Urraca I de León

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Urraca I de León
Reina de León
UrracaRegina TumboA.jpg
Miniatura medieval que representa a la reina Urraca I de León.
Predecesor Alfonso VI de León
Sucesor Alfonso VII de León
Información personal
Reinado 1109-1126
Nacimiento 24 de junio de 1081
León
Fallecimiento 8 de marzo de 1126 (44 años)
Castillo de los Condes, Saldaña
Entierro Panteón de Reyes de San Isidoro de León
Predecesor Alfonso VI
Sucesor Alfonso VII
Familia
Dinastía Jimena
Padre Alfonso VI de León
Madre Constanza de Borgoña
Consorte
Descendencia Alfonso VII
Sancha Raimúndez

Urraca I de León (León, 24 de junio de 1081-Saldaña, 8 de marzo de 1126), llamada por sus coetáneos y los historiadores de la época como la Temeraria, fue una reina de León entre 1109 y 1126. Hija y sucesora de Alfonso VI y de la reina Constanza de Borgoña, fue sucedida por su hijo Alfonso VII.

Orígenes familiares[editar]

Hija de Alfonso VI y de la reina Constanza de Borgoña, por parte paterna eran sus abuelos Fernando I, rey de León y conde de Castilla, y su esposa Sancha de León, hija de Alfonso V. Sus abuelos maternos fueron el duque Roberto I de Borgoña, hijo de Roberto II de Francia, el segundo monarca francés de la dinastía de los Capetos, y su esposa Hélie de Samur.

Reina de Galicia[editar]

Primera hija del rey Alfonso VI de León y de su segunda esposa Constanza de Borgoña, el nacimiento de su medio hermano Sancho en 1093 la apartó de la línea sucesoria al trono de su padre.

En 1095, Urraca contrajo matrimonio con Raimundo de Borgoña, un noble borgoñón que llegó a León tras la Batalla de Sagrajas respondiendo al llamamiento que Alfonso VI realizó a la cristiandad europea con la intención de organizar una cruzada contra los almorávides que asolaban sus reinos.

En 1095, a raíz del matrimonio de otra de las hijas de Alfonso VI, Teresa de León, con Enrique de Borgoña, el monarca dividió Galicia en dos: el Reino de Galicia fue concedido a Urraca y Raimundo, y el condado Portucalense, que comprendía las tierras entre los ríos Duero y Miño, que correspondió como dote a Teresa y Enrique y que con el tiempo daría lugar al reino independiente de Portugal.

Reina de León[editar]

Ascensión al trono[editar]

En 1108 falleció su hermano Sancho en la batalla de Uclés. La muerte del único descendiente varón de Alfonso VI convirtió a Urraca, que había enviudado un año antes, en la candidata mejor situada para suceder a su padre, quien reunió en Toledo a los nobles del reino y les comunicó el hecho, hasta entonces insólito, de que ella era la elegida para sucederle.

Los nobles aceptaron la designación real pero exigieron que Urraca contraiga un nuevo matrimonio. Inmediatamente surgieron varios candidatos para desposar a la heredera al trono, entre los que destacaron el conde Gómez González y el conde Pedro González de Lara. Alfonso VI, temiendo que las rivalidades que existían entre los nobles castellanos y leoneses se incrementaran por este motivo, decidió casar a Urraca con el rey aragonés Alfonso el Batallador. El matrimonio se celebró en 1109[1]​ en el castillo de Monzón de Campos, con el alcaide de la fortaleza, Pedro Ansúrez, apadrinando el enlace, sin que quedase del todo claro si fue antes o después de la muerte del rey Alfonso VI.[a]

Primera etapa (1109-1110)[editar]

Monasterio Real de San Benito, Sahagún, León, lugar de refugio de la reina Urraca frente a su marido Alfonso I de Aragón.

El matrimonio entre Urraca y Alfonso se inicio con la oposición de distintas facciones políticas contrarias a la unión por motivaciones muy distintas. Una primera facción estaba formada por el clero francés, que se había visto muy reforzado gracias al origen borgoñón del primer marido de Urraca y que temía perder sus privilegios.

