Universidad de al-Azhar
| Game'at Al-ʾAzhar al-Šarīf جامعة الازهار الشریف | ||
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| Tipo | Universidad pública | |
| Forma parte de | Al Azhar Al Sharif... | |
| Fundación | 975 (1051 años) | |
| Localización | ||
| Dirección |
El Cairo, Egipto | |
| Campus | Urbano | |
| Coordenadas | 30°03′30″N 31°18′45″E / 30.0583, 31.3126 | |
| Administración | ||
| Rector | Muhammad Sayyid Tantawy | |
| Sitio web | ||
| www.azhar.edu.eg | ||
La Universidad de al-Azhar (en árabe: جامعة الأزهر الشريف; Al-ʾAzhar al-Šarīf) es una universidad pública ubicada en El Cairo, Egipto. Se trata de la universidad más antigua y una de las más prestigiosas en cuanto a enseñanza islámica.[1] Asimismo, al-Azhar supervisa una red nacional de institutos y escuelas con dos millones de estudiantes.[2]
Fundada en el año 970 por el Califato Fatimí como centro de aprendizaje del islam, sus estudiantes estudiaban el Corán y la ley islámica en detalle, así como la lógica, gramática, retórica… En la actualidad, es la principal institución de enseñanza del Islam y literatura árabe en todo el mundo. Además, con la reforma de 1961 se añadieron otras materias no religiosas al currículum de al-Azhar.[3] Su biblioteca es la segunda más importante del país, solo por debajo de la Biblioteca Nacional y Archivos de Egipto.
En mayo de 2005, Al-Azhar, en colaboración con una empresa de tecnología de la información de Dubái, IT Education Project (ITEP), puso en marcha el proyecto S.A. Mohammed bin Rashid Al Maktoum, proyecto para preservar los manuscritos de Al Azhar y publicarlos en línea (el "Proyecto Al-Azhar en línea") para, con el tiempo, publicar el acceso en línea a toda la colección de manuscritos raros de la biblioteca, que comprende unos siete millones de páginas de material.[4][5]
Características
[editar]La Universidad de Al-Azhar es una de las instituciones islámicas más influyentes del mundo musulmán, se podría describir como un “estado dentro de un estado”[6]. Entre sus objetivos incluye la propagación de la religión y la cultura islámicas. Con este fin, sus estudiosos islámicos (ulemas) emiten edictos (fetuas) sobre diversos litigios de todo el mundo islámico sunita en relación con la conducta adecuada que deben observar los individuos o las sociedades musulmanas (un ejemplo reciente es la aclaración y, por tanto, la prohibición de la mutilación genital femenina).
Dentro de sus características, representa una autoridad doctrinal al interpretar el islam sunita y aplicar la jurisprudencia islámica, y es un actor político de relevancia tanto dentro como fuera de Egipto. Su autoridad también se extiende a ámbitos como la educación, el derecho, la mediación política y las relaciones entre gobernantes y gobernados.[6] Tiene presencia en múltiples centros profundamente enraizados tanto en la vida popular como en el ámbito mediático, dirigida por un jeque o gran imán que ejerce un estatus equiparable al de un primer ministro[6]
Es un órgano consultivo informal cuya legitimación religiosa contribuía a validar el poder político. Este papel se veía reforzado por su poder económico basado en los bienes awqāf, llegando a existir importantes familias y castas de ulemas. Estos sostenían mezquitas, escuelas y a amplios sectores. Por esto mismo, parte de la población percibía a los ulemas como actores con relaciones clientelares con los gobernantes a los que les daban legitimidad por su intelecto y autoridad, a cambio de fortunas. Esta relación se inscribía en un marco ético y político en el que no existía una separación clara entre autoridad religiosa y poder temporal.[7]
La universidad posee un plan de estudios de inspiración religiosa. Por un lado, presta especial atención al estudio del Corán y las tradiciones del profeta Mahoma, por otro lado, en cambio, enseña todos los campos de la ciencia moderna. En 1961 fueron introducidas facultades de ciencias aplicadas, tales como las Facultades de Medicina e Ingeniería. Estas facultades combinan las ciencias empíricas con las ciencias religiosas. Su estructura universitaria integra numerosas facultades que gradúan cada año a miles de estudiantes, además de una vasta red de más de 9.000 escuelas e institutos distribuidos por todo el territorio nacional y una significativa proyección internacional. Estos factores han contribuido a que la institución tenga una notable influencia en los ámbitos popular, mediático y político.[6]
Se caracteriza por recibir, además de estudiantes egipcios, a varios millares de estudiantes extranjeros, en su inmensa mayoría procedentes de países no occidentales (5000 en 1998).[8] Los estudiantes musulmanes extranjeros gozan de los mismos derechos que los estudiantes egipcios.
Al-Azhar está compuesto por ulemas, estudiantes de la universidad, peregrinos a La Meca y personas que viven en las inmediaciones. Por ello, es importante que no se visualice esta institución como un bloque monolítico. A lo largo de su historia ha emitido y adoptado diversas respuestas y posturas ante los cambios en el poder que han podido diferir internamente.[7]
Al-Azhar, además de ser un centro de educativo, se reconoce como una institución que salvaguarda la ortodoxia sunní. Este aspecto ha sido empleado como resistencia a la modernización que desde los diferentes gobiernos se ha pretendido, y frente a la influencia británica.[9] La universidad es considerada como el "bastión de la sunna"[10] y se ha denominado como la institución académica y religiosa más prestigiosa del mundo suní.[11] Esto es porque tiene un gran liderazgo en la producción de legislación islámica a través de la Sunna y el Gran Imán es una de las grandes autoridades jurisprudenciales de ésta. Por otro lado, los diferentes estudiosos y ulemas formados en esta universidad trabajan por salvaguardar la teología suní.

La institución ha ejercido la función de representante del Islam Suní en diversas ocasiones. Entre ellas, es resaltable el papel protagonista que al-Azhar tuvo en las conversaciones con El Vaticano a través de las que se produjo un acercamiento con la Iglesia Católica.[11]
Al-Azhar en la Constitución Egipcia de 2014[12]
[editar]Para comprender el papel que la institución tiene en la actualidad es importante ver cómo se refleja éste en la Constitución vigente. A continuación se encuentra el artículo 7 de ésta, el único donde se hace referencia a su papel en la sociedad egipcia:
Artículo 7:
Al-Azhar es una institución islámica científica independiente; tiene autoridad exclusiva sobre sus propios asuntos. Es la referencia básica en las ciencias teológicas y de los asuntos islámicos. al-Azhar asume la responsabilidad de la predicación islámica, la difusión de las ciencias teológicas y la lengua árabe en Egipto y en el mundo.
El Estado debe asegurar los suficientes fondos para que al-Azhar consiga sus objetivos.
