Thomas Cranmer

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Thomas Cranmer
Arzobispo de Canterbury
3 de diciembre de 1533[1] [2]  - 2 de diciembre de 1555
Thomas Cranmer by Gerlach Flicke.jpg
Retrato de Geralch Flicke (1545).[3] [4] [5]
Consagración episcopal 30 de marzo de 1533
Predecesor William Warham
Sucesor Reginald Pole
Información personal
Nombre secular Thomas Cranmer
Nacimiento 2 de julio de 1489jul.
Bandera de Inglaterra Aslockton, Nottinghamshire, Inglaterra Nottinghamshire, Reino Unido
Fallecimiento 21 de marzo de 1556jul. (66 años)
Bandera de Inglaterra Oxford, Oxfordshire, Inglaterra Oxford, Reino Unido
Alma máter Magdalene College
Santidad
Festividad 21 de marzo (santo y mártir en la Iglesia anglicana).
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Thomas Cranmer (Aslockton, 2 de julio de 1489jul.[a]Oxford, 21 de marzo de 1556jul.)[b] fue el arzobispo de Canterbury tras la ruptura con Roma de la Iglesia de Inglaterra, durante el reinado de Enrique VIII, Eduardo VI y María I, durante pocos años. Colaboró en el caso de anulación matrimonial de Enrique con Catalina de Aragón, que era una de las causas de la separación del cisma de Inglaterra con la Santa Sede. Junto a Thomas Cromwell, apoyó el principio de la supremacía real, en la que el monarca era considerado el soberano de la Iglesia dentro de su reinado.

Durante su mandato como arzobispo de Canterbury, fue responsable de establecer las primeras estructuras doctrinales y litúrgicas de la iglesia reformada. Bajo el reinado de Enrique, no hizo muchos cambios radicales en la Iglesia, debido a las conflictos de poder entre conservadores religiosos y reformistas. No obstante, tuvo éxito en la publicación del primer oficio religioso en lengua vernácula autorizado oficialmente, Exhortación y letanía. Cuando Eduardo llegó al trono pudo promover reformas importantes. Escribió y compiló las dos primeras ediciones del Libro de Oración Común, una liturgia expecial para la Iglesia de Inglaterra. Con la ayuda de varios reformistas continentales a los que dio refugio, cambió la doctrina en áreas como la eucaristía, el celibato clerical, el papel de las imágenes en los lugares de culto y la veneración de santos. Cranmer promulgó las nuevas doctrinas a través del Libro de Oración Común, el Libro de homilías y otras publicaciones.

Después de la ascenso de la católica María, fue enjuiciado por traición y herejía. Encarcelado durante más de dos años, y bajo la presión de las autoridades eclesiásticas, hizo varias retractaciones y, al parecer, se reconcilió con la Iglesia católica romana. Sin embargo, en el día de su ejecución, se retractó de sus palabras en la cárcel y pereció como un hereje para los católicos romanos y como mártir para los reformistas ingleses. La muerte de Cranmer fue inmortalizada en El libro de los mártires y su legado sigue vivo dentro de la Iglesia de Inglaterra en su Libro de Oración Común y los «treinta y nueve artículos», una declaración de la fe anglicana basada en su obra.

Primeros años[editar]

Nació en 1489 en Aslockton (Nottinghamshire).[7] [a] Sus padres, Thomas y Agnes Cranmer, tenían una riqueza modesta y no eran miembros de la aristocracia.[8] Su hijo mayor, John, heredó el patrimonio familiar, mientras que Thomas y Edmund, su hermano menor, decidieron entrar en el clero. Los historiadores no han encontrado información sobre la escolarización de Cranmer en la infancia. Probablemente asistió a una escuela primaria en su pueblo. A la edad de catorce años, dos años después de la muerte de su padre, fue enviado al recién creado Jesus College, en Cambridge.[9] [10] Le tomó ocho años alcanzar su Bachelor of Arts siguiendo un plan de estudios de lógica, literatura clásica y filosofía. Durante este tiempo, empezó a coleccionar libros escolásticos medievales, que conservó fielmente durante toda su vida.[11] Por su maestría tomó un curso de estudio diferente, enfocándose en los humanistas Jacques Lefèvre d'Étaples y Erasmo. Esta vez progresó sin retardos y terminó el curso en tres años.[12] Poco después de recibir su Maestría en Artes en 1515, fue elegido para una beca del Jesus College.[13] [14] En algún momento después de obtener su maestría, se casó con una joven llamada Joan. Debido a que no era sacerdote, se vio obligado a renunciar a su beca y a perder su residencia en el Jesus College. Para mantenerse a sí mismo y a su esposa, buscó un trabajo como profesor adjunto en el Buckingham Hall (posteriormente reformado como Magdalene College).[15] Cuando Joan murió en su primer parto, el Jesus College demostró su consideración hacia Cranmer con el restablecimiento de su beca. Comenzó a estudiar teología y fue ordenado hacia el año 1520, aunque la universidad ya le había nombrado uno de sus predicadores. Recibió su título de Doctor of Divinity en 1526.[16] [17]

No se sabe mucho de los pensamientos y experiencias de Cranmer en sus tres décadas en Cambridge. Tradicionalmente, ha sido retratado como un humanista cuyo entusiasmo por los estudios bíblicos lo prepararon para la adopción de las ideas luteranas, que se propagaronn durante la década de 1520. Sin embargo, un estudio de su marginalia revela una antipatía temprana hacia Martín Lutero y admiración por Erasmo.[18] [19] El cardenal Wolsey, lord canciller del rey, seleccionó a varios académicos de Cambridge, entre ellos Edward Lee, Stephen Gardiner y Richard Sampson, para ser diplomáticos de toda Europa, y Cranmer fue elegido para un puesto menor en la embajada inglesa en España. En 1987, se descubrieron dos cartas escritas por Cranmer en las que describe un encuentro con el rey, Enrique VIII de Inglaterra: a su regreso de España, en junio de 1527, el rey lo entrevistó personalmente durante media hora. Cranmer describió al rey como «el más amable de los príncipes».[20]

Al servicio al rey Enrique VIII[editar]

Enrique VIII reconoció el valor de Cranmer en conseguir apoyo para la nulidad de su matrimonio con Catalina de Aragón.

El primer matrimonio de Enrique VIII tuvo origen en 1502, cuando falleció su hermano mayor, Arturo. Su padre, Enrique VII, desposó a la entonces viuda de Arturo, Catalina de Aragón, para el futuro rey. El compromiso planteó cuestiones relacionadas con la prohibición bíblica (en Levítico 18 y 20) contra la unión conyugal de la esposa de un hermano. La pareja se casó en 1509 y, después de una serie de abortos involuntarios, tuvieron una hija, María I, que nació en 1516. A mediados de la década de 1520, Enrique no tenía un hijo de nombrar como heredero. Consideró que se trataba de un signo de la ira de Dios e hizo negociaciones con la [[Santa Sede] para conseguir la nulidad.[21] [c] El cardenal Wolsey tuvo la tarea de procesar su caso y abrió consultas con expertos universitarios. A partir de 1527, Cranmer ayudó con el procedimiento de anulación —aparte de sus deberes como catedrático en Cambridge—.[22]

