Tratado de Límites del Río Uruguay de 1961

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Tratado de Límites del Río Uruguay
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Vista satelital del tramo final del río Uruguay
Tipo de tratado Tratado delimitador de fronteras
Firmado 7 de abril de 1961
Montevideo, Flag of Uruguay.svg Uruguay
En vigor 19 de enero de 1966
Expiración Perpetuo
Partes Flag of Argentina.svg Argentina y Flag of Uruguay.svg Uruguay
Sitio web Comisión Administradora del Río Uruguay
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Texto original:
Tratado del Río Uruguay (1961)
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Vista satelital de uno de los tramos (el septentrional) del curso argentino-uruguayo del río Uruguay, el que fue definido jurisdiccionalmente mediante este tratado de límites.

El Tratado de Límites del Río Uruguay de 1961 fue un acuerdo jurídico internacional firmado el 7 de abril de 1965 entre la Argentina y el Uruguay, por el cual se resolvió la disputa limítrofe que mantenían ambos países respecto a las aguas e islas del río Uruguay. En el mismo se conciliaron las posiciones pretendidas por ambas repúblicas: que el límite corra por el thalweg o vaguada del río (postura argentina)[1][2]​ o por la línea media (postura uruguaya).[3][4]

Antecedentes[editar]

Desde la independencia del Uruguay, los dos países respetaban un modus vivendi, mediante el cual el límite de las respectivas jurisdicciones coincidía con el recorrido del canal de navegación principal (el que luego sería balizado), ruta fluvial que era la empleada por las embarcaciones de mayor calado. Sin embargo, sondajes posteriores demostraron que, en ciertos tramos, este no constituía el canal de mayor profundidad —el verdadero canal principal natural—, por lo tanto, el que debía delinear el límite. Si se seguía el criterio de uso y costumbre de delimitar por el más profundo, algunas islas debían cambiar la jurisdicción que tradicionalmente se había respetado.[5]

En un intento por alcanzar una solución definitiva, en enero de 1916 el gobierno del Uruguay propuso a su par de la Argentina un convenio mediante el cual se estipule que se adoptaba la línea del thalweg o vaguada como apoyo para el límite jurisdiccional argentino-uruguayo en el río Uruguay.[6]​ Esta propuesta fue aceptada por la contraparte argentina, por lo que el 28 de septiembre de 1916 fue firmado el tratado Brum-Moreno, por Baltasar Brum (por entonces canciller del Uruguay) y Enrique B. Moreno, el ministro argentino en Montevideo. El tratado dejaba bajo soberanía uruguaya a 69 islas y con soberanía argentina a 58.[7]​ Sin embargo, el acuerdo no logró la sanción legislativa en el Uruguay, a causa de que el partido blanco uruguayo se opuso,[8]​ especialmente de Luis Alberto de Herrera [7]​ (y lo que luego sería el herrerismo), por lo que no llegó a recibir la ratificación del Congreso argentino.

Como los derechos sobre la titularidad de las islas aún eran precarios, se produjeron conflictos locales por el uso de las mismas. A raíz de un incidente en la isla García, ambos países celebraron el “Acta del 13 de enero de 1938”, mediante la cual acordaron mantener el statu quo en las islas vigente al 1 de enero de 1936.[7]

El Senado del Uruguay emitió una declaración el 28 de diciembre de 1948 para que se obligue a definir la delimitación de las jurisdicciones sobre el río Uruguay y sus islas, como paso previo antes de cualquier firma de acuerdo definitivo con la Argentina para la construcción de la represa del Salto Grande,[7]​ en razón del Convenio del 30 de diciembre de 1946 que habían rubricado los representantes de ambos países sobre la utilización de las aguas del río.[9]

El 12 de noviembre de 1957 ambos países firmaron un acta donde establecieron la designación de una Comisión que debía concluir con los trabajos de relevamiento del río; el 7 de agosto de 1958, mediante una declaración, los dos países manifestaron el propósito de resolver el diferendo limítrofe pendiente en el río Uruguay.[9]

