El desembarco de María de Médicis en el puerto de Marsella

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Peter Paul Rubens 035.jpg
El desembarco de María de Médicis en el puerto de Marsella
Peter Paul Rubens, 1622-1625
Óleo sobre tela • Barroco
394 cm × 295 cm
Museo del Louvre, París, Flag of France.svg Francia

El desembarco de María de Médicis en el puerto de Marsella es un cuadro del pintor flamenco Pedro Pablo Rubens. Es uno de los cuadros del ciclo de la Vida de María de Médicis, que ocupó al autor entre 1621 y 1625 y fue sin duda el encargo más importante de su vida. Se trata de una pintura al óleo sobre tela, que mide 3,94 metros de alto y 2,95 m. de ancho. Actualmente se conserva en el Museo del Louvre de París (Francia).

En esta tela se representa un tema histórico. María de Médicis, que había sido la reina de Francia como consorte de Enrique IV, era al tiempo de la ejecución de los cuadros la reina madre y regente, dado que el rey Luis XIII había ascendido al trono a los nueve años (en 1610). El encargo fue realizado por la propia María, con la finalidad de reforzar su soberanía y legitimidad en unos tiempos en que su hijo Luis XIII entraba en conflicto con su madre. El programa de toda la serie fue ideado por el abad de Saint-Ambroise, pero igualmente contribuyeron con sus propuestas la reina, el cardenal Richelieu y el propio pintor.

Rubens dibujó los esbozos en París, pero la ejecución material fue llevada a cabo con ayuda de colaboradores en Amberes. Mientras que los cuadros de la serie se conservan en el Louvre, los esbozos están en la Alte Pinakothek de Múnich.

En este cuadro se representa un hecho histórico ocurrido el 3 de noviembre de 1600: María de Médicis llega a Marsella. Alegorías de Francia y de la ciudad la cumplimentan. Por encima, la sobrevuela la Fama. La composición es descentrada, con un dinamismo típicamente barroco. Junto a los personajes históricos o reales del plano superior coexisten los personajes mitológicos en el mar: monstruos marinos, sirenas, ninfas, en los que abundan los opulentos desnudos y los colores cálidos típicos de la escuela veneciana. Son Neptuno y las nereidas, que han acompañado al barco para asegurar una travesía sin incidentes. De esta manera elimina las fronteras entre lo histórico, lo terrenal y las fuerzas eternas.

Referencias[editar]

  • Bauer, H., “El Barroco en los Países Bajos” en Los maestros de la pintura occidental, Taschen, 2005, pág. 292, ISBN 3-8228-4744-5
  • Carrassat, P.F.R., Maestros de la pintura, Spes Editorial, S.L., 2005. ISBN 84-8332-597-7