En el verano de 1529, Cranmer se hospedó con unos parientes en la parroquia de Waltham Holy Cross para evitar un brote de la peste en Cambridge. Dos de sus compañeros de Cambridge, Stephen Gardiner y Edward Foxe, estuvieron con él. Los tres discutieron el tema de nulidad matrimonial y Cranmer sugirió omitir el caso legal en Roma a cambio de un escrutinio general con las opiniones de teólogos universitarios de todo el continente. Enrique mostró interés en esta idea cuando Gardiner y Foxe le presentaron el plan. No se sabe si el rey o su lord canciller, Tomás Moro, aprobó explícitamente el plan. Finalmente se implementó y se pidió a Cranmer unirse al equipo real en Roma que recogería las opiniones de las universidades.[23] [24] Edward Foxe coordinó las actividades de investigación y el equipo compiló el Collectanea satis copiosa (lit., Las colecciones suficientemente abundantes) y Las determinaciones, un argumento histórico y teológico de que el rey ejerce la jurisdicción suprema dentro de su reino.[25] [d] Sus primeras entrevistas con reformistas continentales fueron con Simon Grynaeus —un humanista radicado en Basilea— y unos seguidores de los reformistas suizos, Ulrico Zuinglio y Juan Ecolampadio. En el verano de 1531, Grynaeus hizo una larga visita a Inglaterra para ofrecerse como intermediario entre el rey y los reformistas continentales. Entabló amistad con Cranmer y, después de su regreso a Basilea, escribió sobre él al reformista alemán Martín Bucero en Estrasburgo. Estos primeros acercamientos dieron comienzo a la relación de Cranmer con los reformistas de Estrasburgo y Suiza.[26]

En enero de 1532, Cranmer fue nombrado embajador residente en la corte del emperador del Sacro Imperio, Carlos V. Viajó con este monarca por todo su imperio y se estableció en su residencia en Ratisbona.[27] Pasó por la ciudad luterana de Núremberg y observó por primera vez los efectos de la Reforma. Cuando la Dieta Imperial se trasladó a esa ciudad en el verano, se reunió con uno de los teólogos de las reformas, Andreas Osiander.[28] Se hicieron buenos amigos y, en julio, Cranmer intentó casarse con la sobrina de la esposa de Osiander, Margarete. En ese país el matrimonio le obligaba a abandonar su voto sacerdotal de celibato. No iniciaron como amantes, como era costumbre imperante en sacerdotes cuyo celibato era demasiado riguroso. Debido a la compleja situación política de Inglaterra en aquellos años, mantuvo su matrimonio en secreto.[29] Los estudiosos señalan que Cranmer empezó a identificarse, aunque de manera moderada en esta etapa, con ciertos principios luteranos.[30] [31] [32] No obtante, no pudo asimilar este progreso en su vida política, ya que fue incapaz de convencer a Carlos, sobrino de Catalina, para apoyar la nulidad matrimonial de su tía.[33] [34]

Arzobispo de Canterbury[editar]

La familia de Ana Bolena aseguró el nombramiento de Cranmer como arzobispo de Canterbury.

Mientras seguía a Carlos en su travesía por Italia, recibió una carta real del 1 de octubre de 1532 informándole que había sido nombrado arzobispo de Canterbury por el rey Enrique VIII, para sustituir al fallecido William Warham. En la misiva, ordenaban que Cranmer regresara a Inglaterra. El nombramiento estuvo asegurado por la familia de Ana Bolena, quien era cortejada por Enrique. Cuando se conoció el ascenso de Cranmer en Londres, causó gran sorpresa pues él solo había ocupado cargos de menor importancia en la Iglesia.[35] Roma quería evitar la ruptura total con Inglaterra y, buscando complacer al rey, el papa autorizó el nombramiento. Cranmer abandonó Mantua el 19 de noviembre y llegó a Inglaterra a principios de enero. El rey pagó personalmente las bulas papales que decretaban el nombramiento, como señal de su favor y consentimiento particular. Las bulas fueron adquiridas fácilmente debido a que el nuncio papal tenía la orden de complacer al gobierno inglés, en un esfuerzo para evitar una ruptura diplomática. Las bulas llegaron el 26 de marzo de 1533 y Cranmer fue consagrado como arzobispo el 30 de marzo en la capilla St Stephen. Algunos alegan que nunca fue consagrado arzobispo, pero el historiador Diarmaid MacCulloch asegura que esto no es cierto. En las actas consta que fue consagrado y autorizado por el mismo papa.[36] Mientras esperaban las bulas, Cranmer siguía trabajando en el caso de nulidad matrimonial del rey, lo que implicaba mayor urgencia después de que Anne anunciara su embarazo. Enrique y Ana se casaron en secreto el 24/25 de enero de 1533, en presencia de un puñado de testigos.[37] Cranmer no se enteró del matrimonio hasta quince días después.[38] [39]

En los siguientes meses, Cranmer y el rey trabajaron en establecer procedimientos legales sobre cómo el matrimonio del monarca sería juzgado por clérigos de alto rango. Se consevan varios borradores de estos procedimientos en cartas escritas entre los dos. Una vez acordados, Cranmer abrió su tribunal el 10 de mayo e invitó a Enrique y Catalina de Aragón a comparecer. Gardiner representó al rey, pero Catalina no fue ni envió un delegado. El 23 de mayo, Cranmer pronunció su sentencia y declaró que el matrimonio de Enrique con Catalina estaba en contra de la ley de Dios. Incluso, emitió una amenaza de excomunión si Enrique no se mantenía alejdo de Catalina.[40] Enrique era libre para casarse y, el 28 de mayo, Cranmer validó el matrimonio de Enrique y Ana Bolena. El 1 de junio, Cranmer coronó y ungió como reina a Ana y le entregó su cetro y vara.[41] El papa Clemente VII se fureció por este atrevimiento, pero no pudo adoptar medidas decisivas cuando fue presionado por otros monarcas que evitara una ruptura irreparable con Inglaterra. Pero, el 9 de julio, excomulgó provisionalmente a Enrique y sus asesores (incluyendo a Cranmer) a menos que repudiara su nueva esposa hasta finales de septiembre. El rey no cedió y, el 7 de septiembre, su esposa dio a luz a Isabel. Cranmer bautizó a la bebé inmediatamente después del nacimiento y fue uno de sus padrinos.[42]

Ayris argumenta que es difícil evaluar qué puntos de vista teológicos de Cranmer evolucionaron desde sus días de Cambridge. Existe evidencia de que continuó apoyando el humanismo, pues renovó la contribución monetaria a Erasmo que anteriormente era concedida por el arzobispo Warham.[43] En junio de 1533 se enfrentó a la difícil tarea de disciplinar de un reformista y verlo quemado en la hoguera. John Frith fue condenado a muerte por sus opiniones sobre la eucaristía: negó la presencia real de Jesucristo. Cranmer personalmente trató sin éxito de persuadirlo de cambiar sus ideas.[44] Aunque rechazó el radicalismo de Frith, desde 1534 claramente señaló que se había desligado del catolicismo y establecido una nueva línea teológica. Avaló la causa de la reforma con la sustitución gradual de los clérigos su provincia eclesiástica con hombres siguían su nueva forma de pensar, como Hugh Latimer.[45] [46] Además, intervino en disputas religiosas y protegió a los reformistas de los conservadores religiosos que deseaban mantener el vínculo con Roma.[47]

En la vicerregencia[editar]

Thomas Cromwell fue el vicerregente para asuntos espirituales del rey.

Cranmer no fue aceptado de inmediato por los obispos en su provincia. Cuando hacía una visita canónica, evitaba los lugares donde un obispo conservador residente pudiera hacerle un embarazoso desafío a su autoridad. En 1535, tuvo de encuentros complicados con John Stokesley, John Longland y Stephen Gardiner, entre otros. Se opusieron al poder y título de Cranmer y argumentaron que el Acta de Supremacía no definió su rol. Esto impulsó a Thomas Cromwell, primer ministro del rey, a crear y tomar el cargo de vicerregente,[48] el jefe supremo adjunto de asuntos eclesiásticos. También activó otras instituciones que dio una estructura clara a la supremacía real. Por tanto, el arzobispo fue eclipsado por el vicerregente Cromwell en lo que respecta a la jurisdicción espiritual del rey.[49] [50] No existe evidencia de que Cranmer se resentió a una posición inferior.[51] Aunque era un erudito excepcional, carecía de la capacidad política para confrontar oponentes, incluso clericales. Cromwell se hizo cargo de estos asuntos.[52]

