Villapañada

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Villapañada
San Xuan
Parroquia
Villapañada ubicada en Asturias
Villapañada
Villapañada
Localización de Villapañada en Asturias
Coordenadas 43°23′30″N 6°06′14″O / 43.391666666667, -6.1038888888889Coordenadas: 43°23′30″N 6°06′14″O / 43.391666666667, -6.1038888888889
Entidad Parroquia
 • País Bandera de España España
 • Comunidad aut. Flag of Asturias.svg Asturias
 • Concejo BanderaGrado.png Grado
Subdivisiones Caserías 3
Lugares 3
Superficie  
 • Total 3,23 km²
Población (2009)  
 • Total 199 hab.
 • Densidad 61,61 hab/km²

Villapañada (San Xuan en asturiano) es una parroquia del concejo de Grado, en el Principado de Asturias (España). Alberga una población de 199 habitantes (INE 2009)[1]​ en 95 viviendas. Ocupa una extensión de 3,23 km².

Se encuentra en el área noroccidental del concejo. Limita al norte con el concejo de Candamo, concretamente con la parroquia de Prahúa; al este con las parroquias de Castañedo y Grado; al sur con la de El Fresno; y al oeste con la de Cabruñana.

Se celebra con oficio religioso y romería la festividad del patrono, San Juan, el último domingo de agosto.

La parroquia cuenta con un albergue de peregrinos perteneciente a la ruta del Camino de Santiago. Se tiene constancia del paso de la ruta jacobea por la parroquia, en un documento del monasterio de San Salvador de Cornellana del año 1229, en el que se hace referencia a uno de los dos hospitales cuya titularidad ostentó la orden de San Juan de Jerusalén:

«Roderici Petri, frater ospitalis de Lenapanada».

Historia[editar]

