Tzompantli

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Tzompantli asociado al Templo Mayor, Códice Ramírez.

Tzompantli fue la práctica entre los antiguos mesoamericanos de decapitar a las víctimas de los sacrificios humanos y conservar sus cráneos en una especie de empalizada de madera. El tzompantli era un altar donde se empalaban ante la vista pública las cabezas aún sanguinolentas de los cautivos sacrificados con el fin de honrar a los dioses.

Los primeros europeos testigos que escribieron sobre los tzompantli fueron Hernán Cortés, Bernal Díaz del Castillo y Andrés de Tapia. Posteriormente, Bernardino de Sahagún menciona que sólo en Tenochtitlan existían siete tzompantlis.

Etimología[editar]

La raíz proviene de las palabras nahuas "tzontli" que significa cabeza o cráneo y de "pantli" que es hilera o fila. Por lo que tzompantli significa "Hilera de cráneos". Este nombre también se usa para llamar un árbol cuyo fruto es la flor conocida como colorín; misma que es comestible.

El dato arqueológico[editar]

Reconstrucción de un tzompantli en el museo de sitio de Santa Cecilia Acatitlán, Tlalnepantla, Estado de México.

Se han encontrado por medio de exploraciones arqueológicas algunos tzompantlis. En 1951 se encontró uno en Chichén Itzá. En 1970 el arqueólogo mexicano Eduardo Matos Moctezuma encontró otro tzompantli en Tula.[1] Posiblemente el más conocido de todos es el del Templo Mayor el cual de acuerdo a diferentes estimaciones antiguas llegó a tener cerca de 60 000 cráneos humanos al momento de la llegada de los españoles en 1521.

El 20 de agosto de 2015 se dio a conocer que un equipo arqueológico del Instituto Nacional de Antropología e Historia, descubrió en el centro histórico de la Ciudad de México una estructura hecha de alrededor de 35 cráneos humanos, que se identificó como el Gran Tzompantli de México-Tenochtitlán, descrito en las crónicas de los conquistadores españoles. [2]

Tzompantli en cultura actual[editar]

El tzompantli pasó a la historia dejando un tenue legado en la moderna cultura mexicana, por ejemplo el pan de muerto y el altar del Día de Muertos presentan elementos culturales fruto del sincretismo de la tradición católica y del arte del tzompantli. Además de que diversos artistas actuales han retomado los motivos y la iconografía del tzompantli.

Véase también[editar]

Notas[editar]

  1. Matos-Moctezuma, Eduardo (1975). Muerte al filo de obsidiana: Los nahuas frente a la muerte. Fondo de cultura económica. pp. 111–124. 
  2. Instituto Naciona de Antropología e Historia (20 de agosto de 2015). «Descubren el gran Tzompantli de México-Tenochtitlan». Consultado el 21 de agosto de 2015.