Iara (folklore)

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda

Iara o Uiara (del tupi 'y-îara "senhora de las aguas") o "Madre del agua," de acuerdo al folclore brasileño es un personaje mitológico con características de Sirena.

Olavo Bilac, la describe en su poema A Iara.[1]

No se sabe si ella es morena, rubia o pelirroja, pero si se dice que tiene los ojos verdes y acostumbra bañarse en los ríos, cantando una melodía irresistible. Los hombres que la ven que no pueden resistirse a sus deseos y saltan al agua y entonces ella los lleva al fondo, casi nunca regresan vivos. Los que vuelven quedan locos y solamente un ritual realizado por un chamán puede curarlos. Los indios le tienen tanto miedo a Iara que tratan de evitar las lagunas en el crepúsculo.

Historia[editar]

Iara antes de ser sirena era una india guerrera, la mejor de su tribu. Sus hermanos estaban celosos de Iara pues sólo ella recibía elogios de su padre, que era un chamán, y un día decidieron tratar de matarla. Por la noche, cuando ella dormía, sus hermanos entraron a su cabaña; sólo como Iara tenía una audición muy fina los oyó y tuvo que matarlos para defenderse a sí misma y por temor a su padre, huyó. Su padre propuso una búsqueda incesante para ella. Y lograron encontrarla; como castigo, Iara fue arrojada bien en el encuentro del Río Negro con el Solimões. Los peces la trajeron a la superficie y en noches de Luna llena la transformaron en una hermosa sirena con pelo largo y ojos verdes.

Iara fue, según otros, la diosa de los peces.

Mito[editar]

Chica linda, con el pelo demasiado largo, que siempre vive en una fuente en el centro del bosque.

De nuevo, en medio de la noche, especialmente en una noche de luna, canta.

Dice una voz tan buena, bella y conmovedora que el hombre que oye se muere de pasión por ella.

Cuando el hombre se enamora de ella, se ve arrastrado al fondo del lago y casi siempre es devorado por Iara, a no ser que consiga escapar

Nadie entiende nada acerca de sus canciones porque canta en lengua indígena. Si la madre de las aguas un día muere por accidente, su fuente se seca.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. A Iara, por Olavo Bilac, site www.portalsaofrancisco.com.br