Generalidades[editar]

El tratado de límites fue firmado el 7 de abril de 1961 en la ciudad de Montevideo por los representantes de ambos países del Plata: el doctor Diógenes Taboada, Ministro de Relaciones Exteriores y Culto de la Argentina, y por el teniente de Navío Homero Martínez Montero Ministro de Relaciones Exteriores de Uruguay. Por este instrumento se definió el límite internacional argentino-uruguayo sobre las aguas del río Uruguay, el cual representa cerca del 30 % de la longitud de dicho río, un importante curso fluvial de 1800 km de largo, que posee una cuenca hidrográfica de 339 000 km², compartida además con Brasil.

En este acuerdo binacional se conjugaron las aspiraciones e intereses de ambas repúblicas contratantes,[10]​ teniendo en cuenta que a priori poseían idénticos derechos sobre el tramo de ese curso lótico, pero al fijar el límite debían tomarse en consideración las particularidades de los canales de navegación, las necesidades prácticas del tráfico fluvial, la configuración geográfica del propio río, y especialmente la presencia de islas en sus aguas y los títulos históricos y actos de jurisdicción que sobre ellas cada país había realizado al momento de acordarse el texto a rubricar.

Es por estos factores que se decidió optar por un límite jurisdiccional de carácter mixto, mediante el cual se contemplaran las características del cuerpo acuático y a la vez que el mismo logre satisfacer las máximas aspiraciones posibles de los dos estados nacionales fronterizos.[11]

De los 3 tramos inferiores (aguas debajo de Salto Grande) el tratado repartió 56 islas e islotes a la Argentina y 50 al Uruguay.[7]

Aprobación[editar]

El Tratado de Límites del río Uruguay fue aprobado por parte de la República Argentina mediante la ley n° 15868, la que fue sancionada el 13 de septiembre de 1961, el 2 de octubre de 1961 fue promulgada y el 11 de octubre de 1961 fue finalmente publicada en el Boletín Oficial de ese país.[9]​ El Uruguay lo ratificó el 30 de diciembre de 1965, por medio de la ley Nº 13462; por lo que se hizo efectivo con el canje recién el 19 de enero de 1966.[12]

Demarcación[editar]

El tratado incluyó disposiciones para efectuar la demarcación y caracterización del límite convenido y de las islas adjudicadas por medio de la erección de hitos o marcas similares con la correspondiente determinación de las coordenadas geográficas donde sean ubicados, además de confeccionar la “Carta Oficial del Río Uruguay”, la que exhibiría la traza del límite acordado, haciéndola coincidir con el eje mismo del canal, uniendo los puntos con mayor profundidad. Para efectuar las labores pertinentes fue creada el 12 de julio de 1968 la “Comisión Mixta Demarcadora de Límites Argentino-Uruguaya del río Uruguay”, la cual desarrolló un proyecto para efectuar los trabajos, el que fue firmado por los representantes de los dos países el 16 de octubre de 1968, por el cual se describen las facultades y el ámbito de la competencia que tendría dicha comisión; este documento llevó el nombre de: “Protocolo sobre Demarcación y Caracterización de la línea de frontera Argentino-Uruguaya en el río Uruguay”. Fueron encontradas islas e islotes que no figuraban en los planos utilizados como cartas de referencia en el tratado (levantados por el Ministerio de Obras Públicas de la Argentina en el período 1901-1908 y exhibidos en escala 1:10 000). La adjudicación de estos territorios corrió por cuenta de la comisión demarcadora. Luego de un engorroso proceso, y enormes dilaciones, recién en octubre del año 2004 fueron aprobadas las últimas de las 32 hojas de la carta elaborada por la Comisión Mixta de Límites en las que finalmente se logró representar el límite internacional del río Uruguay a escala 1:20 000.

