Taki Unquy

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El visitador Cristóbal de Albornoz, descubridor del Taqui Unquy, según Felipe Guamán Poma de Ayala.

El Taki Unquy (quechua: 'enfermedad del canto', pronunciado: [ˈtɐkɪ ˈo̝ɴqoj]~[ˈtɐkɪ ˈo̝ɴʁoj]), también escrito como Taqui Ongoy, Taqui Onccoy y otras formas más, fue un movimiento indígena de compleja configuración surgido en los andes peruanos durante el siglo XVI ( c. 1564– c. 1572) contra la reciente invasión española.[1]

Definición y significado[editar]

El Taki Unquy fue la creencia de que las huacas, enojadas por la expansión del cristianismo, se posesionaban de los indígenas y les hacían tocar música, bailar y anunciar la voluntad divina de restaurar la cultura de la población bautizada. Un ritual como este derrotaba al dios europeo y anulaba el bautismo para ellos. Así, el objetivo de este movimiento era derrotar al Dios europeo, recuperar a los indígenas bautizados y expulsar a los españoles.

Relación con el cristianismo[editar]

La ideología tenía rasgos cristianos. Según la nueva creencia, las fuerzas de las huacas no se incorporaban en piedras ni en árboles como en tiempo del Inca sino que se meterían en los cuerpos a modo de demonios.

Descripción del suceso[editar]

"de los yndios e les hazian hablar e de allí tomaron a temblar diziendo que tenian las guacas en el cuerpo e a muchos dellos tomauan y pintauan los rrostros con color colorada y los ponian en unos cercados e allí yuan los yndios a los adorar por tal guaca y ydoles que dezia que se le avian metido en el cuerpo"[2]

[Las huacas tomaban] a los indios y les hacían hablar y temblar diciendo que tenían las huacas en el cuerpo, y muchos de ellos se pintaban los rostros con color rojo, y luego iban a recintos a adorar a las huacas e ídolos que decían que les habían poseído.

Logos de esta creencia[editar]

El Taki Unquy, como danza sagrada, tiene una profunda distancia de la forma en que la tradición judeocristiana conoce como logos fundamentales: La palabra de Dios, el verbo, su escritura. Si para occidente el origen está en el verbo (En el principio ya existía el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios" (Juan 1:1). Y el Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros (vers. 14), en el logocentrismo, para los hombres y mujeres del taki unquy la danza y el canto son la vuelta al origen. El cuerpo que ya está siendo transformado es el vehículo principal de esta conjunción primordial. En un lado se conoce el origen a través de un espíritu elusivo (Parte espiritual) y en otro se lo actúa a través del cuerpo espiritual: La música, el baile, y el canto.

Historia[editar]

Surgió aproximadamente en 1560 en la ciudad ayacuchana de Huamanga, desde donde se propagó a Lima, Cusco, Arequipa, Chuquisaca, Oruro y La Paz. Se trató en un principio de lo que se ha llamado "la rebelión de las Huacas", es decir como un movimiento religioso que propugnaba el rechazo del Dios cristiano impuesto de manera violenta y coercitiva a la población indígena andina como consecuencia de la conquista española del Perú. De este modo, se incitaba al regreso al culto de las huacas, que son a su vez los dioses pre-hispánicos y los recintos en los que se realizaba su veneración. Sería incorrecto tildar de milenarista al Taki Unquy, ya que este movimiento no pretendía un segundo retorno de Cristo sino más bien la rebelión en contra del culto occidental-cristiano. Una categoría occidental que cabría utilizar imperfectamente (pero más ajustadamente al movimiento) es el término Mesianismo.

Paso a revuelta política[editar]

Luego de firmado el Tratado de Acobamba que ponía fin a la resistencia de los incas de Vilcabamba, el huamanguino Juan Chocne organizó el Taki Unquy como rebelión política. Justamente de rebelión contra el culto cristiano, el Taki Unquy derivó rápidamente a un movimiento de rebelión política con una ideología típicamente andina. Se pensaba que las huacas, en el primer momento de la invasión española, retornarían con todo su poder y vencerían al Dios español y con él a los invasores peninsulares, restableciendo así el equilibrio del mundo roto con la conquista. La rebelión fue duramente reprimida por el visitador Cristóbal de Albornoz, con quien colaboró el futuro cronista Felipe Guamán Poma de Ayala. Se llevó a Chocne y a los líderes espirituales a Cusco donde debieron rechazar en acto público sus creencias. Las mujeres participantes fueron recluidas en conventos y los curacas fueron multados por su participación en la sublevación.

El movimiento declinó en pocos años, se estima que terminó la práctica en 1572, pero la esperanza de una "reconquista" sobrevivió en el folclore y en círculos intelectuales.

Trascendencia[editar]

Durante mucho tiempo olvidado, fue rescatado por la historiografía peruana en un estudio de Luis Millones de 1964 y desde entonces ha sido motivo de constante revisión y análisis, pues ha ayudado a comprender varios problemas en la sociedad peruana contemporánea como por ejemplo el proceso histórico de las insurrecciones andinas contra el dominio español en el Perú. Hasta ese entonces se creía que los movimientos de Manco Inca II, Juan Santos Atahualpa, o incluso más tardíamente el de Túpac Amaru II, tenían manifestaciones únicamente políticas y se descuidaba el matiz cultural y religioso que implicaban y que el estudio del Taki Unquy llevó a comprender mejor.

La trascendencia del Taki Unquy rebasó las fronteras del Perú cuando el cantautor argentino Víctor Heredia publicó en 1986 un álbum musical homónimo.

El escritor y dramaturgo puneño Hugo Bonet Rodríguez escribió una obra de teatro titulada Taki Onqoy, que fue puesta en escena multitud de veces, sobre el arrepentimiento de los "indios" luego de haber ayudado a los españoles a derrotar a los Incas y las consecuencias históricas de tal acción; esta obra se encuentra en el libro del mismo nombre, junto a otras obras del autor.

La Danza de las tijeras (practicada por los Danzaq) de Ayacucho se la considera la continuación hasta la actualidad del antiguo Taky Ongoy.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. CASTRO-KLARÉN, Sara: Discurso y transformación de los dioses en los Andes. Del Taki Onkoy a “Rasu Ñiti” En: Millones, Luis: El retorno de las huacas. Lima/Perú. 1990. pp. 407
  2. Margarete von Brunn, Reinhild (Abril de 2009). METAMORFOSIS Y DESAPARICIÓN DEL VENCIDO: DESDE LA SUBALTERNIDAD A LA COMPLEMENTARIEDAD EN LA IMAGEN DE SANTIAGO ECUESTRE EN PERÚ Y BOLIVIA. 

Bibliografía[editar]

Enlaces externos[editar]