Artesanía indígena en Paraguay

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda

la artesanía indígena paraguaya puede ser de dos maneras:

  • La artesanía indígena propiamente dicha, que engloba la cerámica, la cestería, los tejidos e hilados, la talabartería y el arte plumario, y
  • La artesanía mestizo, al cual pertenecen los bordados y encajes, las tallas de madera y los diferentes productos de metal.

Productos artesanales[editar]

Los productos artesanales de Paraguay son de una gran diversidad y abarcan desde los artículos cerámicos hasta los bordados e hilados sin dejar de lado las tallas de Madera, la cestería, la marroquinería, y la platería.

La cerámica pre-colombina que se producía en el actual territorio paraguayo era rústica y de terracota engobada en rojo, y en ocasiones en blanco y negro; se la trabajaba a mano con el sistema de colombín y ciertas tribus le practicaban una decoración incisa antes de cocerla al fuego.

Los españoles, en particular los jesuitas, elevaron el nivel técnico de producción y acabado de la cerámica nativa, caracterizada por su extrema sencillez y su carácter utilitario, adiestrando concienzudamente a la población indígena en el marco de las misiones.

Gracias a su acción se llegó a ampliar el número y la diversidad de las piezas cerámicas, muchas de las cuales de vidriaron a base de sal y huevo, técnica que se perdió tras su expulsión.

Los productos cerámicos que aún siguen produciendo algunos grupos indígenas son botijos, jarras, macetas, algunas con formas zoomorfas, y cántaros. Entre estos, los que gozan de mayor prestigio por su calidad y belleza son los procedentes de Tovatí e Itá.

El hilado y el tejido[editar]

El hilado y el tejido indígenas dan lugar a una importante fuente de ingresos para las economías domésticas. Antes de la llegada de los españoles, los indígenas utilizaban un telar horizontal para tejer con hilos de algodón hamacas, canastos, bolsas para transportar alimentos y redes para cazar y pescar.

La cestería y tejidos de Karaguata[editar]

La rica cestería indígena del Paraguay, cuenta con algunas divisiones de acuerdo a los cultivos predominantes, como por ejemplo las comunidades en las que domina la siembra, el cultivo de la mandioca y la cestería ha desarrollado recipientes sólidos de gran capacidad de contenido, así como el ajaka mbya, que tiene un promedio de 35 cm. de altura con estructuras rígidas que permiten soportar el peso de las mandiocas.

Los ajaka se forman del entramado de tiras claras del takuarembo y oscuro de guembepi, constituyendo figuras ajedrezadas y geométricas, acordes con el concepto de belleza guaraní.

Los tejidos de Karaguata[editar]

Los tejidos de Karaguata constituyen un elemento importante del arte indígena. Se trata de una expresión indígena de las comunidades chaqueñas.

Los bolsones de Karaguata es una de las aplicaciones más comunes de los entramados de esta fibra. Los bolsones de recolección empleados preferentemente por las mujeres, los llevan sobre su espalda y que tienen la forma de una gran medialuna, los bolsones de caza, más pequeños, de forma rectangular, llevados al hombro por los hombres.

Los chamacocos usaban los llamados púpo es una especie de chaleco protector hecho a base de karaguata, el tejido mojado adquiriendo una rigidez que lo tornaba a prueba de flechazos de los enemigos.

Trajes Ceremoniales[editar]

La etnia chamacoco, oriundo del departamento del Alto Paraguay, (Chaco) utilizan vestimentas durante un ritual celebrado cada año llamado debylyby y están confeccionados con tejidos y máscaras de fibra de árboles de karaguata y plumas de aves chaqueñas de gran colorido.

Pa'i Tavyterá[editar]

Son muy apreciados los collares que realizan juntando semillas coloridas de distintas especies de frutas y el tallado de madera es una de las muestras más importantes de los pa'i tavyterá.

Toba – Qom[editar]

Realizan trabajos en coloridos hilos de lana, así también confeccionan bolsos tradicionales, sombreros de piri, pantallas y cestas de carandilla. También hacen collares de semillas silvestres de leucaena y otros árboles.

