Trabajadores del INTA víctimas del terrorismo de estado en Argentina

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Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria

El INTA fue uno de los organismos estatales más golpeados por la última dictadura cívico militar.[1]​En el período de la dictadura, 1976-1983, y en los dos años previos, más de 800 trabajadores del INTA fueron cesanteados. Muchos de ellos fueron además perseguidos, detenidos, torturados o asesinados. Al menos cinco investigadores/as y asistentes del INTA CASTELAR fueron desaparecidos, una de ellas embarazada.[2]

El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) es un organismo dependiente del Ministerio de Agroindustria de la República Argentina.El INTA fue creado en 1956 por la dictadura de Pedro Eugenio Aramburu y su consejo directivo estaba integrado, y lo sigue estando, por varias sociedades empresariales del campo, entre ellas la Sociedad Rural Argentina (SRA), la Federación Agraria Argentina, Coninagro y la Confederación Rurales Argentinas (CRA).[3]

 El 29 de marzo de 1976, el predio del INTA Castelar fue rodeado por militares: entraron soldados armados con fusiles y tanques de guerra. Uno de los trabajadores recuerda: "Nos ataron las manos atrás de la espalda, nos vendaron los ojos y nos tuvieron un montón de horas en el comedor, con amenazas de muerte permanentes en los oídos. Nos decían que nos iban a matar".En el operativo se llevaron a cerca de 40 personas detenidas, entre ellos niños que estaban en la guardería.La persecución en INTA empezó en 1974 con el asesinato del becario Carlos Llerena Rosas, en manos de la Triple A. Después, con el gobierno de Isabel Martínez de Perón, circularon las listas negras dentro del organismo. Gran parte de las detenciones se dieron pocos días después del 24 de marzo de 1976.[1]​ Otra de las áreas más afectadas fue la Experimental de Pergamino, donde hubo 49 cesanteados y por lo menos seis detenciones ilegales. Los archivos de la ex Dipba (Dirección de Inteligencia de la Policía Bonaerense) dan cuenta de la presencia de espías en los puestos de trabajo.[4]

Historia[editar]

La historiadora Cecilia Gárgano reconstruye tanto la historia del terrorismo de Estado dentro del INTA como los cambios en las agendas científicas de investigación que produjo la dictadura cívico-militar en el organismo. El trabajo titulado “La trayectoria institucional del INTA entre 1973 y 1983. Intervención, violencia estatal y apropiación de conocimiento científico”, desembocó en un convenio firmado entre CONICET e INTA en el que las instituciones se comprometieron con la lucha por la memoria y contra la impunidad por las violaciones de los derechos humanos.En el sitio web se puede recorrer la historia, a partir de una línea de tiempo y de la descripción de los acontencimientos que marcaron esos años. El eje de la represión en el INTA estuvo puesto en perseguir y desestructurar la participación política y la actividad gremial.[5]

Con el golpe de Estado de 1976, la dirección del organismo fue intervenida por la marina, pero los delegados de las entidades agropecuarias mantuvieron sus lugares. Esa intervención cívico-militar fue la encargada de perseguir a los técnicos y científicos que no eran afines a la política agropecuaria de José Alfredo Martínez de Hoz. En el contexto de la nueva causa, cobra relevancia el papel jugado por la SRA y los editoriales del diario La Nación en esa depuración, detrás de la cual aparece la voluntad dictatorial de intensificar el proceso de trasferencia de conocimiento y tecnología hacia los sectores privados y agroindustiales más concentrados.[4]

El 13 de octubre de 1975, por ejemplo, el diario La Nación publicó un editorial titulado “La situación en el INTA”. Allí se indicaba que el organismo sufría una declinación de su potencial y tenía problemas de presupuesto por la incorporación de personal. “Pero aun esto tiene trascendencia menor que la infiltración ideológica ocurrida por conducto de los nuevos nombramientos, entre los cuales se ha denunciado reiteradamente la participación de elementos subversivos de filiación marxista, que no serían ajenos a la inspiración que tuvo el proyecto de ley agraria, luego felizmente desechado.”  El 29 de octubre de 1976, otro editorial festejó “La recuperación del INTA”: Las “actuales autoridades”, aseguraba La Nación, debieron llevar adelante la racionalización de personal, que tuvo, entre otros fines, el de recuperar “valores espirituales necesarios para lograr la serenidad creadora de los centros de estudio, de los claustros, de los laboratorios”.[4]