El 29 de enero de 1536, cuando Ana abortó un hijo, el rey empezó a reflexionar de nuevo sobre las prohibiciones bíblicas que había perseguido durante su matrimonio con Catalina de Aragón.[53] Poco después del aborto espontáneo, el rey se interesó por otra mujer, Juana Seymour. Para el 24 de abril, había encargado a Cromwell de preparar el caso de un divorcio, pero sin decirle quiénes eran cónyuges.[54] [55] Cranmer, sin darse cuenta de estos planes, continuó con sus labores habituales, como escribir cartas a Cromwell sobre asuntos de poca importancia hasta 22 de abril. El 2 de mayo, Ana fue enviada a la Torre de Londres y Cranmer fue convocado con urgencia por Cromwell. Al día siguiente, Cranmer envió una carta al rey en la que expresó sus dudas sobre la culpabilidad de la reina y destacó su estima por Ana. Pero después de que fue entregada, se resignó al hecho de que el fin del matrimonio de Ana era inevitable.[56] [57] El 16 de mayo, estuvo con Ana en la torre y oyó su confesión. Al día siguiente, pronunció la nulidad del matrimonio. Dos días más tarde, Ana fue ejecutada. MacCulloch documenta que Cranmer fue uno de los pocos que lamentó públicamente su muerte.[58]

La vicerregencia atrajo una serie de reformas bajo la supervisión del rey. Se instituyó un balance entre conservadores y reformistas y esto fue materializado en los «diez artículos», el primer intento de Enrique VIII por definir las creencias de la Iglesia. Los artículos estaban estructurados en dos partes. Los primeros cinco artículos mostraban la influencia de los reformistas de reconocer solo tres de los antiguos siete sacramentos: el bautismo, la eucaristía y la penitencia. Los últimos cinco artículos establecieron las funciones de las imágenes, santos, ritos, ceremonias y sobre el purgatorio; reflejaban las opiniones de los tradicionalistas. Se han conservado dos primeros borradores del documento y manifiestan los diferentes puntos de vida del equipo de teólogos. La competencia entre conservadores y reformistas se observa en las correcciones hechas por Cranmer y Cuthbert Tunstall, obispo de Durham. La producto final tenía aspectos que agradaban y molestaban a ambas partes del debate.[59] Para el 11 de julio, Cranmer, Cromwell, y la Convocatoria (la asamblea general del clero) habían suscrito los «diez artículos».[60]

En el otoño de 1536, el norte de Inglaterra convulsionó en una serie de levantamientos conocidos colectivamente como la Peregrinación de Gracia, la oposición más importante a las políticas de Enrique VIII. Cromwell y Cranmer eran los principales objetivos de la furia de los manifestantes. Cromwell y el rey trabajaron para sofocar agresivamente la rebelión, mientras que Cranmer mantuvo un bajo perfil.[61] [62] Después de esto estaba claro que el poderío de Enrique esta a salvo, por lo que el gobierno tomó la iniciativa para remediar las deficiencias evidentes de los «diez artículos». El resultado después de meses de debate fue Institución de un hombre cristiano,[63] informalmente conocida desde la primera edición como Libro de los obispos. Inicialmente, esta obra fue propuesta en el primer sínodo vicegerencial, ordenado por Cromwell en febrero de 1537 para toda la Iglesia. Cromwell abrió le proceso, pero como el sínodo avanzaba, asumió la presidencia y la coordinación junto a Foxe. La mayor parte de la edición final fue redactada por Foxe y el libro fue publicado a finales de septiembre.[64] [65] Incluso después de la impresión, el estado del libro permanecía incierto porque el rey no le había dado su pleno apoyo. En una carta a medio terminar, Enrique escribió que no había leído el libro, pero apoyaba su impresión. Probablemente, su atención estaba centrada en el embarazo de Juana Seymour y el nacimiento del heredero varón, Eduardo, que Enrique había buscado durante mucho tiempo. Juana murió poco después de dar a luz y su funeral se celebró el 12 de noviembre. Ese mes, Enrique comenzó a trabajar en el Libro de los obispos. Sus enmiendas fueron enviadas a Cranmer, Sampson y otros para hacer comentarios. Las respuestas de Cranmer al rey eran mucho más confrontativas y con textos de mayor extensión que sus colegas.[66] Las declaraciones ambiguas revelan un apoyo a la teología reformada como la justificación por la fe o sola fide («por la fe sola») y la predestinación. No obstante, sus palabras no convencieron al rey. Una nueva declaración de fe se retrasaría hasta 1543 con la publicación del Libro del Rey.[67] [63]

En 1538, el rey y Cromwell recibieron a príncipes luteranos para discutir la formación de una alianza política y religiosa. Enrique pudo establecer una nueva embajada de la Liga de Esmalcalda desde el verano de 1537. Los luteranos estuvieron complacidos y enviaron una delegación conjunta de varias ciudades alemanas, incluyendo a Friedrich Myconius, un colega de Martín Lutero. Los representantes llegaron a Inglaterra el 27 de mayo de 1538. Luego de las reuniones iniciales con el rey, Cromwell y Cranmer, las discusiones sobre las diferencias teológicas e trasladaron al Palacio de Lambeth, bajo la dirección de Cranmer. El progreso para alcanzar un acuerdo fue lento, debido en parte a que Cromwell estaba demasiado ocupado en ayudar a acelerar los debates y también porque el equipo de negociación en el lado inglés estaba equilibrado entre conservadores y reformistas. Las reuniones se prolongaron durante todo el verano. Poco a poco, los alemanes se desanimaron a pesar de los grandes esfuerzos del arzobispo. Sin embargo, a principios de año fueron muy afectados por la muerte de un colega de Cranmer, Edward Foxe, quien estaba en el consejo privado de Enrique VIII. En su remplazo, el rey eligió a un rival conservador de Cranmer, Cuthbert Tunstall, quien estuvo cerca del rey para dar consejos. El 5 de agosto, los delegados alemanes enviaron una carta al rey sobre tres elementos que les preocupaban particularmente (el celibato obligatorio del clero, la retención del cáliz del laicado y la conservación de misas privadas por los muertos). Tunstall logró intervenir al rey e influir en la decisión. El resultado fue que el rey desestimara cada una de las principales preocupaciones de los alemanes. Aunque Cranmer rogó a los representantes que continuaran con las negociaciones bajo el argumento de «considerar las muchas miles de almas en Inglaterra» en juego, el 1 de octubre abandonaron el país sin haber hecho algún logro sustancial.[68] [69]

Reversión de las reformas[editar]

El reformista Philipp Melanchthon sabía que Enrique lo admiraba mucho. A principios de 1539, Melanchthon escribió varias cartas al rey de Inglaterra para criticar sus puntos de vista sobre la religión, en particular, su apoyo del celibato clerical. A finales de abril, otra delegación de príncipes luteranos llegó para aprovechar las exhortaciones de Melanchthon. Cromwell manifestó al rey su apoyo a la nueva misión luterana. No obstante, el rey había empezado a cambiar su postura y se concentró en complacer a los conservadores ingleses en lugar de los luteranos. El 28 de abril de 1539, el Parlamento se reunió por primera vez en tres años. Cranmer estaba presente, pero Cromwell no pudo asistir por problemas de salud. El 5 de mayo, la Cámara de los Lores creó un comité con el equilibrio habitual entre conservadores y reformistas para examinar y definir la doctrina. Pero al comité se le dio poco tiempo en hacer el trabajo necesario para una revisión detallada. El 16 de mayo, el duque de Norfolk señaló que el comité no acordó soluciones y propuso que los lores examinaran seis preguntas —que eventualmente constituyeron la base de los «seis artículos»—. Mantuvieron la interpretación doctrinal conservadora, como la presencia real, el celibato del clero y la necesidad de confesión auricular (la confesión privada de los pecados a un sacerdote).[70] Debido que el Acta de los Seis Artículos estaba avanzando en el Parlamento, Cranmer se mudó con su esposa e hijos fuera de Inglaterra por seguridad. Hasta este momento, la familia se mantuvo escondida en silencio, muy probablemente en el Palacio Ford, en Kent. La ley fue aprobada a finales de junio y obligó a Latimer y Nicholas Shaxton a renunciar a sus diócesis dada su abierta oposición.[71] [72]

Philipp Melanchthon era el reformista continental que más admiraba Enrique.[73] En 1552, Cranmer lo invitó a participar en un concilio ecuménico en Inglaterra.