Una segunda facción tenía su centro en Galicia y su rechazo a la unión entre Urraca y Alfonso venía motivado por la pérdida de los derechos al trono leonés del hijo de Urraca, Alfonso Raimúndez. En efecto, uno de los primeros actos que llevaron a cabo los monarcas fue firmar un pacto según el cual los cónyuges se otorgaban recíprocamente potestad soberana en el reino del otro, declaraban heredero de ambos al hijo que pudieran engendrar y que, si de la unión entre ambos no naciera heredero alguno, cada cónyuge sucedería al otro en caso de muerte de alguno de ellos. Este sector se encontró desde un primer momento dividido en dos tendencias: una encabezada por el obispo de Santiago de Compostela, Diego Gelmírez, que defendía la posición del infante Alfonso como sucesor de Urraca; y otra encabezada por Pedro Fróilaz, conde de Traba y tutor del príncipe Alfonso, quien se inclinaba por la independencia de Galicia, cuyo trono ocuparía Alfonso.

Un tercer grupo opositor al matrimonio real radicaba en la misma corte y estaba encabezado por el conde Gómez González y la motivación de su oposición venía dada por su temor a la pérdida de poder, sensación que se vio pronto confirmada cuando Alfonso I nombró a nobles aragoneses y navarros para importantes cargos públicos y como alcaides de los castillos y enclaves leoneses y castellanos.

Fue el conde de Traba quien desde Galicia inició el primer movimiento agresivo contra los monarcas cuando reclamó los derechos hereditarios del infante Alfonso. En respuesta a la rebelión gallega, Alfonso el Batallador se dirigió al frente de su ejército hacia Galicia y en 1110 restableció el orden en el condado rebelde, tras vencer a las tropas gallegas en el castillo de Monterroso.

La rebelión gallega contra el poder real fue solo el comienzo de una serie de conflictos políticos y bélicos que los caracteres opuestos de Urraca y Alfonso y su antipatía mutua alentaron en años sucesivos y que sumieron a los reinos hispánicos en una continua guerra civil.

Pronto se diferenciaron dos tendencias en la facción opuesta al matrimonio radicada en la propia corte. Una apoyaba a Alfonso como soberano y estaba integrada por la baja nobleza y las grandes ciudades que bordeaban el Camino de Santiago, deseosas de deshacerse de los señoríos eclesiásticos. La otra facción apoyaba a Urraca y estuvo formada por la alta nobleza y el clero, que trabajaron activamente para lograr la anulación eclesiástica del matrimonio argumentando ante el papa Pascual II que el mismo era incestuoso, debido a la consanguinidad de los esposos (ambos eran biznietos de Sancho Garcés III de Pamplona). El pontífice amenazó con la excomunión de los monarcas si estos no anulaban el matrimonio. La reina afirmaba, según escribe Jerónimo Zurita en los Anales de la Corona de Aragón, que

aunque el matrimonio se efectuó muerto el rey, su padre, con voluntad y orden los grandes de su reino, fue contra la suya y que recibió muchos denuestos y se le hicieron malos tratamientos por el rey de Aragón y que usaba gran tiranía y echó a los obispos de Burgos y León de sus iglesias, y prendió al de Palencia, y desterró al obispo de Toledo por dos años de su diócesis siendo legado de la sede apostólica, y que sacó del Monasterio de Sahagún al abad y puso en él a don Ramiro, su hermano. Era la pasión tan terrible, que la reina afirmaba que con gran furor y odio procuraba la muerte del infante, creyendo suceder en el reino. Y con esto iban incitando y conmoviendo contra él los pueblos.

Urraca decidió alejarse de Alfonso y se refugió en el monasterio de Sahagún. Alfonso I recibió noticias de que el arzobispo de Toledo estaba maniobrando para obtener la nulidad matrimonial. Este hecho, unido a los rumores de que la reina mantenía una relación amorosa con el conde Gómez González, hizo que decidiera encarcelar a Urraca en la fortaleza de El Castellar y dirigiera su ejército contra todas aquellas plazas castellanas que se habían posicionado a favor de Urraca. Alfonso I tomó Palencia, Burgos, Osma, Orense, Toledo, donde depuso al arzobispo, y Sahagún, donde también depuso al abad del monasterio. (Véase: Primera revuelta burguesa de Sahagún).

El conde Gómez González, junto con el conde Pedro González de Lara, logró liberar a la reina, que buscó refugio en la fortaleza de Candespina, ubicada en Fresno de Cantespino, en Segovia.

Segunda etapa (1111-1114)[editar]

El rey entonces decidió plantar cara a la situación y lo hizo en la batalla del Campo de la Espina o Candespina (26 de octubre de 1110), en la cual salió victorioso gracias al apoyo militar que recibió de los condes de Portugal Teresa y Enrique, hermanastra y cuñado de Urraca respectivamente. Jerónimo Zurita describe la batalla de la siguiente manera:

Comenzándose a herir de ambas partes la batalla, desamparó luego el conde don Pedro González el estandarte real, y salió huyendo del campo y el conde don Gómez con los castellanos de su batalla estuvo firme en ella, pero fueron a la postre desbaratados y vencidos y quedó el conde Gómez vencido y muerto en el campo.

