Teoría computacional de la mente

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¿Sería el cerebro humano un sofisticado dispositivo de hacer cálculos?

La teoría computacional de la mente o computacionalismo o funcionalismo o mecanismo mental, sostiene que la mente humana se puede concebir como un sistema de procesamiento de información muy similar en cuanto a su arquitectura interna o estructura interna, o incluso casi idéntico, al de una computadora digital.[1]​ En otras palabras, sería cierta clase de computación desarrollada por un hardware autoconfigurable, —el cerebro—.[2]​ Este punto de vista es habitual en la psicología cognitiva y uno de los fundamentos de la psicología evolutiva.[3][4][5]

El computacionalismo es una teoría funcionalista en filosofía de la mente que por razones metodológicas, concibe la mente como un sistema de tratamiento de información y compara el pensamiento con un cálculo (en inglés, computation[6]​), o más precisamente, con la aplicación de un determinado sistema de reglas. Por computacionalismo, debe entenderse la teoría particularmente desarrollada por Hilary Putnam y Jerry Fodor,[7]​ y no el cognoscitivismo en alguna de sus facetas.[8]

Este término 'computacionalismo' (en inglés: Computational theory ; en francés: Computationnalisme) fue propuesto por Hilary Putnam en 1961, y desarrollado por Jerry Fodor en los años 1960 y 1970.[7]​ Este enfoque recibió un fuerte impulso y respaldo en los años 1980, en buena medida porque se correspondía bastante bien con la concepción chomskyana del lenguaje como aplicación de un conjunto de reglas,[9][10]​ y también porque este modelo computacionalista estaba, según Fodor, implícitamente presupuesto en la ciencia cognitiva [11]​ y en las investigaciones sobre inteligencia artificial.[12][13]

En lengua inglesa, computation hace referencia a lo que en español se denomina calculabilidad, es decir, a la noción que refiere a las posibles transformaciones de una señal de entrada en una señal de salida, a través de un determinado y bien definido algoritmo. El computacionalismo no es una tesis ontológica sobre la naturaleza del espíritu, ya que no pretende que todo pensamiento o toda manifestación mental pueda reducirse a un cálculo de este tipo, pues con esto se desea marcar o señalar, que es posible concebir que ciertas funciones del pensamiento trabajan y se estructuran sobre la base de este modelo, ya sea que se trate de funciones conscientes, o infraconscientes (como por ejemplo el proceso de la visión, según el enfoque de la neurociencia computacional, que fuera desarrollado por David Marr a principio de los años 1980 [7]​).

En términos de doctrina, el computacionalismo puede ser caracterizado como una síntesis o una fusión entre el realismo intencional[14]​ y el fisicalismo.[15][7][16]​ El realismo intencional o intencionalidad reafirma la existencia y la causalidad de los estados mentales, y toma en cuenta las actitudes proposicionales, es decir, la manera como un determinado sujeto se comporta y actúa respecto de una proposición (« yo creo que x », « yo pienso que p », etcétera). El segundo afirma que toda entidad existente es una entidad física. El computacionalismo se presenta así como la alternativa al eliminativismo materialista, que rechaza la existencia de toda entidad mental.[7]​ Dos polos o núcleos teóricos también fueron esenciales en la formación de la teoría computacionalista, a saber : (1) por una parte, el formalismo matemático desarrollado a principios del siglo XX, lo que en líneas generales permitió concebir la matemática como la manipulación de símbolos a partir de reglas formales (axiomática de Hilbert) ; (2) por otro lado, la calculabilidad y la máquina de Turing. Sobre la base de estos dos núcleos teóricos, es posible pasar de un planteamiento semántico a un simple planteamiento sintáctico-matemático, y de este último a la automatización, aunque siempre sin negar la existencia de la semántica en sí misma, es decir, del sentido de lo que se expresa.

