Transvanguardia

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Autorretrato de Francesco Clemente, San Francisco, 1991

La Transvanguardia (en italiano, Transavanguardia, «más allá de la vanguardia») es un movimiento artístico italiano de la postmodernidad. El término fue acuñado en 1979 por el crítico italiano Achille Bonito Oliva, para una serie de pintores italianos.

Nació en los años de los ochenta, en contraposición al arte povera, movimiento anterior de moda hasta entonces en Italia. La transvanguardia teorizaba el regreso a la alegría y a los colores de la pintura después de algunos años de dominación del arte conceptual. El movimiento tuvo como protagonistas a un sexteto de artistas: Sandro Chia, Horacio de Sosa Cordero, Enzo Cucchi, Francesco Clemente, Nicola De Maria y Mimmo Paladino. Aparte puede mencionarse al artista griego Jannis Kounellis.

Los transvanguardistas se caracterizan por un eclecticismo subjetivo, en el que los artistas vuelven a un lenguaje pictórico clásico. Recurren a temas mitológicos clásicos como el minotauro o el cíclope y a temas heroicos con gran expresividad cromática. Otra de sus características es el "nomadismo", el artista es libre para transitar en cualquier época o estilo del pasado, tomando libremente cualquier referencia de otros autores. Realizan obras generalmente figurativas, con referencias iconográficas, con gusto por lo fragmentario (fragmentos de obras del pasado).

Su principal influencia viene del Manierismo, así como del Renacimiento y el Barroco. Aunque rechazan la vanguardia, toman elementos de artistas del siglo, principalmente de las vanguardias históricas. El resultado es una mezcla indiscriminada de temas y estilos ("pastiche"). El artista transvanguardista destaca por su individualismo, al contrario que la vanguardia ellos no quieren influir en la sociedad ni provocar una transformación del arte.

Es una tendencia próxima en cronología al neoexpresionismo, la nueva imagen, el grafiti, el bad painting o la pattern & decoration. Varios artistas españoles han acusado su influencia; entre ellos, Guillermo Pérez Villalta, Chema Cobo, Carlos Franco, Antonio Gadea.

Marcas estilísticas[editar]

La Transvanguardia se caracterizó por un eclecticismo subjetivo, en el que los artistas volvieron a un lenguaje pictórico clásico como la pintura sobre tabla. En cuanto al tema y la figuración, hubo una preferencia por figuras mitológicas de la antigüedad (por ejemplo, Medusas, Minotauros o Cíclopes) y escenarios heroicos en colores expresivos. [1] Al hacerlo, los artistas, especialmente Sandro Chia en el área escultórica, utilizaron un enfoque parcialmente irónico y kitsch en su recepción .e iconografía enigmático-fragmentaria; citaron fuentes históricas y artefactos arcaicos y volvieron a los clásicos para finalizar un recorrido histórico - artístico destacando la posterior tradición cultural del occidente románico. Achille Bonito Oliva explicó: "Las imágenes de la Transvanguardia presentan tanto el enigma como la solución. La Transvanguardia permite que el arte se mueva en todas las direcciones, incluido el pasado". [1]

Como una contradirección espontánea, subjetivo-emocional a las demandas estáticas, "objetivas"-racionales del Minimal Art y Concept Art , la trans-vanguardia se combina con los movimientos de American New Image Painting, en Alemania con los "violentos" pintura de la Neue Wilden y en Francia figuración libre.

Referencias[editar]

  • Achille Bonito Oliva, Dwight Gast (Übers.), Gwen Jones (Übers.): The Italian Transavantgarde. Giancarlo Politi, Mailand, 1992, ISBN 978-88-7816-038-5 (inglés)
  • Ida Gianelli: Transavanguardia. Katalog, Castello di Rivoli, Museo d'Arte Contemporanea, Skira, Mailand 2002, ISBN 978-88-8491-460-6 (inglés/italiano)
  • Revista Kunst Beeld, marzo de 1986 N. 5. Het Bewijs Van Horacio Cordero. (4 C. Chia, Clemente, Cordero, Cucchi. Transvanguardia) Ed Wingen.

Véase también[editar]