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Tregua de Niza

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La Tregua de Niza fue un tratado firmado en la ciudad de Niza (Ducado de Saboya) en 1538 entre Carlos V y Francisco I de Francia para frenar durante diez años los enfrentamientos por los territorios italianos.

Historia

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La muerte del duque Francisco II Sforza de Milán en 1535 volvió a plantear la "Cuestión de Italia", al dar lugar a las pretensiones francesas sobre la sucesión para uno de sus candidatos. En febrero de 1536 un ejército francés invade Saboya y Piamonte ocupando Chambéry y Turín el 3 de abril, agudizando el peligro sobre Milán.

En 1536 Carlos V regresa triunfante de la Jornada de Túnez, lleno de planes para la unificación de la cristianidad, y se entrevista con el Papa en presencia de embajadores franceses. Allí declaró que, si Francisco I no aceptaba sus condiciones de paz, le declararía la guerra. La única alternativa que ofrecía era un duelo personal entre él y Francisco I; si ganaba él el premio sería Borgoña, y si salía victorioso Francisco ganaría Milán. La proposición no tuvo respuesta.

Permitiendo Carlos V negociar a sus ministros para hacer tiempo, y empujado por sus capitanes Andrea Doria y Antonio de Leyva, decidió emprender hostilidades. Pensaba en un ataque por mar y tierra contra Francia, lo que significaba un traslado total de tropas. Del múltiple ataque sobre Flandes, la invasión septentrional desde los Países Bajos se tuvo que abandonar por escaseces económicas, pero durante el verano de 1536, Carlos se internó por la Provenza. La campaña fue un desastre y en octubre Carlos estaba de nuevo en Génova, arruinado en su potencia militar y endeudado. El mutuo agotamiento hizo detener las operaciones mayores.

Fracasadas las negociaciones por los emisarios del emperador sobre Milán, por la ayuda francesa a los turcos y por el apoyo de Francia al quinto Concilio General, se firmó la Tregua de Niza el 18 de junio de 1538, con la intercesión de Doria, estadista respetado por el pontífice.[1] Esta tregua debía durar 10 años, e incluía el programa de una liga contra los musulmanes y protestantes y la colaboración en un concilio general; Francia mantenía sus conquistas de Saboya, Turín, Bresse y Bugey (Ain).

Francisco I, aprovechando el agotamiento y los recursos invertidos en la fallida Jornada de Argel el año anterior, rompió la tregua en julio de 1542 y envió un ejército invasor a Países Bajos. Eso dio inicio a la guerra italiana de 1542-1546, de la que saldría victorioso el emperador con la firma de la paz de Crépy, de 1544.

Bibliografía

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  1. Pellegrini, 2015, p. 277-278.