Torcuato Fernández-Miranda

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Torcuato Fernández-Miranda

Escudo del Senado de España.svg
Senador en Cortes Generales
por designación del rey Juan Carlos I
15 de junio de 1977-2 de enero de 1979
(Legislatura Constituyente)

Ministro-Secretario general del Movimiento
1969-1974
Predecesor José Solís Ruiz
Sucesor José Utrera Molina

COA Spain 1945 1977.svg
Presidente del Gobierno de España
Interino
20 de diciembre de 1973-31 de diciembre de 1973
Predecesor Luis Carrero Blanco
Sucesor Carlos Arias Navarro

COA Spain 1945 1977.svg
Presidente de las Cortes Españolas
6 de diciembre de 1975-15 de junio de 1977
Predecesor Alejandro Rodríguez de Valcárcel
Sucesor Antonio Fontán (como Presidente del Senado)
Fernando Álvarez de Miranda (como Presidente del Congreso)

Información personal
Nacimiento 10 de noviembre de 1915
Gijón, España Bandera de España
Fallecimiento 19 de junio de 1980
(64 años)
Londres, Reino Unido Bandera del Reino Unido
Nacionalidad Española
Partido político FET de las JONS
Educación
Alma máter Universidad de Oviedo
Información profesional
Ocupación Profesor universitario
Empleador
Distinciones
  • Caballero de la Orden del Toisón de Oro
  • Gran Cruz de la Orden de Isabel la Católica
  • Gran Cruz de la Orden de Carlos III
  • Gran cruz de la Orden Civil de Alfonso X El Sabio
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Torcuato Fernández-Miranda y Hevia,[1] I duque de Fernández-Miranda (Gijón, 10 de noviembre de 1915[2]Londres, 19 de junio de 1980) fue un político español y el profesor de Derecho Político de Juan Carlos I. Es considerado por muchos como un estratega del proceso de Transición a la democracia en España.[3] [4]

Fue Presidente del Gobierno de forma interina en diciembre de 1973, tras el asesinato de Luis Carrero Blanco por parte de ETA.

Biografía[editar]

Primeros años y franquismo[editar]

Los primeros años de Fernández-Miranda transcurren en Asturias. Estudió en el Colegio de la Inmaculada de Gijón antes de licenciarse en Derecho en la Universidad de Oviedo, donde posteriormente obtuvo una plaza de catedrático de Derecho Político. En los años 40 votó a favor de Enrique Tierno Galván en el tribunal de oposiciones donde se le concedió la cátedra, reconociendo así su labor académica.

Llegó a ser rector de la Universidad de Oviedo de 1951 a 1953.[2] En 1960 fue nombrado Director de Enseñanzas Medias y Enseñanzas Universitarias.[2]

A finales de los años 50 Tierno Galván pertenecía a una organización mayoritariamente monárquica llamada Unión Española,[5] pero quería también contribuir a estrechar los vínculos entre los grupos antifranquistas dentro y fuera de España. Con ocasión de encontrarse Tierno Galván en Madrid en los inicios del curso 1960-61, Torcuato Fernández-Miranda, en calidad de director de Enseñanzas Universitarias, le llamó para comunicarle que quedaba suspendido de empleo y sueldo como catedrático en virtud de una disposición de diciembre de 1957 por la que se permitía suspender a los funcionarios sometidos a proceso (Tierno lo estaba). Como la suspensión le había sido comunicada de manera oral y no escrita, Tierno protestó declarando su nulidad y entonces Fernández-Miranda le amenazó con ser reo de delito de rebelión militar si se trasladaba a Salamanca y allí se producían incidentes. Aunque no pudo conseguir por el escrito el comunicado, por consejo de su amigo y compañero de profesión Manuel Fraga Iribarne, decide ir a impartir clases como profesor invitado en la Universidad de Princeton, en Estados Unidos, y volvería a ser catedrático en la Universidad de Salamanca en 1962.[6] Ese mismo año abandonó la Unión Española.[6]

Aunque en el mundo académico se desconocía la razón del proceso de Tierno, su situación despertó la solidaridad de varios profesores.[7] Estos calificaron como "hecho sobremanera grave" la "discriminación académica del cuerpo docente" en una carta de 1960 firmada por Aranguren, Laín Entralgo, Terán, Dámaso Alonso y otros. Esta era la segunda carta de protesta firmada por académicos (la primera fue en 1956) y posteriormente vendrían otras.[7]

Torcuato Ferández-Miranda se inició en política, ya que el cargo de rector le otorgaba el cargo implícito de Procurador en Cortes. Ocupó diversas Direcciones Generales en los Ministerios de Educación y Trabajo hasta alcanzar el cargo de Secretario General del Movimiento -el partido único del régimen del general Franco- entre 1969 y 1974.