El contratiempo para los reformistas duró poco. En septiembre, Enrique estaba disgustado con los resultados del Acta y sus promulgadores; Cranmer y Cromwell volvieron a darle consejo. El rey le preguntó a su arzobispo si podía escribir un nuevo prefacio para la Gran Biblia, una traducción al inglés de las Sagradas Escrituras publicada por primera vez en abril de 1539 bajo la dirección de Cromwell. En el prefacio fue elaborado como un sermón dirigido a los lectores. En cuanto a Cromwell, estaba encantado de que su plan de matrimonio real entre Enrique y Ana de Cléveris, hermana de un príncipe alemán, fuera aceptadado por el rey. En su opinión, este matrimonio podría restablecer las relaciones con la Liga de Esmalcalda. Enrique quedó consternado cuando conoció a Ana el 1 de enero de 1540, pero se casaron de mala gana el 6 de enero en una ceremonia oficiada por Cranmer. Sin embargo, el matrimonio terminó en desastre cuando Enrique decidió poco después que pediría el divorcio real. Esto colocó al monarca en una posición embarazosa y Cromwell sufrió igualmente las consecuencias. Sus viejos enemigos, entre ellos el duque de Norfolk, aprovecharon la debilidad de Cromwell y lo detuvieron el 10 de junio. De inmediato, perdió el apoyo de todos sus amigos, entre ellos Cranmer. Sin embargo, como había hecho con Ana Bolena, Cranmer escribió una carta al rey defendiendo el trabajo realizado por Cromwell. El 9 de julio, el matrimonio de Enrique con Ana de Cléveris fue anulado rápidamente por el sínodo vicegerencial, ahora dirigido por Cranmer y Gardiner.[74] [75]

Tras la nulidad matrimonial, Cromwell fue ejecutado el 28 de julio.[e] Ahora, Cranmer se encontraba en una posición políticamente prominente, sin que otra persona pudiera estorbarle.[77] Durante el resto del reinado de Enrique, se aferró a la autoridad del monarca. El rey tenía confianza pena en él y, a cambio, Cranmer no podía ocultarle cualquier asunto.[78] A finales de junio de 1541, Enrique y su nueva esposa, Catalina Howard, fueron a su primera visita al norte de Inglaterra. Cranmer se quedó en Londres como parte de un consejo que atendía los asuntos del rey en su ausencia. Sus colegas fueron el lord canciller, Thomas Audley, y Edward Seymour, conde de Hertford. Esta fue la primera posición importante de Cranmer fuera de la Iglesia. En octubre, mientras que el rey y la reina estaban lejos, un reformista llamado John Lascelles le reveló que Catalina había tenido relaciones extramaritales. Cranmer informó a Audley y Seymour y decidieron esperar hasta el regreso de Enrique. Asustados de enfurecer al rey, Audley y Seymour sugirieron que él diera la noticia. Cranmer dejó un mensaje al rey durante la misa el día de Todos los Santos. Una investigación demostró las indiscreciones matrimoniales y Catalina fue ejecutada en febrero de 1542.[79] [80]

Apoyo al rey[editar]

Thomas Howard, duque de Norfolk, uno de los principales enemigos de Cranmer.

En 1543, varios clérigos conservadores de Kent se unieron para atacar y denunciar a dos reformistas, Richard Turner y John Bland, ante el Consejo Privado. Presentaron acusaciones ante el Consejo, pero, a último momento, el sobrino de Stephen Gardiner, Germain Gardiner, agregó más denuncias. Estas acusaciones iban dirigidas contra Cranmer y enumeraban supuestas fechorías en 1541. Este documento y las acciones que siguieron fueron el principio del denominado «complot de los prebendados». Las cartas con las denuncias fueron entregadas al Consejo en Londres y, probablemente, leídas el 22 de abril de 1543. Posiblemente, el rey vio las cartas contra Cranmer esa noche. Sin embargo, el arzobispo apareció en el Consejo sin saber que se hizo un ataque a su persona. Sus comisionados en el Palacio de Lambeth trataron específicamente con el caso de Turner, quien fue absuelto ante la furia de los conservadores.[81]

Mientras se desarrollaba el complot contra Cranmer, los reformistas eran atacados desde otros frentes. El 20 de abril, la Convocatoria volvió a reunirse para considerar la revisión del Libro de los obispos. Cranmer presidió los subcomités, pero los conservadores fueron capaces de revertir muchos avances reformistas, incluyendo la justificación por la fe. El 5 de mayo, concluyeron una nueva revisión llama Una doctrina y erudición necesaria para cualquier hombre cristiano o Libro del Rey. Doctrinalmente, era mucho más conservadora que el Libro de los obispos. El 10 de mayo, los reformistas tuvieron otro infortunio. El Parlamento aprobó la Acta para la Promoción de la Verdadera Religión, que abolió «libros erróneas» y restringió la lectura de la Biblia en inglés a personas con la condición de noble. De mayo a agosto, interrogaron a los reformistas, y los obligaron a elegir entre la retractación o la cárcel.[82]

Durante cinco meses, Enrique no intervino en las acusaciones contra su arzobispo.[f] Finalmente, la conspiración fue revelada a Cranmer por el propio rey. Según el secretario del arzobispo, Ralph Morice, en algún momento de septiembre de 1543 el rey mostró a Cranmer un documento que resume las acusaciones en su contra. Se realizó una investigación y Cranmer fue nombrado investigador jefe. Hicieron allanamientos y redadas sorpresiva, reunieron la evidencia e identificaron a los cabecillas. Cranmer iba someter a los clérigos implicados en la conspiración a una humillación pública, pero finalmente los perdonó y siguió empleando sus servicios. Para mostrar su confianza en Cranmer, Enrique le dio su sello personal. Cuando el Consejo Privado arrestó al arzobispo a finales de noviembre, los nobles no pudiron proceder porque tenía el símbolo de confianza del rey.[84] El complot terminó con dos dirigentes de segundo rango encarcelados y Germain Gardiner condenado a muerte.[85]

El moribundo Enrique VIII y su hijo Eduardo con sus tíos, Edward y Thomas Seymour, Cranmer.

Con el ambiente favorable para Cranmer, continuó tranquilamente sus actividades para reformar la Iglesia, sobre todo la liturgia. El 27 de mayo de 1544, publicó el primer oficio religioso en lengua vernácula autorizado oficialmente, un servicio de procesión intercesora conocido como Exhortación y letanía. Hoy en día, sobrevive con modificaciones menores en el Libro de Oración Común. La letanía tradicional emplea invocaciones a los santos, pero Cranmer reformó profundamente este aspecto al despojar de utilidad en el texto dicha veneración. Se eligieron reformistas adicionales a la Cámara de los Comunes y la nueva legislación frenó los efectos del Acta de los Seis Artículos y la Acta para la Promoción de la Verdadera Religión.[86]

En 1546, una coalición de conservadores —que incluían a Gardiner, el duque de Norfolk, el lord canciller Wriothesley y Edmund Bonner, obispo de Londres— hicieron un último intento por detener a los reformistas. Varios clérigos simpatizantes de Cranmer fueron atacados. Algunos, como Lascelles, murieron quemados en la hoguera. Sin embargo, Edward Seymour y John Dudley, nobles reformistas de mayor poder político, regresaron a Inglaterra luego de pasar el verano en el extranjero y fueron capaces de frustrar el plan de los conservadores. En otoño, dos incidentes inclinaron la balanza. Gardiner fue el primero en caer, cuando se negó ante el rey a convenir para el intercambio de bienes episcopales, y el hijo del duque de Norfolk fue acusado de traición y ejecutado. No existe evidencia de que Cranmer tuviera algo que ver en estas contiendas políticas y no hubo otros complots cuando la salud del rey decayó en sus últimos meses de vida. El 28 de enero de 1547, Cranmer leyó una declaración de la fe reformada mientras sujetaba la mano de Enrique, en vez de aplicarle los rituales para su buen morir. Cranmer lamentó la muerte de Enrique y años después comentó que demostra su persar dejándose crecer la barba. También represenaba un símbolo de su ruptura con el pasado. Los reformistas continentales se dejaban crecer la barba para expresar su rechazo de la antigua Iglesia y este simbolismo era muy conocido en Inglaterra. El 31 de enero, fue uno de los albaceas de la última voluntad del rey que nominaron a Edward Seymour como lord protector y dio la bienvenida al nuevo rey, Eduardo VI.[87]

Doctrinas reformadas[editar]

Martín Bucero, quien había mantenido correspondencia con Cranmer durante muchos años, se vio obligado a huir a Inglaterra.

