valentín, el más joven, quien vive humildemente alejado de la empresa familiar; y Cándido, el mayor, quien parece mejor preparado para el juego de poder y violencia de los negocios, incluso si ello implica dañar a su propia familia.

Premios[editar]

La película obtuvo el primer premio en el BAFICI de 2011.

Reparto[editar]

Crítica[editar]

El crítico de Página 12 cuenta en su crónica que en el filme el dueño de una fábrica, que nunca aparece en la pantalla, la cierra y delega en sus dos hijos –Cándido, el mayor, y Valentín– las decisiones a tomar pero su figura continúa gravitando. Valentín, que ha elegido vivir en un barrio modesto, va eludiendo a los trabajadores de la fábrica; no le interesa el rol que su padre le asignara e incluye rehúye a su hermano, que oscila entre la cobardía y las ganas de llegar a alguna forma de éxito con la fábrica a cualquier costo. Del otro lado los trabajadores, que no tienen actitudes homogéneas.

La huida de Valentín tiene forma de viaje, uno de atmósfera onírica –reforzada no sólo por la estética visual, sino por la característica distanciada de las actuaciones, sin que nunca termine de estar claro hacia dónde se viaja. En el transcurrir de Valentín por una ciudad que parece no tener límites –y que luego es un entorno rural que tampoco parece tenerlos–, se cruzan personajes que empujan al héroe antihéroe, que le reclaman decisiones en un tiempo acotado pero a las que no llega porque nada habrá de culminar ni de transformarse realmente hasta que Valentín no salga de la duda constante y deje de ser apenas el hijo de su padre.[1]

Notas[editar]

  1. Cómo dejar de ser apenas el hijo de su padre por Diego Braude public. en Página 12 del 24-2-2012. Acceso 5-3-2012

Enlaces externos[editar]