Yacimiento arqueológico de Covalta

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Covalta
Yacimiento de la Covalta.jpg
Situación
España
Comunidad Valenciana
Provincia de Valencia
Albaida
Historia del sitio
Tipo Yacimiento
Uso original Oppidum
Cultura Cultura Ibérica
Eventos históricos
Fecha construcción siglo V a. C.
Abandono o destrucción siglo III a. C.
Hallazgos y descubrimiento
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Arqueólogo(s) Isidro Ballester Tormo
Coordenadas 38°51′13″N 0°31′33″O / 38.853546388889, -0.52578444444444Coordenadas: 38°51′13″N 0°31′33″O / 38.853546388889, -0.52578444444444
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El yacimiento arqueológico de la "La Covalta" (Albaida, Valencia) se encuentra ubicado en el área de la Contestania Ibérica.[1] [2] Se trata de un poblado habitado entre el Ibérico Antiguo y el Ibérico Pleno (siglo VI – siglo III a. C.) excavado a inicios del siglo XX por Isidro Ballester.

Localización y geografía[editar]

Vistas desde la Cova Alta.

El Yacimiento arqueológico de "La Covalta" está situado en la cima del monte homónimo, a 893 m.s.n.m., en el tramo más oriental de la Sierra de Agullent, en el término municipal de Albaida, (Valencia, España). Desde el yacimiento se controla el paso natural del Valle de Albaida, una de las vías de acceso fundamental desde la costa mediterránea peninsular hacia el interior, así como de la Valle de Agres por su parte sur, separando las provincias de Valencia y Alicante.

Toma su nombre de una cueva natural conocida como La Covalta, característica de un terreno en la que predomina el modelado kárstico con caudales de agua subterráneos; está situada unos metros por debajo del yacimiento, al pie del escarpe que impide el acceso al mismo por su parte noroccidental, a una altura de 821 m.s.n.m. En esta cueva se realizaron a inicios del siglo XX algunos sondeos arqueológicos, pero no se recuperó ninguna evidencia arqueológica., aún así reúne todos los requisitos necesarios cómo para haber sido utilizada por los íberos ya que, su acceso difícil, su tamaño, su distancia con respecto al poblado y la presencia de un manantial en la propia cueva la hacen apta para tal fin.[3]

El poblado se sitúa en una meseta ligeramente ondulada de difícil acceso por los grandes escarpes, excepto por la Valleta d' Agres. Su posición geográfica es favorable para la defensa puesto que, hacia el norte podrían dominar la entrada al valle de Albaida por el puerto, desde el "Comtat de Cocentaina" y la Canal d' Alcoi, y hacia el sur, el acceso por el Estret d' Agres.

Intervenciones arqueológicas y publicaciones[editar]

Muralla de la Covalta.

Los trabajos arqueológicos en Covalta se desarrollaron en el primer tercio del siglo XX (1907-1920) por D. Isidro Ballester Tormo, convirtiéndose en el primer poblado ibérico valenciano excavado en extensión. Se excavaron más de ochenta y tres estancias de planta rectangular, además de la muralla de más de tres metros de ancho que protegía el poblado por su parte oriental. Se localizaron dos puertas de acceso al poblado, una en la parte este y otra en la oeste.

D. Isidro Ballester nunca publicó la totalidad de los hallazgos, pero sí que permitió el acceso a los mismos a todo aquel que se desplazara a su casa de Adzaneta de Albaida, donde los tenía expuestos en vitrinas, hasta que finalmente en 1949 donó la colección al Servicio de Investigación Prehistórica de Valencia. Si hizo varias publicaciones parciales hacia los años cincuenta. en concreto 6, dando a conocer algunas piezas recuperadas en sus excavaciones con gran información.

Otros autores también publicaron materiales de Covalta como María Ángeles Vall en 1969 y 1971. Esta autora estudió las cerámicas de barniz negro, que junto a otros estudios anteriores sobre la cerámicas áticas figuras rojas, para delimitar la cronología del poblado. Este fue el intento más completo de realizar un estudio global sobre el primer poblado ibérico excavado en la provincia de Valencia después de su excavación. Publicó la planimetría de que D. Mariano Jornet realizó durante esas campañas de excavación patrocinadas por Ballester y realizó un pormenorizado estudio sobre las cerámicas de barniz negro. Otra gran obra que dedicó un apartado al estudio de Covalta fue la obra de Llobregat Contestania Ibérica (1972), donde el autor relaciona el yacimiento con el entorno. Esto se une a la publicación de la tesis doctoral de Gil-Mascarell sobre los yacimientos ibéricos de la región valenciana donde aparece una descripción de la covalta amplia y detallada, ubicándolos en un entorno arqueológico adecuado que complementa al trabajo de Llobregat.

