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Termopolio

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Termopolio en Herculano.
Un termopolio en Pompeya.

En la antigua Roma, un termopolio[1] (en latín thermopolium, plural thermopolia) era un establecimiento comercial en el que podían comprarse alimentos listos para comer. Se considera el antepasado de los restaurantes actuales, comparándose a veces los alimentos que servían con la comida rápida moderna. Estos locales servían principalmente a pobres o a quienes no podían permitirse una cocina privada, lo que a veces hacía que fueran desdeñados por los de clases más altas.[2][3]

Diseño

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Un termopolio típico consistía en una pequeña habitación con un peculiar mostrador de albañilería delante. Empotrados en él había jarras de barro (llamadas dolia) en las que se almacenaba la comida caliente. Algunos podían estar también decorados con frescos.[2][3][4]

Pueden visitarse ruinas de termopolios bien conservados en Pompeya y Herculano.[2][3]

Función social y urbana

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Al término del “termopolio” suele dársele el mismo significado que al popinae y a la caupona, aunque estos tres eran espacios distintos que todos entran bajo la categoría romana de la tabernae. Los tres eran similares, más no lo mismo, puesto que el termopolio servía alimento y bebida para consumo inmediato a los habitantes de la ciudad con menos recursos, su estilo como si fuera el “antecesor” de la comida rápida; el popinae era más del estilo de una taberna moderna “de mala muerte”, donde se sirve comida y bebida en grandes cantidades, altamente asociada con la acción de emborracharse fuertemente, prostitución y peleas; finalmente, la caupona era una casa en la que recibían huéspedes, de corta duración, es decir, un hospedaje. A pesar de las distintas definiciones, algunos académicos optan solamente por hacer uso del término “taberna”, ya que es el más simplificador y acorde que reúne las características de los tres espacios, siendo que las diferencias son mínimas. Aún así, termopolio es una forma bastante aceptada dentro de la comunidad académica.[5]

Identificar un termopolio era bastante sencillo: tenían anuncios fuera del local, estaban ubicados sobre calles principales, contaban con dos entradas y dentro de la taberna era esencial que habían un montón de dolia ―grandes vasijas romanas de barro en las que se almacenaban alimentos y bebidas― en las cuales se mantenía caliente la comida que se vendería en la enteridad del día. En los dolium (singular de dolia) también se almacenaban alimentos como frutos secos, granos y vegetales. Hay evidencias arqueológicas e históricas de que los termopolios, al almacenar también tanta comida, no funcionaban solamente como restaurantes de “comida rápida”, sino también como un precursor de las tiendas de comestibles, aparte del mercado.[5]

La relación del romano con la comida era totalmente dependiente de la clase social. Es muy común dentro de la cultura popular que la relación gastronómica del ciudadano romano sea representada desde enormes banquetes en los cuales priman las uvas, aceitunas, pescados y el vino; dicha descripción es apenas acertada solamente si se busca representar al romano de clase alta, el cual si celebraba banquetes con motivos sociales que iban desde mostrar su poder, pasaban por lo religioso y llegaban hasta lo cultural. En una sociedad tan estratificada como la romana, la alimentación, el comer y el lugar donde se comía era una gran manifestación del poder y la riqueza del individuo, tanto por el alimento mismo, su presentación y su coste. Tener cocina y espacio para comer dentro del lugar de vivienda era un lujo prácticamente exclusivo de los estratos altos de Roma antigua, por esa misma razón es que la gente pobre iba a comer a los termopolios[6]

Al ser la comida caliente el principal producto del termopolio, era esencial mantener los alimentos a temperatura a lo largo del día, para lo cual existía un sistema que permitía que eso sucediese. Cada termopolio tenía estufas de 60 a 80 centímetros de altura, las cuales en su parte alta tenían un pequeño espacio encorvado el cual se cree que servía como una reserva de combustible para mantener el fuego vivo y poder cocinar la comida del día; cada reserva estaba vinculada a una pieza la cual calentaba desde debajo el dolium. También eran muy importantes los calentadores de agua, los cuales a través de tuberías dentro de las paredes y abajo del piso movían el agua hasta los calderos, en los cuales se calentaba el agua. La principal función de tener agua caliente, era cocinar guisados, calentar vino y mantener la comida caliente todo el día.[7]

Los termopolios eran también un lugar comunitario de encuentro social en el que la gente se encontraba no solamente para comer comida caliente y tomar vino, sino que también era un espacio de interacción social entre el pueblo romano que solía frecuentar dichos establecimientos, donde hablaban del diario, trabajo, noticias y política, entre otros temas. Al no tener sillas ni mesas, los termopolios eran lugares algo espaciosos dentro de los cuales podía caber bastante gente a la vez.[8]

Comida rápida en la antigua Roma

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Los termopolio de la antigua Roma tenían como función principal prácticamente el mismo fin que en la actualidad tiene un restaurante de comida rápida, proporcionar en el menor tiempo posible alimento listo para su consumo humano. Este tipo de consumo estaba caracterizado por la rapidez de su servicio, lo cual se nota en el diseño de cada termopolio, los cuales no cuentan con espacio para sentarse, el cliente llegaba, comía, socializaba un poco con los otros comensales y luego se iba.