El puesto de Gran Jeque de Al-Azhar es independiente y no puede ser destituido.
La ley regulará el método de elegirle de entre los miembros del Órgano de los Máximos Ulemas.
Historia
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Inicios con la dinastía fatimí
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Al-Azhar es una de las reliquias de la dinastía Fatimí (chií ismailí), que afirmaba descender de Fatimah, la hija del profeta Muhammad y esposa de Ali, cuñado y primo de Muhammad. Fatimah era conocida como Az-Zahra («la resplandeciente»), y la universidad fue nombrada en su honor.[13] En su concepción original era una mezquita que ordenó construir el comandante Fatimí Chauhar al-Siqilí, siguiendo el dictamen del Califa e Imam Ma'ad al-Mu'izz li-Din Il-lah, al fundar la ciudad de El Cairo. Su construcción comenzó en Yumada al-awwal (quinto mes del calendario islámico, el cual consta de 30 días) en el año 359 AH (marzo/abril del 970 e.c) y terminó en el noveno Ramadán del año 361 AH (24 de junio del 972 e.c). Más tarde, tanto el califa al-Aziz Billah como el califa al-Hákim ampliaron sus instalaciones. Al-Azhar sería reparada, renovada y ampliada por al-Mustansir Billah y por al-Hafiz li-Din Allah.

Los califas fatimíes siempre animaban a los eruditos y juristas a que realizaran sus círculos de estudio y reuniones en la mezquita, haciendo que se convirtiera en una madrasa, considerada una de las madrasas más antiguas que sigue en funcionamiento.[14] En Al-Azhar se enseñaban distintas asignaturas, según Syed Farid Alatas,[15] se incluían entre estas asignaturas Ley Islámica y jurisprudencia, gramática árabe, astronomía islámica, filosofía islámica y lógica. Asimismo, durante los fatimíes, la institución promovió el chiismo.[16][17]
Dinastía ayubí de Saladino
[editar]En el siglo XII, tras el derrocamiento de la dinastía Fatimí, Saladino (fundador de la dinastía suní ayubí) convirtió a al-Azhar en un centro de aprendizaje suní (de la escuela Shafi’i). Por consiguiente, “reunió todos los tesoros de la institución, incluídos los libros, y los vendió en un periodo de diez años. Muchos fueron quemados, arrojados al Nilo o llevados a un vertedero, cubiertos de arena [...]. Las cifras referidas a cuántos libros sufrieron este destino varían entre los 120.000 y los 2.000.000”.[18]
Abd el-Latif daba lecturas de medicina islámica en al-Azhar, mientras que el filósofo judío Maimonides, según cuenta la leyenda, dio lecturas sobre medicina y astronomía en esta época, pero no hay pruebas históricas concluyentes que nos permitan corroborar esto.
Saladino introdujo en Egipto el sistema de universidades, que adoptó la propia al-Azhar. Bajo este sistema, la universidad era una institución separada de la mezquita, con clases, dormitorios y biblioteca propios.
Sultanato mameluco
[editar]En el tiempo de los mamelucos, al-Azhar ganó influencia y prestigio. Estos establecieron sueldos para los profesores y estipendios para los estudiantes, así como una dotación para la institución. En 1340, se construyó un edificio más para que funcionara como universidad, fuera de la mezquita. Asimismo, a finales del siglo XIV, hubo una renovación de los edificios y se construyeron nuevas residencias para los estudiantes.[19]
En esta época, aunque El Cairo contaba con otras 70 instituciones de enseñanza islámica, era al-Azhar a quien más eruditos atraía debido a su prestigio. Incluso Ibn Khaldun comenzó a impartir clases en al-Azhar en 1383.
Al-Azhar durante el Imperio Otomano
[editar]Durante el Imperio Otomano, el prestigio e influencia de al-Azhar llegó a tal punto que se convirtió en el referente de estudios islámicos en el mundo musulmán suní. Fue en esta época cuando el cargo de Sayj al-Azhar fue establecido, puesto que se ofrecía al erudito más destacado de la institución; antes del establecimiento del cargo, la dirección de al-Azhar no tenía por qué estar en manos de un erudito[19]. En el año 1748, el pachá otomano intentó que al-Azhar añadiera a sus asignaturas las matemáticas, sin éxito alguno.
Bajo el dominio otomano Al-Azhar fue financieramente independiente, sostenida por medio de donaciones y, gracias a la tolerancia religiosa, los académicos eran libres de elegir sus campos de estudio y los textos. Durante los casi tres siglos de dominio otomano, estos nunca impusieron un Imán de origen turco como responsable de la universidad, reservando este honor a los egipcios.
En esta época no existía aún un sistema de grados académicos, sino que el profesor era el encargado de decidir si el estudiante había aprendido lo suficiente como para entrar en el cuerpo de profesores. La media de la duración de los estudios era de seis años. A pesar de que no había burocracia, la enseñanza era rigurosa y larga. Los estudiantes estaban organizados en riwaq (una especie de fraternidades), que se formaban dependiendo la nacionalidad y la rama de la ley islámica que estos estudiaban. Cada riwaq era supervisada por un profesor, mientras que un rector, normalmente una especie de catedrático, vigilaba las finanzas.
Al-Azhar durante el periodo de formación del Estado moderno egipcio
[editar]El papel de al-Azhar se redefine en el Egipto moderno, dando lugar a un proceso de adaptación de la institución al nuevo contexto estatal.
Esta adaptación se manifestó en distintos ámbitos, como la participación política azharí en diversos acontecimientos, la reorganización del orden jurídico y judicial del Estado, la transformación del régimen de propiedad y la reforma del sistema educativo.[7]
La llegada del siglo XIX y el inicio de la modernidad en el mundo árabo-islámico trajeron consigo numerosos cambios que afectaron a al-Azhar, así como al país.
Con todo, lo más importante es subrayar la fractura que se produce en este momento entre entre dos ideologías que se disputan la legitimidad del poder: por un lado, la corriente laica, que bebe de las fuentes occidentales y que reivindica la separación de Estado y religión; por otro, los ulemas como intérpretes de la ley divina, que reclaman su papel en una comunidad que se define como islámica[3].
La primera opción es la que sale realmente triunfadora, mientras que los hombres de religión pierden el peso que ocuparon antes en el espacio público. A pesar de ello, los ulemas seguían siendo garantes de la religión, pero sus pautas serán marcadas por el nuevo Estado que pretende legitimar su poder.