los cuales fueron revisados posteriormente por Manuela Raga (1994), en su tesis de licenciatura[4] realizando un estudio completo de la cultura material del yacimiento. En 1996, la Conselleria de Cultura Educació i Ciència de la Generalitat Valenciana le encargó realizar una nueva planimetría del yacimiento acorde con el estado del asentamiento que reflejase qué estructuras, después de la limpieza y adecuación de la superficie de la cima, quedaban en pie y podían apreciarse.[5]

El poblado ibérico[editar]

Situado en la meseta, el poblado ibérico de Covalta está rodeado de una muralla de 3 m. de espesor. Con habitaciones rectangulares y una calle principal de la que parten varias calles laterales.

Muralla[editar]

El poblado queda defendido naturalmente en la mayor parte de su perímetro por potentes escarpes pero además se construyó una ancha muralla por los lados este y sur, por donde el acceso era más fácil. Esta muralla, de tres metros de ancho, corría desde algo antes de la mitad de la parte sur hacia el este y formando una curva seguía hacia el noroeste hasta llegar a los riscos que limitan por el norte el poblado.

Construida por medianas piedras irregularmente sin labrar desbastadas, sin trabazón alguno al parecer. La muralla tiene un total de 320 m. de longitud y su anchura es aproximadamente en todo su recorrido de 3 m. Dentro del área delimitada por la muralla, siendo la construcción más occidental, se conserva la base de una torre exenta, separada de la propia muralla, cuya función sería la de vigilancia y comunicación (Bonet y Mata 1990 19).

El poblado tenía dos entradas, casi diametralmente opuestas, una al este y otra al oeste.

Puerta de poniente[editar]

En el noroeste del poblado se excavaron los restos de un muro de 1,75 m. de ancho por 7 m. de largo que dejaba un acceso de 1, 60 m. Este muro, de piedra en seco, estaba formado por dos caras de sillarejos bien acoplados y el interior iba relleno de casquijo, y quedaba reforzado en su extremo por tres losas aproximadamente de 0, 75 m. de largo por 0, 55 m. de alto y 0, 40 de grueso, dos en la casa externa y una en la interna. A esta puerta se llegaba desde el rellano inferior de la meseta, a poniente, mediante una rampa en zig-zag, natural, quizá algo retocada por los habitantes del poblado, que entre los escarpes ascendía hasta el rellano superior.

Puerta de Levante[editar]

La otra puerta de entrada al poblado se abría en el extremo norte de la muralla, junto a la línea superior de escarpes. Esta muralla presenta hacia el extremo dicho dos ángulos formado por el cambio de dirección de su trazado, que en esta parte es convexo y llega hasta una distancia de tres metros del borde de la meseta, donde la excavación de un gran amontonamiento de piedras mostró la existencia de un ángulo, doblándose la cara externa hacia el interior, como para formar un pasillo entre la muralla y los escarpes o, quizá, un torreón cuyo trazado no se pudo seguir. No es posible saber cómo se cerraba esta entrada, pues en la parte recayente a los escarpes no existe apoyo alguno ni posibilidades de sujeción de una puerta de madera. Quizá bastara para la seguridad del poblado la estrechez del paso y su defensa desde la muralla o torreón.

Casas[editar]

Los 83 departamentos que pudo excavar D. Ballester se encuentran en el centro del recinto, donde se distingue una especie de larga calle que va de este a oeste y a la que abocan perpendicularmente otras cortas calle o callejones que corren de norte a sur. Entre el conjunto de edificaciones y la muralla y escarpes que limitan el poblado quedó una amplia zona sin edificar o, caso de estar edificada, sin restos de construcción alguna cuando se excavó.

Las casas son todas de planta rectangular, oscilando las dimensiones de sus departamentos desde un metro por algo más de otro hasta los cuatro metros y medio por cinco. Sus paredes, hechas de piedras de pequeño y mediano tamaño, sin desbastar o a las que se les ha labrado una cara y recibidas con barro y podían alcanzar una altura de 4,5 y 6,5 m. En alguna ocasión se adosaban dos paredes pertenecientes a distintos departamentos. Los muros se construyeron sobre unos zócalos de piedra que en algunos casos se apoyaban sobre los afloramientos rocosos de la cumbre, debidamente trabajados, para poder encajar las piedras y darle así mayor solidez. Las paredes se terminarían a base de adobes o tapial, y en la cara interna éstos se hallarían enlucidos por una capa de cal, en ocasiones pintada. También existe la presencia de unos sillarejos planos, que estaban hincados en el muro, a distintas alturas, de difícil interpretación, pero que podrían ser una especie de escalones para salir. (vall)

