La tormenta del siglo (película)

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Storm of the Century
Título La Tormenta del Siglo
Ficha técnica
Dirección
Producción Thomas H. Brodek
Guion Stephen King
Música Gary Chang
Fotografía David Connell
Montaje Sonny Baskin
Protagonistas Tim Daly
Colm Feore
Debrah Farentino
Casey Siemaszko
Jeffrey DeMunn
Julianne Nicholson
Dyllan Christopher
Becky Ann Baker
Spencer Breslin
Myra Carter
Ver todos los créditos (IMDb)
Datos y cifras
País(es) Estados Unidos
Año 1999
Género Terror
Duración 240 minutos (3 partes)
Idioma(s) Inglés
Compañías
Productora Greengrass Productions
Mark Carliner Productions
Rainfall Productions
Walt Disney Television
Ficha en IMDb

La Tormenta del Siglo es una película para televisión estadounidense - canadiense de 1999, escrita por Stephen King y dirigida Craig R. Baxley. Protagonizada por Colm Feore, Casey Siesmazcko, Tim Daly, Debrah Farentino y Jeffrey DeMunn en los papeles principales. Ganadora de varios Premios Emmy 1999.

Argumento[editar]

Little Tall es una isla que se encuentra en las costas de Maine. Un lugar con una larga historia y con un pasado verdaderamente turbio, ya que cada uno de los habitantes de dicho pueblo esconden oscuros secretos que son, a fin de cuentas, la razón de ser del por qué se desata un aire de miedo en el pueblo. Todos... desde el alcalde, hasta el mendigo más insignificante.

Todo comienza una tarde de crudo invierno, donde tres hechos suceden. Los meteorólogos han pronosticado una fuerte tormenta que azotará la isla y a la que llaman "la Tormenta del Siglo" debido a su gran proporción. Paralelamente, una anciana es encontrada ferozmente asesinada en el interior de su casa. Y por último una horrible palabra es descubierta en una lancha de motor: CROATON.

La gente de la isla, sin embargo, descubre que la tormenta no sólo trae frío y helada, sino también algo que ellos nunca antes han visto, algo que los paraliza completamente, algo que trae barbarie y muerte. Y todo empezó cuando encontraron a ese extraño personaje que por alguna razón desconocida, conoce la vida y secretos de cada uno de los habitantes y los perturba con su sola presencia y sobre todo con esa petición que hace insistentemente a la gente del pueblo: «Dadme lo que quiero y me marcharé».

Este personaje se llama Linoge y al ser capturado por el policía del pueblo no opone resistencia alguna, casi parece que quisiera ir a la cárcel. Lamentablemente en la isla no hay cárcel solo una pequeña y débil celda en el supermercado local. Al entrar en la celda Linoge se sienta en una extraña posición en la que lo veremos durante un largo rato, tiene los talones sobre el catre, las manos colgando y mira a través de las rodillas ligeramente abiertas.

A partir de entonces empiezan a ocurrir muertes muy extrañas y todas están relacionadas con un elemento, el bastón de Linoge, este temible objeto con cabeza de lobo de alguna manera pone a las personas que lo ven a las órdenes de Linoge, y ¿qué hace este? Los obliga a suicidarse de las más horribles maneras o a matar a quienes les son queridos, esto ocurre numerosas veces y siempre en los cuerpos de las víctimas vemos la misma frase: "Dadme lo que quiero y me marcharé". Michael Anderson el policía local solo tiene una pregunta: ¿Qué es lo que quiere este monstruo?

Cuando la tormenta empieza a tomar fuerza los habitantes de la isla son convocados al ayuntamiento para protegerse y es entonces cuando ocurre algo muy importante, Michael decide dejar el supermercado donde está Linoge para ir al ayuntamiento y ver si necesitan algo, aunque lo que más desea es ver como está su esposa Molly y su hijo Ralphie. Deja entonces al prisionero a cargo de su amigo Hatch y otros hombres incluido el alcalde de la ciudad. Estos deciden cuidar al prisionero por parejas y, cuando es el turno del alcalde, Linoge empieza a hablarle con la voz de su madre y a culparlo de dejarla morir sola, el alcalde se desespera y ninguno de los otros se dan cuenta de que está apuntando a Linoge con un arma, Linoge se levanta y alza el catre, debajo está su bastón, lo levanta en el aire y una luz azul cubre toda la habitación, es entonces cuando vemos a Linoge como realmente es, un anciano mago cuyo bastón es su arma mágica más poderosa, tiene un largo pelo blanco y cuando abre los ojos nos percatamos de que ahí no hay ojos, tan solo están las cuencas vacías cubiertas de negrura. Entonces la celda se cae y nuestro prisionero escapa.

Los guardianes regresan al ayuntamiento donde le dan a Michael las malas noticias, entonces de alguna manera todo el pueblo lentamente se va quedando dormido y tienen el mismo sueño: se ven a todos en fila, controlados por Linoge lanzándose al mar con sus niños en brazos. Cuando despiertan se percatan de que faltan algunos de ellos. Después llega una de las desaparecidas, las otras están muertas, ella ha estado con Linoge y éste le ha dado un mensaje, vendrá esa noche y les dirá solo una vez qué es lo que quiere.