La relación de Al-Azhar con los gobiernos egipcios ha sido de pura dependencia desde que se comenzó la construcción del estado moderno y con Gamal Abdel Nasser vivió su mayor apogeo de control estatal.[6]
La ocupación de Napoleón Bonaparte
[editar]Durante la ocupación francesa, Napoleón Bonaparte buscó legitimarse ante la población egipcia mediante el apoyo de los ulemas, presentándose como protector del islam. Con este propósito, en 1798 estableció un comité integrado por los ulemas egipcios, un dīwān, algo que les ofrecía un papel de élite, sustituyendo de esta forma a la otomana. Aun así, éstos mostraron reticencias a asumir funciones de gobierno directo, limitándose a un papel consultivo dado que no consideraban que lo primero fuese su función.[7]Formar parte del dīwān les otorgó un importante poder económico.
En este contexto, también se estaban dando protestas contra la ocupación francesa, y los ulemas mantuvieron una posición ambigua, oscilando entre la colaboración institucional y la necesidad de preservar su legitimidad social. Sin embargo, aquellos estudiantes de al-Azhar y sectores más populares protagonizaron las revueltas, lo que hizo que la institución se convirtiese en un importante símbolo de movilización contra la ocupación francesa.[7]
En la época de la invasión francesa se incorporaron novedades en educación y ciencia, ante las cuales los azharíes adoptaron posiciones dispares. Una parte de la institución percibió estas innovaciones como un desafío a la tradición y a su prestigio social dentro del orden establecido, dando lugar a una respuesta obstaculizante. Al mismo tiempo, surgió un núcleo reformista del que emergieron importantes figuras que defendían la necesidad de reformar la estructura de al-Azhar con el objetivo de adaptarse a las nuevas modernidades educativas.[7]
Mohammed Ali y la centralización del Estado
[editar]En este periodo, Egipto avanzará hacia un Estado centralizado haciendo desaparecer el órgano de consulta creado por Francia (dīwān) pasando los ulemas de al-Azhar a tener la función de responder a consultas puntuales. Para lograr este tipo de poder, Mohammed Ali se deshizo del ejército de mamelucos y redujo el poder político, moral y económico de los ulemas. [7] Con esa intención, se hizo al estamento clerical más dependiente del Estado.

Reformas introducidas:
- Abolición del iltizām
- Desamortización de las tierras de los awqāf, poniendo elevadas cargas fiscales sobre las tierras y expropiando las que no eran rentables:
Al desamortizar varias tierras de los awqāf, los imanes y ulemas de las mezquitas sujetas a ellos se habían convertido en empleados del estado. Varias mezquitas y escuelas se encontraron al borde de la ruina. Respecto a esta medida, en 1835, se emitió una fetua contra la institución de los nuevos awqāf, para evitar que se enajenaran nuevas tierras. Por ello, se crea una asociación para la administración centralizada de los bienes, origen del posterior Ministerio de Awqāf que mantendría una relación de competencia con al-Azhar.[6]
- Creación de una nueva clase de funcionarios:
A través del impulso de un sistema educativo secular paralelo al de al-Azhar, se creó una nueva clase de funcionarios tomando el poder que había estado reservado a los ulemas y ejerciendo profesiones como la de médico, abogado, profesor, etc.[6] No obstante, muchos de esos profesionales seguían siendo alumnos de la propia universidad de al-Azhar, pero ya no sería el proveedor principal de las élites. Los ulemas no serán ya el tercer cuerpo del estado.
Ese nuevo Estado en formación imprime una serie de cambios en la institución religiosa, a la que pretende someter:[3]
- Favorece que al-Azhar se perfile como el centro religioso egipcio más importante.
- La regulación del diseño curricular de los estudios y la organización administrativa de al-Azhar, que tendrán como consecuencia directa la alteración de la concepción de la institución como universidad islámica tradicional.
- La inclusión de asignaturas como Matemáticas, Geografía o Ciencias Naturales, recién llegadas de Europa.
- En cuanto a organización administrativa, las reformas tienden a crear una estructura burocrática organizada:
Ésta tendrá control sobre las categorías del personal (1885), la creación de nuevos puestos administrativos y la institucionalización del cargo de Sayj al-Azhar (Gran Imam de al-Azhar) como máxima autoridad. La configuración de este título no pertenece al orden tradicional azharí, sino que se consolida como tal a partir de la ascensión al poder de Muhammad Alí y, sobre todo, con el proyecto de ley de 1899, por el que el Sayj al-Azhar se convertía en un cargo institucional y centro de la estructura azharí, al tiempo que se extienden sus funciones. Así, se convierte en cargo central de la jerarquía y ejerce un control casi completo de la institución.
Todas estas medidas configuran un nuevo orden en al-Azhar, tendente a introducir una jerarquía y una burocracia inexistente hasta entonces y que, en definitiva, hace a la institución mucho menos independiente de lo que tradicionalmente había sido. Las respuestas desde dentro de al-Azhar a las reformas son contradictorias y carecen de una postura unida. Dentro de la jerarquía de los ulemas hay quienes se oponen frontalmente a los cambios y quienes los impulsan[3].
Con todo, lo cierto es que el posicionamiento de los ulemas de al-Azhar, tanto en cuestiones de política como en lo referente a la dirección y a los programas de reformas, así como las alianzas entre unos y otros, obedece en muchos casos a intereses particulares y a la coyuntura del momento; por lo que se puede afirmar que su orientación ideológica se manifiesta siempre subordinada a su pertenencia a al-Azhar y su visión de lo que debe ser la institución prevalece por encima de otras consideraciones de tipo político o ideológico[3].
La rivalidad entre al-Azhar y Dar al-Ifta
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La evolución de al-Azhar viene acompañada de la creación en 1895 de Dar al-Ifta, organismo legalmente encargado de emitir fetuas solicitadas tanto por particulares como por el Estado.[3] La creación de este nuevo organismo está estrechamente vinculada a la tendencia a la secularización del sistema judicial durante el mandato británico. Estas reformas tuvieron su repercusión en al-Azhar, que era quien tradicionalmente había ostentado las labores de magistratura.

En un principio, Dar al-Itfta surge ligada a al-Azhar y subordinada a la autoridad de Sayj al-Azhar. De hecho, nace en su seno. Aunque será a partir de 1899 cuando ambas se separen por decisión de Muhammad Abduh, quien al asumir el cargo de Muftí de Egipto, decide dividir la dirección de las dos instituciones y que, por tanto, los títulos de Muftí y Sayj al-Azhar dejen de estar encarnados bajo la misma persona y sean independientes. Y es que, aunque ambos cargos se configuraron como la cumbre a la que aspiran los ulemas funcionarios dentro de la burocracia, es el cargo de Sayj al-Azhar el más prestigioso de los dos.[3] En 1935 al-Azhar creará su propia Comisión de Fetuas.[7]
La controversia generada por las reformas judiciales da lugar a una serie de leyes determinantes que sustituyen progresivamente la Sharia por códigos basados en el derecho positivo occidental y los Tribunales Sar’iyya por Tribunales secularizados.