Bajo la regencia de Seymour, los reformistas eran parte de la clase dirigente. En agosto de 1547 hubo una visita real a las provincias y cada parroquia fue instruida a conseguir una copia de las nuevas homilías. Este libro constaba de doce homilías, de las cuales cuatro fueron escritas por Cranmer. Su reafirmación de la doctrina de la justificación por la fe provocó una reacción negativa de Gardiner.[88] Hughes, Philip Edgecumbe (1982). Faith and Works: Cranmer and Hooker on Justification (en inglés). Wilton: Morehouse-Barlow Company. p. 35. ISBN 0-8192-1315-2. OCLC 9162216.  En la «Homilía sobre las buenas obras unidas a la fe», Cranmer atacó el monacato y la importancia de ciertas acciones personales que intervienen en las recitaciones litúrgicas y ceremonias. Por tanto, redujo la variedad de buenas obras que se consideran necesarias y refuerzan la primacía de la fe. En cada parroquia que visitó, colocaba mandatos en un sitio acordado para «... suprimir cualquier imagen a la que se atribuya alguna sospecha de devoción».[89] [90]

Sus puntos de vista sobre la eucaristía, que ya se habían alejado de la doctrina católica tradicional, recibieron otro empujón de los reformistas continentales. Cranmer había mantenido contacto con Martín Bucero desde las primeras conversaciones con la Liga de Esmalcalda. Sin embargo, la relación entre ambos se hizo más cercana debido a la victoria de Carlos V sobre la Liga en Mühlberg, que convirtió a Inglaterra en la única nación poderosa que daba refugio a reformistas perseguidos. Cranmer escribió una carta a Bucero (ahora perdida) con preguntas sobre la teología eucarística. La respuesta de Bucero, con fecha 28 de noviembre de 1547, negaba la presencia real y condenaba la transubstanciación y adoración de los elementos. La carta fue entregada a Cranmer por dos teólogos reformados italianos, Pedro Mártir y Bernardino Ochino, que fueron invitados a refugiarse en Inglaterra. Mártir también trajo consigo la epístola Ad Caesarium Monachum, supuestamente escrita por san Juan Crisóstomo (ahora considerada una falsificación), que proporcionó las bases patrísticas contra la presencia real.[g] Estos documentos influyeron a Cranmer en sus opiniones sobre la eucaristía.[92] [93]

En marzo de 1549, la ciudad de Estrasburgo explusó a Martín Bucero y Paul Fagius. Inmediatamente, Cranmer los invitó a refugiarse en Inglaterra y prometió se serían ubicados en las universidades. Según MacCulloch, cuando llegaron el 25 de abril, Cranmer estaba encantado de conocer a Bucero luego de dieciocho años de comunicación por correspondencia.[94] Necesitaba a estos eruditos a formar una nueva generación de predicadores, así como en la reforma de la liturgia y doctrina. Otros aceptaron sus invitaciones, como el reformista polaco Jan Łaski, pero fue incapaz de convencer a Osiander y Melanchthon.[95]

Libro de Oración Común[editar]

Portadilla del Libro de Oración Común (1549).

Ya que se extendieron los oficios de adoración en idioma inglés, se hizo evidente la necesidad de una liturgia uniforme y completo para la Iglesia anglicana. Las primeras reuniones para iniciar lo que eventualmente se convertirá en el Libro de Oración Común tuvieron lugar en la antigua abadía de Chertsey y en el Castillo de Windsor en septiembre de 1548. La lista de participantes solo puede ser reconstruida parcialmente, pero MacCulloch supone que estaban equilibrados entre conservadores y reformistas. Estas reuniones fueron seguidas de un debate sobre la eucaristía en la Cámara de los Lores, entre el 14 y 19 de diciembre. Cranmer anunció públicamente en este debate que había abandonado la doctrina de la presencia real y creía que la presencia eucarística fue solo espiritual.[96] [97] Después de Navidad, el Parlamento respaldó la publicación del Libro de Oración Común al aprobar el Acta de Uniformidad de 1549. También legalizaron el matrimonio clerical.[98] [99]

Selwyn argumenta que es difícil determinar cuánto del Libro de Oración Común fue escrito por Cranmer. Varios eruditos litúrgicos han sido capaces de rastrear las fuentes que utilizó, como el Rito de Sarum, escritos de Hermann von Wied y varias fuentes luteranas, incluyendo a Osiander y Justus Jonas.[100] También problemático determinar cómo Cranmer trabajó en el libro y con quién. No obtante, aunque falta de información sobre quiénes le pudieron haber ayudado, tradicionalmente le han dado el crédito de la dirección editorial y la estructura general del libro.[101] [102]

El 9 de junio de 1549, el uso del nuevo libro de oración se hizo obligatorio. Esto desencadenó una serie de protestas en Devon y Cornualles, la Rebelión del Libro de Oración Común. A principios de julio, la insurrección se había extendido a otras puntos en el este de Inglaterra. Los rebeldes hicieron varias demandas, que incluían la restauración de los Seis Artículos, el uso del latín en la misa y con el pan consagrado para los laicos, la restauración de las oraciones por las almas del purgatorio, y la reconstrucción de las abadías. Cranmer respondió a estas demandas al rey y denunció la iniquidad de la rebelión.[103] El 21 de julio, se apoderó de la Catedral de San Pablo y defendió vigorosamente la orientación reformadora de la Iglesia. Un borrador de su sermón, el único ejemplo existente de su predicación por escrito de toda su carrera, revela que colaboró con Pedro Mártir en hacer frente a la rebelión.[104]

Consolidación de los beneficios[editar]

John Hooper fue influenciado por la reforma de Zuinglio y abogó por cambios más radicales.

La Rebelión del Libro de Oración Común y otros sucesos tuvieron un efecto negativo en la regencia de Seymour. El Consejo Privado se dividió cuando un grupo de consejeros disidentes se aliaron con John Dudley para derrocar a Seymour. Inicialmente, Cranmer y otros dos consejeros, William Paget y Thomas Smith, se manifestaron en favor de Seymour. Sin embargo, tras una conversación por correspondencia entre las dos partes, ocurrió un incruento golpe de Estado que terminó con el protectorado de Seymour el 13 de octubre de 1549. Aunque no contaban con el apoyo de políticos religiosamente conservadores tras el golpe de Dudley, los reformistas lograron mantener el control del nuevo gobierno y la Reforma anglicana continuó consolidando su poder.[h] Seymour fue encarcelado en la Torre de Londres, pero fue liberado a brevedad el 6 de febrero de 1550 y regresó al Consejo. El arzobispo logró transferir Nicholas Ridley, su antiguo capellán, de una sede menor de Rochester a la diócesis de Londres, y John Ponet ocupó la posición de Ridley. Los consejeros conservadores fueron destituidos y remplazados con reformistas.[107] El primer resultado de la cooperación y concertación entre Cranmer y Bucero fue el Ordinal, la liturgia de la ordenación de sacerdotes. Faltaba en la primera edición del Libro de Oración Común y no se publicó hasta 1550. Cranmer aprobó el borrador de Bucero y creó tres oficios para nombrar diáconos, sacerdotes y obispos.[108] En el mismo año, publicó la Defensa de la verdadera doctrina católica del sacramento del cuerpo y de la sangre de Nuestro Salvador, Cristo (Defence of the True and Catholic Doctrine of the Sacrament of the Body and Blood of Christ),[109] una explicación semioficial de la teología eucarística en el Libro de Oración Común. Fue el primer libro completo para llevaba el nombre de Cranmer en la portadilla. El prefacio resumía su disputa con Roma en un conocido pasaje donde comparó «rosarios, indulgencias, peregrinaciones y otras cosas del papado» con «malas hierbas», y que las raíces de esas malas hierbas eran la transubstanciación, la presencia real y el valor sacrificatorio de la misa.[110] [111]

