Tragedia de Antuco

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Vista del volcán Antuco, en cuya ladera norte se produjo la tragedia.

La tragedia de Antuco[1] [2] es el nombre que recibe la serie de hechos que llevaron a la muerte de 45 miembros de un batallón de conscriptos que hacían su Servicio militar en el Ejército de Chile, producto de decisiones del mayor Patricio Cereceda y del comandante Luis Pineda para llevar a cabo una marcha durante una ventisca con -35° de temperatura en mayo de 2005 en la altitud de aproximadamente 1500 m sobre el nivel del mar entre el volcán Antuco y la Laguna de la Laja, en la Región del Biobío.[3]

La tragedia de Antuco, es la segunda mayor catástrofe del Ejército chileno en tiempos de paz, considerando el número de fallecidos, luego del naufragio del vapor Cazador ocurrido en el año 1856 en Punta Carranza, donde murieron 458 personas entre civiles y militares.[4]

Desarrollo de la tragedia[editar]

El 4 de abril de 2005, cerca de 400 jóvenes conscriptos ingresaron al Regimiento Reforzado n.º 17 "Los Ángeles"[2] del Ejército de Chile, ubicado en la ciudad de Los Ángeles, con el fin de cumplir el servicio militar obligatorio para todos los hombres mayores de 18 años de edad. La mayoría de los conscriptos, sin embargo, eran jóvenes de escasos recursos que se presentaron voluntariamente con el objetivo de desarrollar una carrera como soldado del Ejército.

Una de las placas recordatorias de los mártires de la tragedia de Antuco.

Tradicionalmente, anualmente en la epoca entre Abril y mayo, el regimiento realiza el periodo de instruccion basica para los lscs. nuevos, en la zona de la laguna el laja sector los barros, donde el regimiento, cuenta con un refugio ad-hoc para soportar las inclemencias del tiempo atmosferico y con capacidad suficiente en la cordillerana comuna de Antuco, al interior de Los Ángeles. Tres compañías del regimiento partieron como de costumbre een abril l día 17 de mayo de 2005 a realizar ejercicios de preparación en dicha zona. Sin embargo, un frente de mal tiempo arribó a la zona, provocando nevazón y un importante descenso en las temperaturas.

Los soldados lograron llegar al refugio Los Barros, localizado en los faldeos al nororiente del macizo volcánico. Aunque la mayoría de ellos no contaba con la vestimenta necesaria para enfrentar temperaturas bajo los -10°C, el comandante del batallón habría insistido en desarrollar la marcha con otras dos compañías la mañana del 18 de mayo.[2] 112 soldados se quedaron en el recinto, ya que les correspondería marchar al día siguiente (lo que finalmente nunca ocurrió), mientras los que marchaban iban paulatinamente cayendo en medio del "viento blanco" o tormenta de nieve, ante la incapacidad de sus mandos directos y camaradas de salvarles la vida. Muchos cadáveres fueron encontrados tratando de refugiarse y otros tendidos de espaldas, falleciendo congelados durante la marcha. Las autopsias revelaron que no habrían tardado más de dos o tres horas en morir por congelamiento. Algunos soldados lograron llegar hasta el refugio La Cortina, perteneciente antiguamente a la compañía eléctrica ENDESA y en desuso.

Impacto nacional[editar]

Tras conocerse la noticia se iniciaron inmediatamente la búsqueda de soldados con vida y de los cuerpos de aquellos fallecidos. Algunos cuerpos fueron encontrados a más de cuatro metros bajo la nieve y se debieron utilizar servicios satelitales para ubicar los cuerpos. La búsqueda se extendió hasta el 6 de julio, fecha en que fue encontrado y desenterrado el último cadáver. En total, fallecieron 44 soldados conscriptos[2] y un sargento[2] que era el cocinero.

He querido venir a despedir a estos soldados. Quiso el destino que en un 21 de mayo como hoy, otro chileno también se fuera como héroe. Arturo Prat y los suyos se fueron como héroes de una guerra. Hoy despedimos a estos soldados como héroes de la paz. Se preparaban para servir a Chile, para ser fieles a una larga tradición. Quiero rendirles mi homenaje al momento de su partida.
Espero que de esta tragedia podamos sacar las enseñanzas adecuadas para ser más y mejores chilenos, para ser más y mejores soldados, para ser más y mejores ciudadanos de este Chile al cual tanto queremos y en cuyo nombre despido a estos soldados que hoy día se van.

Presidente Ricardo Lagos Escobar. Los Ángeles, 21 de mayo de 2005

Efectos y juicios[editar]

El mayor Patricio Cereceda recibió una condena efectiva de 5 años y un día por cuasidelito de homicidio. Pero luego de 3 años y ocho meses de cumplimiento de esta, fue puesto en libertad condicional. Los otros responsables por la fatal marcha fueron el comandante Roberto Mercado, quien por incumplimiento de deberes militares recibió una condena de 3 años, el asesor de la comandancia Luís Pineda recibió 541 días de condena, y los capitanes Carlos Olivares y Claudio Gutiérrez con 800 días de presidio.[2]

Tras siete años desde que ocurrieran los trágicos sucesos y por resolución de la Corte Suprema de Justicia, el Estado chileno indemnizó a cada uno de los 27 sobrevivientes con 10 millones de pesos chilenos.[5] Este monto se ha considerado como una compensación insuficiente por parte de los sobrevivientes, varios de los cuales han quedado con secuelas físicas permanentes y han tenido que someterse a diversas operaciones quirúrgicas.[6]

Referencias[editar]

Enlaces externos[editar]