El computacionalismo ha recibido numerosas críticas, en particular de John Searle, Hubert Dreyfus, y Roger Penrose, las que se centraban todas ellas en torno a la reducción del pensamiento y/o del entendimiento a la simple aplicación de un sistema de reglas. Hacia el fin de los años 1980, el computacionalismo compitió con un nuevo modelo cognitivo, el conexionismo,[7]​ el cual se orienta a mostrar que puede describirse y explicarse el lenguaje del pensamiento sin requerir un mecanismo gobernado por un sistema de reglas, como lo hace el computacionalismo.[7]

Combiner le réalisme intentionnel avec le physicalisme[editar]

Outre l'analogie de la pensée avec la ratiocination (ou calcul), le fonctionnalisme est lié à une « théorie représentative de l'esprit »,[7]​ qui stipule l'existence des attitudes propositionnelles : les croyances et les désirs sont ainsi une relation entre un sujet pensant et les représentations symboliques du contenu de ces états.[7]​ Ainsi, croire que le chat est sur le fauteuil, c'est adopter une attitude propositionnelle distincte (celle de la croyance) de l'attitude qui consiste à souhaiter que le chat soit sur le fauteuil ; dans les deux cas, la représentation symbolique mentale (« le chat sur le fauteuil ») conserve la même valeur sémantique, mais l'attitude propositionnelle (croire ou vouloir) diffère.[7]​ L'approche computationnaliste considère que les états mentaux sont des représentations, au sens où ils sont composés de représentations symboliques ayant des propriétés sémantiques et syntaxiques, à l'instar des symboles utilisés dans la calculabilité mathématique.[7]​ Il repose donc sur l'affirmation selon laquelle les attitudes propositionnelles impliquent des représentations symboliques.[7]​ En ceci, il s'oppose à l'éliminativisme matérialiste, qui dénie toute existence aux entités mentales.[7]

La théorie de la représentation de Jerry Fodor, formulée dans sa conception du « mentalais » ou du langage de la pensée, se distingue toutefois des théories classiques de la représentation (Hobbes, Descartes, etc.) en ce que les représentations ne sont pas assimilées à des images, mais à des symboles[7]·.[17]

Combinar el realismo intensional con el fisicalismo[editar]

Además de la analogía entre el pensamiento con el raciocinio (o cálculo), el funcionalismo está ligado a una « teoría representativa del espíritu »,[7]​ que estipula la existencia de actitudes proposicionales : las creencias y los deseos son así una relación entre un sujeto pensante y las representaciones simbólicas de contenido de esos estados.[7]​ De esta forma, creer que el gato está en el sofá, es adoptar una actitud proposicional distinta (la de la creencia), que la actitud que consiste en desear que el gato se encuentre sobre el sofá (la del deseo) ; en los dos casos, la representación simbólica mental (« el gato está sobre el sofá ») conserva el mismo valor semántico, pero la actitud proposicional (creer o desear) difiere.[7]​ El enfoque computacionalista considera que los estados mentales son representaciones, en el sentido que los mismos se basan en representaciones simbólicas con determinadas propiedades semánticas y sintácticas, respecto de símbolos utilizados en la calculabilidad matemática.[7]​ Este enfoque tiene pues su sustento en la afirmación según la cual las actitudes proposicionales implican representaciones simbólicas.[7]​ Y ello se opone al eliminativismo materialista, que niega toda posibilidad de existencia a las entidades mentales.[7][18]

La teoría de la representación de Jerry Fodor, formulada en su concepción del « mentalés » (consultar lenguaje del pensamiento), se distingue de las teorías clásicas de la representación (Thomas Hobbes, René Descartes, etc.), en que las representaciones en cuestión no son asimilables a imágenes, sino a símbolos.[7][17]

Aparte de este teoría representativa, el computacionalismo también sostiene cierta teoría causal de los estados mentales : los estados mentales están interligados entre ellos por el principio de causalidad.[19]​ En el centro de esta teoría, se encuentra la posibilidad de formular, bajo forma exclusivamente sintáctica y en el sentido matemático del término, el contenido semántico de los estados mentales, para luego ligar la sintaxis al principio de causalidad.[20][21]

En otros términos, se busca tratar el pensamiento en cuanto aplicación de un sistemas de reglas.[22][23]​ Y esto plantea un primer problema filosófico, en la medida que concebir el pensamiento de esta manera, puede confundir una regularidad empírica (que obedece a una regla), a la aplicación de esa regla.[7]​ O dicho de otra manera : « no siempre que un comportamiento es regular, se verifica que el mismo obedece a una norma ».[7]