Mbya[editar]

Los indígenas de esta parcialidad tienen una especial habilidad en la elaboración de cestería de tacuara natural, las que son decorados con dibujos de guembepi y animales de la zona, también sus collares y los tallados en madera.

Ayoreo[editar]

Los bolsos ayoreos son una de las muestras artesanales indígenas más solicitados y promocionados, lo realizan en fibras de karaguata, mantienen un toque de rústica belleza indígena en su confección, los que los hace sumamente atractivos, también se dedican a la fabricación de arte plumario, platos y cucharas de madera de palo santo.

Maka[editar]

Los miembros de la parcialidad Maka son excelentes tejedores, sus tradicionales mantas, bolsos, fajas, y otros elementos tejidos en hilos de vivos colores.

guembepi, que representan una novedad en la gama artesanal indígena del país.

Reflejo de la sociedad[editar]

El arte producido por estas dos formas de subsistencia diferentes refleja necesariamente las particularidades de cada una. Así, las comunidades basadas en el sistema de recolección y caza son por fuerza también nómadas. A su vez, esta situación origina que la trama cultural sea más flexible y abierta a incorporaciones y adaptaciones diversas.

En el otro extremo, la cultura agrícola guaraní, apegada a la tierra y a los ciclos naturales, presenta naturalmente una tendencia conservadora y cerrada a innovaciones, distingue con cuidado lo propio de lo ajeno y se problematisa constantemente acerca de la necesidad de absorber o rechazar signos extranjeros.

A pesar de los distintos estadios de evolución de las sociedades y de las características peculiares de cada una, los estudiosos sostienen que es posible establecer algunos elementos compartidos por todas las comunidades indígenas que habitan o habitaron el territorio paraguayo. El arte indígena- a través de sus símbolos y en el libre ejercicio de su propio lenguaje – es una de las manifestaciones más importantes de la cultura de nuestro país.

Ceremonias y ritos[editar]

Tanto las sociedades recolectoras como las agricultoras tienen como núcleo social un cuerpo mítico – ritual, a partir del cual se articulan y desarrollan el poder político, el orden jurídico, el ocio, la belleza y la religión.

Bibliografía[editar]

  • Paraguay, Nuestro País, Ediciones Nuevo Mundo.
  • Turismo Rutas Guia Nº 19.

Artesanías La artesanía tradicional del Paraguay es; variada, rica en su historia, apreciada por los turistas e incorporada a la moda y costumbres de uso de la población en general. Muchas de ellas son exportadas con éxito como ser: camisas y ropas de aho poi, joyas en filigrana , artículos hechos con ñandutí, encaje yú y cuero, entre otros.


Tipos de Artesanía

Tejidos Los primeros artesanos fueron indígenas que trabajaban el algodón en telares horizontales. Actualmente se utiliza una variedad interesante de tejidos para la confección de diferentes prendas. En algodón existe un bordado de gran delicadeza llamado AO’POI que significa en guaraní “ropa fina”. El lugar mas importante de producción es Yatai’ty en el Departamento de Guaira, donde también se dice que nació. Los bordados suelen representar formas vegetales y los más utilizados son “Ysypo Isy” (isla de juncos), el “Avatí Poty” (flor de maíz). En Ao’Po’i se realizan prendas tales como camisas, vestidos, manteles y toallas entre otros. Sólo para dar una idea del trabajo que llevan esos tejidos se puede señalar que la elaboración de un mantel de dos metros tarda, más de un mes de intensa labor.


También en algodón, pero con hilos más gruesos, se elabora el tejido de Aó Poivy. Los lugares de producción mas conocidos son Carepegua, Itagúa y San Miguel.