Detenidos-desaparecidos[editar]

Los sectores asalariados, especialmente delegados y dirigentes sindicales, fueron las principales víctimas de la dictadura. De acuerdo a la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (Conadep) 30,2% de los desaparecidos eran obreros; 17,9%, empleados; y 5,7% docentes.Este plan sistemático del gobierno militar contra los trabajadores buscaba disciplinar al movimiento obrero.[6]​Esta versión ha ido cambiando y ahora se estima que más de la mitad de las víctimas fatales de la última dictadura cívico-militar fueron trabajadores. La represión desarrollada entre 1975 y 1883 sobre delegados y activistas en grandes establecimientos tiene un patrón común. Se inició en marzo de 1975 con el operativo Serpiente Roja desplegado en Villa Constitución, y se hace más sistemático y planificado luego del golpe cívico-militar del 24 de Marzo de 1976.[7]

Rita Alés de Espíndola[editar]

(n. 10/03/1946, Pavón Arriba, Santa Fe). Terminó la carrera de Trabajo Social en Río Cuarto, en un instituto privado con proyecciones universitarias. Militante de Vanguardia Comunista (VC) en el 72, y luego pasa al PCML (Partido Comunista Marxista-Leninista).Rita, embarazada de seis meses, junto a su esposo, son secuestrados de su domicilio en Río de los Sauces, un pueblo de las sierras de Córdoba, el 9 de diciembre de 1977 en un gran operativo y llevados al centro clandestino de detención (CCD) La Perla. Su hija, Victoria, después del parto fue devuelta por los mismos militares que participaron del secuestro a la familia materna. Su esposo fue fusilado al mes de estar secuestrado.[8]​ Era integrante de la Agencia de Extensión Rural de Rio Cuarto.[9]​ En diciembre del año 2000, un juez de Río Cuarto resolvió restituir la identidad a la hija de Rita Ales de Espíndola y de Gerardo Espíndola y decretó la nulidad de la adopción otorgada a la abuela, Susana Dillon. Esta explicó que María Victoria llegó a su poder el 5 de marzo de 1978, sin documentos, nada más que con un papel que decía: "Me llamo María Victoria y tengo 5 días. Nací el 1º de marzo y soy sana, no tengo ningún defecto físico".[10]​ En octubre de 2015, la abogada querellante Adriana Gentile sólicitó prisión perpetua para el represor  Luciano Benjamín Menéndez por delitos de lesa humanidad cometidos en perjuicio de Rita Ales de Espíndola, Mario Jofre y María Luz Mujica de Ruarte.Según el relato de Gentille, abogada del Servicio de Paz y Justicia (Serpaj), pese al embarazo Alé fue torturada en el CCD de La Perla, llevada luego para dar a luz a la llamada Quinta de Funes, en la provincia de Santa Fe pero, a raíz de una fuga en ese lugar, devuelta a La Perla. Finalmente, el 1 de marzo de 1978 fue llevada al Hospital Miltiar de la ciudad de Córdoba, donde entre el 3 y 5 de ese mes dio a luz una niña, que fue entregada a su abuela.[11]​La joven fue asesinada pocas horas después de parir su bebé esposada a una cama del Hospital Militar de Córdoba. Rita era hija de la escritora Susana Dillon, quien fue la primera Madre de Plaza de Mayo de Río Cuarto, al sur de esta capital.[12]

Carlos Alberto Costa Rodriguez[editar]

(n. 21/12/1949, Buenos Aires). Técnico Agrónomo en INTA y delegado. Fue secuestrado de su lugar de trabajo en el INTA.Castelar, Morón, Buenos Aires, el 13/08/1976.[13]​ Militaba en APINTA y en ATE.[14]​Fue llevado a Protobanco- Puente 12 y después del 22 de agosto de 1976, no se sabe dónde.[15]

Gustavo Rodolfo Giombini Moser[editar]