Por tanto, esta teoría pareciera plantear una amalgama entre el concepto de causa y el de razón :[24][25][26]​ ¿Cómo pensar que nuestras representaciones mentales se encadenen únicamente a través de un proceso causal? [27]​ ¿No es ignorar el carácter normativo que poseen, y cuando las evaluamos, basar esta validación en un « estándar » (por ejemplo, el criterio de verdad)? [7]

Profundizando en esta cuestión, es oportuno especificar al menos tres componentes de un modelo de sistema “computable”. Primero debe identificarse el tipo de estructura de datos que especifica el elemento menos coherente de la “computación”. En segundo lugar, se deben especificar las reglas de sintaxis bajo las que estas últimas estructuras de datos pueden combinarse. En tercer lugar, se debe describir una forma de control del cerebro sobre estas estructuras de datos.

Así como en cualquier otro tipo de computación, la elegancia y flexibilidad del “programa” final depende en gran medida de la elegancia de las definiciones de las estructuras de datos, alrededor de las que se dispone el resto de elementos. En el cerebro real, el problema presumiblemente consiste en encontrar un modelo de estructura de datos con un grado de abstracción tal que se mantenga el contacto con la neurociencia mientras se incrementa la relación con los atributos de la mente. El obstáculo de esto último ha sido y es una concepción lo suficientemente científica de la consciencia, seguramente precursora de cualquier concepción de la mente que pueda sugerirse.

Una aproximación que persigue la resolución de estos tres problemas es el modelo de procesos cognitivos, que trata de identificar la conciencia humana con un sistema “computable” y definido de los procesos cognitivos.

Formalismo y calculabilidad : de la semántica al mecanismo[editar]

C'est par le biais, d'une part, du formalisme mathématique, développé à la fin du Plantilla:XIXe siècle par Gauss, Peano, Frege et Hilbert, et d'autre part de la calculabilité, que le computationnalisme traite ce problème.[7]​ En effet, le formalisme réussit, en élaborant une axiomatique, à exclure ou à codifier les intuitions sémantiques du mathématicien (par exemple l'intuition à la source du postulat sur la parallèle d'Euclide.[7]​) Le formalisme considère ainsi, en grossissant le trait, que les mathématiques existent en dehors de toute intention et de toute pensée. Ils fonctionnent à l'aide de symboles qui demandent à être manipulés selon des règles formelles.

Le deuxième aspect mathématique décisif dans la théorie computationnaliste, c'est la définition des fonctions calculables par Alan Turing, en 1936. En élaborant le modèle abstrait de la machine de Turing, celui-ci montrait que toute opération n'impliquant que des schémas syntaxiques pouvait être dupliqué mécaniquement.[7]​ On parle aussi de la thèse de Church-Turing.[28]

Ainsi, la formalisation mathématique montre comment les propriétés sémantiques des symboles peuvent parfois être codés selon des règles syntaxiques, tandis que la machine de Turing montre comment la syntaxe peut être relié à un processus causal, qui permet de concevoir un mécanisme capable d'évaluer toute fonction formalisable. La formalisation relie la sémantique à la syntaxe, et la machine de Turing la syntaxe au mécanisme.[7]

Le computationnalisme pouvait en outre s'appuyer sur la « révolution cognitiviste » opérée en linguistique par Chomsky.[7]​ La linguistique générative de Chomsky affirme ainsi qu'à partir d'un système de règles limité, nous pouvons comprendre une infinité d'énoncés ; ce qui implique, à son tour, que l'on peut concevoir une infinité de pensées.[7]​ Selon Jerry Fodor (1975), la compétence linguistique théorisée par Chomsky conduisait à postuler un langage de la pensée (« mentalais »).[7]

Algoritmo o procedimiento, transformación de la entrada en salida[editar]

La théorie fonctionnaliste comporte ainsi trois types de spécifications :

  • les spécifications d’entrées (input), les spécifications qui stipulent le genre de choses qui causent les états mentaux chez les personnes ;
  • les spécifications des états internes qui décrivent les interactions causales des états mentaux ;
  • les spécifications de sorties (output) qui disent quels genres d’action ou de comportements sont causés par les états mentaux.