Asimismo, junto con al-Azhar, la nueva institución asume las competencias de la función de Ifta, lo que plantea una rivalidad clara entre ambas que ha dado origen en la última década del siglo XX a lo que se conoce como una “guerra de fetuas”.[3]
Durante los años de presencia británica, la reforma de al-Azhar se convirtió en una cuestión central del debate político. Nacionalistas, la monarquía egipcia y la administración del Protectorado Británico siguieron de cerca y participaron en las discusiones sobre la necesidad de reformar una institución identificada con el orden tradicional y llamada a adaptarse a un nuevo contexto político y social. Toda proposición de reforma encontró oposición de los sectores conservadores generando un bloqueo, viniese de los sectores reformistas de al-Azhar o de fuera.[7]
El papel de al-Azhar en la Revolución de 1919[7]

Este acontecimiento manifiesta la cristalización del movimiento nacionalista egipcio pero también de un panislamismo que perduró en el entorno azharí para la revolución de 1919. Se destaca el papel de al-Azhar en esta revolución como impulsor de las movilizaciones y como escenario en el que se expresó el sentimiento nacionalista-panislamista por parte de los levantamientos. Por otro lado, su protagonismo también queda marcado por el papel de los muíāwirūn en las revueltas. Fue un escenario de reuniones donde expresar las quejas, alzándose el 11 de diciembre una protesta oficial firmada por autoridades azharíes, apoyando las demandas de independencia. Desde al-Azhar se logró movilizar a todo el país. Por ello, este acontecimiento se vuelve un mito movilizador para las generaciones siguientes.[7]
Una vez lograda la independencia, en Egipto se impone una fórmula de nacionalismo laico y local, comenzando el proceso por el que los azharíes se verían apartados de la escena política. El panislamismo que desde un inicio se planteaba desde al-Azhar, al final no tuvo un impacto en el resultado final, porque la revuelta era un frente unido compuesto por muchas confesiones en torno al nacionalismo. No fueron capaces de producir una ideología nueva frente al nacionalismo laico.[7]
Se va a pasar a un sistema basado en el modelo de monarquía parlamentaria que niega con fuerza el protagonismo a los antiguos líderes populares y les arrebata su autoridad política. Los ulemas podrán participar en el Parlamento pero no tienen el papel de antes, sino más bien uno secundario. Al-Azhar trata de marcar sus poderes realizando una retirada de sus certificados a todos los azharíes que tratan de definir su papel como universidad negándole su antiguo poder moral y político. La institución se encuentra en deriva.
De la independencia de Egipto a la Revolución de los Oficiales Libres (1922-52)
[editar]Tras la independencia formal declarada unilateralmente por Gran Bretaña el 28 de febrero de 1922, Egipto se constituye como Estado independiente, con algunas concesiones para la potencia colonial y bajo un régimen de monarquía parlamentaria, encarnada en la persona del sultán Fuad, que pasa a ser el rey Fuad I.[3] A partir de entonces, se inaugura un periodo marcado por las disputas políticas surgidas entre los nacionalistas y el rey, quien se apoya en partidos minoritarios y en al-Azhar, comprometida con la monarquía pues su financiación depende de ella.

En estos años ocurrieron distintos sucesos que llevaron a que al-Azhar participara de manera distinta en la vida pública egipcia. Entre ellos destaca el papel que los discursos políticos dan a las instituciones religiosas, la abolición del califato, la actividad política de los Hermanos Musulmanes y la censura de al-Azhar a distintas obras de pensamiento secular.[3]
La relación religión/Estado constituye uno de los temas centrales en los debates ya desde la formación de la Comisión encargada de elaborar la primera constitución egipcia en la que convergen fuerzas de dos bandos: por un lado, la monarquía aliada con los ulemas, y por otro, los secularistas democráticos; estos últimos consiguieron imprimir en la Constitución una tendencia a la secularización. Esto supuso una reacción de total rechazo por parte de al-Azhar, que vetaba cualquier propuesta que redujera su autoridad en materia legal.[3] Según Vatikiotis, los ulemas producían su propio discurso en relación con la evolución política egipcia: “por un lado, insistían en que al-Azhar debía ser reformada de tal manera que no permaneciera inferior a las instituciones seculares del Estado y, por otro lado, que el gobierno retuviera la antigua posición tradicionalmente preeminente de al-Azhar y su papel en la sociedad”[20]
Con todo, la situación de los hombres de religión en el nuevo panorama egipcio se encuentra en proceso de evolución[3].
- En lo legislativo, los ulemas ven limitado su poder en la esfera pública. De hecho, en el Parlamento su presencia está regulada como categoría inferior.
- Los presupuestos de la institución dependen del rey, así como el nombramiento de los altos cargos religiosos y la administración de los bienes awqaf.
- Todo ello situaba a los ulemas en una difícil posición, muy lejos de su tradicional independencia.
En cuanto al rechazo del Parlamento a que los ulemas participaran en la vida política, el caso más representativo es el del líder del Wafd, Saad Zaghloul, el antiguo alumno de al-Azhar consideraba que la institución y sus funciones tradicionales no tenían cabida en el Egipto contemporáneo[3].
En la misma época, tiene lugar un suceso que impactó a todo Oriente Medio: la abolición del Califato en Turquía el 3 de marzo de 1924, y la derogación de la ley islámica por el nuevo gobierno secular de Kemal Atatürk. Desde los sectores monárquicos egipcios se trató de restaurar el califato en la persona del rey Faud I. La participación de al-Azhar en estos sucesos fue notable, siempre a favor del rey, aunque al final no se llegara a ninguna solución.