Técnico Agrónomo en INTA Castelar, departamento de suelos.Era militante de Organización Comunista Poder Obrero (OCPO). Fue secuestrado el 11/08/1976.[16]​(n. 28/01/49, Ramos Mejía, Buenos Aires).  Era el segundo de tres hermanos. Su hermano menor Claudio, fue asesinado por grupos militares en el enfrentamiento fraguado conocido como Masacre de Monte Grande, el 24 de mayo de 1977. Mientras estudiaba en Tandil conoció a Liliana Giannatasio, quien sería su esposa. Comenzó a trabajar en el INTA en mayo o junio de 1973. Se desempeñó como agrotécnico en el Instituto de Suelos de INTA-Castelar, donde realizaba relevamientos para el reconocimiento y caracterización de los suelos de distintas regiones del país. A fines de abril de 1976, estando el INTA bajo la intervención de los militares, fue despedido luego de que lo declarasen “prescindible” junto a muchos otros compañeros, entre los que se encontraba María José Rapela. Dos días más tarde de su desaparición, fue secuestrado en el Instituto de Suelos Carlos A. Costa, un compañero y amigo de Gustavo que integraba su mismo equipo de trabajo.[17]​En octubre de 2003, fue denunciada la complicidad del investigador científico Hugo Levato con el genocidio perpetrado por la dictadura militar. En el mismo mes que él escribía su carta a Nature, con mayor precisión el 11 de agosto de 1976, el ingeniero agrónomo Gustavo Giombini era arrancado de su casa por fuerzas militares y nunca más volvería a ella ni al INTA, donde trabajaba.[18]

Marta Sierra Ferrero de Prividera[editar]

(n. 07/07/1940). Fue secuestrada de su domicilio en Buenos Aires, el 30/03/1976. Era investigadora de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires, donde cursaba sus estudios de la Licenciatura en Biología. De la mano de Jorge Morello, se integró a un grupo de investigadores en el INTA Castelar. Al corto tiempo, pasó a ser Personal de INTA, a principios de la década del 70. Fue afiliada a ATE. Y desde aquí participó en el armado de una escuela de alfabetización para los vecinos del barrio cercano a INTA Castelar. Como reconocimiento a su tarea, hoy la Escuela Municipal N°3 de Ituzaingó lleva su nombre.[19]

Tras su desaparición, la familia en varias ocasiones interpuso recursos de habeas corpus para conseguir su libertad, sin obtener respuesta. El caso figura en el archivo de la Conadep bajo el número de legajo 155.[20]

Su hijo mayor, Nicolás Prividera tenía seis años cuando Marta fue secuestrada en su hogar.Nunca más volvió a tener noticias de su paradero. M es el documental en primera persona en el que Prividera registra la investigación por la que intentó responder por su cuenta algunos de los interrogantes para los que, veinte años después del retorno democrático, todavía no encontraba ninguna respuesta institucional.[21]

Su hijo menor, Guido Prividera, tenía 2 meses cuando fue secuestrada.[20]​ Es sociólogo e integrante de la Comisión de Reparación Histórica del INTA, se refiere a la complicidad civil en la dictadura: "Alguien hizo allí las listas, alguien señaló a mi mamá para que la vinieran a secuestrar, no fueron los militares". [22]

 María José Rapela de Mangone[editar]

Alelí (n. 20/09/1942, Buenos Aires). Bibliotecaria en Universidad de Morón. Militante de Montoneros con su esposo, José Héctor Mangone (n.08/10/40, Wilde). Fue secuestrada junto a su esposo, el 30/07/1977 de su domicilio en Ituzaingó.[23]​ En el operativo intervino la policía federal con la ayuda de la VII Brigada aérea de Morón. Horas más tarde del secuestro, personas armadas de civil que se movilizaban en cuatro autos Ford Falcon y un camión, llegaron al domicilio y lo vaciaron de todo su contenido.[24]​ María José estaba embarazada de cinco o seis meses. Por testimonios de sobrevivientes se supo que ambos permanecieron detenidos en el centro clandestino de detención ESMA y que la joven fue llevada al Hospital Naval con un embarazado a término.[25]​ Sara Solarz de Osatinsky acompañó a quince embarazadas en la Escuela de Mecánica de la Armada, entre ellas María José. En este caso declaró que a ella la trajeron a la pieza. Venía siempre el médico de la Armada, Jorge Luis Magnacco a verla. María José se había dado cuenta ya de que la criatura no se movía, pero no quiso decir nada porque dependía su vida del hecho de estar en esa habitación, tenía miedo de qué era lo que podía pasar. En diciembre el doctor Magnacco vio que el bebé no se movía, dijo: ‘Está muerto, hay que hacer un aborto’. Hizo el aborto e inmediatamente fue trasladada.[26][27]