La Leyenda del Ñandutí Esta historia, solo los ancianos la saben, cuenta que en la tribu guaraní había un joven llamado Ñandú Guazú, enamorado de la bella Sapurú, doncella que prometió casarse con el hombre que deje a sus pies el presente más raro y valioso. Ñandú inició una búsqueda desesperada del obsequio planteado y llegó a lo más profundo del bosque. Cansado y sin nada capaz de satisfacer las pretensiones de Sapurú, se quedó dormido al cobijo de un árbol muerto. Al día siguiente, al levantar la mirada observó la más encantadora obra de la naturaleza que jamás haya visto. Un tejido blanco, brillante, empapado en rocío, lleno de reflejos, hecho con dibujos de una perfección celestial: un manto para Sapurú, un regalo insuperable. Cuando el joven alarga sus manos, el tejido se deshace en una baba pegajosa e informe. Es un hechizo, una quimera, un imposible, “…jamás podré tener a la bella Sapurú…”, se lamenta, lágrimas de rabia ruedan por su rostro. Una vez en su aldea, duerme, sueña y grita. Su acongojada madre lo despierta y juntos, a la orilla del río, con la mirada perdida, Ñandú relató lo sucedido: la travesía, el claro en el monte y la joya de aquel tejido. La madre lo levanta y simplemente dice: “…llévame a ese lugar…”. Allí observa con detenimiento y no se arriesga a tocar la tela. Sabe que el mínimo roce la destruirá, se limita a mirar el constante movimiento de la pequeña araña, su creadora. Sus idas y vueltas. Su colgarse y descolgarse continuo, casi sin pausas. Mientras Ñandú duerme, la madre sigue los pasos de la araña y comienza a tejer un manto a imagen y semejanza del que tiene ante sus ojos. Lo teje con sus propias canas, lo teje con amor. Sabe que hará feliz a su hijo. Cuando Ñandú despierta, su madre descubre ante sus ojos el manto tejido con sus canas. El sorprendido joven mira la obra de su madre y el que está en las ramas: son idénticos. Con temor toma entre sus manos la suavísima urdimbre, mientras la madre le cuenta como lo ha hecho. Así Ñandú conquistó a Sapurú y desde entonces sus descendientes mantienen vivo el recuerdo del amor de madre a través del Ñandutí.


El Ñandutí, encaje de artesanía popular que simula la tela de araña. Es muy apreciado por su belleza, delicadeza y colorido. Posiblemente proviene de los encajes de Tenerife traídos de España y que posteriormente fueron intervenidos por los nativos. Las formas, colores y motivos ornamentales que inspiran al ñandutí son muchos y van desde las flores y animales autóctonos hasta los elementos de la vida cotidiana Este bordado es utilizado por su extrema delicadeza y belleza en vestidos de novias, mantillas, abanicos y manteles. El lugar principal de producción es Itaugúa , distante de Asunción a unos 30 km.


La Lana, es muy utilizada en piezas artesanales producida en pueblos tales como San Miguel, Carapeguá y otros. Con ella se realizan ponchos de lana gruesa y de lana fina, chales, mantas y hamacas. El Cuero, se trabaja de modo artesanal desde la época de las misiones en sitios como Atýra, Caacupe, Tobatí, Concepción y otros, se producen portafolios, billeteras, carteras, así como, posa fuentes, porta lápices y otros.


Los trabajos en Madera son muy populares y extendidos desde la época de los Franciscanos y los Jesuíticas. Se pueden encontrar todo tipo de figuras: animales, tallas religiosas, guampas para el tereré e instrumentos musicales (arpas y guitarras). Los centros de producción son muy variables dependiendo de los objetos producidos. También resaltan las obras de los "santeros" (escultores de íconos en maderas que se nutren en la rica tradición jesuítica) y los instrumentos musicales (guitarras y arpas) elaborados con maderas nativas y son muy apreciados en todo el mundo. En la Orfebrería, se destaca la FILIGRANA. Con hilos de oro o plata unidos u soldados con mucha perfección y delicadeza se producen joyas muy originales.