Sin embargo, la entrada de Alfonso en Toledo, cuya cesión pretendían Teresa y Enrique, hizo que Enrique intentase un pacto con Urraca- Pero la animadversión que se tenían las hermanastras hizo que finalmente Urraca se reconciliase con su marido Alfonso, obligando a los condes de Portugal a retirarse a sus dominios.

La reconciliación matrimonial volvió a quebrarse cuando Urraca se entrevistó con la nobleza gallega y aceptó que su hijo Alfonso fuera proclamado rey de Galicia. La coronación se llevó a cabo en Santiago de Compostela el 17 de septiembre de 1111 y provocó las iras de Alfonso I de Aragón y nuevos enfrentamientos entre los soberanos a lo largo del año 1112. Entre ellos destacaron los que tuvieron lugar en Astorga y Carrión de los Condes y que terminarían con una nueva tregua, que se rompió al año siguiente en Burgos, cuando la reina, apoyada por las tropas del obispo de Santiago de Compostela, Diego Gelmírez, sitió la ciudad. Alfonso decidió entonces abandonar sus aspiraciones territoriales sobre los reinos de su esposa y, basándose en los argumentos que utilizaron los que desde un primer momento querían declarar nulo su matrimonio, decidió repudiar a Urraca, hecho que se hizo efectivo en un concilio celebrado en Palencia en 1114.

Tercera etapa (1115-1126)[editar]

Castillo de Saldaña (Palencia), lugar de fallecimiento de la reina Urraca.

La retirada de Alfonso I no supuso la desaparición de los conflictos, ya que estos se desplazaron nuevamente a Galicia ,donde, en 1115, el conde de Traba, Pedro Fróilaz, y el obispo de Santiago de Compostela, Diego Gelmírez, intentaron aumentar la autonomía del hijo de la reina, Alfonso, como rey independiente de Galicia. La reina decidió entonces apartar a su hijo Alfonso Raimúndez de la influencia de su tutor, para lo cual se dirige al frente de su ejército a Santiago y cercó la ciudad. Gelmírez y el conde de Traba pactron luego con Urraca y mientras se entrevistaban con ella, la población se amotinó y en la revuelta popular Urraca fue rodeada, golpeada y en un barrizal fue desnudada, humillada y vejada y hasta se dice que alguien que estaba allí le tiró una piedra que le dio en la cara. saltándole varios dientes y muelas. Tras huir, la reina sitió la ciudad hasta su rendición, sometiéndola posteriormente a una fuerte represión.

En 1117, Urraca I fue cercada en el Castillo de Sobroso por los partidarios de su hijo y su hermana Teresa de León, pero consiguió escapar y volver a Santiago de Compostela, tal y como se relata en la Historia compostelana. Más adelante Urraca consolidó la relación con los partidarios de su hijo firmando el Pacto del Tambre, en el que reconocía la legitimidad del infante Alfonso para sucederla en el trono. Sin embargo, la paz solo se prolongó hasta 1120 cuando nuevamente se enfrentó al conde de Traba, con el que tuvo que volver a pactar en 1121 debido a la invasión que desde el condado portucalense encabezó su hermanastra Teresa y que repelió cruzando el río Miño y venciéndola en Lanhoso, con lo que consiguió que esta la reconociese como soberana.

Los últimos años del reinado de Urraca son poco conocidos por la falta de documentos claros. De su estudio se desprende que no cesó la guerra civil hasta su muerte en el año 1126, ocurrida en el castillo de Saldaña. Ese mismo año, su hijo Alfonso, llegado de Galicia, sería coronado también rey de León, como Alfonso VII de León, más tarde llamado el Emperador.

Sepultura[editar]

Panteón de Reyes de San Isidoro de León, donde fue sepultada la reina Urraca I de León.

