Sultanato de las mujeres

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El Sultanato de las mujeres (en turco: Kadınlar saltanatı) fue un período de extraordinaria influencia política ejercida por concubinas, esposas legales, madres e incluso abuelas de los sultanes del Imperio Otomano. Este fenómeno en el período moderno temprano, aproximadamente entre los años 1520 y 1715, comenzó durante el reinado de Solimán el Magnífico, después de su matrimonio con Hürrem Sultan (conocida también como Roxelana).[1]​Las de mayor poder fueron las esposas legítimas del sultán, denominadas haseki sultanas, o bien las madres del sultán reinante, denominadas valide sultanas. Muchas de estas mujeres ingresaban al harén como esclavas, como se esperaba del sultanato, en tanto los roles matrimoniales tradicionales eran considerados un riesgo demasiado grande para el sultán, de quien se esperaba no tuviera lealtades personales por fuera de su título. Durante este período, las haseki y valide sultanas ejercieron poder político y social, lo que les permitió influir en el funcionamiento cotidiano del imperio, además de ordenar la construcción de edificios públicos y obras filantrópicas.

Precedentes históricos[editar]

El período comúnmente conocido como el Sultanato de las mujeres fue novedoso para el imperio otomano, pero ya tenía precedentes. Entre los selyúcidas, predecesores de los otomanos, había a menudo mujeres de la nobleza que jugaban un papel activo en la política y asuntos públicos, a pesar de la oposición de otros funcionarios masculinos.[2]​ En el imperio Otomano, Orhan Gazi fue el único sultán, antes de Solimán el Magnífico, conocido por haber tomado a Holophira, una princesa bizantina, como primer esposa legal en 1299.

Hasta el siglo XIV, el poder de las mujeres en el gobierno había sido considerablemente limitado. Esta fue la era de la expansión otomana en la que la mayoría de sultanes optaban por "liderar desde el caballo", moviéndose con una corte de consejeros, visires y líderes religiosos a medida que el ejército conquistaba nuevas tierras.[3]​ Además, la política otomana a partir del siglo XV consistía en enviar jóvenes príncipes junto con sus madres a las gobernaciones provinciales en Anatolia. En efecto, esto mantenía a todas las mujeres que tenían conexión con los niveles más altos del gobierno alejadas de cualquier lugar donde pudieran ejercer algún poder significativo. Además, la práctica del fratricidio, en la que un sultán en ascenso ejecutaba a todos sus hermanos para asegurarse el trono, hizo a las madres y esposas de los príncipes incluso más dependientes de sus hombres.[página requerida]

Primeros años[editar]

A comienzos del siglo XVI, la concurrencia simultánea de dos eventos de importancia en la organización del sultanato cambiaría la estructura de poder de la dinastía Osmanlí: el final de la expansión otomana y una compleja estructura meritocrática en el gobierno. Durante el reinado de Solimán el Magnífico, se hizo claro que el imperio había alcanzado sus límites exteriores, pues sus fronteras se extendían ya a lo largo de miles de kilómetros en casi todas las direcciones. Era simplemente imposible para el sultán, en consecuencia, marcharse a extensas campañas militares, especialmente después del fracaso ocurrido en el sitio de Viena.[3]

Retrato de Hürrem Sultan hecho por un seguidor de Tiziano.

El reinado de Solimán marcó la aparición del famoso harén imperial en palacio y su influencia en la esfera política, al ser el primer sultán en casarse oficialmente, tras su matrimonio formal con la mujer que más tarde sería conocida como Roxelana o Hürrem Sultan.[4]​ Antes del Sultanato de las Mujeres, el sultán no se casaba legalmente, sino que mantenía en su harén a algunas concubinas o "cadinas" que le daban herederos: cada concubina que procreaba un único hijo varón, era enviada posteriormente junto con aquel a la provincia que se le asignara para gobernar, en lugar de permanecer en Estambul.[1]​ Otro precedente es que el mismo Solimán habría creado en 1520 el título de Valide sultan para su madre, Ayşe Hafsa Sultan, un equivalente al título de Reina madre de las cortes europeas.