San Juan de Villapañada o de Leñapañada, Jurisdicción, Señorío, Coto redondo o Priorato, según rezan los escritos, de los Nobles Caballeros de San Juan de Malta. Tiene curiosa historia y marcado carácter propio. Inhabitados, incultos, yernos estos terrenos en los siglos medios, obligado y peligroso camino de los peregrinos que se dirigían a Santiago de Compostela, los Caballeros Hospitalarios, movidos de cristiana caridad y cumpliendo sus Estatutos, recabaron para sí tierras de Leñapañada, y fundaron hacia 1450 un monasterio, hospital y alberge de peregrinos, que encomendaron a varias freiras de la Orden. Pero los propósitos de los nobles Caballeros se frustraron por entonces, por que continuaron los peregrinos expuestos a peligros y asechanzas, y hasta las mismas religiosas no se conceptuaron seguras; y amedrentadas, se trasladaron a un convento de Tordesillas, siendo reemplazadas por un Prior y tres freires o caballeros profesos que, ayudados de sus servidores, aislaban y defendían al peregrino, y administraban santamente las cortas rentas o donaciones que percibían de los lugares vecinos; pero como cesaron los peligros del tránsito ni los que aun ellos corrían, acabaron también, como las monjas sus predecesoras, por abandonar estos sitios, refugio de forajidos y gente de mal vivir. No se conformó, empero, el Gran Maestre con el definitivo abandono del Señorío, y buscando medios prácticos para que tal desamparo cesase, pareció lo mejor a los Malteses poblar el páramo, reducido a cultivos, y, lograrlo, aforar la tierra, con muy exiguo canon, a cuantos allí se avecinasen. Con tales propósitos regresaron Prior y freires, y hacen las tentadoras propuestas a los vecinos comarcanos: aceptadas por algunos, comienza lentamente a adquirir vida aquel lugar de muerte; y más tarde, otras gentes; venidas de lejanas localidades, aumentaron el número de esos primeros habitantes, llegando aquel yermo suelo a ser cultivado y a poblarse el desolado desierto, muy a satisfacción de los juanitas, que rigieron el coto por Comendadores, con jurisdicción completa. Tal fue el origen de la parroquia de San Juan de Villapañada –según la tradición y los escritos cuentan-, cuyos actuales y honrados moradores son descendientes directos de aquella gente amalgamada y advenediza. Realmente el de Leñapañada, al ser entregado a los Caballeros de San Juan der Jerusalén, paso a ser, ipso facto, civil y eclesiásticamente, propio y privativo de una Ecomienda de esa orden religioso-militar. Los primeros Comendadores rigieron justamente el sumiso coto, cumpliendo con lo estatuido; pero no así ninguno de los sucesores, que abusaron de sus especiales prerrogativas, trocándose más de una vez en azote de sus propios vasallos. Señores de horca y cuchillo, gobernaban despóticamente, imprimiendo a sus actos un marcado carácter feudal. La horca aquella, el temido instrumento de muerte, ostentose durante muy largo periodo en la sierra de Santa Mariña, pregonando a veces la crueldad del Comendador. Más abajo, en la “tierra de Santiago”, estaba el Consistorio con su cárcel, cepo y grillos, como era consiguiente. El derecho de asilo le ejercieron los Comendadores con extremo rigor: criminal que huido de otros puntos trasponía los límites de San Juan, quedaba salvo; jamás era entregado; el Comendador no transigía, por más que lo reclamasen. ¡Los Comendadores! ¡Larga, eterna pesadilla de los de San Juan! ¡Sus protectores primero, y sus verdugos después! Contaba el coto 1.527 días de bueyes (a prados 126, a labor 464, y el resto tierra inculta dedicada a pastos y arbolado) y 72 casas, 56 hórreos, 2 molinos y 93 colmenas; 9 zapateros, un sastre, 2 caldereros y una tejedora de lienzo con dos oficialas, por el año 1558. Percibía la Encomienda, procedente de sus fincas con carácter foral, 73 fanegas de escanda y libra y media de cera, y por razón del vasallaje, cada vecino contribuía con un carro de leña o dos reales al año, y el juez electo, con media fanega de pan cocido, un carnero o dos pesetas, dos pollos o dos reales y un roble que llamaban anataliego, valorado en una peseta, precio mínimo. Percibía el Comendador, “sobre frutos y haberes”, el diezmo, que ascendía a 12 fanegas de escanda, 24 de maíz, 4 de judías blancas, 20 de castañas y dos carros y medio de hierba; y por leche y corderos, lechones y otras “avenencias”, recibía 32 reales. Constituían los bienes libres de la Encomienda: catorce fincas laborables, de unas cuatro hectáreas de extensión; tres prados, de algo más de una hectárea, tres hórreos y los bienes de la Capellanía de Nuestra Señora de Loreto, que eran cinco fincas laborables y un castañeo, sitios en la misma jurisdicción de San Juan. No eran, pues, como se murmuraba, los emolumentos y propiedades de la Encomienda lo bastante para creerse el Comendador un potentado, ni mucho menos. Por eso acaso quisieron los de Malta dar un corte de cuentas, declarando libres los bienes aforados. ¡Salvadora resolución, que trajo revueltos a siervos y Comendadores, durante el siglo XVIII! Vamos a relatar los echos atendiéndonos a escritos que nos presento D. Areces, vecino de Villapañada. Las primitivas fundaciones forales constaban solo en simples documentos privados que guardaba la Encomienda, y ni copia tenían de ellas los dueños del terreno útil; así que, prevalido de esta circunstancia los juanitas, se llamaron a la absoluta propiedad de las haciendas. Iniciose la cuestión en los comienzos del siglo XVIII, y a través de los años, aunque trabajosamente, iban los vecinos defendiéndose de las pretensiones de los malteses; pero llegó el año de gracia de 1770, cayó sobre los siervos un turbión en forma de Fr. Nicolás Hortuza, Comendador, de tal guisa, que poco falto para que Leñapañada volviera a quedar inhabitado. En el ruidoso pleito que surgió, no seguiremos a Hortuza en sus arrestos, en gracia de la brevedad; pero forzoso es declarar que fue un verdadero azote de los vecinos de San Juan; violento, atrabiliario, no perdono, a lo que parece, medio para arrebatarles sus derechos, pues tras de ocultar las fundaciones forales, que sustrajo del archivo de la Encomienda, maltrataba a sus vasallos con vejámenes y prisiones, a fin de que, empobrecidos y acobardados, concluyesen por abandonar tierras y lugares, dando motivo para arrendar a otros como libre los bienes aforados. Y cerca anduvo de lograrlo; pero al ver aquellas gentes en peligro su hacienda, adquirida a fuerza de trabajo por sus predecesores, que poblaron e hicieron fructífero el ingrato suelo fertilizado por ellos también con el sudor de su frente, llegaron a las gradas de trono; pidiendo amparo y justicia contra los intentos y opresión de Hortuza, y Carlos IV yo sus quejas, considero sagrados los derechos que alegaban, y obrando en consecuencia, quedó humillado el orgullo del Comendador, que a poco pierde su jurisdicción alta y baja, mero, mixto imperio, real y eclesiástica, que tanto invocara para salir airoso en sus demandas. La calma siguió hasta que murió Hortuza. Solo entonces , contra lo esperado, retoñan las discordias, promovidas esta vez, no por