Es de suponer que se cubrirían los recintos con un soporte de vigas y traviesas de tronco de pino que irían entrelazados y unidos mediante cuerdas de esparto y un entramado de cañas y ramas recubierto de barro que impermeabilizaría la cubierta, del que también son abundantes los testimonios al dejar las ramas o las cañas su impronta en grandes fragmentos de barro endurecido amasado con pajas y, a veces, con cerámica desmenuzada. Los muros debían llevar su cara interna recubierta de una especie de enlucido de cal, del que se encontraron algunos restos durante las excavaciones. Esta techumbre descansaba sobre postes de encina. También de ellos sobresalían unos sillarejos planos, que estaban hincados en el muro, a distintas alturas, de difícil interpretación, pero que podrían ser una especie de escalones para salir, podían ser también poyos o asientos.

El suelo estaría realizado mediante un relleno de tierra apisonada cuyo fin era nivelar el suelo de la vivienda, cubriendo la roca madre y su grosor, estaría en función de las irregularidades del terreno. También la existencia de algunas habitaciones enlosadas o de piso empedrado (Raga 21)

En el centro de varios departamentos se encontró un grupo de losetas bien encajadas formando círculo, y por el estado de éstas, ennegrecidas por el fuego, y por existir abundantes cenizas y fragmentos de carbón en sus proximidades, se ha creído que son restos de hogares (Vall 1971 28), tomando las notas directamente del Ballester pero no ha podido ser constatado.

Las calles en Covalta son escasas, en la mayoría de los casos callejones que separan las manzanas de habitaciones, escasamente alcanzan el medio metro de anchura. había una calle principal, que actúa como eje organizativo del espacio del poblado longitudinalmente. (Raga 23)

Aljibes[editar]

Las excavaciones de Covalta dieron a conocer dos aljibes estudiados por Ballester. Además existen una serie de cubetas que debían formar parte de la red de recogida y conducción de aguas a los depósitos mayores.

El sistema de abastecimiento de agua del poblado de Covalta consistía en el aprovechamiento de los desniveles del suelo para recoger las aguas de lluvia o las producidas por el deshielo que iban a parar a grandes depósitos. Después de recoger el agua de lluvia en las piletas, pasaba mediante canalillos a otras mayores o directamente a los aljibes.

Los aljibes localizados por Ballester se situaron a extramuros del poblado, en concreto al sureste del recinto, pero próximos a las murallas. Se construyeron aprovechando unas amplias depresiones y tenían forma ovalada. (SIP) En el entorno inmediato había abundante presencia de agua y que era aprovechada por los habitantes de la zona por lo que tal red hidráulica tendría ante todo la finalidad de evitar encharcamiento más que de recogida de aguas para una posterior utilización (Raga 23)

La mina de hierro[editar]

Se encuentra al suroeste de la meseta, en la Vall d' Agres, un pequeño yacimiento de mineral férrico que fue explotado en algún momento pero no se puede relacionar con toda seguridad con el poblado puesto que no se conoce la cronología en la que fue aprovechado. El pozo principal tiene una profundidad aproximada de 5 m. y se abre una galería irregular y de pequeño tamaño sobre cuyas paredes se aprecian los intentos de abrir nuevas galerías. No se sabe con certeza si fue explotada por los íberos, aunque dado el alto grado de desarrollo que la metalurgia del hierro alcanzó durante aquellos siglos y teniendo en cuenta la abundancia de escoria de hierro, es más probable que tal afloramiento fuera utilizado que lo contrario.

La necrópolis[editar]

De la necrópolis no existe ningún dato, aunque D. Isidro Ballester intentó localizarla o Manuela Raga. Únicamente se ha encontrado un incisivo y dos fragmentos pertenecientes a un parietal de neonato (Manuela Raga pag 15)

Fases de ocupación[editar]

Los materiales recuperados en la excavación fueron estudiados por María Ángeles Vall Ojeda.[6] Esta autora estudió las cerámicas de barniz negro del asentamiento, delimitando la cronología del poblado desde mediados del siglo V a. C. hasta mediados del siglo III a. C. Tras ser abandonado, no volvería a ocuparse hasta época medieval de forma puntual, como demuestran algunos vestigios materiales.[7]

La identificación de dos ánforas fenicias tipo Trayamar I, así como de una fíbula de doble resorte, permitieron adelantar el momento inicial de ocupación de la Covalta al siglo VI a .C.[8] Ocupación que se extendería a lo largo de todo el Ibérico Pleno hasta mediados del siglo III a. C., según reflejó la revisión de las cerámicas ibéricas y las cerámicas de importación por M. Raga. Trabajo que complementaria posteriormente con otras publicaciones (1995 y 1996).