Contraria a la visión occidentalizada de un Harén, este no era un espacio que albergaba a un nutrido grupo de concubinas dedicadas al ocio y a satisfacer las necesidades sexuales de un soberano; y más bien el número de mujeres con las que un sultán intimaba solía estar bastante controlado por la Valide y algunos funcionarios de la corte. Para un serrallo o casa musulmana, el Harén representaba el espacio interior o doméstico en donde convivía la familia más cercana, pero a nivel imperial se erigía como una institución política y familiar mucho más compleja. Muchas esclavas que ingresaban al harén del sultán, provenían de áreas remotas del imperio y tenían diversos orígenes étnicos, por lo que eran convertidas al Islam y educadas en la disciplina del palacio. También podían recibir educación artística o práctica de acuerdo a sus capacidades y a las necesidades del mismo harén. Durante el Sultanato de las mujeres, el harén imperial funcionó bajo una estructura social piramidal bien definida en donde el máximo cargo, después del sultán, era ocupado por la Valide sultan. Entre las concubinas, la máxima jerarquía correspondía a la Haseki sultan o esposa legal, seguida de un número variable de "cadinas" o Hatun, que podían ser distinguidas como Ikbal (mujeres que habían procreado hijos o hijas con el sultán) o como Gözde (llamadas las "favoritas", mujeres con quienes el sultán disfrutaba pasar tiempo sin que necesariamente hubieran procreado). La base de la pirámide era ocupada por un gran número de mujeres llamadas "cariyas" u odaliscas, esclavas que integraban a la servidumbre del palacio imperial o como las guardianas de cámara de la valide y demás concubinas distinguidas. Otro sector importante del Harén era representado por los eunucos, quienes eran los únicos hombres, además del sultán y algunos funcionarios o familiares cercanos a este, que tenían acceso al Harén. Los jefes eunucos eran funcionarios de alto nivel, con poder político debido a su trato directo con el sultán, el gran Visir y la familia imperial. Generalmente eran ellos, así como la Valide sultan, quienes seleccionaban a las "cadinas" que podían intimar con el sultán. El Harén, al igual que otras instituciones otomanas, era un órgano meritocrático hasta cierto punto: por su lealtad al imperio y esfuerzo propio, una odalisca podía aspirar a ser una Kalfa, es decir, una esclava a quien se le había otorgado la libertad y que percibía un salario en oro por sus servicios dentro del Harén. Así mismo, un simple eunuco podía alcanzar la posición de Kizlar Agha o Kapi Agha, los cargos de mayor importancia para los eunucos. Finalmente, si una Haseki o una Hatun tenía un hijo varón con el sultán, aspiraba a la máxima posición disponible para una mujer dentro del Imperio otomano: la de Valide sultan.

La primera Haseki sultan fue la esposa de Solimán el Magnífico, Roxelana, quien recibiría posteriormente el nombre de Hürrem Sultan tras su conversión al islam. Se ha asumido erróneamente que Hürrem era de ascendencia rusa, probablemente debido a una traducción errónea de su nombre (que se cree era Anastasia o Aleksandra Lisowska). A raíz de esto, los visitantes europeos la trataban como rusa, aunque de hecho su ascendencia era rutenia (Reino de Polonia, actual Ucrania).[5]​El nombre con el que los turcos se referían a ella, Hürrem, significaba "risueña" o "alegre", un testamento a su carácter lúdico. Los académicos no tienen certeza sobre la fecha de su llegada al harén imperial, en tanto no hay datos sobre ella en el registro de concubinas del sultán otomano, pero con base en los documentos sobre el nacimiento de su primer hijo ya estaba allí en 1521.[6]​Su importancia habría de establecerse con su matrimonio legal con Solimán el Magnífico, tras la muerte de la madre del sultán, convirtiéndose en la primera esposa de un sultán en más de dos siglos.[1]Hürrem también sería la primera concubina a la cual se le permitió permanecer en el palacio imperial de Topkapı, aún después de que su primogénito, el Şehzade Mehmed, partiera a gobernar una provincia en Anatolia.