On passe des input aux output par le biais d'un algorithme. C'est le principe de base d'une machine de Turing ou même d'une machine à compteurs, modèle abstrait de calculabilité qui est concrétisé, par exemple, par un distributeur de cannettes : celui-ci réagit aux inputs (on lui donne 50 centimes ou 1 euro), et, en fonction de ceux-ci, délivre la cannette ou attend plus de monnaie.[19]​ La calculabilité permet ainsi d'identifier la classe des fonctions informatiques pouvant être calculées à l'aide d'un algorithme. Ces fonctions sont des ensembles d'instructions réalisant une certaine tâche : on parle aussi parfois de « routine » (rote procedure).

Funcionalismo, materialismo, fisicalismo, y el problema del qualia[editar]

Dans cette mesure, le fonctionnalisme, selon Hilary Putnam (1992), n'est pas nécessairement un matérialisme : les états mentaux peuvent être accrochés à différents supports, que ce soit le cerveau ou le hardware et le software d'un ordinateur, ou tout autre support.[19]​ Sur la différence entre fonctionnalisme et matérialisme, et la possibilité d'adopter une théorie dualiste tout en maintenant le fonctionnalisme, Laberge (ibid.) cite Hilary Putnam, « La nature des états mentaux ».[29]​ Ainsi, même si la pensée s'appuie sur un support matériel (le cerveau), on peut alors l'étudier sans se soucier de ce support (contrairement à une certaine approche matérialiste voire réductionniste courante dans les neurosciences) : une même idée peut en effet être exprimée sur des supports physiques très différents (par la voix, sur papier, sur un mur, sur un ordinateur, etc.) Toutefois, dans la mesure où le principe de causalité est le plus souvent associé à la matière, la plupart des fonctionnalistes sont aussi matérialistes.[19]

Dans cette mesure, le fonctionnalisme s'apparente à un behaviorisme méthodologique : contrairement au behaviorisme ontologique, il n'affirme pas qu'il n'y a pas d'états mentaux. Mais, de même que le behaviorisme méthodologique, il laisse de côté les aspects subjectifs, qualitatifs, des états mentaux (ou qualia), c'est-à-dire l'ensemble des expériences subjectives qui peut faire l'objet, par exemple, d'un poème ou d'une déclaration amoureuse, ou du simple fait d'aimer telle couleur. On parle ainsi de « fonctionnalisme de la boîte noire ».[19]

Toutefois, la thèse de Putnam a été attaquée par John Searle, l'un des critiques les plus importants du computationnalisme. Selon lui, non seulement il est impossible, comme le prétend Putnam, de concilier le fonctionnalisme avec un dualisme à propos des états mentaux et des états physiques (dualisme pensée/cerveau), mais la tentative même du computationnalisme de concilier l'intentionnalisme réalisme avec le physicalisme est voué à l'échec. En effet, « le fonctionnaliste insiste pour qu’on comprenne bien qu’il ne dit pas qu’une croyance est un état mental irréductible qui, en plus a les relations causales qui sont les siennes, mais plutôt qu’une croyance ne consiste qu’en ce qu’elle a ces relations causales ».[30]

La hipótesis del mecanismo digital[editar]

La concepción filosófica del « mecanismo digital »[28]​ fue desarrollada por Bruno Marchal,[31]​ adjuntando a la hipótesis del mecanismo digital e indexical, otras dos hipótesis de una diferente naturaleza :[32]

Es esta conjunción de tres hipótesis que Marchal llama "computacionalismo", afirmación que en realidad no es admitida por todos los estudiosos del computacionalismo. En efecto, lo que propone Marchal se trata de una tesis ontológica fuerte, según la cual la consciencia podría sobrevivir con un conveniente cerebro artificial (de manera análoga a como una persona y su consciencia pueden sobrevivir con un riñón artificial), junto a una tesis lógica débil, en la medida que para ello se necesita una descripción de un estado instantáneo del cerebro, a lo que Marchal no sujeta ninguna restricción. En otros términos, sería posible que falle en conocer el estado cuántico de todo el universo, para obtener tal descripción adecuada del cerebro.[28]​ Los sistemas de teletransportación utilizados en la ciencia ficción, y retomados en cuanto experiencia de pensamiento en relación al problema de la identidad personal, aplicaría una hipótesis como la señalada.[33]