Miguel Francisco Villarreal Villegas[editar]

Manolo, Chufo (n. 15/04/1945, La Plata). Zoólogo en INTA Castelar. Fue secuestrado de su domicilio en Buenos Aires, el 08/07/1978.[28]​Impulsó la agrupación Evita que fundó la primera escuela en Villa Udaondo.[29]​Es el menor de cuatro hermanos. Inicia muy joven su militancia estudiantil en el Socialismo de Vanguardia y posteriormente en el MLN, formando parte de la dirección de la regional La Plata. En los años 70 se sumó al peronismo revolucionario incorporándose primero a las FAR y luego a Montoneros. En el MLN conoce a Silvia Tolchinsky con quien se casa en 1970. Tuvieron tres hijos. Como investigador de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) su labor la desempeñó en el INTA de Castelar. Es allí donde inicia su militancia sindical en ATE. En el año 1977, por circunstancias fortuitas, permanece siete meses en Israel. Allí inicia la agrupación de familiares de víctimas del terrorismo de estado, todas ellas exiliadas. En el año 1978 regresó a la Argentina. Su cuerpo fue visto en la ESMA. El 13 de Julio de 1978 aparece muerto en los jardines de Parque Centenario.[30]

Asesinados[editar]

Carlos Rafael Francisco Llerena Rosas[editar]

(n. 21/08/1941, Arequipa, Perú). Ingeniero y Secretario de Prensa en Asociación de Personal, INTA.[31]​Su primer destino en el Instituto fue en la Agencia de Extensión de Dorrego, en el año 69, desde donde desplegó una intensa labor. Contribuyó a la instalación de tambos en el momento que la Cooperativa Eléctrica inauguraba la Planta Pasteurizadora, publicando un boletín mensual y realizando reuniones demostrativas en los campos sobre ensilado de forrajes. Impulsó la actividad avícola creando junto a otros productores una Cooperativa que organizaba la comercialización de huevos en gran escala. Organizó, en el salón del Concejo Deliberante, en pleno gobierno militar, las “Jornadas de la Juventud”.Colaboró en la comisión que construyo el edificio del Hogar de Ancianos. En otro área, participó políticamente en el Frente de Izquierda Popular (FIP), siendo su candidato a Intendente en Marzo del 73.Fue asesinado en Buenos Aires, el 30/10/1974, por la Triple A, convirtiéndose en el primero de una serie de profesionales del INTA ejecutados luego por la dictadura cívico -militar.[32]

Nestor Hugo Mocoroa Bilinsky[editar]

(n. 24/12/1945). Ingeniero Agrónomo. Militante de las Fuerzas Armadas Peronistas (FAP). Asesinado en Haedo por la Triple A el 21/10/1971.[33][9]

Juan Carlos Prádanos[editar]

(n. 24/06/1931, Buenos Aires). Fue secuestrado en Bahía Blanca por un grupo de tareas, tres días antes del golpe militar (21/03/1976) y posteriormente asesinado.[34][9]​Se recibió de Ingeniero Agrónomo en la UBA en 1962. En 1963 ocupa el cargo de Técnico en Investigación Agropecuaria en el INTA Ascasubi hasta 1968. En 1973 se gradúa como Magister en Producción Frutal en la Universidad de Chile. En el año 1969 ingresa como profesor adjunto con dedicación exclusiva en la Universidad Nacional del Sur UNS) y tiene como lugar de funciones la Estación Experimental Regional Agropecuaria Alto Valle del INTA hasta 1974. Desde 1974-1975 tiene como sede el Campo Experimental San Adolfo,  Buenos Aires de la UNS y la Estación Cooperativa de Experimentación y extensión Agropecuaria del INTA, Hilario Ascasubi. Mientras trabajaba en el INTA Ascasubi conocería a Mercedes con quien se casaría y formarían un hogar con cinco niños al cabo de siete años de matrimonio, todos nacidos en General Roca. En el año 1975 deciden vivir en Hilario Ascasubi, provincia de Buenos Aires.[35]