Materiales arqueológicos[editar]

En cuanto a la cultura material hallada en el yacimiento de Covalta, existe una gran variedad. Agrupaciones según Raga

Materiales de construcción[editar]

Con el estudio de los materiales de construcción se puede ampliar el conocimiento de las casas en Covalta. En su mayoría fragmentos de adobe, de tonalidades rojizas en la mayoría de los casos con improntas vegetales ya que pertenecerían al recubrimiento del tejado o de las paredes por tener una cara alisada. En otros casos aparecen los restos de un enlucido de cal blanca que forma una fina capa cubriente sobre el adobe.

Una capa gruesa de caliza parte de una pared, en la cual en su cara interna fue alisada y enlucida. y en un caso recubierto por una capa de cal tintada de rojo en su cara externa. un fragmento de un piso, compuesto por un machacado compacto de material calizo, cuya parte superior se encuentra alisada.

Cerámica[editar]

La mayor parte de los materiales pertenecientes a La Covalta son de tipo cerámico. Manuela Raga, quien elaboró un amplio inventario de todo este material y que se ha usado para realizar esta parte, lo clasifica en dos grandes grupos, por un lado la cerámica ibérica y por otro lado la cerámica de importación. En cuanto a la cerámica ibérica, su autora se basa en la tipología de cerámica ibérica publicada por H. Bonet y C. Mata que establece tipos y subtipos según su tipología y funcionalidad. Además, el catálogo de Manuela Raga introduce un apartado para las diferentes decoraciones que aparecen en la cerámica ibérica. Después de esto, diferencia toda la cerámica de importación, ya sea de figuras rojas o de tipo campaniense de barniz negro, incluyendo todos los subtipos según su procedencia.

Cerámica a mano y a torno lento[editar]

Cerámicas toscas realizadas a mano, de pasta oscura o gris no depurada, con gruesos gránulos blancos, de formas semejantes a ollas, cuencos y tapaderas, con decoración mediante pellizcado, estrías incisas o cordón. Destaca una pieza que ha sido denominada "tapaderita de cuernecillos", de pasta muy grosera, con gruesos gránulos de desgrasante blanco y tipología hallstática.

También se encuentran piezas con una serie de marcas que indican que han sido elaboradas a torno lento. En su mayoría son bases planas, algún borde y galbos con arranque de mamelones o cordones. Presentan pastas toscas con desgrasantes gruesos de cuarzo y abundantísimos poros, muy similares a la cerámica a mano.

Cerámica ibérica[editar]

Entre los materiales encontrados en el poblado, destaca en gran número la cerámica ibérica, que Manuel Raga en su catálogo la clasifica según la tipología de Consuelo Mata. Encontramos cerámica de todos los tipos, destacando la del tipo III de la clase A, formado por vasos, platos o jarras, aunque también hay un gran número de cerámica tosca a torno. Además encontramos cerámica tosca a torno (clase B de la tipología de Consuelo Mata), de tipo arcaizante y granulometría gruesa. La superficie no aparece cuidada pero en la cara externa en la parte superior se aprecian marcas en un intento de alisado. En muchos casos aparecen decoradas utilizando la técnica del vaciado en forma de triángulos encadenados, también líneas incisas de aspecto triangular. Ollas, copas, platos, tapaderas. En total 43 fragmentos de este tipo de cerámica. Aquí aparecen las formas identificadas pero hay 102 bordes, 80 bases y 54 fragmentos sin identificar.

Grupo Tipo Descripción
I 3 1 Tinaja con pitorro vertedor
II 2 2 Tinajilla con hombro
II 6 1 Lebes sin pie
II 7 3 Kalathos cilíndrico
II 10 10 Varios fragmentos de tarros de tipo cilíndrico, troncocónico y abombado
III 1 7 Botella
III 2 6 Jarro
III 4 9 Vaso caliciforme
III 5 2 Vaso a chardon
III 7 1 Taza
III 8 86 Plato: borde exvasado (21), borde reentrante (45), borde sin diferenciar (20)
III 9 1 Cuenco
IV 1 5 Botellita de perfil quebrado (3), fusiforme (2)
IV 3 5 Copita
IV 5 9 Tarritos (6) y recipientes en miniatura (3)
V 1 1 Tapadera con pomo discoidal
V 2 3 Soporte de carrete
V 4 2 Mortero
V 5 1 Mano de mortero
V 6 10 Tejuelos
V 7 18 Pondus de tipo troncopiramidal, paralelepípedo y discoidal
V 8 167 Fusayolas
VI 2 1 Kylix-Skyphos
VI 6 2 Plato de imitación clásica
VI 8 1 Otras imitaciones

La decoración que presentan estas piezas es la típica de bandas, pintadas en clásico color marrón-rojizo, pero existen otras piezas que no han sido incluidas en este catálogo pero que tienen un gran interés por la decoración que presentan, tanto pintada como incisa.