Otro aspecto importante de este periodo sucede en 1928 y es el nacimiento de la asociación de Los Hermanos Musulmanes, con un mensaje basado en la unidad islámica. La relación que los Hermanos establecen con al-Azhar como institución es heterogénea. Por un lado, su fundador, Hassan al-Banna, es especialmente crítico con los ulemas que cree no supieron adaptarse a los nuevos tiempos y persistieron en métodos de enseñanza anacrónicos.[3] Por otro lado, hay un acercamiento de distintos sectores azharíes con la asociación; acercamiento que se produce mientras los Hermanos Musulmanes cuentan con el apoyo de los sectores nacionalistas egipcios. Serán los estudiantes de la institución los que participen de manera más activa y constituyan un importante apoyo para los Hermanos durante la lucha nacionalista, pero no son los únicos. Figuras como el Sayj al-Azhar al-Maraghi también tiene un acercamiento con esta asociación, que le permitirá presionar en favor de su reelección en 1935. [3]
Junto a este, otra figura azharí, Ahmad Hasan al-Bakri, se muestra afín al ideario de los Hermanos Musulmanes. De hecho, cuando hablamos de acercamiento entre figuras de al-Azhar y los Hermanos, nos referimos a figuras azharíes que decidieron desmarcarse de las posturas más conservadoras dentro de la institución y alinearse junto a los postulados de la asociación de al-Banna. Con todo, la ruptura de los Hermanos Musulmanes y Nasser propició el enfriamiento de las relaciones entre azharíes y los Hermanos.[3]
Así, la vieja élite conservadora azharí comienza a dejar paso a una nueva clase dirigente que bajo el nuevo régimen va a servir de aparato ideológico al servicio del ‘socialismo islámico’ de Nasser.[3]
Antes de que se configurara la élite de ulemas comprometida con el régimen de Nasser, al-Azhar conoce un periodo convulso en los primeros años de la década de 1950. Al menos cinco jeques pasan por el cargo del Sayj al-Azhar en cinco años, lo que lleva al Consejo de Ministros a solicitar que el cargo sea elegido por el Consejo de Grandes Ulemas. Pese a la petición, sigue siendo el gobierno el encargado de la elección hasta 1961, fecha en que pasará a ser el propio Presidente de la República quien nombre al Sayj al-Azhar. [3]
El desarrollo institucional de al-Azhar durante el Nasserismo
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La Revolución de los Oficiales Libres en julio de 1952 constituye uno de los principales eventos de la historia reciente de Egipto que ha marcado especialmente a al-Azhar; no solo por la participación de los azharíes en el levantamiento, sino, sobre todo, por las reformas que el nuevo régimen va a emprender, a partir de las cuales la institución perderá definitivamente su concepción tradicional como mezquita-universidad[3]. La llegada al poder de Nasser y su proyecto de Estado supuso un cambio sustancial y afectó tanto a la estructura como a la función y objetivos de al-Azhar, que a partir de ahora será dirigida y controlada por el Estado, perdiendo su independencia por completo.
En su llegada al poder, Nasser nombró como primeros rectores de Al-Azhar a militares que llevaron a cabo una política de purga contra los ulemas, haciendo que el papel de Al-Azhar pasase a ser de legitimación del gobierno nasserista. La legitimación también se dio a través de la emisión de numerosas fetuas que hablaban de la compatibilidad del socialismo con la religión islámica y de la viabilidad de las políticas nasseristas.[6]
Además, la década de los sesenta vino caracterizada por un proceso de reforma impuesto por el gobierno y con el objetivo de crear un cuerpo de funcionarios al servicio del Estado en la institución.[3][21]

A partir del triunfo de la revolución, las medidas reformistas no surgen de la confrontación ideológica dentro y fuera de las instituciones religiosas, sino que vienen impuestas desde arriba con el propósito de ir creando un aparato ideológico al servicio del Estado[3]. Es lo que se ha llamado “burocratización” de al-Azhar y “funcionarización”. Para ello, el primer paso fue el de promulgar una serie de leyes que condujeron al control progresivo de estas instituciones, que vinieron acompañadas de la creación de nuevos organismos con la misión de reforzar el control sobre dichas instituciones a la vez que asienta y difunde un programa socialista e islámico al servicio del régimen[3][22].
Unido a la promoción de una jerarquía de ulemas fieles al régimen, desde los primeros años de la Revolución una serie de reformas legislativas irán afectando a los organismos religiosos tradicionales hasta organizarlos tal y como los conocemos en la actualidad. Entre las reformas, cuatro aspectos son clave para comprender cómo afecta la reforma legislativa a las instituciones religiosas[3]:
- La abolición de los Tribunales Religiosos en 1955
- La ley 103 de 1961 para la reforma de al-Azhar. En 1961 se nacionalizó Al-Azhar bajo el control del mismo ministerio, pasando muchos de los imanes y ulemas a formar parte del cuerpo de empleados del Estado. De esta forma, Nasser se aseguró su fidelidad y apoyo quitándole más independencia a al-Azhar. Nasser también otorgó la potestad de supervisar y controlar las mezquitas egipcias. Esto también supuso la subvención de al-Azhar.[6][7]
- La reforma de los awqaf ahliyya en 1955. Durante el mandato de Nasser, se llevó a cabo una reforma agraria en la que se enajenó el 12% de todas las tierras cultivables pasando éstas al Ministerio de Awqaf.[6]
- El desarrollo de Dar al-Ifta.
La jerarquía azharí en la década de los 70
[editar]Durante la década de los 70 se inicia en todo el mundo árabo-islámico un fenómeno que se conoce como “el despertar islámico” o “re-islamización” de las sociedades del sur del Mediterráneo, con especial atención a la aparición de los grupos islamistas radicales.[3]
Se decidió utilizar el término islamismo para designar a pensadores y a grupos cuyos postulados, ideología o reivindicaciones se articulan desde la base del islam como principio organizador y como fuente de legitimidad a través de la cual se cuestionan la legitimidad del poder político que, a su vez, también se apropia del lenguaje del islam con el mismo fin[3].
