Talasofobia

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La talasofobia (del griego "thalassa" (mar) y phobos, miedo), es un intenso y persistente miedo hacia el océano. Es un miedo al océano abierto, a estar rodeado de agua y a no saber que se puede encontrar debajo acechando. Esta es una fobia mucho más común de lo que se piensa y muchas personas lo padecen en algún nivel.

Este miedo irracional a la película Tiburón, dirigida por Steven Spielberg y estrenada en 1975, si bien la fobia a los escualos recibe otro nombre, selacofobia. Quienes padecen este último trastorno pueden llegar a sentirse tan aterrorizados que son incapaces de nadar en piscinas que están ubicadas incluso a cientos de kilómetros del mar, por temor a ser atacados por un tiburón

Al tratarse de una fobia, ese nivel de malestar debe ser clínicamente significativo (lo cual significa que hay un deterioro de su calidad de vida claro y evidente que le impide hacer muchas cosas y frecuentemente le lleva a sufrir) y aparece en contextos en los que el océano o el mar no supone un peligro razonable u objetivo.

Síntomas Tal y como hemos visto, la talasofobia es una fobia específica que aparece cuando el sujeto se expone a estímulos que interpreta como la señal de que cerca hay un océano o un mar (o cuando ve directamente estas masas de agua). Por lo demás, sus diferencias con el resto de fobias de este tipo desaparecen, lo cual significa que los síntomas son los típicos de estos trastornos de ansiedad y que solo varía aquello que los desencadena.

De manera resumida, se puede decir que los principales síntomas de la talasofobia son los siguientes: taquicardia, sudores, temblores, pensamientos catastróficos, crisis de estrés, pérdida de control sobre los propios movimientos, y una gran sensación de peligro. A nivel neurobiológico ese estado de alerta injustificado implica la activación del sistema nervioso simpático, el cual prepara a la persona para reaccionar ante el más mínimo estímulo y predispone la reacción conductual de la huida.

A nivel conductual, la persona tiende a reaccionar de dos maneras: huyendo de manera descontrolada y casi automática, y evitando la exposición al estímulo fóbico para prevenir la aparición de estos ataques de ansiedad ante la presencia real o ficticia del océano.

Causas[editar]

Del mismo modo en el que ocurre con las demás tipos de fobias, no hay una causa clara que provoque la talasofobia, sino más bien son una multiplicidad de factores que pueden tener como consecuencia su aparición.

En primer lugar debemos considerar la posibilidad de haber vivido experiencias traumáticas. Estas son experiencias en las que una huella emocional muy desagradable queda asociada a una variedad de estímulos.

Por ejemplo, haber estado a punto de morir ahogado, o haber perdido a alguien querido de esta forma, puede predisponer a la experimentación de este trastorno de ansiedad.

Incluso algunas personas pueden haber comenzado a desarrollar ese miedo por haber presenciado alguna situación en donde otra persona se encontraba en peligro dentro del mar o visto una película donde habían tiburones o animales en el agua que atacaban a las personas.

Otra posible razón por la cual se puede generar la talasofobia es por la falta de información acerca del mar y/o lo que existe en las profundidades marinas, por lo que la persona se hace una idea equivocada acerca de lo que se puede encontrar en el mar y lo generaliza. Por ejemplo, puede llegar a pensar que puede encontrarse animales peligrosos en la playa, incluso en las partes de poca profundidad.

Véase también[editar]

Referencias[editar]