Los niños han estado jugando en el sótano y de repente todos empiezan a cantar al mismo tiempo la misma canción "Soy una tetera, he aquí mi asa, he aquí mi tapadera...". Sus miradas tienen algo anormal, están vacías, y entonces vemos que todos se detienen a mirar algo, al otro lado de la habitación está el bastón de Linoge. Los niños corren hacia él y cuando lo tocan caen inconscientes.

Una hora más tarde, toda la isla está reunida en una sala, los niños inconscientes están a un lado, todos esperan una cosa, la llegada de Linoge. De repente éste entra por la puerta, se ve joven de nuevo y lleva su bastón en la mano, camina lentamente hacia el centro de la sala donde todos pueden verlo y dice lo siguiente "He vivido mucho tiempo, miles de años, pero no soy un dios ni tampoco un ser inmortal (pasa su bastón frente a su rostro y cambia al de un anciano). Ahora me veis como soy realmente: viejo y enfermo, de hecho me estoy muriendo (pasa su bastón frente a su rostro nuevamente). En comparación con vuestra efímera vida aún me queda mucho por vivir. Seguiré recorriendo la tierra cuando todos vosotros, menos los más jóvenes, tal vez Davey Hopewell o el niño Donny Beals, descanséis bajo tierra. Pero con respecto a mi propia existencia el tiempo se extingue. Me preguntáis qué es lo que quiero (Michael se da cuenta de qué es lo que quiere y queda horrorizado). Quiero a alguien a quien criar y enseñar, alguien a quien pasar todo lo que he aprendido y lo que sé. Alguien que continúe con mi trabajo cuando ya no pueda hacerlo personalmente. Quiero un niño. Uno de los ocho que duermen ahí atrás, no importa cual, para mí todos son iguales. Dadme lo que quiero, dádmelo con libertad y no molestaré más." Michael se levanta enfurecido y Linoge les dice: "En un asunto como este no puedo tomar, aunque puedo castigar, os aseguro que castigar sí que puedo. Dadme a uno de los niños que duermen ahí atrás para criarlo como a mi hijo y os dejaré en paz, os digo que verá muchas cosas y vivirá muchos muchos años cuando los demás que duermen ahí atrás hayan muerto. Dadme lo que quiero y me iré de aquí, negádmelo y el sueño que compartisteis anoche se hará realidad, los niños caerán del cielo y los demás os tirareis al mar de dos en dos y, cuando pase la tormenta, encontrarán esta isla como encontraron la isla de isla de Roanoke, vacía, desierta. Os doy media hora. Discutidlo y luego escoged".

Entonces se va, todos los habitantes de la isla están de acuerdo en decirle que si, pues dicen que prefieren a sus hijos vivos con él que muertos. Sin embargo Michael está completamente en desacuerdo y trata de convencerlos de que ese hombre es un monstruo y que él no va a darle a su hijo, pero su esposa Molly dice que ella si está de acuerdo en que deben darle a uno de los niños. Michael la mira con una furia, desesperación, tristeza y desaprobación indescriptibles, entonces se sienta y mira hacia el suelo.

Linoge regresa y pregunta cuál fue su decisión, todos menos Michael dicen que si. Linoge les dice que tomaron la decisión correcta aunque el policía les haya tratado de convencer de lo contrario, saca una funda y pide a los padres de los niños que se acerquen, todos menos Michael lo hacen, les explica que en la funda hay una piedra para cada niño, todas son blancas menos una que es negra, el padre que saque esta piedra tendrá que darle su hijo o hija a Linoge.

Uno por uno van sacando las piedras y todas son blancas, al final solo quedan Molly y Hatch, uno de ellos tiene la piedra negra. Los dos abren las manos, en una de ellas está la piedra negra, los dos abren los ojos desmesuradamente, Molly tiene la piedra negra. Empieza a llorar y entonces se da cuenta de lo equivocada que estuvo.

Linoge se acerca a Ralphie, lo toma en sus brazos, y se lo lleva volando, otra vez tiene la forma del horrible hechizero sin ojos y con dientes afilados que es. Michael se separa de Molly y se va para siempre de la isla. Nueve años más tarde está saliendo del supermercado cuando ve que un niño y un adulto van caminando por la calle, ambos cantan una canción "Soy una tetera, he aquí mi asa, he aquí mi tapadera...".

Michael se da cuenta de que son Ralphie y Linoge y empieza a correr hacia ellos. Ralphie ya tiene unos quince años y sus ojos, que nos parecieron hermosos hace un segundo, ya no están. Sonrie con unos dientes afilados y entonces ambos desaparecen. Michael recuerda las palabras de Lionoge: "Algún día llegará a quererme, llegará a llamarme padre". Se sienta a llorar, a veces en la noche piensa que se equivocó al no contarle a Molly sobre el incidente, pero, "A la luz del día sabe que no fue así".

Curiosidades[editar]

  • Es la primera vez que Stephen King escribe un relato como guión televisivo.
  • El truculento final de la historia da pie a una posible continuación que nunca ocurrió.