El mandato de Anwar el-Sadat
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Durante su mandato, al-Azhar mantuvo su posición como elemento de legitimación gubernamental, incluso durante el giro prooccidental del gobierno de Sadat, quien apoyó los Acuerdos de Camp David y reconoció el Estado de Israel.[6] Durante este periodo, varios ulemas participaron de la vida política en partidos de diferentes ideologías. A lo largo de este gobierno, la institución experimentó un descenso en su reputación, de hecho, tuvo muy difícil mantener un apoyo creíble para la población al gobierno de Sadat.[6]
En este periodo hubo proliferación de mezquitas y oratorios privados para escapar del control estatal.[6]
En cuanto a modificaciones en el poder de al-Azhar, Sadat estableció en todas las provincias egipcias un organismo encargado de seleccionar imanes para las mezquitas y rendir cuentas de sus acciones. Estos comités estaban integrados por representantes de al-Azhar y de los ministerios de Awqaf y de Educación, y eran responsables de la selección de los candidatos a imanes. Tras verificar el cumplimiento de los requisitos establecidos, en particular los relativos a la neutralidad política y religiosa, los aspirantes obtenían una licencia oficial para la predicación y eran destinados a una mezquita concreta.[6]
Es en este periodo cuando la jerarquía azharí comienza a ser consciente de la competencia creciente a su autoridad y discurso religioso; ante ello, reaccionan reivindicando su autoridad respecto a la interpretación del conocimiento religioso frente a los líderes espirituales de las asociaciones islamistas.[3] Sin embargo, la actitud de los dirigentes azharíes vuelve a no ser unívoca, como lo muestra el proceso contra los militantes de al-Takfir wa-l-Hiyra acusados del secuestro y asesinato del Sayj al-Dahabi, que pone de manifiesto la complejidad de las relaciones entre al-Azhar y el Estado cuando se trata de combatir el islamismo. El descenso de reputación de al-Azhar también supuso un punto negativo para la lucha contra el islamismo radical y los movimientos yihadistas. Este suceso evidenció que al-Azhar en muchos sentidos se había dejado de ver como garante de los valores islámicos, de que estaban glorificando más a los gobernantes que al Creador[6] Este caso, bien documentado por Malika Zhegal,[23] parece un claro ejemplo tanto de ambigüedad de los ulemas como de trascendencia en la opinión pública. En lo que se refiere a la postura de los ulemas, la dificultad del Tribunal para encontrar un dictamen oficial de al-Azhar que condenara la acción y la utilización de un discurso religioso para cometer actos criminales es buena prueba de la voluntad de independencia respecto al Estado, por un lado y, por otro, de la afinidad entre ulemas e islamistas en ciertos postulados. De esta manera, aunque el Sayj al-Azhar del momento se une a las condenas públicas y combate el islamismo, asimila, a su vez, algunos de sus conceptos[3]
Si se tiene en cuenta el momento en que se producen estas declaraciones, que coinciden con un punto álgido sobre la aplicación de la Sharia, se entiende la actitud beligerante del jeque con un gobierno cuyo máximo representante insiste en la separación de la religión y la política.[3]
Toda esta situación hizo que el gobierno pasase a usar como interlocutores a presos de los Hermanos Musulmanes. Por ello, en los años 80 al-Azhar emprende una campaña de reafirmarse como autoridad religiosa y único intérprete de la ortodoxia religiosa desde el islam moderado. Para ello, al-Azhar se pronunciaba siempre contra los dictámenes del gobierno pero sin dejar de deslegitimarlo (por le dependencia existente).[6]

Durante la década de 1990, la institución de al-Azhar impulsó diversas iniciativas orientadas a reafirmar su legitimidad social y religiosa en Egipto, adoptando a menudo posturas conservadoras frente a reformas civiles. En el ámbito de los derechos reproductivos y de la salud sexual, el entonces Gran Jeque Gad el Haqq Alí, defendió la permanencia de la mutilación genital femenina bajo el argumento de que constituía una tradición islámica. Esta postura se alineó con la posición institucional mantenida durante la Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo de 1994 en El Cairo, donde al-Azhar manifestó una firme oposición a la planificación familiar, los derechos de las minorías sexuales, el derecho al aborto y las relaciones fuera del matrimonio.
Paralelamente, la institución ejerció una notable influencia en la vida intelectual y cultural del país a través de acciones de censura y presión legal mermando la libertad de expresión. Tras el asesinato del intelectual Farag Foda en 1992, figuras prominentes de la institución justificaron indirectamente el acto al señalar que la inacción estatal frente a los “apóstatas del islam”,[6] conducía a que los ciudadanos ejercieran la justicia por mano propia. En el plano cultural, al-Azhar encabezó campañas de censura contra obras artísticas, como ocurrió con la película El Emigrante de Youssef Chahine y mantuvo una postura de pasividad u hostilidad ante el acoso judicial y académico sufrido por el profesor Nasr Abu Zaid.
Tras estas campañas, en 1994 el Consejo de Estado egipcio autorizó a la Academia de Investigaciones Islámicas (organismo azharí) el poder de realizar una censura directa en producciones audiovisuales y literarias sin consulta previa con el Ministerio de Cultura.
Las instituciones religiosas en las décadas de 1980 y 1990
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Son muchos los episodios que tienen lugar en los 80 y los 90 que ponen de manifiesto lo que será la tónica general en la actitud de los ulemas oficiales: la condena de la violencia y la deslegitimación de las reivindicaciones islamistas.[3]
Por otra parte, el periodo de Mubarak viene marcado por una recuperación de espacios que al-Azhar había perdido tras la nacionalización.[3] Al-Azhar continuará siendo un elemento legitimador del gobierno. El juego político, dividido entre las fuerzas opuestas de islamistas y laicos, empuja a Mubarak a utilizar a los ulemas oficiales para encontrar un equilibrio que le permita gobernar: pero eso mismo les facilita el fortalecer sus estrategias de control de la sociedad en materia que tradicionalmente habían sido de su dominio y que básicamente se reducen al control de la producción intelectual y de la observancia de los preceptos religiosos por parte de la sociedad.[6]
En 1995 se emite la Ley 238 de 1996 en la que se establece el control directo de las mezquitas privadas, decidiendo el estado quién podrá ser imán -entre los requisitos se encontraba ser egresados de Al-Azhar.[6]
La Reconfiguración en el Egipto post-Mubarak
[editar]Abdel Fattah el-Sisi
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Con la llegada al poder de Abdel Fattah el-Sisi, las tensiones con al-Azhar han aumentado. Promueve una “renovación del discurso religioso”.[6] a través de medidas que han sido consideradas como una injerencia en la autonomía de la institución[6]
Medidas:
Abdel Fattah ha apostado por el empleo de hombres de religión del estado para evitar intromisiones de los hombres de al-Azhar en asuntos de gobierno. Para ello ha creado un comité que alberga sociólogos y educadores. Según el-Sisi, la intromisión y falta de modernización de al-Azhar fue lo que hizo que no se completase la Revolución egipcia de 1952.[6]
Otra de sus medidas ha sido establecer 27 centros de cultura islámica para actualizar el discurso religioso y combatir los extremismos.[6] Esta decisión ha sido calificada por al-Azhar como un cuestionamiento a la tradición.
Por otro lado, se promulgó la ley 52 de 2014. En ella se prohíbe predicar sin la licencia del ministerio o vestirse con ropajes de clérigo que induzcan a la confusión si no se tiene esa licencia.[6] El Ministerio de Awqaf tiene la capacidad de revocar las licencias de imanes que incumplan el código ético para la predicación y se prohíben las reuniones convocadas por imanes no autorizados, e incluso se establece la posibilidad de realizar redadas para incautar materiales no autorizados[6]
Para seguir, se anunció la unificación de programas y contenidos de la enseñanza religiosa.[6]
Todo esto generó gran rechazo en al-Azhar, que explotó tras anunciarse la medida de un sermón unificado. La institución rechazó ampliamente la decisión, y dado que no pudo salir adelante, ésta se remitió a Dar al-Iftá, que falló a favor del ministerio. Aun así, se realizaron concesiones a al-Azhar, entre ellas, pactar con las instituciones el tipo de temas, y otorgar flexibilidad para improvisar a los ulemas de gran prestigio mientras no incidan en cuestiones políticas ni de gobierno.[6]
Otro punto de fricción se generó cuando el gobierno de el-Sisi modificó la potestad de emitir fetuas: se redujeron los ulemas con dicha capacidad, aumentando el protagonismo en ello del Ministerio de Awqaf y de Dar al-Ifta. También se añadió el requisito de obtener permiso previo de las autoridades competentes para emitir fetuas a través de los medios de comunicación. Al-Azhar lo consideró una violación de su independencia.[6]
Como esta medidas, se propusieron muchas otras que generaron gran conflicto y no salieron adelante.
