Guerra Numantina

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Guerra Numantina
la Conquista de Hispania y las Guerras Celtíberas
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Fecha 154 a. C.-133 a. C.
Lugar Hispania
Resultado Victoria romana
Beligerantes
República romana Numancia
Comandantes
Cecilio Metelo
Pompeyo Aulo
Fulvio Nobilior
Claudio Marcelo
Popilio Laenas
Hostilio Mancino
Cornelio Escipión
Caro de Segeda
Retógenes el Caraunio
Fuerzas en combate
Legionarios y auxiliares:
30.000 (153 a. C.)[1]
32.000 (143 a. C.)[2]
40.000 (137 a. C.)[2]
60.000 (134 a. C.)[3]
Guerreros:
25.000 (153 a. C.)[4]
10.000 (143 a. C.)[5]
4.000 (137 a. C.)[2]
2.000 (134 a. C.)[5]
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Se conoce como Guerra Numantina (De Bellum Numantinum en la Historia de Roma de Apiano) al último conflicto que tuvo lugar entre la República Romana y las tribus celtiberas que habitaban las inmediaciones del Ebro. Fue el último episodio de las Guerras Celtibéricas. Esta contienda se resolvió tras veinte años de guerras intermitentes. La primera fase de la guerra se inició en el 154 a. C. debido a una revuelta de las tribus celtíberas del Duero. Esta primera fase finalizó en el 151 a. C., pero, en el 143 a. C. surgió de nuevo una insurrección en la ciudad de Numancia.

La primera guerra fue contemporánea a la Guerra Lusitana que estalló en Hispania Ulterior. Los lusitanos fueron sometidos por Servio Sulpicio Galba, que asesinó a sus líderes haciéndoles creer que quería entablar negociaciones de paz y asesinándoles en plena conferencia mediante la decapitación. Los arévacos de Hispania Citerior continuaron la guerra y se unieron a Viriato cuando este asumió el liderazgo de la rebelión lusitana.

Tras el rebrote de las hostilidades en el 143 a. C., Roma envío a una serie de generales a la península ibérica para que se enfrentaran a los numantinos. En ese año, Quinto Cecilio Metello Macedonico fracasó en su intento de tomar la ciudad, tenía 30.000 infantes y 2.000 jinetes,[2] que se estaba convirtiendo en un ícono de la resistencia en Iberia, pero sometió por completo a la tribu de los arévacos. Su sucesor, Quinto Pompeyo, un inepto según relatan sus contemporáneos, fue derrotado en diversas ocasiones por los numantinos y negoció en secreto un tratado de paz que aseguraba la permanencia de la ciudad. Ya en el 138 a. C. llegó un nuevo general, Marco Popilio Laenas. Cuando los numantinos quisieron hacer prevalecer el tratado que había firmado Quinto Pompeyo, Laenas dijo que no reconocía ningún tratado que no hubiera sido firmado por el Senado romano. Roma decidió por consiguiente ignorar el tratado de paz de Quinto Pompeyo y envío a Cayo Hostilio Mancino con 40.000 hombres (la mitad auxiliares locales)[2] para que continuara la guerra (136 a. C.). Mancino asaltó la ciudad pero fue repelido en diversas ocasiones por los 4.000 guerreros defensores.[2] Tras sus derrotas, los romanos comandados por Mancino fueron rodeados y Mancino fue obligado a aceptar el tratado. El Senado tampoco ratificó este tratado. Los sucesores de Mancino, Lucio Furio Filón y Cayo Calpurnio Pisón continuaron la lucha contra Numancia.

En el 134 a. C., el cónsul Publio Cornelio Escipión Emiliano fue enviado a Hispania Citerior para que terminara de una vez con la guerra. Escipión Emiliano reclutó a un ejército de 20.000 hombres, más 40.000 auxiliares entre los que se contaba caballería númida cedida por Yugurta y un gran número de aliados locales,[6] en total unos 60.000 soldados.[3]

Escipión construyó un sistema de siete fortificaciones que rodeaban la ciudad antes de iniciar el sitio. Tras sufrir peste y hambruna la ciudad se rindió finalmente, aunque la mayoría de sus habitantes se suicidaron antes de entregarse. La gran victoria sobre Numancia trajo una era de paz a Hispania, paz que se mantuvo hasta el inicio de las Guerras Sertorianas.

Referencias[editar]

  1. Blázquez, pp. 68.
  2. a b c d e f Blázquez, pp. 69.
  3. a b Apiano, Iberia, cap. 92 y 97.
  4. Dáithí Ó hÓgáin (2003). The Celts: a history. Rochester: Boydell Press, pp. 120. ISBN 1-0-85115-923-0.
  5. a b Alberto J. Lorrio & Philippe Gardes (2001). Ercavica: la muralla y la topografía de la ciudad. Real Academia de la Historia, Madrid, pp. 69, ISBN 978-84-95555-10-6. La población de la ciudad era de unos 8.000 a 16.000 personas, probablemente solo 2.000 a 4.000 eran hombres adultos.
  6. José María Blázquez (1975). Ciclos y temas de la Historia de España: La romanización. La sociedad y la economía en la Hispania romana. Tomo II. Madrid: Ediciones AKAL, pp. 69-70. ISBN 84-7090-068-4.

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