Este período final del franquismo fue un período de creciente conflictividad social, al que la dictadura respondió con represión, y en el cual algunos políticos se habían dado cuenta de la difícil supervivencia de la dictadura tras la futura muerte del dictador. Esto llevó a Fernández-Miranda a plantear como salida del Régimen la adopción del Estado de las "asociaciones políticas" como vehículos de participación ciudadana. El proyecto se vio abortado con el asesinato de Carrero Blanco en 1973 y el ascenso de Carlos Arias Navarro.

Desde 1969[8] fue profesor de Derecho Político, mentor y consejero del entonces príncipe Juan Carlos. Juan Carlos ya había sido nombrado anteriormente "sucesor en la jefatura del Estado con el título de rey".

Durante el breve período en el que Luis Carrero Blanco ejerció la presidencia del gobierno, Torcuato Fernández-Miranda ejerció el cargo de vicepresidente. Cuando Carrero Blanco es asesinado por la ETA el 20 de diciembre de 1973, Fernández-Miranda ejercerá la presidencia del gobierno de forma interina durante 11 días.

Fue uno de los principales candidatos a suceder a Carrero Blanco en la Presidencia del Gobierno, pero su declarada independencia política (no formaba parte de ninguna de las «familias» del régimen) y la proximidad de Carlos Arias Navarro, antiguo alcalde de Madrid, a la esposa de Franco Carmen Polo de Franco y al yerno del general Franco, Cristóbal Martínez-Bordiú, hizo que la balanza se inclinara en favor de éste, pese a que, como ministro de Gobernación en el momento del atentado, fue criticado por su incompetencia.

Fernández-Miranda fue consultado por el rey sobre sus preferencias en cuanto a ser nombrado Presidente del Gobierno o Presidente de las Cortes. Su respuesta fue:

Majestad, el animal político que llevo dentro me pide la presidencia del gobierno, pero creo que le seré más útil desde la presidencia de las Cortes

Es, pues, nombrado Presidente de las Cortes, cargo que llevaba aparejada la Presidencia del Consejo del Reino, sucediendo a Alejandro Rodríguez de Valcárcel. Desde esta posición pudo orientar al rey acerca de los entresijos del sistema político postfranquista controlando y desmontando, desde dentro, los resortes de poder que todavía tenía el llamado "búnker".

Transición a la democracia[editar]

El 30 de octubre de 1975 el entonces príncipe Juan Carlos asume la Jefatura del Estado de forma interina. El 13 de noviembre Carlos Arias Navarro, presidente del gobierno por mandato de Franco, presenta su dimisión al príncipe sabiendo que este no la aceptaría. De esta forma, Arias Navarro demostraba su poder frente al nuevo Jefe del Estado.[9]

A la muerte del general Franco, el 20 de noviembre, el príncipe Juan Carlos de Borbón es proclamado rey de España el 22 de noviembre de 1975.

La periodista y "cronista" de la Transición Pilar Urbano, realiza el siguiente análisis:[10]

Muerto Franco se abrían dos caminos: ruptura o reforma. Los rupturistas querían liquidar el armatoste estatal de inmediato, la dictadura al basurero, y edificar con una nueva planta. Podía ser rápido, como una demolición, aunque con riesgos imprevisibles. [...] El Rey, en cambio, prefería una reforma serena, un paso a paso atemperado, sin acrobacias temerarias. [...] Torcuato se lo había explicado cien veces. Las Leyes Fundamentales no sólo eran modificables, sino derogables.

Arias Navarro no deseaba dimitir, argumentado que el nombramiento por Franco para ser presidente del gobierno era para cinco años[11] y que expiraba en 1979.