Críticas a la hipótesis computacionalista[editar]

Diversas críticas han sido dirigidas a la teoría computacionalista,[34]​ relacionadas todas con la cuestión de las reglas. En efecto, el computacionalismo postula que se puede asimilar el pensamiento a un sistema de aplicación de reglas, lo que a su vez permite identificar funciones informáticas complejas como siendo el equivalente del pensamiento. Este tipo de críticas no son necesariamente fatales para el computacionalismo, aunque limitan la extensión de ciertos procesos determinados del pensamiento, que podrían ser modelizados según un sistema de reglas.

Y según Antonio Damasio, la representación computacional no hace otra cosa que evidenciar la distinción entre cuerpo y espíritu.[35]

¿Qué es lo calculable?[editar]

Una antigua crítica tiene su origen en John Lucas (1961), quien afirmaba que los teoremas de incompletitud de Gödel plantean problemas insuperables a la analogía espíritu/máquina.[36]​ Este argumento fue desarrollado por Roger Penrose, según quien un matemático humano es capaz de comprender más y de demostrar más que aquello que es simplemente calculable.[7]​ Esto ha sido objeto de numerosos debates (David Kellogg Lewis, Solomon Feferman, etc).[7]

Otro argumento fue formulado por Hubert Lederer Dreyfus en What Computers Can't Do (1972).[7]​ Fino conocedor de las ideas de Martin Heidegger y de la fenomenología, Dreyfus planteó la diferencia central que distingue el proceso cognitivo utilizado cuando un novicio aprende una competencia, que cuando lo hace un experto. Ainsi, un joueur d'échec débutant applique un système de règles (par exemple, avancer le pion de deux cases ou occuper le centre). Mais un champion d'échecs n'applique pas de règles : il « voit » le « coup juste ».[7]​ L'application de règles, au cœur du computationnalisme, serait ainsi le propre des processus cognitifs limités.[7]​ Il est difficile, en particulier, de transformer une compétence experte en algorithme, lorsque cette compétence tire ses ressources d'une connaissance générale étrangère au domaine du problème visé.[7]

¿Se puede asimilar calculabilidad y comprensión?[editar]

Una de las mejores objeciones fue formulada por John Searle en 1980, a través de la experiencia de pensamiento de la llamada habitación china, que pretendía obtener una respuesta al test de Turing. Se trataba de cuestionarse sobre si la calculabilidad (computación) podría ser suficiente como para explicar o concretar la comprensión.[7]​ A través de este test, Turing pretendía sustituir la interrogante « ¿ es que las máquinas pueden pensar ? » por el problema de saber si se puede pasar un examen llamado « juego de imitación », en el que las personas examinadas deben determinar, con la sola ayuda de las respuestas que se le dan, si su interlocutor invisible es una persona o una máquina (consultar el programa ELIZA).[7]

La alternativa conexionista[editar]

Hacia fines de los años 1980, el enfoque conexionista comenzó a competir con el enfoque computacionalista, cuyo principal título de legitimidad según Jerry Fodor, era que se trataba de la única teoría apta para explicar la evolución de las ciencias cognitivas y de los modelos implícitos en ellas.[7]​ El conexionismo intenta elaborar modelos de comprensión de los procesos cognitivos, que no consisten en el simple uso y aplicación de reglas.[7]​ Precedido por algunos trabajos innovadores de Norbert Wiener y de Frank Rosenblatt, el enfoque conexionista surgió en el ámbito de la filosofía, con la publicación de la obra de David Rumelhart y James Lloyd McClelland titulada Parallel Distributed Processing (año 1986).[37]

Técnicamente, la diferencia entre los dos enfoques sobre todo reside en el hecho que el computacionalista es intrínsecamente secuencial, mientras que el otro se cumple en una parte importante con paralelismo de operaciones. Bien entendido, en ambos casos se aplican sistemas de reglas, pues si no fuera así, no habría nada a estudiar.