  • Cerámica pintada bícroma: Decorada con pintura de solo un color pero aplicada con distinta intensidad en bandas, la superior de color marrón-rojizo y las restantes anaranjadas, círculos concéntricos y rombos encadenados.
  • Decoración geométrica:
    • Simple: bandas, círculos concéntricos, arcos.... desde la segunda mitad del siglo V a. C. hasta el siglo IV a. C.
    • Compleja: Emplean recursos de tipo geométrico pero los combinan de forma más compleja, creando imágenes mucho más elaboradas. Típica del s. III a. C., en muchos casos acompañados de decoración vegetal.
  • Decoración de tipo vegetal: Tiene una cronología centrada en el s. III a. C. No se conserva decoración vegetal como tal pero sí elementos geométricos que irían relacionados con ella, como las volutas que están relacionadas con las palmetas.
  • Decoración de tipo zoomorfo: Únicamente dos fragmentos. Un fragmento de un plato pintado con un pez en raspa y un plato decorado con cefalópodos en bicromía, junto a estos animales aparecen figuras geométricas.
  • Decoración pintada polícroma: engobe blanco cubriendo toda la pieza sobre el cual se pinta decoración de tipo geométrico en color marrón-rojizo y en naranja o decoración geométrica en color gris y marrón-rojizo.
  • Decoración incisa: Presencia muy escasa, líneas, puntos en hilera, línea vertical cruzada por otras dos, semicirculares, en posición opuesta o bandas y estrías.

Cerámica de importación[editar]

Aquí se incluyen las cerámicas que por sus características claramente han sido importadas. Se dividen en tres grupos:

  • Cerámica de figuras rojas: Las formas aparecidas corresponden a kylix, skyphos o cráteras datadas en torno al s. V-IV a. C. Aparecen cubiertas con barniz negro y con motivos geométricos y figurados. Figuras de atletas semidesnudos cubiertos con un manto preparados para lanzar el disco, una mujer cubierta por un sakkos y tocada con una diadema o guinaldas, círculos, cenefas o alternancia de grecas y ajedrezados.
  • Cerámica de barniz negro: 157 piezas y fragmentos
    • Cerámica ática: cronología se centra en los siglos V y IV a. C. relacionada con las colonias de la Magna Grecia o la llegada directa desde Atenas. Las formas que aparecen son cráteras, crateriscos, páteras, copas hemiesféricas, cuencos, kylix, skyphos, lucernas o tapaderas, cuya decoración es incisa (palmetas, ruedecilla, estrías, etc.) o pintada (decoración floral, semicírculos, etc.)
    • Cerámica de Rosas: Tres palmetas radiales. S. III a. C. palmeta incrustada y una línea de estrías poco marcadas. Cuatro palmetas radiales, rodeadas en su parte superior por una doble hilera de estrías realizadas a ruedecilla.
    • Imitaciones de Ibiza: Plato de pescado segunda mitad del s. III a. C.
    • Producciones de Kouass: segunda mitad del s. IV-principio s. III a. C. copa paredes rectas y una decoración de roseta en el fondo interno de la base.
  • Cerámica procedente del mundo púnico: dos fragmentos de ánfora tipo Trayamar I

Objetos metálicos[editar]