el hospitalario sino por su apoderado, al pretender también hacer pasar por libres los vienes todos de la Encomienda; pero los vecinos de San Juan nuevamente protestan y se querellan, ante el propio Comendador, por suponerlo ajeno a las intrigas y sutileza de su mayordomo, y lo estaba, en efecto, o quizás temeroso de que resurgiesen los pasados pleitos, lo cierto es que dio la razón por entero a sus vasallos, los cuales prosiguieron viviendo en paz con su nuevo señor. En esta conformidad se hallaban al llegar el golpe de 1821, por el cual, remitida Villapañada a la jurisdicción de Grado, estos habitantes acudieron en queja a la Diputación, a legando, como Peñaflor que toda vez siempre habían estado independientes (olvidaban los palos de los Comendadores), “y tenían Casa-Ayuntamiento, cárcel, archivo, con lo de más necesario para la administración de justicia” les correspondía disfrutar de Ayuntamiento Constitucional independiente, como en efecto lo disfrutaron. Mas en nada se alteraron ni se quejaron los de San Juan en 1827 cuando el coto fue incorporado á Grado de un modo estable, pensándolo mejor, á nuestro parecer. Otra vez se produjo el desasosiego en 1847 al ordenarse por el Gobierno la venta de bienes pertenecientes á las Encomiendas, debido a que la mayoría de los vecinos continuaban sin los documentos justificativos de su derecho, y tenían fueran enajenados como libres los fundos aforados. Pero esta alarma fue pasajera, porque bastó se exhibiesen los antiguos escritos conteniendo los aforamiento, un libro catastro de 1752 y la sentencia contra Hortuza, para que reconociera el Estado el legítimo derecho de estos sencillos aldeanos, que vieron para siempre, al fin, colmados sus afanes. Cuando la invasión francés, ellos también sufrieron mil torturas; y al igual de Peñaflor, otorgándoseles socorros por su desinteresada y valiente conducta. Excelentes patriotas, atacaron sin descanso los destacamentos y convoyes enemigos que cruzaban la parroquia, haciéndose víctimas de terribles represalias; repetidamente la población en masa tuvo que huir, y por mandato del general Barthelemy fue entrado el coto a sangre y fuego, no consumándose la total destrucción sólo providencialmente. Nada notable encierra San Juan, y si algo tuvo se lo llevaron. Nos referimos a una antiquísima lápida, procedente de un Castro, sobre tierras de San Juan, hallada en parte en linderos del Concejo de Salas, habiendo quien supone, erróneamente, que el famoso “cipo” procede de otros sitios. El dibujo que de esta lápida hispano-romana presentamos, es copia exacta del que nos ha remitido el muy benemérito Sr. Ciriaco Vigil, diciéndonos: “Este cipo, la mitad próximamente de un enorme sillar de seis pies de alto, fue descubierto en un Castro llamado el Castiello, y formaba el dintel de la puerta de la casa de Pedro Álvarez, situada al comienzo de la cuesta de Cabruñana, en el Concejo de Grado. Fue posteriormente recogido por mi amigo D. Fortunato Selgas, y le colocó en su egregia posesión de “El Pito”, en el Concejo de Cudillero. Del dibujo, más correcto que el anotado en mi libro de Epigrafía asturiana, pág. 390, y tubo la fineza de remitirme aquel amigo, mandé copia al ilustre Sr. D. Emilio Hübner, miembro del Instituto arqueológico de Berlín, y célebre epigrafista, quien me participó en 19 de agosto de 1887 su muy probable interpretación, en los siguientes termino: “mucho me interesa el nuevo dibujo de la antigua lápida de Grado que me manda usted, calculando que el eje del semicírculo haya pasado aproximadamente en medio de la cabeza de la mujer, casi seis letra faltaran al lado izquierdo del título. Por supuesto, los nombres no se pueden adivina; sólo para dar una idea del total, propongo los siguientes suplementos, ejemplo causa: PELSINAE TALAVF “a Pelsina, hija de Talavo, RETVCENEA VXSORI y mujer de Retugeno”. Pelsina y Tetugenus son nombres conocidos por inscripciones encontradas en Galicia y en Asturias. El carácter de las letreas es bastante antiguo: lo creo casi de fines del primer siglo de nuestra era. Lo mismo se infiere de la falta de las fórmulas consuetas SD. M. y de otras indicaciones, como los años de la vida, el H. S. E. y demás, Muy curiosos son los ornados del cipo; tenemos en él un monumento altamente interesante de los primitivos habitantes de aquella parte de la Península”. La gente de estos contornos ha forjado una novela respecto al cipo, diciendo cubría la tumba de la Reina de estos lugares, poderosa y buena, pero idólotra, por lo que Dios la castigó duramente, maldiciéndola, etc., y añaden que hace tiempo se hallaron en el sepulcro gran cantidad de alhajas y cosas de oro macizo. Lo que sí se deduce del hallazgo y de los restos de muy antiguas construcciones descubiertas en los mismos lugares, es que en los primeros siglos de nuestra era no estaba despoblado ente territorio como lo estuvo absolutamente en los medios. ¿A qué fue debida esta posterior despoblación? Cumplidamente nadie satisfizo esta pregunta. En la actualidad, es villa panada una parroquia relativamente rica por la actividad y aptitud de su hijo, acreditados de excelentes traficantes y de algo... trapisondistas, a decir verdad. Hablan el bron (que se supone céltico), jerga gitana importada en los primeros tiempos por varias familias de caldereros, y que emplean solamente, según se cuenta, el fraguar alguna trampa para que no les entiendan. Su modo de ser les hace realmente distinguirse un poco de los demás habitantes del Concejo, acusando su procedencia de gente aventurera o extraña>; pero no descienden de los judíos, como asegura el vulgo, siendo lo cierto que la generalidad procede en todo honradamente, y sus defectos tienden a exagerarse. La presentación del Curato dicho está que era de la Religión de los Caballeros de Malta, y el Frey era el cura, y en su defecto un vicario que elegía la Orden, y en el ínterin el Obispo de la Diócesis lo designaba. Sin permiso del cura, los demás clérigos, aun siendo del Obispado, no alcanzaban licencias ordinarias para celebrar misa en San Juan; el Comendador no reconocía ningún Arciprestazgo. Presentan ahora Valdecarzana, peña de Francia, Álvarez Nalón y Rañeces. La famosa feria de Santiago tenía lugar en esta parroquia, y en la ya derruida capilla del Apóstol decíase la misa del día, colectándose para el Santo buena cantidad de limosnas entre los feriantes. Puede decirse que la feria comenzaba en Grado, parque en todo el trayecto, desde esta villa hasta San Juan, había concurrencia y puestos de venta, satisfaciéndose las alcabalas en las jurisdicciones respectivas, y los jueces de éstas se esforzaban para que no fuese en la suya donde el orden se alterase. La romería de Santa Ana se celebraba igualmente en tierras de San Juan. Feria y romería se acordó trasladarlas a Grado por los años de 1852, muy a disgusto de los vecinos de Villapañada. Pero ya se han conformado, y olvidaron también más grandes penas; hoy sólo piensan en sus tratos y contratos, en cultivar sus tierras y en redimirlas del secular gravamen; viven felices, sin que altere su sueño… ¡el Comendador!