El Rey no creía tener poder suficiente para cesar al presidente del gobierno, Carlos Arias Navarro. No obstante, el 28 de noviembre le propone incluir a Torcuato en la terna para el Consejo del Reino. Arias se siente seguro y acepta la petición del Rey.[12] Arias contribuiría a que el Consejo del Reino lo pusiera en la terna porque conocía las buenas relaciones entre Torcuato y el Rey y pensaba que, si Torcuato se quedaba allí posicionado, no habría de preocuparse de que le sustituyesen por él en la presidencia del Gobierno.[13]

El 1 de diciembre se reunió el Consejo del Reino para elaborar la terna de nombres entre los cuales Juan Carlos debía escoger al nuevo Presidente de las Cortes. La reunión, presidida por Manuel Lora Tamayo, duró unas 4 horas.[14] Tras la reunión, Valentín Silva Melenero le comunicó a Torcuato que todo había salido bien.[14] El 2 de diciembre José Antonio Girón de Velasco se reunió con Torcuato y le dijo que el Rey no podía actuar como Franco y que Carlos Arias debía de seguir en su cargo. El 3 de diciembre Fernández-Miranda jura en el Palacio de la Zarzuela el cargo de Presidente de las Cortes y del Consejo del Reino y, posteriormente, toma posesión de su cargo en el Salón de los Pasos Perdidos de las Cortes.[15] [16] En el discurso de su toma de posesión dijo:[15]

Somos lo que Dios y nuestros padres han puesto en nosotros. Somos lo que la propia psicología, biología y personalidad nos aporta. Pero somos, sobre todo, lo que hacemos. Me siento absolutamente responsable de todo mi pasado. Soy fiel a él. Pero no me ata, porque el servicio a la patria y al Rey es una empresa de futuro. La clave de mi comportamiento será servir a España en la persona del Rey. Tiempo habrá para las palabras, las ideas y las acciones.

Torcuato era partidario de reformar las Leyes Fundamentales del Reino mediante sus propias disposiciones para llegar así a la democracia evitando vacíos legales. En palabras del propio Fernández-Miranda, se trataba de ir "de la ley a la ley a través de la ley". Torcuato escribió:[17]

No un pequeño caudillo sino un gran Rey
No romper, ir de una situación a otra desde la ley
No ruptura, reforma desde la Ley de Sucesión, 2/3 y referéndum
Integrar a la izquierda

La idea de Torcuato Fernández-Miranda era establecer un sistema con dos partidos políticos, uno conservador y otro de tipo más liberal, y que en su opinión podía ser el Partido Socialista Obrero Español (histórico) que presidía Rodolfo Llopis, y que se caracterizaba por ser más moderado que el PSOE Renovado del interior, encabezado desde 1976 por Felipe González, Alfonso Guerra, Javier Solana y Enrique Múgica, tras la escisión del Congreso de Suresnes.

Arias Navarro recibió el encargo del Rey de renovar el Consejo de Ministros. Con el beneplácito del Rey, Torcuato Fernández-Miranda acudió a la casa de Arias Navarro, conocida como La Chiripa, para discutir de los nuevos ministros y le propuso que la cartera de Ministro del Movimiento fuese para Adolfo Suárez González.[18] Suárez, en su origen, había sido apadrinado en la política por Fernando Herrero Tejedor, que había sido también Secretario General del Movimiento.

A comienzos de 1976 era preciso acelerar las reformas. Para ello Ferández-Miranda creó una comisión mixta integrada por miembros del Gobierno y del Consejo Nacional del Movimiento (una especie de cámara alta). Se trató de algo atípico porque el gobierno era el que legislaba y la cámara la que ejecutaba.[19] En ese momento Adolfo Suárez era Ministro-Secretario general del Movimiento y, a la vez, procurador en Cortes y consejero nacional. Es decir, era miembro de las dos cámaras y del ejecutivo.