Delimitación[editar]

A la delimitación acordada se le dio un carácter permanente y definitivo, por lo cual no se vería alterada por cambios hidrológicos naturales que en el futuro pudiese sufrir algún tramo o sector del río. El límite se fijó sobre las aguas del río Uruguay que separan los territorio de ambos países, desde la punta suroeste de la isla Brasilera por el norte hasta el paralelo de punta Gorda por el sur, es decir, el punto donde se ha establecido el comienzo del Río de la Plata (el cual fue delimitado 13 años después de que se hizo lo propio con el Uruguay). Todo este recorrido se segmentó en 4 secciones, en cada una se optó por trazarlo siguiendo un esquema propio.[13]

La primera sección[editar]

Plano del comienzo del sector delimitado por intermedio de este tratado limítrofe, el cual arranca en las aguas del río Uruguay al sudoeste de la isla Brasilera –territorio en litigio entre Brasil y el Uruguay-.

El primer tramo fue el comprendido entre la punta sudoeste de la isla Brasilera por el norte hasta la zona del Ayuí por el sur, es decir, la zona donde luego se asentaría la presa de Salto Grande, tramo que las aguas del embalse que esta megaobra formaría lo inundarían casi por completo. Comienza al sudoeste de la isla Brasilera y no al norte de la misma porque este territorio insular se encuentra en litigio entre Brasil y el Uruguay.[14]

En esta sección se optó por un límite centrado en la línea media que presentaba el río antes de ser inundado, por el cual quedaron 40 islas e islotes para el Uruguay y 8 bajo soberanía de la Argentina.[7]​ A esta frontera se le aplicaron provisoriamente numerosas inflexiones, necesarias para dejar bajo soberanía de uno u otro estado a las islas de su interior. Estas inflexiones fueron suprimidas luego de que se formó el lago artificial —el cual dejó sumergidas bajo sus aguas a dichas islas e islotes— según lo establecido en el artículo 1 del tratado.

La segunda sección[editar]

El segundo tramo comprende por el norte desde la zona del Ayuí, y alcanza por el sur la zona donde se bifurcan —aguas arriba— los canales de la Filomena y del Medio. Esta zona no ofreció problemas, por lo cual se eligió para posar la frontera el eje del canal principal de navegación.

La tercera sección[editar]

El tercer tramo comprende por el norte desde la zona donde se bifurcan —septentrionalmente— los canales de la Filomena y del Medio y llega por el sur hasta el punto donde, aguas abajo, dichos canales se vuelven a reunir. Esta región era la más conflictiva, pues Uruguay, alegando derechos por poblamiento histórico, demandaba el retorno a su territorio de varias grandes islas opuestas al tramo principal, las que totalizaban una superficie de 1600 hectáreas y que el tratado no ratificado de 1916 había otorgado a la Argentina.[nota 1][10]

Para resolver esta cuestión, y conjugar la realidad geográfica con los títulos emanados por la ocupación histórica o por actos jurisdiccionales, se optó por trazar la demarcación no por medio de una única línea sino escindirla en dos, con el objetivo de aplicar el concepto de enclaves, para algunas islas uruguayas que quedaban así dentro de aguas argentinas.[9]​ Estos dos tipos de trazos son los siguientes:

Límite de las aguas[editar]

En este tramo, el linde que separa la soberanía sobre las aguas —como también el deslinde del lecho y subsuelo como en la totalidad de la línea fronteriza, ergo el verdadero límite— corresponde a la línea del eje del canal principal de navegación, el cual en esta zona es el más oriental, llamado canal de la Filomena. Al occidente de esta división, las aguas pasaron a ser argentinas, mientras que al oriente de la misma corresponden a la soberanía uruguaya.

