Figuras de Acámbaro
Las figuras de Acámbaro son una colección de más de 32.000 piezas descubiertas en el municipio de Acámbaro, México por Waldemar Julsrud, que representan figuras que algunos afirma que son dinosauros, animales extintos y culturas del viejo continente. Las medidas ( con carbono 14 ) sacadas en 1968 por el Laboratorio de Isótopos Inc. de New Jersey se escalonan desde 1 110 antes de J.C. hasta 4 530 años antes de J.C. En 1969, las figuras fueron fechadas en el Museum’s Applied Science Center for Archaeology (MASCA) utilizando una técnica que apenas estaba en desarrollo, la termoluminiscencia. Los resultados preliminares dieron 2,500 A.C. Sin embargo, en 1972 se repito el fechado y se concluyo que las piezas eran falsificaciones recientes, o por lo menos la mayoría, porque en dos de ellas se volvió a tener el mismo resultado. Según el laboratorio, el fechado de 1969 fue debido a un fenómeno de quimioluminiscencia, debido a su fabricación tan reciente, y que en 1969 no se sabía que podía ocurrir. Su datación sigue siendo objeto de controversia[1]
Contenido |
[editar] Descubrimiento
En 1945, Waldemar Julsrud paseaba en su caballo por el Cerro del Toro en Acámbaro, Guanajuato, cuando encontró una figura de barro. A pesar de su experiencia con la cultura Chupícuaro, la cual ayudó a descubrir en 1923, no pudo reconocer la figura como perteneciente a ninguna cultura de México. Pidió a un campesino que buscara más de esas figuras y se llegaron a recolectar aproximadamente 32000 piezas.
[editar] Evidencias de un posible fraude
Las circunstancias de la excavación de las figuras son motivo de sospecha. Julsrud afirma que pagó a los campesinos por cada figura que les entregaron, por lo que es plausible que éstos fabricaran las estatuillas y las hiciesen pasar por auténticas reliquias.
En 1952, el arqueólogo Charles DiPeso, afiliado a la "Amerind Foundation" de Arizona, visitó la zona, estudió la colección y observó a los excavadores durante su trabajo.[2]
Según DiPeso, la superficie de las figuras evidenciaban que eran de fabricación reciente. No mostraban las características habituales de elementos que han permanecido enterrados durante miles de años. Si hubiesen sido auténticas reliquias estarían arañadas y rotas como el resto de artefactos encontrados en esa área de México. La estratigrafía de las piezas indicaba que habían sido enterradas con tierra de distintas etapas arqueológicas.
DiPeso además informo que conoció a una familia local que le índico que habían estado fabricando y vendiendo las piezas a Julsrud a peso cada una desde 1944, inspirándose en las películas que veian en el cine local.
[editar] Artefactos fuera de lugar
Estas figuras se han vuelto un caso emblemático de los llamados "artefactos fuera de lugar". Por un lado, grupos creacionistas las han usado para afirmar de que seres humanos convivieron con dinosaurios y por lo tanto la tierra tiene menos de 6.000 años. Otros autores como Charles Hapgood y Cremo las han usado para afirmar la existencia de civilizaciones con decenas de miles de años de antigüedad. En ambos casos se afirma que la ciencia oficial esta ocultando las pruebas.
En contraste, la arqueología moderna prefiere considerarlas un fraude, ya que su extemporaniedad pondría en tela de juicio toda la teoría científica aceptada actualmente.
[editar] Referencias
- ↑ «Thermoluminescent Dating and the Monsters of Acambaro, by Gary W. Carriveau and Mark C. Han». Society for American Archaeology 1976.
- ↑ «Mystery at Acámbaro». www.museum.upenn.edu/expedition.