Taarof

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Tarof, t'aarof o ta'arof (persa: تعارف) es una forma de civismo persa que enfatiza la deferencia y el rango social entre los interlocutores en una negociación, similar al limao, la ceremoniosa etiqueta china.[1] El término engloba una gama de comportamientos sociales, como la que realiza un hombre al abrirle cortésmente la puerta a una mujer, o a un grupo de los colegas que están plantados ceremoniosamente delante de una puerta que solo permite el paso individual, suplicándole honestamente al más veterano que por favor rompa el bloqueo.

El tarof es un arte, y bien usado es una de las costumbres más encantadoras de la vida social iraní. El tarof es una forma de decir cosas sin implicarse, tanto ofrecer un décimo de una porción de comida, rechazar el pago de un servicio importante, o bien responder a un «hasta luego» con una expresión que se traduce por «moriría por ti»-.[1]

La prevalencia del tarof a menudo provoca el surgimiento de estilos de negociación diferentes a los que uno espera encontrar en una cultura no iraní. Por ejemplo, durante una negociación salarial, un trabajador podría empezar elogiando al empresario, seguido de una prolongada sesión de regateo consistente en lenguaje indirecto y educado –ambas partes están esperando que el otro rompa la linea de la discusión. Es bastante común que un trabajador iraní (incluso uno empleado en un barrio iraní de una ciudad europea) trabaje gratis durante una o dos semanas antes de que el asunto económico finalmente se mencione.[Se necesita cita] Así mismo, un tendero puede rechazar de entrada que diga un precio de un artículo expuesto para su venta, sugiriendo que es inútil, despreciable ("ghaabel nadaareh"). Las reglas del tarof obligan al cliente a insistir en el pago, a veces varias veces (hasta tres), antes de que el tendero finalmente le ponga un precio y pueda dar comienzo la negociación real.

El tarof también rige las reglas de hospitalidad: un anfitrión está obligado a ofrecer cualquier cosa que un huésped pudiera querer y, por su parte, el huésped está igualmente obligado a rechazarlo. Este ritual puede repetirse varias veces (hasta tres) antes de que el anfitrión y el huésped finalmente determinen si la oferta del anfitrión y la negativa del huésped son reales o mera cortesía. Es posible pedirle que rechace un tarof ("t'aarof nakonid"), pero eso acarrearía nuevas dificultades, pues la propia petición podría caer dentro de un tipo intrincado de tarof.

En ocasiones, el tarof puede obligarle a alguien a realizar una tarea que uno no quería realizar. Por ejemplo, si un amigo le ofrece, por mera cortesía, acercarlo a su destino en su vehículo, podrían acabar en la situación de que el otro amigo acepte directamente la oferta de ir en coche. Naturalmente, si uno estuviera siguiendo las reglas del tarof, debería rechazar la oferta muchas veces antes de aceptar.

Es una manera de negar la voluntad de complacer al interlocutor, aunque a veces sólo se niega por mera costumbre y no sólo para satisfacer al otro. Pero hay situaciones en las que el tarof persiste a una petición de ser genuinamente satisfecho. El tarof puede causar malentendidos entre ambas partes y puede suponer una fuente de situaciones comprometidas en un entorno social.

Historia[editar]

Según algunos politólogos, durante el periodo de vasallaje, en las cortes nobiliarias, el tarof regulaba el discurso diplomático. Implicaba un extremado encorsetamiento del comportamiento y el habla, para hacer de la gente, el honor y el prestigio elementos calculables como instrumentos de avances políticos.[cita requerida]

Según D. M. Rejali, para la élite feudal la ornamentación del discurso era un símbolo de prestigio. Con el advenimiento del capitalismo y su paradigma científico, la comunicación ha tendido a ser más precisa, por lo que la formalidad del tarof supone un obstáculo para la búsqueda y aumento rápido de capital.[2]

En Occidente[editar]

El ejemplo más parecido a tarof que puede observar en la cultura occidental se produce cuando surge la pregunta de quién paga la factura en un restaurante. Esta situación resulta incómoda y todos los comensales echan mano de la cartera. El conflicto normalmente se resuelve según el estatus social, pagando la cuenta el quien tiene ingresos más altos, la más de las veces una razón legítima, o el de más poder. Pero aun así, de todas formas, todos insisten en pagar. En Italia meridional, existe una costumbre similar al tarof, «fare i complimenti», ('elogiar, decir un cumplido, cumplimentar') como parte de las buenas maneras en la mesa.

Vocabulario[editar]

Palabras comunes que se usan en tarof: Ghaabeli nadaare: lit. 'No tiene ningún valor': fig. 'no hay de qué'. Ghadamet ru chesham: lit. 'Que tus pasos caigan sobre mis ojos': fig. 'eres más que bienvenido'. Ghorbaanet beram: lit. 'Me sacrificaré por ti'; fig. 'Muchas gracias'. Cheshmet roshan: lit. 'que se te iluminen los ojos'; fig. 'te lo mereces'. Khaahesh mikonam: 'lit: 'te lo suplico'; fig. 'estás humillándome'. Dastetoon dard nakoneh: lit. 'Espero que no se te hayan dañado las manos'; fig. 'Gracias'.

Ejemplos[editar]

A veces, no hacer tarof puede considerarse muy grosero y casi ofensivo. Por ejemplo, si alguien te ofrece un regalo que ya tienes, decirle la verdad sería muy grosero. Así mismo, si alguien te ofrece invitarte a cenar fuera, tienes que rechazar al principio para demostrar gran amabilidad. Esto normalmente producirá entre dos y tres ciclos sucesivos de tarof, pero uno debe ser prudente para no excederse y no terminar siempre en sí, para evitar una ofensa. No se espera que los niños y los jóvenes respondan al tarof, pero la mayoría de los niños iraníes hacia los diez años de edad son conscientes y comprenden la costumbre. Plantilla:No footnotes

'Tarof «Falso»[editar]

Un cliente llega a la caja para pagar unas verduras. El tendero le dice «está bien así, me basta con tu presencia.» Cuándo el cliente insiste en pagar, la farsa continúa con el típico intercambio de palabras aprendido culturalmente desde la infancia. La discusión concluye con una discusión menor y el vendedor finalmente recibe su dinero por la compra y el cliente se marcha. El cajero quiere el dinero y el cliente sólo quiere pagar e irse, pero están realizando un juego cultural y social.

Tarof «auténtico»[editar]

Un anfitrión ofrece a sus huéspedes cada confort disponible, incomodándose a sí mismo. A veces, esto lleva a realizar ofertas por encima de los propios medios. Cuando un ejemplo, el anfitrión utiliza los últimos fondos para comprar víveres y para hacer una estancia excesivamente agradable para su huésped. Esto puede tener consecuencias horribles para el anfitrión, pero así es el lado generoso del tarof, cuyo único propósito es satisfacer el huésped. El anfitrión está complaciéndolos y sintiéndose bien por ser generoso y humilde, independiente de las consecuencias.

Tarof «comprometedor»[editar]

Un anfitrión insiste en pedirle a su invitado que duerma en la cama principal, mientras el anfitrión duerme en el suelo. O cuando un anfitrión atiborra de comida el plato de su invitado, pues cree que así está siendo cortés, pero en realidad el invitado ya está lleno y satisfecho. El invitado se siente incómodo de dejar al anfitrión en una situación comprometida y podría acabarse todo el plato para mostrar respeto al anfitrión.

Referencias[editar]

  1. O'Neill, Shirley; Gish, Annabelle (2008). Teaching English as a second language. OUP. p. 17. 

Bibliografía[editar]

Enlaces externos[editar]