Límite de las islas[editar]

Con el solo efecto de dividir islas, se optó por trazar una segunda línea, al occidente de la anterior, la cual se hizo coincidir con el recorrido del canal del Medio (el antiguo canal de la navegación). De esta manera se repartieron los territorios insulares según se situaban al occidente del mismo (islas argentinas emplazadas en aguas argentinas) o al este de dicho canal y hasta el de la Filomena (islas uruguayas enclavadas en aguas argentinas).[15]​ De este modo las islas Filomena Grande, Filomena Chica, Palma Chica, Bassi, Tres Cruces e islotes menores ubicados inmediatamente al sur de este archipiélago, fueron adjudicadas a la soberanía oriental. Para estas islas el tratado no previó derechos de crecimientos areales por proyecciones sobre los acrecimientos de futuros aluviones en su derredor, siendo su superficie determinada por los demarcadores en virtud de la línea de las crecidas medias ordinarias o la del “plenissimun flumen”[9]​ por lo cual podrían terminar siendo seccionadas por franjas isleñas de territorio estrictamente argentino, pero el tratado sí indicó que el acceso uruguayo a las mismas debía ser “libre y permanente”.[16][17]​ Este inconveniente, que afecta a la opción de crear enclaves en territorios insulares sobre ríos con importante sedimentación aluvional por los posibles conflictos de orden práctico que se terminan produciendo, ya había sido advertido por especialistas luego de conocerse el texto del tratado de 1961. El debate, no alcanzó un consenso total. Algunos consideran que, como parte de un proceso transaccional, resultó una opción adecuada que permitió solucionar el diferendo.[18]​ Otros (los más) en cambio, lo encuentran poco práctico y una fuente que podría generar futuros conflictos.[19][20][7]

La cuarta sección[editar]

El cuarto y último tramo es el comprendido desde el punto donde, aguas abajo, vuelven a reunirse los canales del Medio de la Filomena hasta el paralelo de punta Gorda (comienzo del Río de la Plata).

En este sector la doble línea fronteriza que se dibujó en el tramo anterior volvía a confluir en una sola, la cual se hizo coincidir, al igual que en la zona segunda, con el eje del canal principal de navegación.

Consecuencias[editar]

Esta pieza jurídica fue clave en el proceso de definición de las fronteras entre la Argentina y el Uruguay, dando paso al aprovechamiento de los recursos contenidos en sus aguas y a la plena utilización, por parte de ambos gobiernos, de su potencialidad hidroeléctrica. Fue un paso indispensable para la posterior firma del Estatuto del Río Uruguay en 1975, a la creación de la Comisión Administradora del Río Uruguay (CARU) y a la construcción de la Central Hidroeléctrica Binacional de Salto Grande, la obra más importante de la historia del Uruguay.

Además, al presentar esquemas de resolución distintos para sendas secciones del río, sirvió como antecedente cuando se debatió por dónde debía correr el límite de ambos países sobre el Río de la Plata. En este último caso, la mayor dificultad que este último curso planteaba, la disputa por la soberanía de la isla Martín García, fue resulta aplicando el precedente utilizado con las islas de la Filomena (o “islas de Nuevo Berlín”) pero de manera opuesta, es decir, Martín García como enclave argentino en aguas uruguayas.[7]

Véase también[editar]

Notas[editar]

  1. El 25 de abril de 1961, Homero Martínez Montero (por entonces, ministro de Relaciones Exteriores uruguayo) en su alegato para defender el tratado ante la Asamblea General de su país, señaló los propósitos fundamentales de la posición del Uruguay en las negociaciones de este tratado:

    ... la recuperación de un conjunto de islas que una mala interpretación del no ratificado Tratado del 28 de septiembre de 1916, había dejado en uso de la Nación Argentina, con apariencia de dominio soberano ... ” así como que “... fue preocupación del Gobierno obtener el retorno de esas islas a la soberanía uruguaya...



