Transfusión de sangre

De Wikipedia, la enciclopedia libre
(Redirigido desde «Transfusión sanguínea»)
Ir a la navegación Ir a la búsqueda
Concentrado de eritrocitos.
Una bolsa con una unidad de plasma fresco congelado.

La transfusión de sangre es la transferencia de la sangre o un componente sanguíneo de una persona (donante) a otra (receptor).[1]​ Con los descubrimientos realizados acerca de la circulación de la sangre por William Harvey, se inició una investigación más sofisticada para las transfusiones de sangre en el siglo XVII, con experimentos acertados de transfusiones en animales. Sin embargo, las investigaciones sucesivas de transfusión entre animales y seres humanos no fueron tan exitosas (como cualquier técnica médica experimental que emerge) hasta que estas técnicas se refinaron y hoy en día salvan cientos de miles de vidas diariamente. Actualmente se están estudiando nuevas formas de liberación de fármacos mediante transfusiones sanguíneas para liberar sostenidamente el fármaco en circulación[2]​, mantenerlo en el torrente circulatorio[3]​ o bien como vehículo de nanoparticulas[4]​.

Historia y desarrollo del método[editar]

Luis Agote (2º desde derecha) supervisando una de las primeras transfusiones efectivas y seguras en 1914.
Una jeringa soviética de la Segunda Guerra Mundial para transfusión directa interhumana.
El doctor Norman Bethune, pionero en el uso de unidades móviles de transfusión sanguínea, realizando una transfusión durante la Guerra Civil Española.

El primer intento de transfusión sanguínea registrado ocurrió en el siglo XV relatado por Stefano Infessura. En 1492 el Papa Inocencio VIII cayó en coma, por lo que se requirió de la sangre de tres niños para administrársela a través de la boca (ya que en ese entonces no se conocía la circulación sanguínea) a sugerencia del médico. A los niños de 10 años de edad se les prometió pagarles con sendos ducados de oro y, sin embargo, tanto el Papa como los jovencitos murieron. Algunos autores desacreditan el relato de Infessura, acusándolo de antipapista.

La primera transfusión de sangre humana documentada fue administrada por el doctor Jean-Baptiste Denys, quien el 15 de junio de 1667 describió el caso de un enfermo de sífilis que murió después de haber recibido tres transfusiones de sangre de perro: «Estaba en el proceso exitoso de recibir la transfusión... pero algunos minutos después... su brazo se calentó, su pulso aceleró, el sudor brotó sobre su frente, se quejaba de fuertes dolores en los riñones y en el estómago, su orina era oscura, negra de hecho... luego murió...».

Durante la primera década del siglo XX se identificaron los diferentes tipos de sangre, y que la incompatibilidad entre la sangre del donante y del receptor podía causar la muerte.

Karl Landsteiner descubrió que las personas tenían diferente tipo de sangre y que las transfusiones no eran compatibles entre personas de diferente tipo. En 1901 describió el sistema de AB0 y en 1940 el sistema Rh.

El método de conservación de sangre humana para su uso diferido en transfusiones, mediante la adición de citrato de sodio, fue desarrollado por el médico Argentino Luis Agote en 1914.

En 1936, durante la Guerra Civil Española, el médico Frederic Durán-Jordà organizó un banco de sangre en Barcelona con un servicio de transfusiones a distancia.[5]​ Y el médico Norman Bethune desarrolló el primer servicio móvil de transfusiones de sangre que llegaba hasta el frente de batalla.[6]

Charles Drew.

A fines de la década de 1930 e inicios de la de 1940, la investigación del médico estadounisense Charles Drew llevó al descubrimiento de que la sangre podía ser separada en plasma sanguíneo y células rojas, y de que el plasma podía ser congelado separadamente. La sangre almacenada de este manera duraba más tiempo y era menos propensa a contaminarse.

Donación de sangre[editar]

Mediante la donación de sangre se pretende cubrir las necesidades de transfusión que necesitan las personas enfermas. En los países en vías de desarrollo la donación suele ser realizada principalmente por voluntarios o familiares de los enfermos. Los países desarrollados cuentan con un sistema que controla las donaciones a través de los bancos de sangre.

La sangre se extrae por medio de una punción en el brazo y se trata para impedir su coagulación, posteriormente la sangre se separa en sus componentes principales, plasma, plaquetas y glóbulos rojos. La sangre de los donantes es posteriormente analizada, pasando un exhaustivo control que incluye numerosas pruebas para detectar los principales virus que puede contener la sangre, como: pruebas para la detección de anticuerpos irregulares, pruebas de serología infecciosa, pruebas para medir el nivel de transaminasas y prueba del NAT.[7]

Contraindicaciones y tipos de sangre[editar]

Sangre ¿A quién puede donar? ¿De quién puede recibir donación?
0- TODOS 0-
0+ 0+ A+ B+ AB+ 0- 0+
A- A- A+ AB- AB+ 0- A-
A+ A+ AB+ 0- 0+ A- A+
B- B+ B- AB+ AB- 0- B-
B+ B+ AB+ 0- 0+ B- B+
AB- AB- AB+ 0- B- A- AB-
AB+ AB+ TODOS
Archivo:Grupos sanguíneos AB 0 A B.PNG
Características de cada grupo sanguíneo.