  • Orfebrería de oro[9] : Los materiales de oro son realmente escasos, únicamente se conserva un fragmento clasificado como parte de un pendiente, que podría tener un origen claramente púnico por sus características y un pendiente completo realizado mediante un doble hilo retorcido y cerrado por un sistema de engarce, pero se encuentra en mal estado de conservación.
  • Bronce: En el poblado de Covalta sí son frecuentes son objetos de bronce, ya sean fíbulas, recipientes, agujas, entre otros.
    • Fíbulas de doble resorte: Solo se ha encontrado una en el yacimiento. Esta fíbula se caracteriza por estar realizada con un solo alambre rematada en un extremo con una aguja y en el otro en una pestaña y tener a ambos lados un muelle a modo de resorte. Se encuadra desde principios del s. VII a. C. hasta la primera mitad del s. V a. C.
    • Fíbulas de La Téne: una fíbula de La Téne III, muy bien conservada. Formada por un clavo remachado de hierro que hace de soporte del hilo de bronce.
    • Fíbulas anulares hispánicas: Estas fíbulas son las que se encuentran en más número en el yacimiento. Se componen de tres piezas básicas: anillo, formado por un aro de dimensiones y sección variable, puente y resorte aguja. Las más comunes en este yacimiento son las que tienes el puente de navecilla, en muchos casos rematado con terminales foliáceos o decorado con incisiones en forma de V, y el engarce de chamela de bisagra, aunque en muchos casos el gran deterioro dificulta la clasificación de estas fíbulas.
    • Elementos de aseo personal: Entre los objetos de aseo personal, se encuentran principalmente las pinzas de depilar y las navajas de afeitar, de claro origen oriental y de gran presencia en los yacimientos ibéricos. Las pinzas de depilar se asocian a entornos funerarios ibéricos y las características encontradas en Covalta son de forma rectangular o trapezoidal, la cual se ensancha en la zona de la boca y se estrecha en la parte superior de las paletas. En algún caso, presenta decoración con círculos concéntricos en ambos extremos de su pala, uniéndose mediante una serie de diminutos círculos inscritos entre dos suaves líneas incisas.
    • Juego de ponderales: Encontrado en las excavaciones de D. Isidro en 1918 consta de 4 piezas de bronce de gran tamaño y diferentes pesos y una plancha de hierro, de perfil circular y con un agujero en el centro.
  • Plomo: El conjunto de materiales realizados en plomo es bastante numeroso y de diversa funcionalidad, desde recipientes hasta hebillas pasando por botones y fichas.
    • Juego de ponderales: Juego muy similar al realizado en bronce descrito anteriormente, con la diferencia de que la perforación central es de sección circular, en vez de cuadrangular.
    • Recipientes de plomo: Estos recipientes imitan forman cerámicas. Aparecen bastante deformados pero en algún caso se puede reconocer su forma. Bases, bordes, en muchos casos con restos de fundición.
    • Otros objetos: fichas de forma discoidal o circular, hebillas de cinturón, asas de braserillo, pequeños cilindros de tendencia cónica, láminas enrolladas, varillas de diversas formas, botones de forma oval con dos perforaciones paralelas.
  • Hierro: más de 500 piezas y fragmentos realizados con esta materia prima. Por un lado destinados a las fíbulas y a los elementos ornamentales y por otro objetos para las actividades de la vida diaria
    • Fíbulas y otros elementos de adorno: En hierro también se encuentran fíbulas, principalmente de arco, aunque también hay anulares hispánicas y de pie vuelto con botón, datada en el s. V a. C. De entre el restos de objetos destaca un botón decorado con una esvástica, con claramente origen oriental.
    • Herramientas agrícolas: Se han identificado principalmente podones con el mango de madera utilizados principalmente para podar, cortar leña, vendimiar, etc. y fragmentos de hoces también enmangadas ya que se observan los remaches.
    • Herramientas y accesorios de carpintería: Es el conjunto más numeroso, ya que engloba aparte de las herramientas (tenazas, martillos, sierras, escoplos, cinceles, etc.) como tal clavos de hierro con diferentes cabezas, planas, circular, rectangular, etc. lo que hace aumentar el conjunto de estas piezas.
    • Otras actividades económicas: tijeras de esquilador, agujas de cardar lana, de tejer esparto y de costura, anzuelos que derivan de una posible actividad pesquera que complementaría la economía del poblado, espuelas, herraduras y estribos que podrían indicar la presencia de caballos en Covalta.
      Arado votivo de hierro expuesto en el Museo de Prehistoria de Valencia (s. IV-III a.C.)
    • Armamento: este grupo no es muy amplio pero sí que se han conservado fragmentos de regatones y puntas de lanza pero pueden ir asociados a un contexto funerario como ocurre en otras necrópolis.
    • Reja de ventana: es llamativa la presencia de una reja de ventana de 30 cm de altura realizada con varillas de hierro apoyadas a una placa rectangular, hallazgo inédito en la contestania y en el mundo ibérico pero sí el la penísula itálica.
    • Arado y yugo votivo: En las excavaciones realizadas por D. Isidro Ballester Tormo durante los años 1914 a 1919, apareció una gran cantidad de objetos metálicos, de entre los que destaca un pequeño arado, un yugo y unas tijeras dobladas (15,5 cm.) de tamaño reducido, cuya función probablemente sea de carácter votivo, expuestos en el Museo de Prehistoria de Valencia. El arado mide 12,2 cm. de longitud desde el vértice y 4 cm. de altura, de largo timón con la cama curva, largo dental terminado por delante en punta, y esteva vertical, que en su parte superior se dobla hacia atrás. Es un arado de tipo dental y cama compuesto. El yugo mide 7 cm. de longitud.[10] Corresponde al tipo cornil o yugular realizado sobre una fina lámina de hierro, con una anchura irregular y laterales viselados. Por sus pequeñas dimensiones se ha llegado a la conclusión de que eran votivos pero ayuda para conocer la tradición agrícola de la contestania.

