Universidad pública

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College de la Christ Church de la Universidad de Oxford, Inglaterra, una de las universidades públicas más prestigiosas.

Una universidad pública es una universidad cuya financiación corre a cargo principalmente de un gobierno, bien nacional o de alguna entidad subnacional, a diferencia de las universidades privadas. Una universidad nacional puede ser o no pública, dependiendo de los casos.

En algunas regiones, las universidades públicas son importantes centros de investigación y muchas de ellas aparecen en las principales clasificaciones de mejores universidades.

El actual modelo de universidad pública en América Latina responde a los preceptos establecidos a partir de la Reforma universitaria que se dio en la segunda década del siglo XX. Reforma que influyó de manera democrática en la gobernanza de las instituciones de educación superior en Latinoamérica y otros continentes, tal reforma determinó, entre otras cosas, el auto-gobierno universitario del dogmatismo religioso, y la influencia de sectores autoritarios de los gobiernos de aquella época.

En Europa el modelo de universidad pública es el dominante, llegando a ser exclusivo en algunos países como Finlandia o Grecia.[1] [2]

Ventajas y Desventajas[editar]

El sistema educativo publico tiene diversas ventajas. Es totalmente gratuito, es decir, no hay que pagar nada por estudiar en si, dándole la posibilidad al alumno de aprender una carrera sin ningún tipo de gasto institucional. Evidentemente, el material de estudio debe ser adquirido mediante su respectiva compra. La gratuidad de la enseñanza se debe a la inversión de determinados gobiernos para con las universidades.

Otra de sus indiscutidas ventajas es el impacto cultural que se desarrolla, ya que lo estudiantes mantienen relaciones continuas con personas extranjeras que, por razones varias, pudieran tomar la decisión de irse de su país, provincia o localidad, para buscar la accesibilidad hacia los estudios superiores. El sistema de educación pública también incrementa y fomenta el entusiasmo al obtener un título universitario, -basada dicha obtención únicamente en méritos y esfuerzos individuales por sobre cualquier implicación económica- y poder ejercerlo.

Las desventajas podrían ser varias. Entre ellas se encuentra el clima político del país, ya que las modificaciones que puedan haber en los gobiernos, afectan directamente a la Educación Universitaria, debiendo ésta garantizar principios de autonomía y co-gobierno para no verse implicada en modificaciones negativas al tomarse medidas turbulentas o que afecten drásticamente a la educación misma. Otra de las realidades es que el presupuesto del Estado muchas veces no alcanza para mantener y cubrir a todas las facultades por igual, por lo que en numerosas ocasiones hay distinciones significativas entre Universidades de talante público y muchas veces las exigencias de las carrera se vuelcan en la realización de un examen de ingreso, ya que, o se busca afianzar un sistema meritocrático en la educación, sin contemplar al resto de las personas que quizás vienen de educaciones secundarias deficientes, o es una medida que tiene como objetivo reducir la cantidad de alumnos en las universidades, habiendo limitaciones obligatorias en relación al presupuesto brindado. Finalmente, la relación del personal docente con el gobierno nunca deja de enarbolar coyunturas polémicas. Es decir, los conflictos sindicales y económicos que puedan tener los educadores con el gobierno, pueden derivar en instancias problemáticas como huelgas, paros y asambleas, lo que afecta a los estudiantes drásticamente, al no poder cursar. Cabe destacar que teniendo un gobierno serio y responsable, dispuesto al diálogo y al compromiso, este tipo de circunstancias se reducen.

España[editar]

Corrupción universitaria[editar]

En España, las Universidades Públicas han contado con numerosos casos de corrupción desde la aprobación de la Ley de Autonomía Universitaria de 1983.[3] Así, se trata de la única Administración Pública que cuenta con una plataforma de afectados: la Plataforma contra la Corrupción y el Acoso en la Universidad Pública, que lleva la Asociación para la Transparencia Universitaria.[4] Desde 2002 se celebra anualmente el Congreso sobre la corrupción y el acoso en la Universidad Pública, recogiéndose en el último año 120 casos.

Entre los principales casos, se ha venido denunciando la engodamia y el nepotismo, la ausencia de oposiciones libres, acceso a plazas con perfil elaborado para un candidato específico y los pactos en los tribunales evaluadores.[5] También la lectura de las tesis doctorales se encuentra en tela de juicio, con un acusado número de menciones Cum laude.

Según las investigaciones realizadas por el CSID, el 70% de los profesores universitarios obtienen su plaza en un procedimiento de candidato único y el 96% la plaza en la Universidad donde entró a trabajar inicialmente con un contrato laboral. En estos casos, la endogamia ya se viene fraguando desde que se comienza a preparar la tesis doctoral, pues un 75% de los doctores siguen en la Universidad con contratos laborales una vez que ha finalizado la tesis, a la espera de que se consiga una plaza de funcionario para él.[6]

La propia estructura universitaria, que con su autonomía ha regresado a los sistemas medievales, favorece la jerarquía y el control interno por parte de los cargos académicos. Así, los candidatos a Rector suelen venir ausipiciados por los partidos políticos. Éstos forman amplios gobiernos, algunos con más de diez vicerrectores, lo que conforma una estructura burocrática deliberadamente exagerada. La elección de los Decanos de los Centros también viene marcada por los intereses de los Departamentos en el número de profesores asignados y horas de docencia.[7]

El criterio de la discrecionalidad técnica ha servido en muchos caso para dificultar la labor de la Justicia, no entrando a valorar la decisión de fondo, convirtiendo la autonomía universitaria en un feudo opaco. El hecho de que un importante número de profesionales muy cualificados rechacen el sistema en que está asentada la Universidad, ha determinado también una perdida importante de capital humano de calidad para las mismas.

Estados Unidos de América[editar]

En los Estados Unidos las universidades públicas dependen de cada estado, y en ningún caso del gobierno nacional, teniendo un precio más bajo para los alumnos de familias residentes en ese estado, que pagan en él sus impuestos, que para los residentes en otros estados o en el extranjero.

Referencias[editar]

Véase también[editar]