Para realizar transfusiones, deben tomarse medidas para asegurar la compatibilidad de los grupos sanguíneos del donante y el receptor, para evitar reacciones hemolíticas potencialmente fatales. La tabla de compatibilidades e incompatibilidades de tipos de sangre es como se indica en la tabla de la derecha.

Sin embargo, no son el AB 0 y el Rh los únicos tipos de grupos sanguíneos existentes. Existen otros tipos de grupos sanguíneos menos conocidos por ser menos antigénicos que los anteriores y por lo tanto menos susceptibles de provocar reacciones de incompatibilidad. Por ello es imprescindible realizar pruebas cruzadas entre la sangre de donante y la del receptor, para descartar la existencia de anticuerpos en el receptor contra eritrocitos del donante.

Antiguamente este análisis se hacía observando la reacción al microscopio y valorando con el mismo la aparición o no de aglutinación (incompatibilidad). En la actualidad el proceso está automatizado y ya no es imprescindible depender únicamente de la fiabilidad del observador al microscopio.

Transfusión e infección[editar]

Los países desarrollados someten cada unidad de sangre donada a pruebas de laboratorio para detectar la presencia de múltiples tipos de virus y bacterias como el VIH/SIDA, las hepatitis B y C o la sífilis. Así, al realizar una transfusión sanguínea en los Estados Unidos, la American Medical Association dijo en 2004 que la probabilidad de que una unidad de sangre sea portadora de virus o bacterias es inferior a una entre 1,9 millones en el caso del VIH e inferior a una entre un millón en el caso de la hepatitis C.[8]​ En contraste, en 2008, la Organización Mundial de la Salud reveló que en 31 países en desarrollo y con economías en transición no se realizaban, en todas las unidades de sangre donada, pruebas para detectar la presencia de virus o bacterias responsables de enfermedades infecciosas.[9]

Según informe del sitio oficial de Cruz Roja/Media Luna Roja, del año 2007, las transfusiones de sangre contaminada ponen vidas en peligro, porque pueden contagiar al receptor el VIH o los microorganismos responsables de la hepatitis B, la hepatitis C, la sífilis, la enfermedad de Chagas, la malaria y otras infecciones. La sangre contaminada por cualquiera de estos agentes patógenos no puede ser transfundida y debe desecharse, lo que supone unos costes económicos adicionales. Estas cuestiones son especialmente preocupantes en los países con escasez de sangre.

  • En el mundo, hasta cuatro millones de personas se han infectado con el

VIH/SIDA por la transfusión de sangre contaminada.

En los últimos años se ha relacionado las transfusiones de componentes sanguíneos con aumento de la morbilidad y mortalidad. La tendencia actual es la creación de programas de manejo óptimo de sangre, lo que se conoce en inglés como patient blood management (PBM), para optimizar el uso de este recurso escaso y evitar riesgos relacionados.[10]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. manual de medicina para el hogar
  2. Magnani, Mauro (17 de agosto de 2017). «Engineered red blood cells as therapeutic agents». American Journal of Hematology (en inglés) 92 (10): 979-980. ISSN 0361-8609. doi:10.1002/ajh.24874. Consultado el 12 de julio de 2018. 
  3. Muzykantov, Vladimir R. (2010-4). «Drug delivery by red blood cells: vascular carriers designed by Mother Nature». Expert opinion on drug delivery 7 (4): 403-427. ISSN 1742-5247. PMC PMC2844929 |pmc= incorrecto (ayuda). PMID 20192900. doi:10.1517/17425241003610633. Consultado el 12 de julio de 2018. 
  4. Brenner, Jacob S.; Pan, Daniel C.; Myerson, Jacob W.; Marcos-Contreras, Oscar A.; Villa, Carlos H.; Patel, Priyal; Hekierski, Hugh; Chatterjee, Shampa et al. (11 de julio de 2018). «Red blood cell-hitchhiking boosts delivery of nanocarriers to chosen organs by orders of magnitude». Nature Communications (en inglés) 9 (1). ISSN 2041-1723. doi:10.1038/s41467-018-05079-7. Consultado el 12 de julio de 2018. 
  5. Josep-E. Baños. Reivindicación de Duran Jordà. El País. 11/02/2006.
  6. El solidario Norman Bethune. El País. 26/04/2004; 37.
  7. Gaceta Médica de México. Del Rey-Pineda G. (6 de octubre de 2004). «Aplicación de nuevas técnicas de biología molecular a la virología. Detección de tamizaje en bancos de sangre.» (PDF). p. 3. Consultado el 8 de enero de 2009. 
  8. Torpy, Janet M. (6-10-2004). Transfusión de sangre, en Jama Patient Page. American Medical Association. Vol. 292. Nº 13.
  9. Sangre, seguridad y donaciones, Organización Mundial de la Salud (junio de 2008).
  10. “La negativa de pacientes adultos a las transfusiones de sangre. ¿Qué opciones existen? Blood Save 2017”, Conferencia histórica sobre la medicina sin sangre.

Enlaces externos[editar]