El 2 de marzo de 1976 Torcuato Fernández-Miranda reunió en la Zarzuela al Consejo del Reino por primera y última vez. El objetivo era dar a conocer a las Cortes, al Consejo Nacional y al Gobierno que su negativa u obstrucción a la reforma política podía ser fácilmente salvada por el Rey recurriendo a un referéndum nacional.[20]

Arias Navarro estaba disgustado porque las medidas económicas de Villar Mir llevaban ya dos semanas en las Cortes y era preciso aprobarlas. Arias planteaba pedirle al Rey gobernar a golpe de Decreto Ley y que su primer decreto fuera disolver las Cortes. Esto hubiera creado un gobierno sin Cortes ni partidos libremente constituidos, con un Rey al servicio del gobierno. Para evitarlo, Fernández-Miranda decidió aplicar a las leyes tramitadas por las Cortes el procedimiento de urgencia.[21] El 7 de mayo reunió a las Cortes para explicarles, y defender ante ellas, el procedimiento de urgencia para tramitar las leyes.[22] Este se publicó en el Boletín Oficial del Estado el 23 de abril. Este establecía unos tiempos para debatir y enmendar las leyes y potenciaba el papel del Presidente de las Cortes.[23]

El 7 de abril de 1976 Torcuato Fernández-Miranda reunió a la Comisión Mixta Gobierno-Consejo Nacional para proponer una reforma de las Cortes. Esta consistiría en un parlamento bicameral con el Consejo Nacional del Movimiento integrado en el Senado.[24]

Arias era excesivamente inmovilista y ni el Rey ni Torcuato deseaban que continuara siendo Presidente del Gobierno. En ese momento Adolfo Suárez se encontraba haciendo una criba en el Movimiento Nacional para lograr candidatos con los que conformar un partido de centro. Fernández-Miranda veía en Suárez un gran candidato a presidente porque Suárez estaba comprometido con principios muy generales, como la libertad de asociación, pero no era intransigente con sus propias ideas y no hacía imposiciones sobre la estructura que debería tener el Estado.[25] El monarca consideraba que Suárez no estaba suficientemente curtido en política, pero por consejo de Torcuato lo incluyó en una lista de posibles presidentes.[26] La lista estaba compuesta por: Areilza, Fraga, López de Letona, Pérez de Bricio, Federico Silva, López Bravo y Adolfo Suárez.[26]

Tras la dimisión, forzada por el rey, de Arias Navarro el 1 de julio de 1976, Torcuato Fernández-Miranda reúne al Consejo del Reino en el Salón de Mariana Pineda del Palacio de las Cortes para elaborar una terna de la cual el Rey debía escoger al nuevo Presidente del Gobierno.[27] Eran 16 miembros más el Presidente del Consejo, Fernández-Miranda, pero sólo habían acudido 15. Cada uno de los 15 elaboró una lista con los posibles candidatos, sumando un total de 32 personajes. Torcuato propuso, a continuación, que de esa lista de 32 se eliminaran 29 con los argumentos que allí se expusieran. Para ello se realizó una votación y el candidato que no obtuviera 8 votos sería suprimido. Así, mediante sistemas de votación libres, fue quedando una lista de 9 miembros. Al final de la jornada se emplazaban para la siguiente, y así el día 3 de julio por la mañana quedaban ya 6 candidatos. En esa jornada quedaron, finalmente, 3 candidatos: Federico Silva, con 15 votos, Gregorio López Bravo, con 13 votos, y Adolfo Suárez, con 12 votos.[28]

Fernández-Miranda, que además de presidirlo tenía voz y voto en el Consejo, "mueve los hilos" a fin de que en la preceptiva terna de candidatos se encontrara Suárez, tal y como deseaban él y el monarca. Éste, y no otro, es el significado de las enigmáticas palabras que pronunció Fernández-Miranda cuando, a la salida de la última sesión del Consejo del Reino, y con los tres nombres ya decididos, dijo: "Estoy en condiciones de ofrecer al Rey lo que el Rey me ha pedido".[29]

Manuel Fraga consideró que él era mucho más indicado para el cargo que Suárez. Leopoldo Calvo-Sotelo escribió en 1990:[30]

La inclusión de Adolfo Suárez en la terna del Consejo del Reino y su designación por el rey como Presidente del Gobierno (julio de 1976) vinieron a romper brutal e inteligentemente las legítimas y fundadas aspiraciones que Manuel Fraga había puesto en su proyecto centrista: siempre, desde entonces, ha visto aquellas decisiones como un gran error de Torcuato Fernández-Miranda y del Rey.