En el año 1899 Villapañada contaba con una población de 565 habitantes. En Acevedo había un total de 37 viviendas (35 de un piso y dos de 3 pisos). En San Juan había un total de 42 viviendas (36 de un piso, una de dos pisos y cinco de tres pisos). En La Llinar había un total de 17 viviendas, todas ellas de un piso. En Rozadas había un total de 40 viviendas (35 de un piso, una de dos pisos y cuatro de tres pisos)

Poblaciones[editar]

Según el nomenclátor de 2009[1]​ la parroquia está formada por las poblaciones de: Acebedo, La Linar, Rozadas, San Juan y La Llamiella.

Acebedo[editar]

Cuenta con una población de 80 habitantes, es el pueblo más grande de la parroquia de Villapañada, situado ladera orientada al sureste, está a 190 metros de altitud, limita al norte con San Juan, al este con Grado, al sur con el Xorro y al oeste con La Llinar. Las casas se forman, situando varios grupos que dan el nombre a barrios, como El Cabayin o La Granda, entre ellas destacan; La Barrera, Ca Pepero, El Cascayal, Ca Escuela, Cal Micu, Ca Marcelu y Casa Monchu (de construcción reciente) mas al norte se encuentra Ca Mingu, Ca Serafinon, Ca Laira, Ca Jamo y Ca Agustin separas del barrio del Carbayin, donde destaca Ca Cesareo, al este se sitúan Ca Anton de Milio, Casa Estelita (de construcción reciente) Cal Ferre, Ca La Madura, Ca Andreson, Ca Alicia, Cal Paletu, Cal Furiñu, Ca Carlos (ya no existe), Ca Manolo Consuelo, Ca La Grilla, La Granda, El Casoriu y Ca Manximo. En el pueblo hay quince horreos y cinco paneras. Dista de la capital del concejo a 2 kilómetros, La carretera principal va directamente a Grado, siendo de uso diario para los vecinos de Los Fornos y Los Macetes ( de la parroquia del Fresno). Recientemente se construyó la autovía Grado-La Espina, produciendo un desastre medioambiental y ecológico, separando el pueblo en cuatro zonas separadas por las calzadas de autovía y procediendo al derribo de tres casas. Varias caleas, sirvieron de paso a vecinos, en tiempos donde no existían carreteras, siendo la principal vía de comunicación con la capital, la calea llamada El Vacabil, que bajaba a la Barraca de Arriba, La comunicación con La Llinar se hacía a través de la calea El Llano y la calea El Regueiral, para ir a San Juan a la Iglesia subían por la calea La Pedrera. El pueblo era escaso en agua, había pocas fuentes y manantiales, destacaba la fuente La Fontixa, la fuente el Regueiral y la Fonte. Las mujeres bajaban a lavar al rió el Xorro, que movía las muelas del Molino de La Fallada, donde se maquilaba, el maíz y escanda. En el barrio de la Granda, se situaba la escuela (hoy vivienda) donde acudían niños de Acebedo, La Llinar y pueblos de los alrededores. En este pueblo se celebraba una fiesta en las proximidades de Ca Escuela