Sobrevivientes[editar]

Entrada a la Estación Experimental del INTA de Pergamino

No se incluyen en este listado a los que también fueron víctimas del terrorismo de Estado y sobrevivieron, como por ejemplo Alberto Goldberg,que vivió la dictadura entre la cárcel y el exilio.  Cuando llegó a Pergamino, en 1969 “se habían iniciado los primeros trabajos de mejoramiento de maíz y los dos primeros híbridos”. Señaló que empezaron a ver el negocio las empresas internacionales. “Los técnicos jefes de equipo pasaron a trabajar a las transnacionales llevándose los materiales”. Al regreso de una beca en Francia, se unió con el grupo “Agrónomos para la Liberación”, a través del cual escribía documentos sobre lo que pensaban que tendría que ser el INTA y el campo argentino. Una vez producido el golpe, el extensionista fue detenido. Golberg contó de forma anecdótica que le preguntaban si la flota de aviones del INTA Pergamino era utilizada como correo por los montoneros. A los dos años lo liberaron y se fue del país, pudiendo regresar recién en el año 1986. Luego vino la época del menemismo, y encontró que estaba incluido en la lista de prescindidos del INTA, “la primera en dictadura, la segunda en democracia”.[36]

Otro ejemplo fue la cooperativa Campo Herrera. Durante la dictadura de Juan Carlos Onganía, se cerró un ingenio azucarero en Tucumán. Un grupo católico armó una cooperativa gigante y los ingenieros agrónomos, antropólogos y sociólogos de INTA armaron el sistema de colectivización en dos mil hectáreas. El trabajo mancomunado incluyó escuelas, un centro de salud, espacios culturales. La dictadura cortó los lazos entre la comunidad y los técnicos. Persiguió a los científicos y, finalmente, desarmó el proyecto.[1]

El proyecto genético de Sigfrido Kraft[editar]

La dictadura también se encargó de destruir el proyecto genético de Sigfrido Kraf, desarrollado en el INTA de Pergamino: una experiencia pensada para producir alimentos a bajo costo. Kraft recorrió países de África y Asia buscando gallinas especiales por las condiciones sociales, económicas y ecológicas donde vivían. Trajo a la Argentina huevos de diferentes lugares y los cruzó. Buscaba que las aves fueran más productivas. Kraft estaba pensando en reproducir estas gallinas a nivel industrial. El trabajo lo empezó en 1959 y le llevó 17 años. Habían pasado sólo dos días desde el 24 de marzo de 1976 cuando la Armada intervino el predio. Kraft fue a hablar con las autoridades militares en Buenos Aires. Les dijo que hicieran con él lo que quisieran, pero pidió que no tocaran a las gallinas. No lo escucharon. Mandaron un pelotón que entró al galpón donde había miles de gallinas y mataron a la mayoría a tiros.[1]

Reparación de legajos[editar]

En un acto realizado en junio de 2015, en el Instituto de Suelos se entregaron los dos primeros legajos a los familiares de los investigadores del INTA, desaparecidos en 1976. Así, las autoridades del organismo formalizaron la reparación documental de Marta Sierra y de Carlos Alberto Costa. El vicepresidente del INTA en ese momento, José Catalano,  aseguró que “la reparación de legajos es un acto de justicia y hay que mirarlo en el contexto del proceso político que estamos viviendo desde 2003, en adelante”.Asimismo, indicó que el INTA continuará con estos actos de reparación histórica. Los legajos “reparados” llevan inscripto como causa de cese “por desaparición, detención forzada o asesinato como consecuencia del accionar del terrorismo de Estado”.[37]

Justicia[editar]

El juez federal Daniel investiga cuatro desapariciones en el INTA,siendo uno de los ejes de su investigación el rol de los empresarios de la Sociedad Rural que integraban el INTA y desde el cual buscaban eliminar todas las políticas que afectaban sus intereses. Además de la presunta confección de listados con investigadores y empleados que luego fueron cesanteados, detenidos y secuestrados.La causa se inició a partir de una presentación del abogado Rodolfo Yanzón donde se pide investigar la desaparición de cuatro miembros del INTA Castelar, como parte de una política de represión a opositores a las políticas agropecuarias del ministro de Economía José Alfredo Martínez de Hoz a partir del 24 de marzo de 1976.[38]