La estrategia de ir "de la ley a la ley" precisaba una ley puente que fuera clara, breve y sencilla.[31] Para ello, en el verano de 1976 Suárez encargó a los mejores juristas del Estado realizar esbozos que debían ser entregados a Suárez entre el 11 y el 12 de agosto. Los borradores tuvieron estilos tan distintos como sus autores: José Manuel Otero Novas, Miguel Herrero de Miñón y Eudardo Navarro, con aportaciones puntuales de José Miguel Ortí Bordas, Félix Hernández Gil, Aurelio Menéndez, etc.[31] También se pidió un borrador de la ley al catedrático Carlos Ollero.[31] No obstante, Suárez no supo qué hacer con tantos borradores y esquemas, por lo que mandó llamara a Fernández-Miranda, que se encontraba en Asturias, para que tomara una decisión de cómo debía ser la ley. Fernández-Miranda recogió todos aquellos documentos y se los llevó a Navacerrada el 21 y el 22 ade agosto para estudiarlos. El lunes 23 acudió a su despacho en el Palacio de las Cortes y le entregó su trabajo manuscrito a Juan Sierra para que los pasara a limpio.[31] Luego fue a ver a Suárez al Paseo de la Castellana, número 3, y le entregó el documento con una nota que decía: "Aquí te dejo esto que no tiene padre".[31] Es decir, que era fruto del trabajo de muchas personas, de todos y de ninguno.[31]

Tras leerlo, el presidente del gobierno lo trasladó al Consejo de Ministros comentando que creía tener la solución al problema. Ese texto se convirtió en la Ley para la reforma política.

Esta ley, redactada por Torcuato Fernández-Miranda, fue el instrumento legal que permitió desmontar el régimen franquista legalmente con la aprobación de las propias Cortes, nombradas años antes por el general Franco, por lo que también fue conocida como el "hara-kiri franquista".

Tras su aprobación, y fijadas las normas y condiciones para unas elecciones libres y democráticas en España, Fernández-Miranda, considerando que su labor ya estaba cumplida, presentó ante el Rey su dimisión como Presidente de las Cortes y este la aceptó. La dimisión se haría efectiva tras las elecciones del 15 de junio de 1977, que configurarían una nueva asamblea.[32]

El rey lo nombró senador por designación real en esas Cortes Constituyentes.

En premio a su inestimable labor, como símbolo de su mayor respeto y consideración a su antiguo profesor, le concedió el título de duque de Fernández-Miranda. En junio de 1977 le nombró caballero de la Orden del Toisón de Oro, máxima condecoración que concede el rey,[33] que ya había sido concedida a otros políticos españoles de gran relevancia histórica como Antonio Cánovas del Castillo, Práxedes Mateo Sagasta o Antonio Maura.[34]

Últimos años[editar]

Retirado de la política, tras varios desencuentros con Adolfo Suárez, se encontraba en Londres ultimando los detalles para la creación de una empresa de consultoría jurídica cuando sufrió un grave ataque cardíaco. Murió el 19 de junio de 1980 en la clínica Saint Mary de Paddington, en la capital británica.[35] Sus restos fueron trasladados al Aeropuerto de Barajas el 20 de junio y luego fueron llevados en coche hasta Navacerrada, donde recibieron sepultura el 21.[36]

El 27 de junio tuvo lugar una modesta misa funeraria en la capilla del Palacio de la Zarzuela a la cual acudió la familia cercana de Torcuato Fernández-Miranda, el Rey Juan Carlos y el Ministro de Justicia en representación del Gobierno.[37]

Está considerado uno de los tres artífices de la transición, junto al Rey Juan Carlos y a Adolfo Suárez.