Aunque Bucero colaboró en el desarrollo de la Reforma anglicana, estaba bastante preocupado por la velocidad de su progreso. Tanto Bucero con Fagius se habían dado cuenta de que el Libro de Oración Común de 1549 no era un avance notable, aunque Cranmer aseguró a Bucero que solo fue un primer paso y que su solo sería temporal.[112] Sin embargo, para el invierno de 1550, Bucero se estaba desilusionando. Cranmer se aseguró de que no se sentiera marginado y se mantuvo en contacto con él. Esta atención dio sirvió en la controversia sobre las vestiduras. Este incidente fue iniciado por John Hooper, un seguidor de Heinrich Bullinger que había regresado recientemente de Zúrich. Hooper estaba disgustado con el Libro de Oración Común y el Ordinal, y se opuso particularmene a la uso de ceremonias y vestimentas. Cuando el Consejo Privado lo seleccionó para ser el obispo de Gloucester el 15 de mayo de 1550, estableció en sus condiciones que no iba a llevar las vestiduras obligatorias. Jan Łaski fue uno de los reformistas continentales que lo apoyaron. Łaski se había convertido en líder de la Dutch Church en Londres, un lugar de culto designado para los protestantes refugiados. En su congregación, las prácticas litúrgicas habían tomado una dirección diferentes a las de Cranmer. Sin embargo, Bucero y Pedro Mártir, que simpatizaban con la opinión de Hooper, apoyaron los argumentos de Cranmer sobre la autoridad y sostén de la Iglesia. Cranmer y Ridley se mantuvieron firmes. Esto condujo al encarcelamiento de Hooper, quien finalmente cedió. Fue consagrado el 8 de marzo de 1551 de acuerdo con el Ordinal y predicó ante el rey en sus vestiduras episcopales. Se mantuvo la visión de Cranmer de una reforma por medio de cuidadosos cambios y bajo la autoridad del gobierno.[113] [114]

Fin del programa de reformas[editar]

El papel de Cranmer en la política disminuyó cuando, el 16 de octubre de 1551, Seymour fue arrestado por cargos de traición. En diciembre fue llevado a juicio y, aunque absuelto de la traición, fue declarado culpable de delito grave y sentenciado a muerte el 22 de enero de 1552.[i] Este fue el inicio del distanciamiento entre Cranmer y Dudley. Se agravó durante el año con la apropiación gradual de los bienes eclesiásticos por la regencia.[116] Incluso en toda esa agitación política, Cranmer trabajó simultáneamente en tres grandes proyectos de su programa de reformas: la modificación del Derecho canónico, la revisión del Libro de Oración Común y la formación de una declaración de la doctrina.[117]

Pedro Mártir, uno de los principales colaboradores de Cranmer en la Reforma anglicana.

El Derecho canónico romano original que definía al gobierno de la Iglesia necesitaba una clara revisión tras la ruptura de Enrique con Roma. Se realizaron varios intentos en todo el reinado de Enrique, pero los proyectos iniciales fueron abandonados cuando la velocidad de la reforma superó el tiempo necesario para trabajar en una revisión. En diciembre de 1551, Cuando la reforma se estabilizó, Cranmer formó un comité para reiniciar el trabajo. Llamó a Pedro Mártir y también invitó a Łaski y Hooper a participar, lo que resalta su habilidad para perdonar acciones pasadas. Cranmer y Mártir consideraron que, si redactaban un buen código de Derecho eclesiástico reformado, tendrían repercusión internacional. Cranmer planeaba reunir a todas las iglesias reformadas de Europa bajo el liderazgo de Inglaterra para enfrentarse al Concilio de Trento, la respuesta de la Iglesia católica romana a la Reforma protestante. En marzo de 1552, invitó a los reformistas continentales más importantes, Bullinger, Juan Calvino y Melanchton, a Inglaterra y participar en un concilio ecuménico.[118] Sin embargo, Melanchthon no respondió; Bullinger indicó que ninguno de ellos podía salir de Alemania —ya que estaba inmersa en un conflicto militar entre el emperador y los príncipes luteranos—, mientras que Calvino mostró poco entusiasmo y contestó que no podía ir. Cranmer, en su respuesta a Calvino, escribió: «Entretanto, vamos a reformar la Iglesia de Inglaterra al máximo de nuestra capacidad y trabajaremos para que sus doctrinas y leyes se mejores a imagen de las Sagradas Escrituras».[116] Actualmente, solo existe un manuscrito parcial del proyecto con las correcciones y comentarios de Cranmer y Mártir. Cuando se presentó la versión definitiva al Parlamento, la amistad entre Cranmer y Dudley había desaparecido y el regente puso fin al proyecto del Derecho canónico en la Cámara de los Lores.[119] [120]

Como pasó en la primera edición del Libro de Oración Común, los orígenes y los participantes de la nueva revisión son poco conocidos, pero es probable que Cranmer haya dirigido el proyecto y su desarrollo. Habría empezado a finales de 1549 cuando la Convocación de Canterbury se reunió para discutir el asunto. A finales de 1550, Mártir y Bucero buscaron la manera en que la liturgia se podría mejorar e influir significativamente en la revisión.[121] La presencia espiritual fue reconocida en el uso de palabras diferentes cuando los comulgantes reciben el pan y el vino. Nuevas adiciones señalaban que el curato podía utilizar cualquier tipo de pan o vino, de esta forma se desvincularon cualquier presencia física. El nuevo libro eliminó la posibilidad de oraciones por los muertos, ya que implicaban apoyar la doctrina del purgatorio.[122] [123] El Acta de Uniformidad de 1552, que autorizó el uso del libro, determinó que el Libro de Oración Común se utilizará a partir del 1 de noviembre. Sin embargo, la versión final no se publicó de manera ofical hasta casi a último minuto, debido a la intervención de Dudley. Mientras viajaba por el norte del país, se reunió con el reformista escocés John Knox, quien vivía entonces en Newcastle upon Tyne. Impresionado por su predicación, Dudley lo seleccionó para ser su capellán real y lo llevó al sur para participar en los proyectos de reforma. En un sermón ante el rey, Knox negó la práctica de arrodillarse durante la comunión. El 27 de septiembre de 1552, el Consejo Privado detuvo la impresión del nuevo Libro de Oración Común y comunicaron a Cranmer que debía revisarlo. Respondió con una larga carta argumentando de que el Parlamento contaba con la aprobación real para hacer cualquier cambio en la liturgia.[124] El 22 de octubre, el Consejo decidió mantener la liturgia tal como esta y añadió el llamado «Rúbrica Negra» (Black Rubric), que explicaba que no había adoración si alguien se arrodillaba en la comunión.[125] [126]

Las bases de declaración de la doctrina —que con el tiempo se convirtieron en los «cuarenta y dos artículos»— también son inciertos. En diciembre de 1549 el arzobispo exigía a su obispos suscribirs a determinados artículos doctrinales. En 1551, Cranmer presentó la versión de un credo de los obispos, pero su estado legal era ambiguo. Cranmer no dedicó mucho esfuerzo al desarrollo de los artículos, posiblemente porque estaba trabajando en la revisión del Derecho canónico. Estuvo más intersado en la declaración después que fracasaron los planes de un concilio ecuménico. En septiembre de 1552, Cranmer y John Cheke trabajaban en los borradores de los artículos. Cheke, amigo de su etapa de estudiante, se encargó de traducirlo al latín. Cuando los «cuarenta y dos artículos» fueron publicados en mayo de 1553, la portada decía que los artículos fueron acordados en la Convocatoria y publicados con la autoridad del rey. De hecho, esto no era cierto y este error posiblemente ocurrió por problemas de comunicación entre el arzobispo y el Consejo Privado. Cranmer se quejó de esto ante el Consejo, pero la respuesta de las autoridades fue que los artículos se crearon durante la época de la Convocatoria —tratando de evadir una respuesta directa—. El Consejo dio a Cranmer la tarea de pedir a los obispos que suscribieran los artículos, pero muchos se oponían y señalaron la anomalía de la portada. Mientras Cranmer llevaba a cabo este deber, una serie de eventos entorpecerían las suscripciones.[127]

Juicios, retractaciones y sentencia de muerte[editar]

Vitral con las imágenes de Cranmer, Ridley y Latimer, los mártires de Oxford.