Materiales de pasta vítrea[editar]

Cabeza barbada de pasta vítrea expuesta en el Museo de Prehistoria de Valencia (s. IV-III a.C.)

Los objetos de pasta vítrea son abundantes en Covalta pero estarían relacionado con un grupo muy reducido de personas los cuales tendrían un elevado valor y un gran status. Se trata de objetos de prestigio. Su origen estaría ligado a los fenicios.

  • La cabecilla de pasta vítrea: Entre los materiales hallados en las excavaciones destacan una cabeza púnica de pasta vítrea de pequeño tamaño, de 37 mm. de altura, de vidrio verde y policromada en blanco, amarillo y azul. La pieza es un cilindro hueco de vidrio tapado por su parte superior mediante un casquete esférico aplanado y con el arranque del anillo de suspensión, la oreja derecha y el final inferior de la barba. El vidrio es compacto, pero la pasta vítrea aplicada tiene porosidades y gránulos. La figura representa a un hombre de cabellos rizados, anchas cejas, ojos desorbitados, amplia nariz, boca de labios prominentes y larga y poblada barba peinada en tirabuzones. La frente, nariz y pómulos va en blanco; el cabello y la barba de azul oscuro brillante y los labios amarillos. Estas cabecitas serían creadas y distribuidas por el mundo fenicio y púnico con un carácter religioso y funerario con finalidad apotropaica (s. IV a.C.). Irían junto a cuentas de collar de pasta vítrea y vasos polícromos. [11]
  • Cuentas de collar: en total 15 cuentas, dominio del clásico color azul del vidrio púnico, formas agallonadas y cuentas de tendencia circular con apliques de pasta, dando un aspecto polícromo muy típico de estas producciones. Presentan formas ovales y discoidales, y tonalidades naranja y blancas en muchos casos.
  • Camafeos, sellos y colgantes: se hacían con molde y se retocaban posteriormente, de vidrio blanco translúcido o pasta vítrea azul son de gran calidad y presentan escenas figuradas (rostro masculinos con pelo y barba ondulado y espeso, mujer con rasgos negroides, un centauro de gran calidad y un pegaso en actitud de vuelo)
  • Apliques de pasta vítrea: Apliques para orfebrería. similares a las descritas anteriormente pero sin representación figurada y con perforaciones en su cara convexa.
  • Recipientes de pasta vítrea: 6 fragmentos. Se trata de la técnica de fundición sobre núcleo de arcilla, fango y arena cubierto con vidrio fundido y decorado en forma de rayas. Forma de cuenquito, botellita, ungüentario.

Hueso, asta y marfil[editar]

Los huesos son la materia prima más empleada dentro de las piezas de Covalta. Estos restos óseos son de animales de talla media y de cuernas de Cervus elaphus y Capreolus capreolus.[12] Destaca una bonita pipa de hueso con gran decoración con estrías, dos líneas incisas entre las cuales se ubican unos diminutos puntos y rayas a lo largo de toda la pieza, una talla bastante cuidada. Se trata de un hallazgo bastante raro en contextos ibéricos.

Tipo Cantidad Material Descripción Función Decoración
Matrices 1 Materias duras de origen animal (asta de corzo) Fragmentos o piezas que no se han modificado anatómicamentecon marcas Extracción de soportes, consumo, carnicería o despiece
Soportes 3 2 sobre huesos largos de animales y 1 sobre asta de ciervo Piezas no acabadas con forma y dimensiones del objeto que en él se va a configurar Obtención de objetos (agujas, lengüetas,etc.)
Tipos indicativos 38
Piezas de orden secundario 2 Materias duras de origen animal (costilla de sus sp. con un extremo activo biselado y cuatro profundas incisiones paralelasIy diáfisis fragmentada de corzo u ovicaprino con un extremo apuntado con marcas de desgaste) Útiles sin modificación anatómica pero trabajados de manera superficial
Desechos de fabricación 3 Materias duras de origen animal (epífisis, huesos largos,tabas, etc.) Fragmentos de morfología dispar como piezas sobrantes del proceso de elaboración
Subtipo I Cantidad Material Descripción Función Decoración
Apuntados 35 (véase tabla subtipo II)
Receptores (mangos) 2 Cuerna de ciervo o diáfisis de huesos largos Útil con un vaciado interno, total o parcial Incrustación de otro elemento en uno de sus extremos
Perforados 1 diáfisis de hueso largo de ovicaprino trabajada, incompleta y fracturada en cuatro partes Piezas no apuntadas por presentar uno o más orificios Presenta dos pequeñas perforaciones circulares en uno de sus extremos enfrentadas en sí
Subtipo