Donald Knuth sugiere que el consciente es de naturaleza secuencial (no podemos analizar con claridad nada más que una cosa a la vez), mientras que el inconsciente es de naturaleza paralela. Este investigador observa una característica de los nerds en cuanto al éxito que suelen tener en actividades de programación digital, y es que esas personas por lo general se sienten incómodas frente a problemas o fenómenos que no se ciñen a la lógica.

Bibliografía[editar]

  • [Marchal-1995] Bruno Marchal, Conscience et Mécanisme, Rapport technique de l'Université de Bruxelles, TR/IRIDIA 95, 1995.
  • [Marchal-2005] Bruno Marchal, Physical of Life Review 251-289, « Theoretical computer science and the natural science », Elsevier, 2005 (texto en línea).
  • [Sabah-1988] Gérard Sabah, L'intelligence artificielle et le langage - représentations des connaissances, segunda edición, volumen 1, Hermès, 1988, ISBN 2-86601-134-1, ISSN 0988-0569.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Mario Camacho Pinto, Teoría Computacional de la Mente, sitio digital 'Medicina en Colombia'.
  2. Que cherchons-nous? : L’homme est un composé d’esprit et de matière… ; Quelle est la nature du réel? ; De quoi la réalité est-elle faite, au-delà des apparences sensibles? : Le mystère de l’union esprit et matière! et l’intelligence artificielle, sitio digital 'Grioo - L'info prend forme', 9 de noviembre de 2012.
  3. Ginette Lavigne, À la recherche de la conscience et des sciences cognitives, sitio digital 'Blogs et savoirs', 29 de junio de 2011.
  4. Cerveau humain, cerveau électronique…, sitio digital 'Futura-Sciences : les forums de la science', 22 de junio de 2014.
  5. Pierre Steiner, Introduction cognitivisme et sciences cognitives, sitio digital 'Labyrinthe, atelier interdisciplinaire', 'Dossier : la cognition' # 20 año 2005, pp. 13-39 (texto integral del volumen 20).
  6. Thomas Hobbes concebía la razón de la siguiente manera : Léviathan, I, 5, « De la raison et de la science » : Referencia vacía (ayuda)  Mais, contrairement à Jerry Fodor, Hobbes concevait le « discours mental » comme peuplé d'idées qui sont des images, et non des symboles.
  7. a b c d e f g h i j k l m n ñ o p q r s t u v w x y z aa ab ac ad ae af ag ah ai aj ak al am an Steven Horst, The Computational Theory of Mind, Stanford Encyclopedia of Philosophy.
  8. Definición de cognoscitivismo, sitio digital 'PsicoPedagogía - Psicología de la educación para padres y profesionales'.
  9. Fernando Blanco, El lenguaje según Chomsky: Explicación y críticas, sitio digital 'Psicoteca', 29 de octubre de 2008.
  10. Leonardo Barón Birchenall, Oliver Müller, La Teoría Lingüística de Noam Chomsky: del Inicio a la Actualidad (documento pdf), sitio digital 'SciELO Colombia (Scientific Electronic Library Online)', 14 de mayo de 2014.
  11. Andrés Mauricio Buriticá Chica, Esquemas sensoriomotores y cognición off-line (documento pdf), Universidad Nacional de Colombia, 2014.
  12. Richard Brown, Artificial Intelligence and the Computational Theory of Mind, especio digital 'YouTube', 14 de abril de 2014.
  13. Denis Fisette, Pierre Poirier, Philosophie de l'esprit: état des lieux, editor 'Vrin', 2000, ISBN 2711614735 y 9782711614738 (texto parcial en línea), consultar: Capítulo IV, 'Indications bibliographiques', pp 164-166.
  14. Définition: Intentionnalité, sitio digital 'La Philosophie'.
  15. Qu’est-ce que le « Physicalisme » ?, sitio digital 'Theopedie'.
  16. Cédric Brun, Un retour sur les origines classiques du réalisme intentionnel, sitio digital 'Academia (education)', In Cognito # 17, año 2000, pp. 5-22.
  17. a b Introduction de Pascal Ludwig à l'anthologie GF Corpus, Le langage, Flammarion, 1997.