La Llamiella[editar]

Con una Población de 5 habitantes, es un conjunto de casas situadas sobre la falda de la montaña con una orientación al sureste. Limita al Norte con San Juan, al Este con Rozadas, al Sur y el Oeste con Acebedo, está situado debajo de la nacional 634 . En la parte superior se encuentra el único bar que había en el pueblo, El Mirasol antes fue una sala de fiestas muy afamada regentada por Tinin y luego paso a ser bar restaurante a cargo de Lola y Benino. En la entrada de La Llamiella se encuentra la parada de Alsa. Entre las casas más importantes se encuentra la de Julio el Muñeco, Ca Macrino, Ca Lolo, Ca Avaro, Cal Pió, un poco más hacia abajo Ca Cela y finalmente en el Puente La Argañosa se encuentra Ca Maria la Grilla. Todavía quedan tres Horreos.

La Linar[editar]

Con una población de 15 habitantes, está situado en media ladera, en una zona de suave pendiente, orientada al este, a una altura de 210-230 metros, su población en el 2011 es de unos 18 habitantes, dista de la capital a unos 2,6 kilómetros. Limita al Norte con La Sierra, al Oeste con los Fornos, al Este con Acebedo y San Juan y al sur con Los Macetes. En la parte Norte del pueblo, se agrupan un pequeño núcleo de casas alrededor de una plazoleta, llamada El Medio El Pueblo, en ella podemos destacar, la Casa del Madreñeiru, Casa Fina, Ca la Luisa, Ca Pilara, Cal Panaderu, Cal Currupetu (derruida) y Ca Esperanza. Luego mas al sur bajando una pendiente encontramos una fila de casas, La de Juan el Caleo (de construcción reciente), Ca Rosa(ya no existe), Cal Caleo, Cal Pequeñu, Cal Parragues (reformada), Ca Avelinu el Roxu, Ca Pascual, La Cuesta y La Fallada, estas ultimas perteneciendo al Fresno, aunque tiene el camino por el pueblo son consideradas de La Linar. El pueblo cuenta con ocho Horreos en pie y tres paneras , existiendo tres mas hoy desaparecidos. Por otro lado se encuentra el La Sierra, situado en la loma del Pico Tablas y comunicado a través de La Venta y el Fresno. Formado por, Cal Tico, La Pelona, Ca Maria Rosa, Ca José Bernardo y Casa Carmen. La carretera que comunica el pueblo con la nacional 634, fue construida por los propios vecinos, a día de hoy, con el paso de la autovia, fue reformada y asfaltada, con grandes protestas y polémicas vecinales. Varias caleas y caminos, comunicaban con prados y pueblos adyacentes, como la calea la Ciega, que comunica La Llinar con Los Fornos, la calea El Llano que nos lleva a Acebedo, la calea Las Campas, que sube a la Sierra pasando por Cal Tico, la calea El Regueiral que va a La Granda , donde estaba la escuela o la calea que nos baja al rió y Los Macetes.La gente de La Llinar se servía de varias fuentes, entre ellas podemos destacar, la Fuente la Llinar situada en la entrada del pueblo, construida en 1916, a esta fuente se la construyó años más tarde un lavadero y otro bebedero, antiguamente las mujeres subian lavar al lavadero de Cal Tico. La gente del pueblo se dedicaba a la agricultura y ganadería, había algún panadero, madreñeru, barbero, tratantes y varios carpinteros. En los años 40 varios vecinos excombatientes en la guerra civil decidieron hacer una fiesta en el

Rozadas[editar]

Cuenta con una población de 53 habitantes, orientado al sur, dominando la confluencia de los regueros de la Gruoba y rió Pato, a una altura de 200-240 metros de altitud. Limita al norte con Prahua, al este con Llavayos, al sur con La Barraca y al oeste con San Juan y Acebedo. Dista de la capital a 4,1 kilómetros. Cuenta con los barrios y casas del Rosal, El Molin, la Quintana, Ca´l Toledu, El Batan, La Campillina, Ca Pachu, Ca Aureliu, Ca Jose Marcela, Ca Felix, Ca Lisardu y Ca Chiquote. Cuenta con doce horreos y cinco paneras. Al sur se encuentra la Fuente Santiago, situada en el camino jacobeo, para saciar la sed a todo peregrino que pase por allí. También hay un Lavadero llamado de la Fuente l Ciegu. Existieron unas minas de caolin, de las que hoy quedan restos, fueron muy poco explotadas, también había una importante bolera, donde venian jugadores de todos los pueblos limítrofes. En aquellos tiempos celebraban la fiesta La Fresa.

