Toros de Guisando

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Toros de Guisando
Bien de Interés Cultural
Toros de Guisando.jpg
Vista general de los toros.
Localización
País España
Ubicación Cerro de Guisando
El Tiemblo
ÁvilaBandera de la provincia de Ávila.svg Ávila
Castilla y LeónFlag of Castile and León.svg Castilla y León
EspañaFlag of Spain.svg España
Sitio web www.torosdeguisando.org
Historia del edificio/monumento
Construcción Edad de Hierro
Hacia los siglos IV o III a.C.
Autor Pueblo vetón
Características
Tipo Conjunto escultórico vetón
Coordenadas 40°21′38″N 4°26′30″O / 40.36069444, -4.44161111Coordenadas: 40°21′38″N 4°26′30″O / 40.36069444, -4.44161111

Los Toros de Guisando son un conjunto escultórico vetón que se ubica en el cerro de Guisando, en el término municipal de El Tiemblo, en la provincia de Ávila (España).

Se datan entre los siglos IV y III antes de Cristo, durante la Edad del Hierro,[1]​ aunque de forma incierta por la falta de contexto arqueológico.

Descripción[editar]

Se trata de cuatro (cinco hasta el año 1548 que se sepa; ver más abajo en referencias literarias) esculturas realizadas en granito que representan cuadrúpedos, identificados como toros o verracos (cerdos sementales), con preferencia a la suposición de que se trata de toros, ya que algunas de las piezas presentan, en la cabeza, oquedades consideradas para la inserción de cuernos.

Las cuatro esculturas se encuentran costado contra costado, formando una línea en dirección norte-sur y todas ellas mirando hacia el oeste, a la loma del cerro de Guisando, del que reciben su nombre, dejando a sus espaldas el arroyo Tórtolas, frontera natural que separa las comunidades de Castilla y León y Madrid.

Los cuatro se encuentran esculpidos en granito y tienen una longitud entre 264 y 277 centímetros y entre 129 y 145 cm de altura. Disponen de basa. En dos de ellos se aprecian inscripciones en latín.[2]

Interpretaciones[editar]

La importancia de la ganadería para la subsistencia del pueblo vetón hace suponer que estas estatuas eran protectoras del ganado, aunque esta es solamente una de las muchas teorías planteadas en torno a la función de estas esculturas. Localizados en el término municipal de El Tiemblo, en Ávila, los cuatro Toros de Guisando son una de las mejores manifestaciones artísticas de la España pre-romana. Estas figuras fueron realizadas entre los siglos IV y I antes de Cristo, en plena Edad del Hierro.

Durante esta etapa, el pueblo de los vetones está asentado en las provincias actuales de Badajoz, Cáceres, Salamanca y Ávila. Pueblo fundamentalmente ganadero, los vetones se establecían en lugares en los que abundaba el agua y el pasto para sus rebaños. El ganado -vacas, toros, cerdos- y la caza -jabalíes-, les procuraba carne, leche, cuero y estiércol, productos de importancia vital. De ahí que erigiesen toscas representaciones, llamadas verracos, de cerdos, jabalíes y toros, como estas de Guisando. Realizadas en bloques de granito, las cuatro figuras, de más de dos metros y medio de largo, miran alineadas hacia el atardecer y al cerro del que toman nombre, estando situadas en la margen izquierda del arroyo Tórtolas. Aunque poco elaboradas, algunas de ellas dan muestra de un incipiente realismo, pues poseen agujeros para insertar los cuernos y unos suaves surcos paralelos que indican los pliegues del cuello del animal. La gran duda que nos queda acerca de estos cuatro enigmáticos verracos es su función, pues pudo tratarse de esculturas con fines religiosos o funerarios, o bien ser protectoras de los rebaños, dotadas de una finalidad mágica o bien como simples hitos en las cañadas o marcadores territoriales.

Toda posible especulización se encuentra con la dificultad de falta de contexto arqueológico, tanto en este caso como en otros verracos de la zona.[3]

Referencias literarias[editar]

Los Toros de Guisando han estado presentes en obras literarias españolas de todos los tiempos. Miguel de Cervantes los cita varias veces en Don Quijote de la Mancha,[4]Lope de Vega en El mejor maestro, el tiempo (acto II),[5]​ en tanto que Federico García Lorca recurre a su valor emblemático en su obra Llanto por Ignacio Sánchez Mejías:

...y los toros de Guisando,
casi muerte y casi piedra,
mugieron como dos siglos
hartos de pisar la tierra.

