Vegetación halófila

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Spartina alterniflora, una halófita.

Halófilo es el adjetivo que se aplica a los organismos que viven en medios con presencia de gran cantidad de sales.[1]

La palabra está formada con los términos griegos halos (sal), y filo (amante de), por lo que literalmente significa ‘amante de la sal’.

Los organismos halófilos son extremófilos ya que viven en condiciones extremas, en este caso, en entornos con mucha sal como zonas litorales, salinas y lagunas salobres.

En organismos normales, la sal hace que mueran por deshidratación debido a la ósmosis. Si el entorno es salino, con mucha concentración de sales, el agua del interior de las células tiende a salir hacia su exterior. Es decir, se desecan y mueren.

Sin embargo, en los halófilos esto no ocurre. Viven donde otros organismos morirían. Ello es posible gracias a diversas adaptaciones fisiológicas que les permiten retener agua. Uno de los mecanismos que han desarrollado es albergar en el interior de sus estructuras concentraciones de un soluto compatible a las sales (ácido polihidroxibutírico o PHB) mayores que en el exterior. Así el agua penetra por ósmosis.

Algunos de estos halófilos pertenecen al dominio Archaea.

Halofilia en las plantas[editar]

Halófita es una planta que crece de manera natural en áreas afectadas por salinidad en las raíces o aerosoles (spray) de sal, como en los desiertos salinos, o en los litorales. Un ejemplo de ellas es el pasto de salares Spartina.

El término fue propuesto por el geólogo Oscar E. Meinzer (1876-1948).

Relativamente pocas especies de plantas son halófilas ―quizás no más que el 2 %―. La mayoría de las especies son "glicofitas", y se dañan fácilmente por salinidad.[1]

La adaptación a ambientes salinos de las halófitas puede deberse a «tolerancia a la sal» o a evasión de la sal. Las plantas pueden escapar a los efectos de hipersalinidad, en este tipo de ambientes, siendo entonces «halófitas facultativas» más que verdaderas, u obligatorias, halófitas.

Por ejemplo, una especie de corta vida que completa su vida reproductiva a alta velocidad (como en una sola estación de lluvias) cuando la concentración salina es baja, está evitando la sal más que tolerándola. O la especie que mantiene una concentración salina interna «normal», excretando el exceso de sal foliarmeno o concentrando sales en sus hojas que más tarde mueren y caen, sin matar a la planta.

Distribución:[editar]

Su distribución puede ser tanto terrestre como acuática, algunas de esas comunidades acuáticas halófilas soportan salinidades superiores a las que podemos encontrar en un medio marino.

Podemos distinguir comunidades halófitas continentales, costeras, marismas, litorales, etc.

Una medida cuantitativa de la tolerancia a la sal es el «total de sólidos disueltos» en agua de riego que una planta puede tolerar. El agua de mar típicamente contiene 36 g/L de sales disueltas (mayormente cloruro sódico). Las legumbres y el arroz pueden tolerar cerca de 1 a 3 g/L, y son consideradas glicófitas (como lo son la mayoría de las plantas de cosecha). Del otro extremo, Salicornia bigalovii crece bien con 70 g/L, y es una promisoria halófila para cosecha.[1]

Plantas como la cebada (Hordeum vulgare) y la datilera (Phoenix dactylífera) pueden tolerar 5 g/L, considerándoselas como halófilas marginales.[1]

Organismos halófitos[editar]

La halofilia es la necesidad de sal en el entorno que tienen ciertos microorganismos.

Para sobrevivir requieren sal en el medio donde viven o donde se cultivan. Los hay de tres tipos:

  • Los leves, requieren alrededor de un 6 % de sal, la mayoría son procariotas marinos, ya que la salubridad en los mares y océanos ronda el 3 %.
  • Los halófilos moderados, requieren entre un 6 y un 15 % de sal.
  • Extremos; requieren una concentración de sal del 15 al 36 %, aproximadamente.

También existen microorganismos halotolerantes, es decir, pueden vivir en medios salubres, pero no lo requieren para vivir.

Los microorganismos halófilos resisten dichas condiciones gracias a la utilización de un soluto compatible con los procesos del interior de la célula, como por ejemplo, iones o compuestos orgánicos sintetizados en el interior de la célula. En arqueas, las más extremas acumulan K+ para estabilizar sus proteínas y Na+ para estabilizar su membrana.

Ubicación:[editar]

Se les encuentra en entornos salados:

El ejemplo de arque halófila extrema es Halobacterium.

Halofilia en la astrobiología[editar]

Una de las teorías es que los organismos halófilos podrían ser la base de la vida en otros planetas. Geoffrey A. Landis ―del NASA Glenn Research Center―, por ejemplo, opina que el agua en las condiciones de temperatura y presión en Marte, podría ser altamente salina, y por tanto las formas de vida serían halófilas.[cita requerida]

Los halófilos extremos son fuente de estudio de proyectos de astrobiología en tanto que son formas antiguas de vida en la Tierra, y se podrían trazar analogías, o al menos dar pistas, con vida en otros planetas.

Notas[editar]

Enlaces externos[editar]