Predecesor:
José Solís Ruiz
COA Spain 1945 1977.svg
Ministro secretario general del Movimiento
1969-1974
Sucesor:
José Utrera Molina
Predecesor:
Luis Carrero Blanco
COA Spain 1945 1977.svg
Vicepresidente del Gobierno de España
1973
Sucesor:
José García Hernández
Predecesor:
Luis Carrero Blanco
COA Spain 1945 1977.svg
Presidente del Gobierno de España
(interino)

1973
Sucesor:
Carlos Arias Navarro
Predecesor:
Alejandro Rodríguez de Valcárcel y Nebreda
COA Spain 1945 1977.svg
Presidente de las Cortes Españolas
1975-1977
Sucesor:
Antonio Hernández Gil
(Presidente de las Cortes Españolas)
Antonio Fontán
(Presidente del Senado)
Fernando Álvarez de Miranda
(Presidente del Congreso de los Diputados)

Referencias[editar]

  1. Urbano, op. cit., p. 846
  2. a b c Íñigo Mendaro Elío. Torcuato Fernández-Miranda (PDF). Fundación Transición Española. 
  3. Antonio Elorza (2 de octubre de 2013). «El tapado de la democracia». El País. 
  4. Paul Preston (3 de junio de 2014). «Una inmensa legitimidad popular». El País. 
  5. Tusell, op. cit., p. 355
  6. a b Tusell, op. cit., p. 356
  7. a b Tusell, op. cit., p. 357
  8. Urbano, op. cit., p. 18
  9. Pilar y Alfonso Fernández Miranda, op. cit., p. 115
  10. Urbano, op. cit., pp. 18-19
  11. Pilar y Alfonso Fernández-Miranda, op. cit., pp. 115-116
  12. Pilar y Alfonso Fernández-Miranda, op. cit., p. 109
  13. Urbano, op. cit., pp. 22-24
  14. a b Pilar y Alfonso Fernández-Miranda, op. cit., p. 111
  15. a b Urbano, op. cit., p. 25
  16. Pilar y Alfonso Fernández-Miranda, op. cit., p. 112
  17. Urbano, op. cit., p. 38
  18. Urbano, op. cit., p. 35
  19. Urbano, op. cit., p. 58
  20. Urbano, op. cit., p. 70
  21. Urbano, op. cit., p. 79
  22. Bonifacio de la Cuadra (7 de mayo de 1976). «Fernández-Miranda defendió las razones políticas para la urgencia legislativa». El País. 
  23. Urbano, op. cit., p. 113
  24. Urbano, op. cit., p. 86
  25. Urbano, op. cit., p. 100
  26. a b Urbano, op. cit., p. 101
  27. Urbano, op. cit., p. 177
  28. Urbano, op. cit., p. 178-182
  29. Urbano, op. cit., p. 182
  30. Calvo-Sotelo, op. cit, p. 96
  31. a b c d e f Urbano, op. cit. p. 235
  32. «El Rey aceptó el lunes la dimisión de Torcuato Fernández-Miranda». El País. 1 de junio de 1977. 
  33. «El Toisón, una orden sin fronteras». El País. 2 de junio de 1977. 
  34. Fundación Juan March. Archivo Linz de la Transición. Centro de Estudios Avanzados de Ciencias Sociales (CEACS), ed. (1 de junio de 1977). «Torcuato Fernández Miranda, Duque de Fernández Miranda: El Rey le ha concedido también el collar del Toisón de Oro». Ya. p. 10. 
  35. Carlos Mendo (20 de junio de 1980). «El ex presidente de las Cortes, Torcuato Fernández-Miranda, fallece en una clínica de Londres». El País. 
  36. «Torcuato Fernández-Miranda será enterrado hoy en Navacerrada». El País. 21 de junio de 1980. 
  37. «Funeral en Zarzuela por Torcuato Fernández-Miranda». El País. 28 de junio de 1980. 

Bibliografía[editar]

  • Leopoldo Calvo-Sotelo (1990). Memoria Viva de la Transición. Plaza & Janes. ISBN 8478630104. 
  • Pilar y Alfonso Fernández-Miranda (1995). Lo que el Rey me ha pedido. Torcuato Fernández-Miranda y la Reforma Política. Plaza & Janes. ISBN 8401375517. 
  • Pilar Urbano (2014). La gran desmemoria. Planeta. ISBN 9788408121459. 
  • Xavier Tusell (1977). La oposición democrática al franquismo. Planeta. ISBN 8432056316. 
  • Juan Fernández-Miranda (2015). El guionista de la Transición: Torcuato Fernández Miranda, el profesor del Rey. Plaza & Janes. ISBN 9788401015571.