Tormenta de polvo

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Imagen tomada desde satélite de una tormenta de arena sahariana sobre el Océano Atlántico (2000).
Tormenta de arena en Australia.
Tormenta de arena en Al Asad, Irak.
Tormenta de polvo a gran escala en Marte (2001).

Una tormenta de polvo, tormenta de arena o polvareda es un fenómeno meteorológico común en el desierto del Sahara de África septentrional, en las Grandes Llanuras de Norteamérica, en Arabia, en el desierto de Gobi de Mongolia, en el desierto Taklamakán del noroeste de China, en Argentina, en la zona de la Pampa seca y en otras regiones áridas y semiáridas.

Las tormentas de polvo severas pueden reducir la visibilidad a cero, imposibilitando la realización de viajes, y llevarse volando la capa superior del suelo, depositándola en otros lugares. La sequía y, por supuesto, el viento contribuyen a la aparición de tormentas de polvo, que empobrecen la agricultura y la ganadería. El polvo recogido en las tormentas puede trasladarse miles de kilómetros: las tormentas de arena del Sahara influyen en el crecimiento del plancton en el oeste del océano Atlántico y, según algunos científicos, son una fuente importante de minerales escasos para las plantas de la pluvisilva amazónica. Las tormentas de polvo pueden observarse a menudo en fotografías tomadas desde satélites. Cuando el polvo en suspensión es arrastrado por fuertes corrientes de aire hacia otros lugares y llueve, se dice que llueve barro, porque todo se llena de gotitas de barro que se secan, y acaban ensuciándolo todo.

Formación[editar]

Este fenómeno se produce cuando una gran cantidad de arena seca es levantada y sostenida en suspensión por acción del viento. Para ello, este viento debe ser especialmente fuerte y de ascensión, tras varios días de calor intenso. La arena es levantada hasta capas altas de la atmósfera, y cae cuando se enfría lo suficiente.

Su duración puede extenderse desde unas horas a varios días.

Supervivencia[editar]

Las tormentas de arena pueden ser mortales. La principal recomendación es encontrar rápidamente un lugar donde resguardarse. Otras recomendaciones son;

  • Cubrir correcta y completamente el cuerpo, especialmente las partes más sensibles.
  • Proteger la nariz y la boca, para evitar aspirar el polvo y arena.
  • Proteger los ojos, preferiblemente con unas gafas.
  • NO avanzar ni intentar caminar durante la tormenta de arena.

Véase también[editar]

Enlaces externos[editar]