Desde los inicios de esta dependencia con el Estado, la institución de al-Azhar busca una reislamización del país y un aumento de sus competencias, como la censura o el control absoluto de la política religiosa.[6]
Actualmente, al-Azhar tiene capacidad de censura sobre manifestaciones y publicaciones artísticas, y posee una presencia garantizada en medios de comunicación, con programas monopolizados para lanzar mensajes relacionados con la doctrina religiosa. [6]
División administrativa desde la Reforma de 1961
[editar]Es necesario incidir en que esta organización de al-Azhar viene a raíz de la ley 103 de 1961, la cual fue calificada como innovación y renovación de la antigua institución e incidía en tres aspectos esenciales: por un lado, impulsa la reorganización de al-Azhar en su doble faceta de mezquita y universidad, centralizándola y haciéndola dependiente del Estado; por otro, modernizar el sistema de enseñanza adaptándolo al sistema general de educación egipcio; y, por último, la creación de nuevos departamentos que responden al impulso general de formar una serie de instituciones dependientes de los organismos oficiales del Estado al servicio de este.[3]
El Consejo Superior de al-Azhar
[editar]El Consejo se dedica a los aspectos administrativos referentes a la docencia en la Universidad y en los Institutos Azharíes, a la financiación de todos los organismos que conforman la institución y a la “planificación y trazado de la política general de todo aquello que materialice los objetivos para los que fue creada al-Azhar al servicio del pensamiento islámico total”[3].
Está integrado por el Sayj al-Azhar, que tiene la presidencia del Consejo, el delegado de al-Azhar, el rector y los vicerrectores de la Universidad, los decanos más antiguos de las secciones de la institución en las provincias, el secretario general de la Academia de Investigaciones Islámicas, el consejero jurídico del Sayj al-Azhar, el delegado del Ministerio de Institutos Azharíes, el secretario general del Consejo Superior de al-Azhar, cuatro miembros de la Academia de Investigaciones Islámicas elegidos por los miembros de la misma por un periodo de dos años y, finalmente, por un delegado de cada uno de los siguientes ministerios: el de Awqaf,[24] Justicia, Enseñanza y Educación, Asuntos de al-Azhar y Finanzas[3].
La Academia de Investigaciones Islámicas y la Administración de Cultura y de Misiones Islámicas
[editar]El primer organismo tiene vocación académica y cultural que se prolonga fuera de Egipto para estrechar lazos con otros países islámicos y difundir el islam en el mundo, y el segundo se ocupará de la administración de todo lo referente a las misiones islámicas que al-Azhar envía al extranjero. Asimismo, la Academia coopera directamente con la Universidad de al-Azhar en la planificación de los estudios islámicos.[3]
Está integrada como máximo por cincuenta miembros de entre los ulemas más importantes del islam, con un máximo de veinte ulemas que pueden ser de fuera de la RAU (República Árabe Unida).[3] Además, para ser miembro del Consejo se deben cumplir cuatro requisitos: tener más de 40 años, ser conocido por su piedad y su temor de Dios en el pasado y en el presente, haber conseguido alguno de los certificados de enseñanza superior de al-Azhar o de alguna de las Facultades o Institutos Superiores de Estudios Islámicos y, por último, tener una producción científica importante en el ámbito de los estudios islámicos o haber impartido clases de cualquier materia de estos estudios por un periodo superior a cinco años, o que haya desempeñado alguna de las funciones islámicas en la justicia por un periodo no inferior a cinco años[3].
Los organismos internos que conforman la Academia son cuatro:
- El Consejo de la Academia
- El Congreso de la Academia
- La Secretaría General de la Academia
- La Ciudad de las Misiones Islámicas
La Universidad de al-Azhar
[editar]La reforma que tiene lugar con la ley 103 de 1961 pretende renovar la estructura académica de la tradicional institución. En ese sentido, los objetivos son claros: mantener el prestigio de al-Azhar, renovar el currículum académico y asimilar el sistema de enseñanza azharí al proyecto general de educación de la República con la finalidad de dar oportunidades de trabajo a los licenciados y diplomados azharíes[3].
Como consecuencia de esta gran reforma, el carácter modernizador que buscan dichas medidas se hace patente en el formato de la Majallat al-Azhar (revista oficiales de la Universidad de al-Azhar)[3]. Ya desde los años cincuenta la revista había empezado a incluir fotografías y, a partir de 1961, la voluntad por reflejar una imagen renovada de al-Azhar se hace más patente, apareciendo en las portadas imágenes de los laboratorios de ciencias, la biblioteca, alumnos en clases prácticas… todas ellas poco relacionadas con la imagen tradicional azharí. Además, la revista adopta un nuevo objetivo: hacerse eco de la relación de la institución con el Estado y el apoyo que esta da al régimen de Nasser[3].
Los Institutos Azharíes
[editar]La legislación sobre los institutos venía a terminar con un modelo tradicional de enseñanza que, para los años 60, seguía escapando del control del Estado. La nueva ley lo que hacía era controlar las escuelas estatales y los institutos azharíes asimilándolos a un sistema de institutos primarios y secundarios azharíes. La administración dependería de al-Azhar y del Ministerio de Educación y Enseñanza.[3]
La Comisión de Fetuas
[editar]La comisión se creó en agosto de 1935 con el objetivo de responder a las cuestiones legales planteadas por individuos o instituciones. Esta estaba compuesta por doce miembros e intentaba dar respuesta al creciente número de consultas que al-Azhar recibía tanto de Egipto como de otros países[3]. La comisión es dependiente del Sayj al-Azhar (Gran Imam de al-Azhar), presidente de la misma.
Además, el espíritu de la ley de someter a la institución al servicio del Estado va a verse también en esta comisión, pues las fetuas emitidas durante los años 60 por la jerarquía institucional van a suponer un importante apoyo para el gobierno, que utiliza a los expertos en ley islámica para legitimar sus políticas e iniciativas. El desarrollo de esta reorganización fue el golpe definitivo a la tradición y, tanto desde dentro como desde fuera de la institución, hoy día se interpreta como el fin de lo que fuera su grandeza. Se achaca a esta reforma la sumisión de la institución al gobierno, la disminución de la calidad de la enseñanza y, sobre todo, el final del símbolo de independencia y liderazgo de al-Azhar como institución islámica y egipcia que durante siglos preservó la esencia cultural islámica de la sociedad egipcia[3].