Su secreto de fabricación fue transmitido de generación en generación desde la colonia. Actualmente se complementan las joyas con perlas y piedras semi-preciosas. En los centros comerciales de Asunción y en la ciudad de Luque de donde es originaria esta artesanía, se encuentran las joyerías que fabrican bellos aros, pulseras, collares y prendedores, así como también, lapiceras, guampas y bombillas. La Cestería, es una de las artesanías en la que también se destacaban los guaraníes. Elaboraban con juncos y cañas como materia prima, esteras, canastos, etc. La artesanía indígena se desarrolla en la extensa e indómita región chaqueña. Allí se realizan complejos tejidos utilizando fibra de la "brome lácea karaguatá", con conocimientos y técnicas auténticamente celícolas. También realizan tejidos en lana, básicamente, ponchos, mantas, bolsos y soportes de adornos plumarios (Macá - Nivaclé). El Karanda´y es una planta originaria del Chaco. De ella derivan artesanías puramente indígenas, uno de las pocas conservadas frente al avance de la cultura hispánica. De sus hojas se gestan canastos, bolsos finos y sombreros que describen flores o estrellas. Entre las zonas más representativas de elaboración se destacan la compañía Itapuamí de Luque, ubicada unos 7 kilómetros al noroeste del centro de la ciudad. También la ciudad de Limpio, en las afueras de Asunción que justamente lleva el sobrenombre de la “Capital del sombrero”. Tallados en Piedra, en San Ignacio-Misiones, se realizan esculturas con figuras de la naturaleza y de la mitología guaraní reproducidas en piedra arenisca. En la Barraca del Tañarendy se pueden hallar estas obras, así como también cincelados en cedro que dieron vida a figuras religiosas de pequeño y gran tamaño, del tipo naif.

La Guampa, artículo infaltable para el tereré. Se producen de diferentes materiales como ser: cuerno de vaca, madera, metales. Muchas veces se convierten en artesanía personalizada.


En Cerámica, hay artesanos que se ha hecho internacionalmente famosos con sus figuras en barro. Fue la fusión del arte indígena con el hispano lo que dio lugar, a las formas mestizas actuales. Los productos elaborados van desde vasijas, platos, jarras, hasta hermosos pesebres (Belén) que forman parte de la importante festividad de la navidad.


Existen numerosos escultores que retratan escenas de la vida cotidiana como son las mujeres lavando ropa, vendiendo chipa u hombres tomando tereré. Las localidades de producción más tradicionales son Areguá, Tobatí y Altos entre otros.

La Alfarería y sus artistas La artesanía en barro, rojo y negro, es muy apreciada por los turistas. La ciudad de Itá se convirtió en un símbolo artístico gracias a las obras de sus alfareros que han ganado premios latinoamericanos, por su creatividad y originalidad. Así, inspirados en elementos de la naturaleza, nacen piezas únicas en barro negro con formas de lunas, soles, árboles, animales, rostros, figuras humanas; desde las más sublimes imágenes cristianas hasta atrevidas obras representando escenas eróticas. Hay dos artistas de la zona que se destacan nítidamente: Rosa Britez, quien con sus piezas “Sol y Luna” fue considerada la “Artista de América” en un concurso internacional. Hace 50 años que trabaja en esculturas en barro negro. A su vez, Mercedes Servín, con sus obras en arcilla roja combinadas con hojas secas, logra esculturas en todos los tamaños representando la vida campestre paraguaya, creencias y representaciones humanas que son verdaderas estatuas en miniatura.

Artesanía Indígena

Nivaklés y Ayoreos Asentados en los alrededores de Mariscal Estigarribia (a 600 km de Asunción), los indígenas Nivaklé y los Ayoreos fabrican piezas originales que llevan consigo toda la historia de sus antepasados. Realizan tallados en madera de palo santo, tapices y todo tipo de tejidos decorativos con fibra de karaguata. Sus obras son comercializadas en Asunción.


Mbya La artesanía de algunas familias indígenas Mbya, afincados en las cercanías de San Ignacio, Misiones, se basan en el karanda´y y el tallado de la madera del timbó del cual salen reproducidos animalitos como las lechuzas, los armadillos y el jaguareté, elaborados con la técnica del quemado que hace el efecto y las veces del negro.


Pai Tavyterâ, Ava Guaraní y Ache Trabajan en cestería como el guembepi, takuára, hoja de pindó, jata´i y fibras de karaguata. En cuanto a las tallas de madera las obras se realizan con el cedro y el timbó.