Después de su defunción en la localidad de Saldaña, el cadáver de la reina Urraca fue conducido a la ciudad de León, donde recibió sepultura en el Panteón de Reyes de San Isidoro de León, recuperando así la tradición de los reyes de León de ser sepultados allí, tradición que había sido rota por su padre, Alfonso VI de León, quien recibió sepultura junto a la mayoría de sus esposas, entre ellas Constanza de Borgoña, madre de la reina Urraca, en el Monasterio de San Benito de Sahagún.[3]​ Sus restos fueron depositados en un sepulcro de mármol liso, desaparecido en la actualidad, sobre cuya cubierta aparecía la imagen esculpida de la reina. En el sepulcro fue colocado el siguiente epitafio latino:

H. R. DOMNA URRACA REGINA, MATER IMPERATORIS ALFONSI, HOC URRACA JACET PULCRO REGINA SEPULCHRO. REGIS ADEFONSI FILIA QUIPPE BONI. UNDECIES CENTUM DECIES SEX QUATUOR ANNOS MARTIS MENSE ORAVI, CUM MORITUR NUMERA.[4]

Matrimonios y descendencia[editar]

La reina Urraca se casó en primeras nupcias con el conde Raimundo de Borgoña, hijo del conde palatino Guillermo I de Borgoña. Habían estado comprometidos desde 1087, aunque el matrimonio no se celebró hasta 1095 en la ciudad de Toledo. Fruto del primer matrimonio de la reina nacieron los siguientes hijos:

Contrajo un segundo matrimonio con Alfonso I el Batallador, rey de Aragón, del cual no hubo sucesión y que se declaró nulo posteriormente a causa de la consanguinidad de los dos contrayentes.

Según las crónicas antiguas, relatadas por Jerónimo Zurita, el conde Pedro González de Lara, hijo de Gonzalo Núñez, tenente en Lara y Osma, y de Goto Núñez, quien gozaba de la privanza de la reina,

... nunca perdonó a su mismo honor ni hizo diferencia de los maridos a los adúlteros, pensó en casar con ella, y poníase muy delante en los negocios de todo el reino, presumiendo de mandar y vedar como absoluto señor. Pero ella no se sabía sujetar ni a su afición ni a la ajena.

Los condes y ricoshombres de Castilla no consintieron el matrimonio y Gutierre Fernández de Castro prendió al conde Pedro y le encerró en el castillo de Mansilla.

De su relación con el conde Pedro González de Lara nacieron al menos dos hijos, ambos documentados:[5]

  • Elvira Pérez de Lara (c. 1111-c. 1174). Contrajo un primer matrimonio con García Pérez de Traba, hijo del conde Pedro Froilaz según declara en un documento en 1138 cuando confirma como comitissa Gelvira domini Petri et reginae domne Urraccae filia pro anima viri domino Garcia comitis domini Petri filius et dominae Maioris.[6]​ Después de enviudar y según los deseos de su medio hermano Alfonso VII, contrajo matrimonio cerca de 1128 con Beltrán de Risnel de quien no tuvo descendencia.[7]
  • Fernando Pérez Furtado[8]​ (c. 1114-1156), llamado así porque se le privó de una herencia por ser bastardo (Hurtado significa «robado»). Aparece en noviembre de 1123 como Fernandus Petri minor filius. Participó en la batalla de San Mamede en junio de 1128 y fue capturado por los Portugueses.[9][10]​ Quedó en ese reino y aparece en 1140 en el Convento de San Juan de Tarouca confirmando un documento como Ferdinandus Furtado, frater Imperatoris.[8]​ Antiguos genealogistas le consideraban ancestro de los Hurtado de Mendoza, pero tal afirmación no tiene base documental alguna.[b]​ Vivió después en Portugal.[12][13][c][14][15]

Ancestros[editar]


Predecesor:
Berta de Aragón
Reina consorte de Pamplona
1109-1115
Sucesor:
Margarita de l'Aigle
Predecesor:
Alfonso VI
Reina de León y de Castilla
1109-1126
Sucesor:
Alfonso VII

Notas[editar]

  1. Manuel Recuero Astray en su biografía sobre Alfonso VII y citando a Reilly afirma que el matrimonio fue a finales de 1109 [1][2]​ por lo tanto muerto ya Alfonso VI.
  2. «Es de notar que los genealogistas del poderoso linaje de los Mendoza, incluido evidentemente Salazar de Mendoza, se afanaron por encontrar un regio origen a esta casa, aunque no he hallado pruebas documentales que permitan admitir esta ascendencia».[11]
  3. El genealogista portugués Sotto Mayor Pizarro y Salazar y Acha son de la opinión que Fernando Pérez Hurtado es el mismo personaje que Fernando Pérez Cautivo que aparece en la documentación portuguesa y que fue el genearca del linaje de los Soverosa. José Mattoso, historiador portugués, opina que el «Cautivo» es otro personaje diferente, hijo bastardo de Pedro Froilaz. En el Monasterio de San Juan de Tarouca aparecen confirmando un diploma en junio de 1140 Ferandus Petris Furtatus seguido por Fernandus Captivus, lo que da a entender que son dos personajes diferentes.

Referencias[editar]

Bibliografía[editar]

Enlaces externos[editar]