Evolución de la posición de al-Azhar sobre la mutilación genital femenina a través de sus fetuas:
[editar]El proceso de ilegalización de la mutilación genital femenina en Egipto se desarrolló en dos etapas clave: se inició en 1997 con la prohibición de la clitoridectomía y culminó en 2007 con la proscripción total de todas sus formas y variantes. Este proceso se vio obstaculizado por diferentes instituciones alegando injerencia en la soberanía cultural del país por parte de valores occidentales que el gobierno trataba de implementar. Entre estas obstaculizaciones, la universidad de al-Azhar se opuso a la decisión del ejecutivo emitiendo una fetua y retrasando la aplicación de la ley. En ella se especificaba que dicha violencia no se consideraba haram, otorgándole una legitimidad islámica hasta que en 2007 se declaró como tal.[25]
La relación de la institución con el Estado en la época contemporánea ha sido de dependencia y tensión. A lo largo de los diferentes gobiernos ha habido una intención de controlar al-Azhar en mayor o menor medida y ésta ha llevado a cabo campañas para, dentro de esa relación de dependencia, mantener su autonomía.[6]
La cuestión de la mutilación genital femenina es uno de los ámbitos donde se ha visto reflejada esta dinámica, entre otros aspectos que influyeron en la resistencia a su prohibición.[6]
Facultades
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En la actualidad la universidad Al-Azhar cuenta sedes en El Cairo y en otras ciudades egipcias como Asiut, Zagazig, Tanta, El Mansurá, Shibin el-Kom, Damanhur, Girga, Qina, Asuán, Damieta y Alejandría. Sus planteles se encuentran divididos por género.[26]
Facultades para hombres (sede El Cairo):
- Facultad de Teología Islámica.
- Facultad de Leyes y Jurisprudencia Islámica.
- Facultad de Lengua Árabe.
- Facultad de Estudios Islámicos y Árabes.
- Facultad de Prédica Islámica.
- Facultad de Educación.
- Facultad de Lenguas y Traducción.
- Facultad de Ciencias.
- Facultad de Medicina.
- Facultad de Farmacia.
- Facultad de Odontología.
- Facultad de Agricultura.
- Facultad de Comercio.
- Facultad de Ingeniería.
Facultades para mujeres (sede El Cairo):
- Facultad de Estudios Islámicos y Árabes.
- Facultad de Humanidades.
- Facultad de Ciencias.
- Facultad de Medicina.
- Facultad de Comercio.
Ideología religiosa
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Históricamente, Al-Azhar contaba con miembros que representaban diversas opiniones dentro del islam. Las escuelas teológicas de al-Ash'ari y al-Maturidi estaban representadas. La institución tiene una larga tradición en la enseñanza de las cuatro escuelas de jurisprudencia islámica suní (Hanafi, Maliki, Shafi y Hanbali). El muftí principal de cada escuela de pensamiento actuaba como decano, responsable de los profesores y estudiantes de ese grupo.[27]En la época de los otomanos, el decano hanafí llegó a ocupar un cargo como primus inter pares.[27] También contaba con miembros de las siete principales órdenes sufíes.[28]
Según un informe de 2011 publicado por la Fundación Carnegie para la Paz Internacional, Al Azhar tiene un marcado carácter sufí:
- La adhesión a una orden sufí ha sido durante mucho tiempo norma tanto para profesores como para estudiantes en el sistema de mezquitas y universidades de al-Azhar. Aunque al-Azhar no es monolítica, su identidad ha estado fuertemente asociada al sufismo. El actual Shaykh al-Azhar (rector de la escuela), Ahmed el-Tayeb, es un shaykh sufí hereditario del Alto Egipto que ha expresado recientemente su apoyo a la formación de una liga sufí mundial; el antiguo Gran Mufti de Egipto y alto erudito de al-Azhar Ali Gomaa es también un maestro sufí muy respetado..[29]
Sin embargo, a principios del siglo XX, pensadores del modernismo islámico, como Muhammad Abduh, lideraron una reforma del plan de estudios, reintroduciendo el deseo de una reforma legal a través del ijtihad.[30][31] Posteriormente, se produjeron disputas entre los intelectuales modernistas y los tradicionalistas dentro de al-Azhar.[32]
Al-Azhar mantiene ahora una postura que aboga por la "Wasatiyya" (centrismo), una reacción contra el textualismo extremo de los ideólogos salafíes. La Wasatiyya abarca una serie de pensadores, algunos de los cuales son intelectuales liberales con inclinaciones religiosas, predicadores como Yusuf al-Qaradawi y muchos miembros de los Hermanos Musulmanes. Sin embargo, desde el Golpe de Estado de 2013, Al-Azhar se ha posicionado en contra de la dicha organización.[33]
Personajes relacionados con la universidad
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- Muhammad Abduh (1849-1905), fundador de la filosofía islámica moderna.
- Saad Zaghloul (1859-1927), político egipcio, primer ministro del país en 1924.
- Izzedin al-Qassam (1882-1935), fundador y líder de la organización para-militar palestina la Mano Negra.
- Hasan al-Banna (1906-1949), político egipcio fundador de los Hermanos Musulmanes.
- Taha Hussein (1889-1973), escritor modernista egipcio.
- Amin al-Husayni (1895-1974), gran mufti de Jerusalén entre 1921 y 1948, líder nacionalista palestino y principal aliado árabe del Tercer Reich.
- Taqiuddin al-Nabhani (1909-1977), teólogo y jurista islámico palestino, fundador del Partido de la Liberación.
- Muhammad Ma Jian (1906-1978), intelectual chino, traductor del Corán al chino.
- Houari Boumédiène (1932-1978), revolucionario y expresidente de Argelia.
- Ahmed Yasín (1937-2004), líder político palestino cofundador de Hamás.
- Abdurrahman Wahid (1940-2009), expresidente de Indonesia.
- Shire Jama Ahmed, lingüista somalí creador del alfabeto somalí latino moderno (en uso desde 1972).
- Maumoon Abdul Gayoom (1937-), expresidente de Maldivas.
- Yusuf al-Qaradawi (1926-2022), ulema de renombre internacional asentado en Catar y miembro de la Junta de Ulemas Principales de la universidad.
- Ali Gomaa (1952-), gran mufti de Egipto.
Referencias
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- ↑ a b c d e f g h i j k l m n ñ o p q r s t u v w x y z aa ab ac ad ae af ag ah ai aj ak al am an añ Arigita Maza, Elena (2005). El islam institucional en el Egipto contemporáneo. Monográfica / Universidad de Granada Biblioteca de Humanidades Chrónica nova de estudios históricos. Univ. de Granada. ISBN 978-84-338-3688-5.
- ↑ «AME Info, 26 de septiembre de 2005». AME Info. Archivado desde ameinfo.com/68624.html el original el 19 de abril de 2010. Consultado el 21 de marzo de 2010.
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Bibliografía utilizada
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- Zeghal, M. (1997). Los Guardianes del Islam: los intelectuales tradicionales y el reto de la modernidad.
Enlaces externos
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