Victor Lustig

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Victor Lustig
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Victor Lustig
Nacimiento 4 de enero de 1890
Hostinné, Imperio Austrohúngaro (El día de hoy República Checa)
Fallecimiento 11 de marzo de 1947 (57 años)
Springfield, Missouri
Causa de muerte neumonía
Nacionalidad República Checa
Ocupación Estafa
Obras La estafa de la Torre Eiffel.
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Victor Lustig (4 de enero de 1890 – 11 de marzo de 1947) fue un estafador conocido como "El hombre que vendió la Torre Eiffel dos veces".

Primeros años de vida[editar]

Victor Lustig nació en Hostinné, Imperio Austrohúngaro, pero pronto se dirigió hacia el oeste. Era una persona refinada, locuaz y encantadora, que hablaba con fluidez varios idiomas.[1] Se estableció mediante el trabajo de las estafas en los transatlánticos de vapor entre París y Nueva York.[1]

Estafa de la Maquina de Dinero[editar]

Una de las estafas más conocidas de Lustig fue la "máquina de impresión de dinero". Lustig enseñaba a sus clientes su máquina, una pequeña caja en la que previamente había introducido tres billetes auténticos de 100 dólares, y demostraba cómo era capaz de "copiar" un billete, aunque -se lamentaba- que para ello se necesitaran seis horas. El cliente, pensando que esto le daría grandes ganancias, compraba la máquina a un precio alto, normalmente más de $30.000. Durante las próximas doce horas, la máquina producía en efecto otros dos billetes de $100... Pero después ya sólo salía papel en blanco.En el momento en que los clientes se daban cuenta que habían sido estafados, Lustig ya estaba muy lejos.[2]

Estafa de la Torre Eiffel[editar]

En 1925, Francia se había recuperado de la Primera Guerra Mundial, y París estaba en auge, lo que generaba un entorno excelente para un artista del engaño. Un día de primavera, Lustig estaba leyendo en un periódico un artículo que refería los problemas de la ciudad para mantener la Torre Eiffel: incluso pintarla resultaba una tarea costosa, por lo que se estaba convirtiendo en una gran torre de chatarra. Lustig vio las posibilidades detrás de este artículo y desarrolló una estratagema notable.

Como primer paso, le pidió a un falsificador que le hiciera papelería del gobierno. A continuación invitó a seis comerciantes de chatarra a una reunión confidencial en el Hotel de Crillon, uno de los más prestigiosos de la antigua hotelería de París, para discutir un posible acuerdo de negocios. Los seis asistieron a la reunión, en la que Lustig se presentó como el subdirector general del Ministerio de Correos y Telégrafos. Primero les explicó que habían sido seleccionados por su fama de empresarios honestos y luego dejó caer la bomba: dado que el costo de mantenimiento de la Torre Eiffel era tan alto, la ciudad no podía mantenerla por más tiempo y que quería venderla como chatarra. Debido a la cierta y continua protesta pública, el asunto iba a ser mantenido en secreto hasta que todos los detalles fueran definidos​​. Lustig dijo que le habían asignado la responsabilidad de seleccionar al concesionario para llevar a cabo la tarea.

La idea, que hoy en día resulta totalmente inverosímil, no lo era tanto en 1925. La Torre Eiffel había sido construida para la Exposición de París de 1889, y no estaba destinada a ser permanente. Tendría que haber sido trasladada en 1909 y llevada a otra parte. No encajaba con otros grandes monumentos de la ciudad, como las catedrales góticas o el Arco del Triunfo. Y además estaba en muy malas condiciones.

Lustig llevó a los hombres a la Torre en una limusina alquilada para realizar una visita de inspección. En ese paseo tuvo la oportunidad de evaluar cuál de los comerciantes era el más entusiasta y fácil de engañar. Luego les comentó que la licitación se realizaría al día siguiente y les recordó que el asunto era un secreto de Estado. En realidad, Lustig ya sabía decidido que aceptaría la oferta del distribuidor André Poisson, pues era el más inseguro, sentía que no estaba en los círculos internos de la comunidad de negocios de París y creía que obtener el acuerdo de la Torre Eiffel lo pondría en las grandes ligas.

Sin embargo, la esposa de Poisson sospechó rápidamente de la situación. Para hacer frente a la sospecha, Lustig organizó otra reunión y entonces "confesó": como un ministro del gobierno, les dijo, no ganaba suficiente como para mantener el estilo de vida que deseaba, por lo que le resultaba necesario encontrar una manera de complementar sus ingresos. Esto significaba que sus negocios necesitaban un cierto margen de discrecionalidad... Poisson comprendió de inmediato: estaba frente a un funcionario del gobierno corrupto que quería un soborno. De esta manera, Lustig no solo recibió los fondos para concesión del mantenimiento de la Torre Eiffel, sino que también obtuvo un gran soborno. Y así, Lustig y su secretario personal, un franco americano estafador, Robert Arthur Tourbillon también conocido como Dan Collins, rápidamente tomaron un tren a Viena con una maleta llena de dinero en efectivo.[2]

Sorprendentemente, no pasó nada. Poisson estaba demasiado humillado como para quejarse con la policía. Un mes después, Lustig volvió a París, seleccionó a otros seis vendedores de chatarra y trató de vender la Torre nuevamente. Esta vez, la víctima elegida acudió a la policía antes de cerrar el trato, pero Lustig y Collins lograron escapar antes de que pudieran arrestarlos.[2]

Referencias[editar]

Libros[editar]

  • James F. Johnson and Floyd Miller, The Man Who Sold the Eiffel Tower, 1961, Doubleday & Company Inc., 216 pages, Congress Catalog Number 61-9522

Enlaces externos[editar]

  • Radio Praha online article about Lustig
  • Listen to an episode from radio show about Victor Lustig