Referencias[editar]

  1. Diario de Sesiones de la Cámara de Senadores de la Nación (República Argentina): sesiones del 7 de mayo y 7 de junio de 1961.
  2. Diario de Sesiones de la Cámara de Diputados de la Nación (República Argentina): sesiones del 8 y 13 de septiembre de 1961.
  3. Martínez Montero, Homero (1955). El Río Uruguay. Geografía, historia y geopolítica de sus aguas y sus islas. Montevideo, Revista Histórica, Ts. XXI a XXIV. 595 pp (cita pág. 327).
  4. Martínez Montero, Homero (1965). Factores geográficos en la historia de la región del Plata. Buenos Aires, Boletín del Centro Naval.
  5. Sanz, Luis Santiago (1964). “Historia Argentina contemporánea, 1862-1930: la historia diplomática, desde la presidencia de Mitre, 1862, hasta 1930”. En: Academia Nacional de la Historia. t. V. Ed. El Ateneo. Buenos Aires.
  6. Silva, Carlos Alberto (1946). La política internacional de la Nación argentina. Buenos Aires, Imprenta de la Cámara de Diputados. 991 p.
  7. a b c d e f g h Mena-Segarra, Celiar Fernando Enrique (1970). Frontera y límites. Nuestra tierra 42. Editorial Nuestra tierra. Montevideo.
  8. Cisneros, Andrés & Carlos Escudé (2000). Historia general de las relaciones exteriores de la República Argentina. Tomo VII: La Argentina frente a la América del Sur, 1881-1930. Capítulo 38: las relaciones con Bolivia, Paraguay y Uruguay. “El tratado de límites en el río Uruguay (1916)”. Centro de Estudios de Política Exterior. Grupo Editor Latinoamericano.
  9. a b c d e Bobrik, G. C. (2007). Enclaves insulares en ríos internacionales. El caso de los ríos Uruguay, Paraná y Paraguay. Aequitas, 1(1), 27-70.
  10. a b Cámara de Senadores de la República Oriental del Uruguay (1966). La Frontera del Río Uruguay, Tratado suscripto con la República Argentina el 7 de abril de 1961 (Texto, antecedentes y trámite parlamentario). Mandado a publicar por resolución del Senado del 28 de septiembre de 1965, Montevideo.
  11. Genta, Silvia (1989). “Descripción general de la frontera en el Río Uruguay”, en: Heber Arbuet-Vignali –director- “Nuestras fronteras. Situación general y problemas”. F.C.U., Montevideo, volumen 1 (pág. 92 y siguientes).
  12. Cisneros, Andrés & Carlos Escudé (2000). Historia general de las relaciones exteriores de la República Argentina. Tomo XIII: Las relaciones políticas, 1943-1966. Capítulo 63: La política exterior al servicio de una estrategia de desarrollo económico (1958-1962). “Algunas cuestiones con los países vecinos”. Centro de Estudios de Política Exterior. Grupo Editor Latinoamericano.
  13. Jiménez de Arechaga, Eduardo -director- “Derecho Internacional Público” cit., tomo III (pág. 149 y siguientes).
  14. Peirano-Basso, Jorge “Un problema de delimitación en un territorio insular situado en la confluencia de dos ríos internacionales”, en: Revista de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales, Año XXIX, Nº 3-4, pág. 315.
  15. Rey-Balmaceda Raúl C. (1979). Límites y fronteras de la República Argentina: epítome geográfico. OIKOS Asociación para la Promoción de los Estudios Territoriales y Ambientales, - 463 páginas (cita en página 68).
  16. Delpiazzo, C. (2014). Régimen jurídico de las islas uruguayas. Revista de la Facultad de Derecho (2° época), (29), 91-113.
  17. Bobrik, G. C. (2007). Enclaves insulares en ríos internacionales. El caso de los ríos Uruguay, Paraná y Paraguay. Aequitas, 1(1), 27-70.
  18. González-Lapeyre, Edison & Flangini, Yamandú (1983). El Estatuto del Río Uruguay, Montevideo, (cita en pág. 54).
  19. Sabate-Lichtschein, Domingo (1984). Problemas argentinos de soberanía territorial. Buenos Aires, (cita en pág. 111).
  20. Eisenberg, Alfredo (1963). El aprovechamiento del Río Uruguay y el derecho internacional, Montevideo, (cita en pág. 137).

Enlaces externos[editar]