San Juan[editar]

Cuenta con una población de 44 habitantes, situado en un rellano de media ladera, orientado al sur, a una altura de 220 metros, su población es de .Limita al norte, con el pico la Forca al este con Rozadas, al oeste con La sierra y La Llinar y al sur con La Llamiella y Acebeu. En pueblo se encuentra la Iglesia parroquial , El Cementerio y El Albergue (antigua escuela). En el pueblo destacan varios barrios, entre ellos esta La Reguera; Cal Ferreiru , Ca Alvarin y Ca Pedru. El Campo; Ca Arnibes, Ca Manximo y Ca Rosario. El Pueblo; Ca Pololo, La Fonti, Ca Dolores la de Genaro. La Fuente; Ca Varista, Ca Gloria El Muñeco y Ca Primo.La Braña; Ca La Lula, El Valle;Ca José Pedro y más abajo El Caxon. En el pueblo de San Juan hay ocho horreos y tres paneras, Varias caleas suben al Picu La Forca y la Sierra comunicando a esta con Cabruñana y El Fresno mientras que otra baja a la Llamiella y Rozadas. En el campo destaca una fuente de piedra, de frente arquitectónico, cuyo cuerpo cuadrangular está enmarcado por una moldura y rematado por un sencillo frontón triangular. La fuente presenta fábrica de sillería bien escuadrada y dispone de un único caño y un pequeño pilón pétreo, que abastecía a todo el pueblo, fuente con historia, en la que saciaron su sed, todo aquel peregrino que cruzaba la ruta jacobea. Al oeste del pueblo en el núcleo llamado El Valle, se encuentra la necropolis tumular, conjunto formado por tres estructuras, hoy parcialmente arrasada. Al norte se sitúa el Picu La Forca de 409 metros de altitud, abriga del norte a este pueblo. La Iglesia fue antiguo monasterio y alberge de peregrinos de los Caballeros de Malta, en el Camino de Santiago, en ella podemos destacar la Talla de la Virgen de Loreto (s, XVII) de buen movimiento y expresivos ojos. La escuela centro de aprendizaje para niños de San Juan, Rozadas y La Llamiella, hoy convertida en Albergue, da alojo a todo peregrino, que por allí pasa. En el Campo de la Iglesia, el último domingo de Agosto, se celebra la tradicional fiesta, con acto religioso; misa y procesión, la romería fue trasladada a un prado de la Venta del Cuerno. Allá por los años 50 el 24 de junio se celebraba la fiesta de San Antonio, gaita, procesión y voladores, una fiesta muy importante algunos apuntes llegan a referirse a San Juan como la parroquia de San Antonio. En el año 1951 se rodó en San Juan parte de la película "Bajo el cielo de Asturias"dirigida por Gonzalo Delgras, donde varios vecinos participaron como extras.

Iglesia Parroquial[editar]

Este templo parroquial es de planta de cruz latina, con ábside cuadrado. Lo más interesante es una talla mariana bajo la advocación de la Virgen de Loreto realizada en el siglo XVII. Esta antigua, pero innumerables veces reformada, iglesia conserva el recuerdo de la Orden de Malta o Caballeros Hospitalarios de San Juan de Jerusalén, que tuvo su origen en el Hospital fundado por los comerciantes de Amalfi (Salerno-Italia) en 1048, adquiriendo rápidamente carácter religioso y militar. Sus miembros estaban divididos en clérigos y caballeros. Los primeros quedaban identificados por la cruz blanca de ocho puntas. Los clérigos tomaron a su cargo la atención sanitaria y los caballeros, la lucha contra los musulmanes. Esta Orden incrementó sus poderes y propiedades al recibir parte de los bienes de la disuelta Orden del Temple. Tras la pérdida de la isla de Rodas (año 1522), cuyo nombre habían llevado, se establecieron en Malta, pasando a llamarse Orden de Malta. Poco a poco trocaron su actividad militar por la honorífica. Los Sanjuanistas españoles tuvieron hospitales de peregrinos a lo largo del Camino de Santiago. En Asturias se han documentado el de Siero, y el de San Juan de Villapañada o Leñapañada, (XIII - XIV). El Curato hospitalario funcionó hasta mediados del pasado siglo. Un vicario era el encargado del culto y la administración de las rentas de la Orden.