II

Cantidad Material Descripción Función Decoración
Agujas 2 Huesos largos de animales de talla media/grande Útil alargado y apuntado cuya extremidad proximal o cabeza se encuentra perforada Costura de tejidos de trama ancha (lana,lino o cuero)
Alfileres 19 enteros y 7 solo cabeza y fuste Huesos largos de animales de talla media/grande Útil alargado y apuntado similar a la aguja pero sin perforación en su extremo proximal Parte proximal y medial. Variedad morfológica y decorativa
Punzones 2 Fíbulas de sus sp. Pieza apuntada que mantiene un extremo natural del hueso. Pequeños taladros manuales para realizar perforaciones sobre pieles y otro tipo de materias primas Sin decoración
Apuntados indeterminados 5 Fragmentos de la punta o parte del cuerpo de útiles apuntados

Industria lítica[editar]

No es muy numeroso, pero abundan las pequeñas lascas de sílex, útiles de piedra caliza destinados a mano de molino y percutores, cantos de arenisca gris en algún caso trabajada, hachas de granito pulimentado donde se ve el enmangue. Roca natural de terreno, rocas graníticas con perforaciones, hachas de diabasa o cantos de caliza con los que se construyen fichas planas o muy planas de tendencia circular u oval. Además se han encontrado pequeños fragmentos de colorantes, ocre, marrón y amarillento.

Epigrafía[editar]

tres piezas con algún grafito: (una planchuela de plomo, un fragmento de cerámica de barniz negro y una fusayola).

  • un fragmento de plomo escrito en alfabeto monetal. Plancha de 34 x 40 mm. Está escrito en ambas caras con 5 líneas de texto identificado con el alfabeto del sureste o semisilábico meridional (s. IV-III a. C. ). Se ha transcrito pero no se ha traducido
  • Fusayola: cuatro grafitos dispuestos en la mitad inferior de la pieza rodeando su contorno.
  • Cerámica: grafitos muy mal conservados, se hallan incisos en la cara externa pero es muy poco lo que se puede decir de ellos.

Importancia de La Covalta para el estudio de la cultura ibérica[editar]

El estudio del poblado ibérico de La Covalta tiene gran importancia puesto que la gran variedad de materiales que contiene de toda índole aportan gran información al conocimiento de esta cultura, que unido con otros poblados ibéricos de esta región permiten conocer a fondo esta cultura.

Además de ser el primer poblado ibérico excavado por D. Isidro Ballester Tormo (1917-1925), ha sido la primera línea de investigación abierta sobre el mundo y la cultura ibéricas, gracias a la contribución del S. I. P.

Estudios como las publicaciones de D. Isidro, Vall de Pla o Manuela Raga y Rubio de los materiales y su publicación favorecen que se conozcan estos materiales y que puedan ponerse en relación con otros materiales de otros poblados ibéricos.

Es importante su localización geográfica, la cronología atribuida, algo más prolongada que la de La Bastida de les Alcuses, y su función en la jerarquía del territorio. Su planimetría fue comparada por Raga con la serreta (Alcoi) y la bastida de les alcuses que siguen un patrón similar a la bastida.

Referencias[editar]

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  4. RAGA, Manuela (1994). Los materiales del poblado ibérico de “La Covalta” (Albaida, Valencia). 
  5. RAGA, Manuela. Sobre el urbanismo del poblado ibérico de “La Covalta” (Agres, Alicante y Albaida, Valencia). Nueva planimetría. Actas del XXIII Congreso Nacional de Arqueología: Elche 1995. Vol. I, (L. Abad, coord.). p. 433-439. 
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  7. VALL, M. Ángeles (1971). El poblado ibérico de Covalta (Albaida-Valencia). I. El poblado, las excavaciones y las cerámicas de barniz negro.. Servicio de Investigación Prehistórica, Serie de trabajos varios, 41. p. 38-39. Consultado el 10 de marzo de 2017. 
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  11. VALL DE PLA, M. A. (1996). «La cabeza en pasta vítrea del poblado ibérico de "Covalta" (Albaida-Valencia)». Papeles del laboratorio de arqueología de Valencia 6. 
  12. BLASCO, Marta (2015). «El trabajo sobre hueso, asta y marfil en Covalta. Evidencias de un taller de Época Ibérica.». Recerques del Museu d'Alcoi (24): 43-58. ISSN 1135-2663. Consultado el 10 de marzo de 2017. 

Bibliografía[editar]

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