  18. Claude Meyer, Les représentations mentales, Communication volumen 21 #1, 2001, pp. 9-31.
  19. a b c d e Jean Laberge, Le problème de la relation du corps et de l’esprit, IVe partie : Le fonctionnalisme, Cégep du Vieux Montréal.
  20. Patrick Juignet, Philosophie de l’esprit et états mentaux, sitio digital 'Psychisme', 29 de octubre de 2013.
  21. L’éliminativisme : un matérialisme radical en philosophie de l’esprit, sitio digital 'Regards Philosophiques - Le site d'Amélie Pinset', 29 de abril de 2011.
  22. Maurice Caveing, Le problème des objets dans la pensée mathématique, editor 'Vrin', 2004, ISBN 2711616282 y 9782711616282 (texto parcial en línea, consultar: Capítulo III, Remarques complémentaires, pp 98-102).
  23. Le Problème des objets dans la pensée mathématique (de Maurice Caveing), compte rendu, Revue d'histoire des sciences, año 2006, volumen 59 # 2, pp. 347-349.
  24. Gilles Guérin, La Planète Raison // Essai 2004 - Philosophie de la Raison et critique du monde d'aujourd'hui, sitio digital del autor, consultar: Qu'est-ce que la Raison?.
  25. Gilles Guérin, La Planète Raison (L'irrationnel aujourd'hui), sitio digital del autor (texto integral en línea).
  26. « Raison » et « cause », sitio digital de Gilles Guérin.
  27. Vincent Descombes, La denrée mentale, Editions de Minuit, 1995, ISBN 2707315052 y 9782707315052 (consultar: Nos pensées ne sont pas dans notre tête).
  28. a b c Bruno Marchal, L'hypothèse du computationnalisme et ses conséquences (texto introductorio de su tesis de doctorado), Université des Sciences et Technologies de Lille, de junio de 1998 (en línea: texto completo de la tesis).
  29. in Les Études philosophiques, juillet/septembre 1992, p. 323-335.
  30. NOTA: Aucune de ces causes et de ces effets ne doivent être conçus comme comportant un élément mental. Ce ne sont que des séquences physiques. Le fonctionnaliste insiste pour qu’on comprenne bien qu’il ne dit pas qu’une croyance est un état mental irréductible qui, en plus a les relations causales qui sont les siennes, mais plutôt qu’une croyance ne consiste qu’en ce qu’elle a ces relations causales. Une croyance peut consister en un paquet de stimulations neuronales, ou dans le niveau de tension électronique d’un ordinateur, ou encore dans la vase verte du Martien, ou quoi que ce soit d’autre, pourvue qu’elle fasse partie du bon schéma des relations de causes et d’effets. Une croyance, donc, ce n’est qu’une chose, un X, faisant partie du schème de relations causales, et elle est telle du fait qu’elle se situe à tel et tel endroit dans le schème de relations causales. cf. John Searle, Consciousness & the Philosophers, New York Review of Books, 6 mars 1997. Cité par J. Laberge, art. cit.
  31. Bruno Marchal, sitio digital 'Université Libre de Bruxelles'.
  32. Rapport sur la thèse "Calculabilite, Physique et Cognition", presentée par Bruno MARCHAL en vue du Doctorat.
  33. Derek Parfit, Reasons and Persons, editor 'Clarenton Press Oxford', 1984, ISBN 0191519847 y 9780191519840 (texto en línea).
  34. Computationnalisme: réfutable?, sitio digital 'Forum / Futura-Sciences', 1 de enero de 2006.
  35. Antonio Damasio : « L'esprit est modelé par le corps », sitio digital 'La Recherche', entrevista a Antonio Damasio dirigida por Olivier Postel-Vinay, en revista mensual n° 368, octubre de 2003, p. 69.
  36. John Lucas, (1961), « Minds, Machines, and Godel », en 'Philosophy', 36: 112-127, artículo de la 'Stanford Encyclopedia'.
  37. David Everett Rumelhart, James Lloyd McClelland, Corporate PDP Research Group, Parallel Distributed Processing: Explorations in the Microstructure of Cognition, editor 'MIT Press', 1986, ISBN 026268053X y 9780262680530.

Enlaces externos[editar]