Albergue[editar]

Junto a la Iglesia de San Juan de Villapañada, se encuentra el Albergue, propiedad del ayuntamiento. Afincado en la antigua escuela parroquial, desde su apertura se encargo de su gestión un vecino de enfrente: Poldo fallecido ya hace unos años. Actualmente de su dirección se ocupa Domingo;que sube a media tarde, para informar con todo detalle a los peregrinos que lo deseen , sobre todo lo referente al Camino Primitivo, siendo un hombre muy hospitalario y muy conocedor de todo lo relacionado con la ruta jacobea. Tiene una capacidad de 22 plazas. El local está distribuido en cuatro estancias; un dormitorio común donde se encuentran las literas, el baño, una sala y un salón comedor-cocina de uso libre, una máquina de autoservicio (con ensaladas, bebidas, tabletas de chocolate, etc.), frigorífico con un buen surtido de productos a disposición del peregrino, lavadora y secadora de pago, dos duchas con agua caliente, dos inodoros , botiquín y una terraza en el exterior con dos mesas donde observas las maravillosas vistas del concejo. El Albergue está abierto todo el año y el único requisito para usarlo, es ser Peregrino con credencial, a partir del 1 de enero de 2012 su coste es de 5 euros por persona.

Fiestas[editar]

Desde hace muchos años las fiestas del pueblo se vienen celebrando el último fon de semana de agosto, tres días festivos donde el domingo se hace un acto religioso en la iglesia parroquial con procesión.

El Bron[editar]

Qué es el Bron?. Es un jerga dialectal, empleada por los caldereros o "xagós" artesanos y exportadores de las calderas de cobre en otros tiempos y que con la llegada de la Revolución Industrial supuso su desaparición como artesanos. Es necesario en este punto hacer referencia a la inconmesurable labor realizada por D. José Manuel Feito, Párroco de Miranda (Avilés), quien a lo largo de los años, se preocupó de recopilar datos sobre este tema y de mostrárnoslos en diferentes publicaciones, siendo su última obra, ayudado por los alumnos del Seminario del Bron : "Los Caldereros de Mirandá" 4 El bron fue introducido en San Juan de Villapañada por los caldereros, pero también se fue extendiendo su uso a otras gentes no relacionadas con el oficio, de hecho hoy en día en muchas casas del pueblo se recuerdan palabras del bron y el motivo puede ser la necesidad de comunicarse entre ellos para salvarse de atropellos en forma de Comendador, como Fray Nicolás de Hortuza que por el año 1770, instauró la horca en el monte de Santa Marina (Pico la Forca), y queriendo arrebatar las tierras a sus vasallos casi deja inhabitado otra vez el lugar de Leñapañada. El nombre de Leñapañada, aparece en los primeros asientos de los Libros Parroquiales, pero es desconocido su origen. Aventurándonos en un hipótesis quizás procediese de la obligación que tenían los vecinos de pañar = es decir, " recoger leña" como tributo , pues uno de los diezmos que tenían que entregar al Comendador era un carro de leña el día de San Martín y también un roble llamado "anataliego", la víspera de Navidad. Era este Camino de Santiago, pues, paso de peregrinos y de caminantes, personas que se dirigían hacia Galicia, como eran los Caldereros de Miranda, que si bien muchos escogían la ruta de la costa, otros lo hacían por esta ruta interior, utilizando estos como posada un lugar cercano al Monasterio y albergue, conocido como Venta del Cuerno. Había en este lugar un caserón que fue "Cocina y lecho de arrieros, peregrinos y caminantes durante largo tiempo", hoy en día sólo queda de ello una vivienda campesina reformada, con una ventana de sillares que hace de pretérito testimonio. Comentar que este lugar de Venta del Cuerno, aparece también en los escritos parroquiales como Venta del mal nombre. Hay que decir, que San Juan no sólo fue lugar de paso para los caldereros de Miranda, sino que alguno hecho raíces en estas tierras, como así queda reflejado en los asientos Parroquiales. Hacemos constante mención a estos Libros Parroquiales, fuente de datos y curiosidades y hemos de recordar aquí la figura de D. Lisardo Súarez Fdez, Párroco de San Juan, fallecido en el año 2000 y que atesoraba estos Libros como auténticas reliquias, muchos de los cuales recuperó, pues estaban escondidos en las dependencias de la Casa Rectoral para que no fuesen quemados en la época de la Guerra Civil. Estos Libros data el más antiguo del año 1630 y hoy están recogidos en el Archivo Diocesano de Oviedo. Alvaro Fdez Miranda en su libro "Grado y su concejo" nos dice que entre las distintas profesiones que tenía la gente de este lugar en 1558 había: 9 zapateros, un sastre, una tejedora de lienzo y dos caldereros. Hubo un calderero que fue Tomás López, pero no tiene su procedencia de Miranda, este calderero del Carbayín, perteneciente al barrio de Acevedo nació en Los Llanos (Cabruñana) y se casó con María Fernández(Acevedo) el 18-3-1635 en San Juan de Villapañada, ante la presencia de Fr. Andrés de Rivera. Tomás murió el 23-10-1661, en el Carbayín, su mujer lo hizo 5 días después y 5 días antes que el habían muerto 5 de sus hijos, quedando por descendencia 3 hijas: Lucía, Toribia y Dominga. Es en los Libros Parroquiales donde se nos da constancia con nombre y apellidos de la existencia en este pueblo de dos caldereros procedentes de Miranda (Avilés), pero en una fecha posterior a la indicada por Álvaro Fdez Miranda. Se trata de dos hermanos Sancho y Domingo Fdez Alu , comentar la curiosidad de su segundo apellido aparece primero como Alu y posteriormente pasa a ser Alva. Domingo, calderero de Miranda se casa con Cecilia Morato (3-6-1680) de la que enviuda. Posteriormente se casa con Isabel Moran (Acevedo) el 26-11-1686. Domingo muere el 13-5-1698 y su esposa 11-8-1722. Dejan cuatro hijas y un hijo Juan Antonio de quien no consta que siguiera ejerciendo el oficio de su padre. Sancho se casa con Antonia Morán, hermana de Isabel, el 22-1-1691, así pues tenemos dos hermanos casados con dos hermanas. En su partida de Matrimonio se nos cita además de su lugar de procedencia (Miranda), el nombre de sus padres : Tomás Fdez Alu y Melchora de Miranda , siendo fray Bernardo Gastón quien los casa. Sancho muere el 13-12-17491 constando en su partida sólo el dato de su nombre, fecha y sacerdote D. José Menéndez. Estaba viudo, su mujer Antonía había fallecido el 5-12-1722 Sí seguimos dentro del árbol genealógico a los descendientes de Sancho y Antonia llegamos a una de las familias de las que hoy en día proceden aquellos caldereros, está familia vive en el lugar conocido como El Casorio dentro del barrio de Acevedo, y es Andrés López Fernández, el apellido Fernández Alu se pierde con su bisabuela Rosa Fernández Alu. Esta familia conserva documentos de ventas, testamentos, etc. de sus antepasados en los que aparecen estos apellidos, y en esto documentos se hace referencia a objetos de cobre relacionados evidentemente con los caldereros.