Eduardo VI cayó gravemente enfermo de tuberculosis a los 15 años de edad y los consejeros se preocuparon que no tuviera mucho tiempo de vida. En mayo de 1553, el Consejo envió varias cartas a los reformistas continentales asegurando que la salud del rey estaba mejorando. Entre las cartas había una dirigida a Melanchthon que lo invitaba a Inglaterra para ocupar el puesto de Regius Professor of Divinity (Profesor de Religión) en Cambridge, que estaba vacante desde la muerte de Martín Bucero en febrero de 1551. Tanto Enrique VIII como Cranmer habían fracasado previamente en convencer a Melanchthon de venir; esta vez el Consejo hizo un esfuerzo en enviarle un anticipo para cubrir sus gastos de viaje. Cranmer envió una carta personal que lo instaba a tomar la oferta. A pesar de excusarse, Melanchthon nunca hizo el viaje a Inglaterra. Mientras tenía lugar este esfuerzo por consolidar la reforma, el Consejo trabajaba en convencer a varios jueces para entronar a Juana Grey, prima de Eduardo y de religión protestante, en lugar de María, hija de Enrique y Catalina de Aragón y de fe católica. El 17 de junio de 1553, el rey señaló en su testamento que Juana le sucedería, contraviniendo la Tercera Acta de Sucesión. Cranmer trató de hablar con Eduardo en privado, pero se negó y su audiencia con Eduardo fue en presencia de los consejeros. Eduardo dijo que mantenía lo que escribió en su testamento. Probablemente Cranmer decidió apoyar a Juana antes del 19 de junio, cuando se enviaron órdenes reales para la Convocatoria que reconocería la nueva sucesión.[128]

A mediados de julio, hubo revueltas provinciales a favor de María y el apoyo a Juana en el consejo disminuyó. Cuando María fue proclamada reina, fueron encarcelados Dudley, Ridley, Cheke y Enrique Grey —padre de Juana y duque de Suffolk—. Pero no se tomaron medidas contra el arzobispo. El 8 de agosto, Cranmer ofició el funeral de Eduardo, de acuerdo a los ritos del Libro de Oración Común. Durante estos meses, aconsejó a sus colaboradores, como Pedro Mártir, que huyeran del país, pero él mismo decidió quedarse. Los obispos reformados fueron destituidos y remplazados por clérigos conservadores, como Edmund Bonner, tenía sus antiguas posiciones restaurados. Ayris y Selwyn menciona que Cranmer no se dejó vencer sin luchar: cuando se difundieron rumores de que había autorizado la misa en la catedral de Canterbury, lo negó y dijo: «... toda doctrina y religión, [elaborada] por nuestro señor soberano el rey Eduardo VI, es [cada vez] más pura y acorde a la palabra de Dios que cualquiera que haya sido utilizada en Inglaterra en estos mil años».[129] No en vano, el gobierno consideró que las palabras de Cranmer equivalían a una sedición. El 14 de septiembre le ordenaron presentarse ante el consejo de la Cámara de la Estrella y en ese día Cranmer se despidió de Mártir por última vez. Fue enviado directamente a la Torre para unirse a Hugh Latimer y Nicholas Ridley.[130]

El 13 de noviembre de 1553, Cranmer y otros cuatro prisiones fueron juiciados por traición. Fueron declarados culpables y condenados a muerte. En febrero de 1554 ejecutaron a Juana Grey y otros rebeldes. Ahora le tocaba el turno a los reformistas: a parti del 8 de marzo, el Consejo Privado ordenó que Cranmer, Ridley y Latimer fueran trasladados a la prisión Bocardo en Oxford a la espera de un segundo juicio por herejía. En esos días, Cranmer pasó por contrabando una carta a Mártir, quien había huido a Estrasburg. Se trata del último documento escrito por su propia mano. En ella señaló que la situación desesparada de la Iglesia era una prueba de que el final se acercaba, y escribió: «¡Ruego para que Dios nos permita perseverar hasta el fin!».[131] [j] Cranmer permaneció aislado en la prisión durante diecisiete meses, antes de que comenzara el juicio el 12 de septiembre de 1555. Aunque se llevó a cabo en Inglaterra, el juicio estaba bajo jurisdicción papal y el veredicto final llegaría de Roma. En el interrogatorio, Cranmer admitidó cada hecho que se presentaba, pero negó cualquier traición, desobediencia o herejía. El juicio de Latimer y Ridley comenzó poco después que el de Cranmer, pero sus veredictos se emitieron casi de inmediato y fueron quemados en la hoguera el 16 de octubre. Cranmer fue llevado a una torre para seguir con el proceso. El 4 de diciembre, la Santa Sede decidió el destino de Cranmer: privarle del arzobispado y permitir a las autoridades seculares decidir su condena.[132] [133]

Ejecución de Cranmer, el El libro de los mártires. Aquí se aprecia el momento en que intenta quemar su mano derecha primero.

En sus últimos días, los situación de Cranmer cambió, lo que condujo a varias retractaciones. El 11 de diciembre, fue sacado de Bocardo y llevado a la casa del decano de Christ Church. Este nuevo entorno era muy diferente al de sus dos años de prisión. Estaba en una comunidad académica y era tratado como invitado. Recibido por un fraile dominico, Juan de Villagarcía, discutió temas como la supremacía papal y el purgatorio. En sus primeras cuatro retractaciones, entre finales de enero y mediados de febrero, se sometió a la autoridad del rey y la reina y reconoció al Papa como cabeza de la Iglesia. El 14 de febrero de 1556, fue degradado de sus órdenes religiosas y regresó a Bocardo. En realidad, Cranmer había cedido poco en su postura y Edmund Bonner no estaba satisfecho con estas cenfesiones. El 24 de febrero, el alcalde de Oxford emitió la orden de ejecución y la fijó para el 7 de marzo. Dos días después del anuncio la orden judicial, se publicó una quinta declaración —la primera que se podría considerar una verdadera retractación—. Cranmer rechazó toda la teología luterana y zuingliana, aceptadó plenamente la teología católica —así como la supremacía papal y la transubstanciación— y afirmó que no había salvación fuera de la Iglesia católica. Dijo que estaría alegre si volvía a la fe católica. También solicitó y recibió la absolución sacramental, y participó de la masa. Se pospuso la ejecución en la hoguera y, bajo la práctica habitual del Derecho canónico, debió haber sido absuelto.[134] [135] [k] Pero, la reina María decidió que no era posible nuevo aplazamiento. La última retractación de Cranmer fue emitida el 18 de marzo. En ella se apreciaba un hombre destrozado y confesando todo pecado. Aunque el Derecho canónico estipulaba que los herejes retractados podían ser indultados, María quiso hacer ejemplo con Cranmer y argumentó que «su iniquidad y obstinación era tan grande contra Dios y su gracia que la clemencia y misericordia que pudiera tener», y prosiguió con la ejecución.[136]