El Libro de grandezas y cosas memorables de España, redactado por Pedro de Medina y publicado en Sevilla en 1548, dice en el folio lxxxviii, citando al historiador Orosio:

" ... cerca de Toledo entre Cadalso y Guisando donde fueron después puestos cinco toros de piedra con letras escriptas en esta manera: el primero toro decía: a honra de Cicilio Metelo, vencedor, segunda vez cónsul; el segundo: Longino tuvo cuidado de hacer esta memoria a su padre Cesonio, el antiguo; el tercero decía: la guerra de César y de la patria, por la mayor parte acabada, vencidos aquí en el campo Batestanio los hijos de Pompeyo Magno Neo y Sexto; el cuarto decía: el ejército vencedor, rotos los enemigos; el quinto toro decía: los pueblos Batestanios determinaron hacer esta memoria a Lucio Porcio por haber administrado excelentemente la provincia. Estos cinco toros fueron aquí puestos porque siempre la España crío toros bravos y como propios animales suyos quisieron en ellos hacer estas memorias en honra de Julio César,por quién Metelo había trabajado y Lucio Porcio servido y así, en medio de los dos toros primero y quinto, pusieron los tres que hacen relación de las victorias de César. Estos tres parescen hoy juntos donde se dice ahora los Toros de Guisando. Son de piedra del tamaño de un toro; están cerca del camino que va de Escalona a Cadalso junto a una venta. Las letras están gastadas que apenas se pueden leer."

[6]

Tratado de los Toros de Guisando[editar]

El paraje da nombre al Tratado de los Toros de Guisando que allí se firmó en el 1468 entre el rey Enrique IV de Castilla y su hermana Isabel (la futura reina Isabel I de Castilla, más conocida como Isabel la Católica), por el que aquel reconocía la proclamación de esta como Princesa de Asturias y, con ello, heredera al trono de Castilla.[5]

Referencias[editar]

  1. Diputación de Ávila. «Toros de Guisando (El Tiemblo)». Castros y verracos. Guía arqueológica de la provincia de Ávila. Consultado el 27 de marzo de 2018. 
  2. Álvarez-Sanchís, 2003, pp. 353-354.
  3. Sopranís, J.A.; Martín-Rocha, M.V. (1955). «Informe de la campaña de exploración en los Toros de Guisando en diciembre de 1946». Noticiario Arqueológico Hispánico: 57-60. 
  4. Álvarez Sanchís, Jesús R. (1993). «En busca del verraco perdido. Aportaciones a la escultura zoomorfa de la Edad del Hierro en la Meseta». Complutum 4: 157-168. Consultado el 27 de marzo de 2018. 
  5. a b Álvarez Sanchís, 1999, p. 8.
  6. Tomado de la edicion facsímil elaborada por el Instituto de España y la Biblioteca Nacional y publicada por Singular en Madrid 1994.

Bibliografía[editar]

  • Álvarez-Sanchís, Jesús (2003). Los vettones. Bibliotheca Archaeologica Hispana 1 (2ª edición). Real Academia de la Historia. ISBN 9788495983169. Consultado el 27 de marzo de 2018.  La versión en línea muestra una copia parcial del original.

Bibliografía adicional[editar]

  • Arias, P.; López, M.; Sánchez, J. (1983). «La cultura de los verracos». Revista de Arqueología (28): 18-27. 
  • Blanco Freijeiro, A. (1983). «El enigma de los Toros de Guisando». Historia 16. año VIII (86): 119-128. 
  • Ruiz Zapatero, Gonzalo; Álvarez-Sanchís, Jesús (2008). Los verracos y los vettones (PDF). «Arqueología vettona. La Meseta Occidental en la Edad del Hierro». Zona Arqueológica (12) (Alcalá de Henares: Museo Arqueológico Regional). pp. 214-231. ISSN 1579-7384. Consultado el 29 de abril de 2018. 

Enlaces externos[editar]