Transposición didáctica

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La Transposición didáctica es el proceso por el cual se modifica un contenido de saber para adaptarlo a su enseñanza. De esta manera, el saber sabio es transformado en saber enseñado, adecuado al nivel del estudiante.[1]

Origen[editar]

Transposición didáctica

En 1975, Michel Verret pone en relieve el concepto de Didáctica y menciona la transformación del objeto de enseñanza en las prácticas docentes.[2]

A partir de 1980, se abren debates que cuestionan la relación didáctica docente-alumno y se reconsidera el saber científico a través de la Didáctica. Surgen, entonces, una serie de conceptos relacionados con el campo de la epistemología.

En 1997, Chevallard desarrolla el concepto de saber sabio, como el saber de la elite, propiedad de una minoría de especialistas, que pueden comprender el lenguaje específico. Para su difusión, este saber sabio debe ser modificado, de manera que resulte comprensible y accesible a otros investigadores y a la sociedad donde se trasmite. De esta forma, el saber académico se descontextualiza, despersonaliza y pierde historicidad en manuales y textos que prescinden de la explicación y de las vicisitudes de cómo se produce el conocimiento científico.

En contraposición, el saber didactizado es el construido por el docente en su planificación y práctica, redactado con su propio "texto de saber", a través de una propuesta para el trabajo con sus estudiantes en el aula.[3]

Para Yves Chevallard, la transposición didáctica consiste en la transformación del saber científico a un saber didactizado, posible de ser enseñado.[4]

Concepto[editar]

Un contenido de saber que ha sido designado como saber a enseñar, sufre a partir de entonces un conjunto de transformaciones adaptativas que van a hacerlo apto para ocupar un lugar entre los objetos de enseñanza. El «trabajo» que transforma un "objeto de saber a enseñar" en un "objeto de enseñanza", es denominado la transposición didáctica.

Yves Chevallard, 2005 pg.45

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Transposición Didáctica.jpg

Para ilustrar el concepto, Chevallard presenta un esquema de transposición didáctica, aplicado al concepto "distancia" desde su uso cotidiano, su introducción como parte del saber matemático, su inclusión en los programas escolares y su puesta en práctica en los diferentes momentos de enseñanza.

La transposición didáctica es necesaria porque el funcionamiento didáctico de un saber es diferente al funcionamiento académico, que constituyen dos regímenes interrelacionados del saber, pero no superponibles. [cita requerida]

En el posfacio de la 2ª edición de su libro "La transposición didáctica: del saber sabio al saber enseñado", el autor analiza la verdadera extensión y real alcance de su teoría, tal como la entiende en ese momento, superando el campo de la didáctica de la matemática hacia otras disciplinas. Señala que estos procesos suponen instituciones y agentes y cierto tipo de manipulación de los saberes: el mayor aporte de la teoría de transposición didáctica es la revelación de la manipulación transpositiva de los saberes.[cita requerida] Las instituciones de transposición de los saberes son las noosferas. Analiza la transposción didáctica desde un marco más amplio, que llama transposición institucional: «transposición hacia una institución I que, en tanto I es una institución didáctica, es propiamente transposición didáctica [...] y exceden la transposición didáctica propiamente dicha y tiende a articularse con ella.».

La vigilancia epistemológica[editar]

Transposición didáctica y vigilancia epistemológica son dos conceptos asociados al mismo proceso de transformación de los saberes, a efectos de su enseñanza. La existencia de la transposición didáctica se explica por sus efectos de creación de objetos de enseñanza y por sus inadecuadas disfunciones. Además, se asocia al principio de vigilancia epistemológica, que el didacta debe cuidar permanentemente, o sea qué relación tiene el objeto de enseñanza con el objeto matemático académico, cuál es la adecuación realizada. La distancia que necesariamente separa el saber sabio del saber enseñado, es la herramienta que permite al didacta ejercer su vigilancia epistemológica. O sea, recapacitar, tomar distancia, dudar sistemáticamente si el objeto enseñado es el objeto a enseñar que se proponía, cuidar que no haya una sustitución «patológica» de uno por otro, o sea que el objeto transformado no pierda la esencia del saber sabio. El saber enseñado debe guardar una distancia correcta entre el saber sabio y el saber banalizado.[1]

Referencias[editar]

  1. a b Chevallard, Yves (2005, 3ª edición). La trasposición didáctica: del saber sabio al saber enseñado. Aique. p. 45. ISBN 950-701-380-6. 
  2. Miguel Ángel Gómez Mendoza. «LA TRANSPOSICIÓN DIDÁCTICA: HISTORIA DE UN CONCEPTO». Archivado desde el original el 26 de noviembre de 2015. Consultado el 13 de julio de 2014. 
  3. Universidad de la República Comisión Sectorial de Enseñanza. «LA TRANSPOSICIÓN DIDÁCTICA Un campo de reflexión con múltiples posibilidades para la docencia». Consultado el 13 de julio de 2014. 
  4. Portal Uruguay Educa. «Chevallard: La transposición didáctica». Consultado el 13 de julio de 2014.