A Cranmer le dieron la oportunidad de una retractación final, pero esta vez en público durante un servicio religioso en University Church of St Mary the Virgin. Escribió y envió el discurso con antelación y se publicó después de su muerte. El día de su ejecución, se inició una oración en el púlpito y una exhortación a obedecer al rey y la reina, pero terminó su sermón con algo inesperado, al desviarse del discurso preparado. Renunció a las retractaciones que había escrito o firmado con su propia mano desde su degradación y, como tal, aseguró que debía ser quemada primero. Luego dijo: «Y en cuanto al Papa, lo rechazo, como el enemigo de Jesús y el Anticristo con toda su falsa doctrina».[137] [138] Fue sacado del púlpito y llevado a donde Latimer y Ridley habían muerto seis meses antes. Mientras las llamas crecía a su alrededor, cumplió su promesa colocando su mano derecha en el corazón del fuego mientras decía «esta mano indigna» y sus últimas palabras fueron: «Señor Jesús, recibe mi espíritu... Veo los cielos abiertos y a Jesús de pie a la diestra de Dios».[139] [140] [l]

Repercusiones y legado[editar]

El gobierno de María publicó un folleto con las seis retractaciones y el discurso que escribió en niversity Church. No se mencionaba la retirada posterior de sus retractaciones, aunque esa noticia ya era del dominio público, lo que socavó la eficacia de la propaganda de la reina. Del mismo modo, el partido protestante tuvo dificultades en hacer aprovechar el evento, por las retractaciones de Cranmer. La propaganda de los exiliados se concentró en la publicación de varios ejemplares de sus escritos. Finalmente, John Foxe relató la vida de Cranmer en su libro Actos y monumentos, impreso por primera vez en 1563.[141] La familia del arzobispo fue desterrada al continente en 1539. No se sabe exactamente cuándo regresaron a Inglaterra, pero fue poco después del ascenso de Eduardo VI en 1547 que Cranmer reconoció públicamente su existencia. Tampoco sobre los primeros años de los niños. Su hija, Margaret, probablemente nació en la década de 1530 y su hijo, Thomas, nació más tarde, quizás durante el reinado de Eduardo. En los días de la coronación de María, la esposa de Cranmer, Margarete, escapó a Alemania, mientras que su hijo fue confiado a su hermano, Edmund Cranmer, quien lo llevó también al continente. Margarete Cranmer se casó el editor favorito del arzobispo, Edward Whitchurch. La pareja regresó a Inglaterra después de la caída de María y se estableció en Surrey. Whitchurch negoció el matrimonio de su hijastra con Thomas Norton. Murió en 1562 y su viuda casó por tercera vez para Bartholomew Scott. Margarete murió en la década de 1570. Los dos hijos de Cranmer murieron sin descendencia y la línea se extinguió.[142] [143]

Cuando Isabel llegó al poder, se restauró la independencia de la autoridad papal con el nuevo reglamento religioso. El proceso revirtió al estado que tenía en septiembre de 1552. Así, el Libro de Oración Común de la etapa isabelina, básicamente, era la edición de Cranmer de 1552, pero sin ka «Rúbrica Negra». En la Convocatoria de 1563, los «cuarenta y dos artículos» —que nunca fueron adoptados por la Iglesia— se alteraron en la parte de la doctrina eucarística para crear los «treinta y nueve artículos». Regresó la mayoría de los exiliados y reanudaron sus trabajos en la Iglesia. Para algunos, como Edmund Grindal —un arzobispo de Canterbury durante el reinado de Isabel—, Cranmer proporcionó un ejemplo brillante cuyo trabajo debía ser mantenido y ampliado.[144] Las mayores preocupaciones de Cranmer eran mantener la supremacía del rey y la difusión de la teología y práctica reformada. Los estudiosos señalan que es recordado por su contribución a la literatura e identidad cultural.[145] [146] [m] Su prosa orientó el desarrollo del idioma inglés y el Libro de Oración Común es una importante contribución a la literatura, que influyó en el mundo de habla inglesa y condujo el culto anglicano por cuatrocientos años.[147]

A veces, los biógrafos católicos representan a Cranmer como «oportunista sin principios», «nicodemista»[148] y «herramienta de la tiranía real». Por otro lado, algunas veces los biógrafos hagiográficos protestantes pasan por alto los momentos que traició sus propios principios.[149] [n] Sin embargo, ambos bandos están de acuerdo en que Cranmer era un estudioso comprometido, cuya vida tenía las fortalezas y debilidades de un reformador muy humano y, muchas veces, poco apreciado.[137] La Comunión anglicana le conmemora como mártir de la Reforma el 21 de marzo, aniversario de su muerte.[151]


Predecesor:
William Warham
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Arzobispo de Canterbury
1533-1556
Sucesor:
Reginald Pole

Referencias[editar]

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Notas[editar]

  1. a b El único autor que indica la fecha de su nacimiento (2 de julio) es, de acuerdo con Ridley, un biógrafo anónimo que escribió poco después de la muerte de Cranmer. El biógrafo cometió varios errores en la documentación la vida temprana de Cranmer.[7]
  2. Inglaterra y sus colonias (Terranova y la costa de la bahía de Hudson, en Canadá; el litoral atlántico de los Estados Unidos, Washington y Oregón; Escocia, Irlanda, y la India) usaban el calendario juliano hasta el jueves 14 de septiembre de 1752, que vino después del miércoles 2 de septiembre.[6]
  3. Según MacCulloch, estuvo convencido de esto hasta unos dos años antes de su aventura por Ana Bolena.[21]
  4. El título completo es The Determinations of the most famous and most excellent Universities of Italy and France, that it is unlawful for a man to marry his brother's wife, that the Pope hath no power to dispense therewith (Las determinaciones de las más famosas y excelentes universidades de Italia y Francia, de que es ilegal que un hombre se case con la mujer de su hermano y que el Papa no tiene autoridad sobre ellos) y es probable que Cranmer se hizo cargo de la traducción del latín al inglés. Al comparar las dos versiones, MacCulloch señala que el documento revela los primeros indicios de un cambio de su catolicismo humanista hacia una postura más radical y reformista.[25]
  5. Según Howell, se presentaron varios cargos en su contra, pero el mayor de todos era el de herejía.[76]
  6. No se sabe por qué Enrique tardó tanto tiempo para reaccionar a las denuncias contra Cranmer. MacCulloch señala que el rey esta esperando las pruebas contra su arzobispo. También se especula que el apoyo de Cranmer al Libro del Rey hizo que el monarca reflexionara sobre si las acusaciones eran graves. Otra posibilidad es que Enrique examinaba el comportamiento de los políticos hasta estar listo para intervenir.[83]
  7. Para Coleman-Norton, la epístola era muy aceptada como escrito de Crisóstomo, pero ahora se considerada que es falso.[91]
  8. MacCulloch afirma que Paget apoyó a Seymour,[105] pero de acuerdo a Ayris y Selwyn solo Smith se unió con Cranmer en la defensa. También indican que probablemente Cranmer persuadió a Seymour a rendirse.[106]
  9. Según Loades, un delito mayor (felony), un crimen menor que la traición en el Derecho inglés, incluía la reunión de hombres de modo ilícito y la planeación del asesinato de un consejero. Seymour admitido a estas acciones.[115]
  10. Cf. «[...] el que persevere hasta el fin, éste será salvo» (Mateo 10:22).
  11. Selwyn y MacCulloch indican que las retractaciones de Cranmer se pueden deducir a partir de dos fuentes primarias con objetivos opuestos: las Cranmer's Recantacyons (por un autor desconocido) y Hechos y monumentos de John Foxe, también conocido como El libro de los mártires.
  12. Según Selwyn y MacCulloch, un evidencia adicional de la ejecución de Cranmer se encuentra en la carta de un testigo católica con las iniciales J. A.
  13. Ayris y Selwyn añade que el voto matrimonial en el Libro de Oración Común ocupa un lugar singular en la vida cultural del idioma inglés.[145]
  14. Null narra con detalle la etapa universitaria y los distintos puntos de vista de Cranmer.[150]

Bibliografía consultada[editar]

Enlaces externos[editar]