Cartas sobre la educación estética del hombre

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Cartas sobre la educación estética del hombre (1795) es una obra de Friedrich Schiller compuesta por 27 cartas. La tesis fundamental de esta obra es el ennoblecimiento del carácter humano, planteado en el núcleo de una educación del hombre y de la humanidad, para un Estado o una sociedad verdaderamente racionales. Este Estado idealmente concebido por la razón solo podrá ser llevado a cabo por el hombre moral: aquel que su facultad racional y la facultad sensible no estén en contradicción. De esta manera, Schiller sugiere una crítica a la razón ilustrada (de los cuales su máximo seguidor fue Kant) -pues esta aún no ha llegado a dar cumplimiento al ideal de un estado verdaderamente racional- ya que esta ha fallado en la práctica pero no en la teoría (Schiller parte de sus principios). Así pues, como ya hemos dicho, el medio para llevar a cabo este proceso de ennoblecimiento es la belleza pues ella, como principio de libertad o autonomía en la apariencia sensible, se relaciona íntimamente con la esencia moral del ser humano que es, precisamente, ser para la libertad. Por ello, la educación del hombre, con el objetivo de resolver el problema político de una sociedad plenamente racional y libre, debe ser "estética". He aquí donde parte la importancia del Arte para Schiller.

No hay que olvidar tampoco la polémica suscitada por Cartas sobre la educación estética del hombre, ya que fue rechazada tanto por los seguidores de la ilustración como sus contemporáneos románticos. Aunque tuvo una buena acogida por su amigo Hölderlin.

Sobre el contenido de las cartas.

De la uno a la cinco. Schiller pone la discrepancia entre la naturaleza y la razón. Por un lado, está la naturaleza de la mayoría de las personas con una necesidad de satisfacción de sus instintos, por el otro, el logro de la cultura que la razón. Naturaleza y razón en cada caso forman un estado de emergencia si no están relacionados entre sí.

De la seis a la diez. Schiller explora las realidades sociales y culturales de su tiempo y se embarca en la búsqueda de un concepto objetivo de la belleza con el fin de aclarar la forma en que la belleza puede ser una condición necesaria para la libertad.

De la once a la dieciséis. Schiller desarrolló aquí el ideal de la belleza como ideal humanitario. Ambas unidades básicas, valor afectivo y racionalidad deben aceptarse ya que son esenciales para el ser humano. Lo que se necesita es una Forma viva. Donde “su Forma sea vida, y su vida sea Forma”. El juego estético hace que el hombre sea humano, persona. La "Forma viva" es la "belleza ideal", la belleza en el sentido amplio, no se basa en la experiencia, y distingue la belleza tangible en la "belleza de fusión," la belleza en el sentido más estricto, y la "belleza energética" como "impulso sensual"

Dela diecisiete a la veintitrés. Schiller desarrolla aquí su teoría del estado estético. Pero el hombre de cualquier época nunca alcanza este completamente, porque carece de "armonía" o "energía". La condición estética es exactamente en el medio y donde se funde "sufrimiento" y "actividad", "sentir" y "pensar". La educación de las personas se puede lograr mediante la estética, antes de que el hombre de la razón para guiar sus acciones.

De la veinticuatro a la veintisiete. La perspectiva del desarrollo del estado estético es la abolición de la fuerza interna de la naturaleza del hombre y esta crea las condiciones de vida prácticos para la aplicación de los principios morales. .