Habitus

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Espacio social y prácticas sociales según Pierre Bourdieu.[1]

El habitus es uno de los conceptos centrales de la teoría sociológica de Pierre Bourdieu. Por tal podemos entender esquemas de obrar, pensar y sentir asociados a la posición social. El habitus hace que personas de un entorno social homogéneo tiendan a compartir estilos de vida parecidos. Por ejemplo, en un estudio sobre la fotografía, Bourdieu y sus colaboradores encontraron que los gustos ante lo que es una foto bella u horrible están determinados tanto por el nivel educativo de las personas como por su ocupación. En su obra magna, "La distinción" (e.o. 1979) estudia los usos culturales de la Francia de los años 1970 a partir de este tipo de supuestos.

El concepto de Habitus se remonta a Aristóteles; habitus es la traducción latina que Aquino y Boecio dan al concepto aristotélico de Hexis. El habitus como término entre por un lado el acto y la potencia, y por otro lado entre el exterior y el interior. Es en Bourdieu donde el habitus va a recibir al mismo tiempo una formulación sistémica y sociológica. Este concepto sirve para superar la oposición entre “objetivismo” y “subjetivismo”.

Por habitus, Bourdieu entiende el conjunto de esquemas generativos a partir de los cuales los sujetos perciben el mundo y actúan en él. Estos esquemas generativos generalmente se definen como "estructuras estructurantes estructuradas"; son socialmente estructuradas porque han sido conformados a lo largo de la historia de cada agente y suponen la incorporación de la estructura social, del campo concreto de relaciones sociales en el que el agente social se ha conformado como tal. Pero al mismo tiempo son estructurantes porque son las estructuras a partir de las cuales se producen los pensamientos, percepciones y acciones del agente. Dicha función estructuradora se sostiene sobre los procesos de diferenciación en cuanto a las condiciones y necesidades de cada clase. Ésto hace que la eficacia preponderada de las prácticas culturales asumidas como propias respecto de las que no, actúe como tamiz (criterio de selección) de la cultura hegemónica (reconocimiento arbitrario, social e histórico de su valor en el campo de lo simbólico) ya que, según Bourdieu, la cultura importa como un asunto que no es ajeno a la economía ni a la política.

El habitus se aprende mediante el cuerpo, mediante un proceso de familiarización práctica, que no pasa por la conciencia. Las personas estamos sujetas al tiempo, tanto que tenemos que producir nuestras prácticas en la urgencia temporal. La incorporación inconsciente del habitus supone la apropiación práctica de los esquemas que sirven para producir las prácticas adecuadas a la situación y el hecho de incorporar el interés en jugar el juego.

A cada posición social distinta le corresponden distintos universos de experiencias, ámbitos de prácticas, categorías de percepción y apreciación que, al servicio del habitus del individuo, serán naturalizados y consideradas cualidades específicas de clase. El goce de lo estético y refinado del arte en la clase burguesa, por ejemplo, será considerado por ésta como una cualidad personal especial y no como resultado de unas posibilidades de aprendizaje objetiva e históricamente desiguales respecto de las clases populares. Así, el habitus naturalizaría el hecho de que el espectro de los gustos de elección de la clase popular, limitada por sus opciones económicas, será condenado a la simpleza y modestia que el habitus de las clases más poderosas les sirvan como plato único en el sistema de preferencias sociales. De esta forma, cada posición social tiene su propio habitus, creándose así un marco de cada posición social. Esta es una condición básica: el hábitus es siempre social. No hay un hábitus, en el sentido de Bourdieu, que no sea social, pero cualquier individuo puede adquirir un hábito particular cualquiera; por ejemplo, una destreza particular en algo que practica uno solo, no es social. Un hábitus es la generación de un conjunto de disposiciones que hacen posible el desarrollo de prácticas de los agentes que nacen y que se conforman, en virtud de estas disposiciones, en portadores de un hábitus.

El habitus se postula así como una dimensión fundamental de la "clase social" de los sujetos: es la "clase incorporada". La clase incorporada es el cuerpo, la clase social hecha cuerpo, el habitus; a diferencia de la clase objetivada, que es la posición en el sistema de relaciones sociales. Este habitus de clase será crucial en la reproducción social ya que al haber sido generado en unas determinadas condiciones sociales, y manifestado de manera corporal, inconsciente, los esquemas y distinciones del que es producto, actúa contribuyendo así a reproducirlas mediante su constante y continua actualización. Esto se puede observar en los límites del habitus, que es una de sus dimensiones fundamentales: las posibilidades e imposibilidades, puesto que con el habitus uno se excluye de lo que está excluido.[2]

El problema del habitus es que es bueno para explicar por qué las personas se comportan de forma parecida cuando comparten una cierta posición social, pero no para explicar por qué se comportan de forma distinta.

Referencias[editar]

  1. Bourdieu, Pierre. Raisons pratiques. París: Seuil, coll. Points, 1996, p. 21
  2. http://www.ucm.es/info/eurotheo/diccionario/H/habitus.htm

Bibliografía[editar]

  • Bourdieu, Pierre. Las reglas del arte: génesis y estructura del campo literario. Editorial Anagrama, 1995.
  • Safa, Patricia. El concepto de habitus de Pierre Bourdieu y el estudio de las culturas populares en México. 

Enlaces externos[editar]