Hay que decir, que esta investigación sigue su curso y ya tenemos otras dos familias, emparentadas entre sí y descendientes también de aquellos, una en Acevedo llamada "Casa Cascayal" y la otra en los límites con las tierras del Fresno llamada "Casa el Tíco" hoy en día sus descendientes conservan también documentos y alguna foto que así lo atestiguan e incluso se acuerdan de cuando sus bisabuelos y abuelos ejercían el oficio. Cuando el oficio de calderero se fue extinguiendo con la llegada de la Revolución Industrial fueron los tratantes de ganado, los que en este lugar de San Juan de Villapañada, continuaron hablando el bron, empleando esta jerga para realizar sus tratos y negocios al igual que en su día lo hicieron los caldereros. Hoy ya nadie sabe bron en San Juan sólo algunas personas mayores recuerdan algunas palabras , muchas de ellas ya recogidas en el diccionario de D. José Manuel Feito. Estas son algunas de las palabras propias de San Juan de Villapañada: Atismar = mirar Cañahueca = escopeta Chumosas = copas (baraja) Estofar = partir Garliar = hablar Gorri = paisano Muquileras = narices Trovar = ser, estar, tener Yatre = ladrón Borle = ciego, nada Clisante = ojos Duque = dos(baraja) Galufo = tocino Garrafu = pitillo Piltra = cama Oitu = pan Xilu = as(baraja) Zoña = sota(baraja) Caneante = burro Cornanta = vaca Entervar = entender Gallarda = muleta Gruño = cerdo Moscardo = bigote Suquir = comer Xiro = bueno, guapo Zuocas = madreñas

A estas debemos añadir algunas palabras nuevas que se han recopilado como: Chesgueira = navaja Buxa = prostituta Gacha = enferma (la comanta trova gacha) Caneante = burro, asno. Rucar = masticar Guaciar = escapar Mosendo = persona burra (de poco entendimiento) Focar = echar a alguien de un lugar Caneantas = piernas, en San Juan ya existe una palabra parecida que es Rasante = cura Guipar = ver, mir

Referencias[editar]

  1. a b Nomenclátor. Relación de unidades poblacionales. Instituto Nacional de Estadística. [1]