Contrapublicidad
La contrapublicidad es una crítica de la publicidad realizada mediante la alteración de los contenidos de sus mensajes. En inglés se conoce con el nombre de subvertising, resultado de la fusión de las palabras subvert (subvertir) y advertising (publicidad). De este juego de palabras se entiende que la contrapublicidad consiste en subvertir, es decir, trastornar, revolver y destruir la publicidad. La contrapublicidad se apodera de las técnicas publicitarias para invertir los significados de los mensajes comerciales.
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[editar] Definiciones
Es difícil delimitar el término contrapublicidad ya que agrupa un movimiento muy heterogéneo. La web subvertise.org daba una famosa definición de contrapublicidad:
Por otra parte, Naomi Klein, en su best-seller No Logo, utiliza el concepto de piratería publicitaria:
La revista contrapublicitaria Malababa afirma que:
[editar] Evolución de la contrapublicidad
Es difícil clasificar en un eje cronológico la historia de la contrapublicidad. Probablemente sus antecedentes están desde que existe la propia publicidad. Lo más adecuado sería hablar de la evolución de este heterogéneo movimiento; de los saltos cualitativos que se han producido desde las primeras pintadas callejeras hasta llegar al punto de la casi profesionalización de la actualidad.
[editar] Acción en las calles
Los orígenes de la contrapublicidad se pueden encontrar en la acción en las calles, a través de la alteración de vallas publicitarias principalmente. Este tipo de acciones son idóneas para dar una respuesta comunicativa a la publicidad y dotar de contenido social un espacio privatizado. Los ataques a las vallas se conciben como un medio de expresión social, que no siempre persigue fines contra publicitarios. Bajo los nuevos mensajes se esconden todo tipo de reivindicaciones de ámbito social o político, o incluso formas de arte urbano. Estas acciones son sencillas y llamativas, aunque también efímeras, ya que la policía o la propia empresa afectada se encargarán de eliminarlas rápidamente.
Las primeras acciones en las calles fueron en consonancia con las grandes protestas de los movimientos sociales. Estos grupos de contestación popular nacen sobre todo en la costa oeste norteamericana, llegando más tarde a las ciudades europeas. Un ejemplo de esto es lo ocurrido en el contexto estadounidense durante la Gran Depresión. Los obreros se rebelaron contra la promesa para ellos engañosa del sueño americano que reflejaban los anuncios y surgió una fuerte militancia entre los consumidores.
[editar] Arte pop y publicidad
El arte Pop fue el primer movimiento artístico en experimentar con el lenguaje publicitario. Muchos lo conciben como uno de los orígenes culturales de la contrapublicidad, junto con el dadaísmo o la filosofía situacionista. Aunque arte Pop y contrapublicidad tienen rasgos en común como podrían ser la descontextualización y la provocación no comparten la misma visión de la publicidad. El arte Pop está vacío de todo compromiso social, su relación con la publicidad fue de admiración por su potencial de transmisión a la sociedad. Varios integrantes de esta corriente, entre ellos su máximo exponente Andy Warhol, habían trabajado en publicidad
[editar] Años 80-90: impacto de las nuevas tecnologías y culture jamming
En los años 90, la popularización de Internet le da el impulso definitivo a la contrapublicidad. La red se convierte en el soporte ideal, frente a la efímera y arriesgada pintada en la valla. Los colectivos contrapublicitarios de todo el mundo pueden compartir fácilmente parodias e ideas y dar difusión a sus trabajos. La creciente accesibilidad de las herramientas de diseño gráfico hace que nazca una contrapublicidad estéticamente más elaborada, capaz de competir con los diseños de la publicidad tradicional. En este sentido, Adbusters, grupo contrapublicitario de referencia, fue pionera en conjugar el uso de la estética publicitaria y las herramientas que proporciona Internet.
En 1984 la banda de “audio collage” Negativland de San Francisco, crea el término culture jamming, que según ellos consistía en “añadir granos en la cara a la retocada foto de portada de EE.UU”. El término comienza a popularizarse en los años 90 para referirse a toda forma de interferencia cultural, sobre todo en el ámbito norteamericano.
[editar] Consolidación de la contrapublicidad
Hacia el año 2000 ya existen numerosos colectivos contrapublicitarios, en un contexto de auge de los movimientos antiglobalización, de las grandes manifestaciones contra el neoliberalismo. Estos colectivos realizan acciones muy bien planeadas que consiguen alcanzar cierta notoriedad en los medios de comunicación. Naomi Klein señala como causa importante de esta ola de oposición el enorme desarrollo del papel que desempeñan en nuestra cultura las empresas: nunca hemos estado tan “marcados”.
Los publicistas observan ahora con atención las maniobras del subvertising. La contrapublicidad cada vez es más profesional y goza de la ventaja de poder innovar sin temer a los posibles riesgos. Las nuevas ideas resultan atractivas para un mundo que necesita estar en constante renovación. Así, muchas campañas de las grandes marcas ya han introducido en sus mensajes las críticas que les lanzan desde la contrapublicidad, es decir, que emplean el rechazo al marketing para vender productos ajam eso es contrapublicidad
[editar] Bibliografía
- KLEIN, N. “No logo: el poder de las marcas”, Paidós, 2002, Barcelona
- CONSUME HASTA MORIR. “Del Pop al jamming” [en línea]. El cederrón didáctico. Disponible en: cederron.org
- MARTÍN, Carlos. “Alteración de vallas publicitarias. Los orígenes de la Contrapublicidad”. Lahaine.org. 28 enero de 2008.
- CABELLO, Florencio. Interferencias en la transmisión: Aproximación teórica al culture jamming. Razón y palabra [en línea]. Nº 49, 2006. Disponible
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