Fuera de los estofados y verduras, los tipos de alimentos consumidos en los termopolios de Pompeya eran bastante variados, se sabe que tipo de animales se consumían gracias a restos óseos encontrados dentro de los dolia, dentro de los cuales se incluyen restos de pato, cerdo, caracoles, cabra y varios tipos de pescado. También los frescos varios pintados en las encimeras del local han servido como fuente primaria para descifrar los tipos de alimentos consumidos en estos establecimientos, los cuales representan aves de corral, variadas especies de peces e incluso anguilas, lo cual pone en duda que durante época imperial fueran un alimento tan lujoso como lo fue en tiempos de la República romana. El pan también era un alimento esencial servido en el termopolio, de hecho, en excavaciones de años recientes se encontró un pan completo carbonizado en cenizas.[9][10][11]

En la antigua Roma el consumo de pescado y comida de mar era parte esencial de la dieta y la cultura del ciudadano romano, algo que se demuestra en los hallazgos encontrados en termopolios, además de lo que quedó escrito en textos varios, como bien lo son recetarios. El caso más popular de uso de pescado se daba en el garum, una salsa de pescado –inspirada en las preparaciones fenicias– seco fermentado, utilizado por la población de prácticamente todos los estratos sociales para condimentar la comida. Su consumo cultural estaba tan expandido que solían hasta “condimentar” el vino con garum; otro de sus usos más importantes era salar la comida. Si bien el garum era la salsa de pescado más popular de Roma, no era la única, dado que también existían el liquamen, nuriam, allec, laccatum y lymphatum, por mencionar unas cuantas. Reafirmando su posición como la favorita del pueblo romano, se sabe que en Pompeya existían tiendas cuyo propósito era únicamente vender garum.[12]

Entre los casos más interesantes de la alimentación romana se encuentran el mullet/mugilidae (lisas) y la morena del Mediterráneo (una especie de anguila), ambos animales eran percibidos como alimento de lujo, pero existen evidencias que podrían demostrar su consumo en termopolios, lo cual puede llegar a poner en duda su estatus de exclusividad. El primer punto que pone en duda el lujo del mugilidae es la cantidad de veces que aparece en De Re Coquinae, un recetario latín del siglo I, atribuido a Apicio; de 459 recetas, 11 pertenecen a este pescado. Por otro lado, la cultura material lo refleja: este pez existe en aproximadamente ocho mosaicos (descubiertos) en Pompeya, además de aparecer en 27 frescos entre la ciudad ya mencionada y Herculano. Con estos puntos presentes, la comunidad académica hipotetiza que su consumo fuera más común de lo que se creía. También se puede hacer referencia a que este pez se usaba también como medicina y hasta en forma de alucinógeno.[13]

El debate en torno a la exclusividad del consumo de morena del Mediterráneo como alimento es mucho más disputado que el del mugilidae, prácticamente la única “prueba” que podría demostrarlo es que puede llegar a ser medianamente común en frescos y mosaicos de Pompeya.[13]

Notas

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  1. R. J. Domínguez (1852). «Termopolio». Compendio del diccionario nacional de la lengua española 2. Tip. de P. Mellado. p. 818.
  2. 1 2 3 «El extraordinario hallazgo de un puesto de "comida rápida" en la ciudad sepultada hace casi 2.000 años por el Vesubio». BBC News. 27 de diciembre de 2020.
  3. 1 2 3 «Pompeya se enriquece con la apertura al público de un excepcional termopolio». Heraldo. 6 de agosto de 2021.
  4. «¿Por qué los muros de Pompeya están llenos de penes?». La Razón. 1 de octubre de 2021.
  5. 1 2 Berry, Joanne (2007). «Bars and Inns». The complete Pompeii. Thames & Hudson. pp. pp.230-232. ISBN 978-0-500-05150-4.
  6. Villegas Becerril, Almudena (2007). «Alimentación y Poder en el mundo romano». Ámbitos. Consultado el 22 de abril de 2026.
  7. Monteix, N. (2013). Cuisiner pour les autres: Les espaces commerciaux de production alimentaire à Pompéi. Gallia, 70(1), 9–26.
  8. «The Thermopolium of Vetutius Placidus of Pompeii».
  9. «Descubren en Pompeya un termopolio, "fast-food" antiguo, intacto».
  10. «At Legion of Honor, Life in Pompeii—And Bread—Preserved For Millennia».
  11. «Mallard to go? Dig of Pompeii fast-food place reveals tastes».
  12. Bernal Casasola, D., & Cottica, D. (2020). Pompeii and the fermented fish. In Bound for disaster POMPEII & HERCULANEUM (pp. 109-115). Moesgaard Museum.
  13. 1 2 Gillis, F. (2020). Ancient Foodies: Modern Misconceptions, Alternative Uses, and Recipes for Food in Ancient Rome. 61

Enlaces externos

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