Al respecto en la denuncia se menciona a directivos de la época y a funcionarios, como Jorge Zorreguieta, quien había integrado la dirección de la SRA antes de ser designado en la Secretaría de Agricultura por Martínez de Hoz.[38]

Homenajes[editar]

  • En diciembre de 2013, en el INTA Castelar, se realizó un homenaje a las víctimas del terrorismo de Estado  por intermedio de la Comisión de Reparación Histórica de los trabajadores del INTA.Como homenaje se realizó la presentación de una escultura que posee un basamento, con dos desniveles. Se elevan dos paredes hasta una altura de 2,10 metros. En el paño de la izquierda sobresale a 10 centímetros del filo de la pared, una chapa oxidada perforada con la silueta de una persona. En dicha pared se revistió con un paño espejado rajado en distintas partes. En la pared del sector derecho se colocó una placa de bronce de 45 x 35 centímetros Donde se puede leer  el nombre de los trabajadores del INTA desaparecidos.  Espina, el creador de la obra, explicó en detalle que la idea surgió en una conversación informal con autoridades y delegados de los gremios. El monumento se erige en el sitio denominado “El cruce”, en diagonal al laboratorio de Suelos donde  existen especies arbóreas que sirven de marco escenográfico natural a la obra.[29]
  • En el acto realizado en junio de 2015, por la reparación de legajos se descubrió una placa conmemorativa ubicada en el hall del Instituto de Suelos dedicada a Carlos Alberto Costa, María José Rapela y Gustavo Rodolfo Giombini.[37]​ 

Enlaces externos[editar]

  • Reabren causa por científicos del Inta desaparecidos. TV Pública Argentina. 02/01/13
  • Visión 7: Desapariciones en el INTA. TV Pública Argentina. 02/01/13
  • Ciencia y desarrollo nacional: el caso Sigfrido Kraft. Incluir. 29/10/13
  • "Ciencia en Dictadura". El caso del INTA y otros organismos. Cecilia Gárgano. Falta Envido. 03/09/16

Referencias[editar]

  1. a b c d Juan Mattio (16/06/13). «La Justicia investiga a los desaparecidos del INTA». infojusnoticias.gov.ar. Consultado el 13/11/17. 
  2. Guido Privider, Eliseo Monti, Carlos Horacio Casamiquela (17/12/13). «Memoria activa». inta.gob.ar. Consultado el 13/11/17. 
  3. «Funcionarios actuales y familiares de personal del INTA quieren abrir una "megacausa"». telam.com.ar/. 17/06/13. Consultado el 13/11/17. 
  4. a b c Alejandra Dandan (02/01/13). «De ayer a hoy, una verdadera línea de conducta». pagina12.com.ar. Consultado el 15/11/17. 
  5. «El INTA durante la última dictadura». inta.gob.ar. 28/03/16. Consultado el 14/11/17. 
  6. «La clase obrera, el principal enemigo para el plan ejecutado por las FFAA». lacapital.com.ar. 20/03/16. Consultado el 18/11/17. 
  7. Cieza, Daniel (Octubre del 2011). «Gran empresa y represión. Antecedentes y consecuencias de la represión en el ámbito laboral durante la última dictadura cívico militar». conti.derhuman.jus.gov.ar. Consultado el 21/11/17. 
  8. Victoria Dillon. «Rita Alés de Espíndola». inta.gob.ar. Consultado el 13/11/17. 
  9. a b c «Recuperan la memoria de proyectos del INTA y de los trabajadores perseguidos por la dictadura». telam.com.ar. 20/03/14. Consultado el 13/11/17. 
  10. «Recuperó su identidad una hija de desaparecidos». lanacion.com.ar. 21/12/00. Consultado el 14/11/17. 
  11. «Nuevos pedidos de prisión perpetua para Menéndez en la megacausa de La Perla». lavoz.com.ar. 20/10/15. Consultado el 14/11/17. 
  12. Marta Platía (03/04/16). «Los cuentos del horror». pagina12.com.ar. Consultado el 14/11/17. 
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