Puesto que todas las concubinas eran inicialmente esclavas en origen, Hürrem fue primero liberada de la esclavitud, y luego se le creó el título de Haseki Sultan (Consorte imperial), el cual se siguió dando a las posteriores esposas de los sultanes hasta principios del siglo XVIII. Hürrem se dedicó principalmente a la filantropía, particularmente a la construcción de espacios comunes donde sus súbditos pudieran pasar el tiempo. El más destacado de estos fue el Complejo Haseki Sultan en Estambul, que incluía un centro médico para mujeres, una escuela, una mezquita y un comedor para alimentar a los pobres, que se construyó en la década de 1530. Hürrem murió en 1558 en Estambul, tras la muerte de sus hijos mayor y menor. Tuvieron que pasar casi quinientos años tras su muerte, para que la afirmación falsa sobre su origen ruso fuera eliminada de la tumba de Hürrem en enero de 2019.[7]

Importancia política[editar]

Ha sido tema de análisis, desde diversas fuentes, la influencia y poder de las haseki y valide en los periodos de sucesión al sultanato. Cada vez que un nuevo sultán llegaba al trono, legalmente podía asesinar a sus hermanos y medios hermanos al amparo de la regla del fratricidio real, asegurando que el poder se transfiriera únicamente de padre a hijo. En este contexto, un episodio ampliamente retratado en ensayos históricos, y que ha trascendido a la literatura y la ficción, se refiere a la rivalidad que habría existido entre Hürrem y Mahidevran Gülbahar al interior del harén imperial de Solimán el Magnífico. Mahidevran Gülbahar fue la consorte principal de Solimán el Magnífico y madre de su primogénito, el Şehzade Mustafa, nacido en 1515. Tras la llegada de Hürrem al harén y su matrimonio legal con Solimán, probablemente ocurrido en 1528, se redujo la influencia que Mahidevran Gülbahar tenía sobre el sultán, situación que también puso en desventaja a Mustafa frente a los tres príncipes hijos de Hürrem en la línea sucesoria. Se ha señalado que Hürrem, en alianza con otros funcionarios de la corte, contribuyó a una campaña de desprestigio contra Mustafa que culminaría con su ejecución en 1553, tras ser acusado de conspirar contra su padre. Paradójicamente, la muerte de Hürrem en 1558, impidió que ejerciera el cargo de valide de su hijo Selim II, quien finalmente sucedió en el sultanato a Solimán en 1566.

Muchos Beys y visires practicaron el arte político del "Damat", buscando incrementar su riqueza y poder político mediante su matrimonio con hermanas o hijas de un sultán. Esto les permitió también a muchas mujeres de la dinastía influir, a través de sus esposos, en las decisiones de estado. Las hermanas de Solimán el Magnífico, Şah Sultan y Hatice Sultan habrían estado casadas con grandes visires de la corte, mientras que la hija de Solimán, Mihrimah Sultan, también alcanzó un alto poder político como esposa del gran visir Rüstem Bajá. Tras la muerte de Hürrem, a Mihrimah se le conferiría un papel equivalente al de valide durante los últimos años del sultanato de su padre Solimán el Magnífico, y continuaría ejerciéndolo durante parte del reinado de su hermano Selim II.

Respecto al poder económico, se sabe que las sucesoras de Hürrem, Nurbanu y Safiye, hasekis y valides en los dos siguientes sultanatos, acumularían una inmensa riqueza que principalmente era ostentada en obras filantrópicas y lujosas construcciones. Safiye Sultan, haseki de Murad III y valide de Mehmed III, fue una de las mujeres más adineradas e influyentes del harén. Ella vivió en la corte Otomana durante el reinado de siete sultanes, entre 1563 y 1619. Se sabe que durante el sultanato de su bisnieto Osman II, Safiye aún se encontraba viva y retirada en el "Eski Saray", recibiendo un estipendio de 3,000 aspers al día.

Para mediados del siglo XVII, seis sultanes habían reinado, varios de los cuales habían subido al trono cuando aún eran niños. Esta aparente inestabilidad dinástica ocurrió aproximadamente durante un periodo de cuatro décadas considerado como el clímax del "sultanato de las mujeres", el cual giró en torno a una de las mujeres más poderosas de su tiempo: Kösem Sultan. De origen griego, Kösem ingresó al harén imperial a principios de la década de 1600, llamando la atención del joven sultán Ahmed I. Ahmed I fue el gobernante que proscribió la regla del fratricidio real, y a partir de él, ningún sultán Otomano podría ordenar la ejecución legal de sus hermanos. No obstante, esta práctica continuaría llevándose a cabo eventualmente en décadas posteriores, al no haber un procedimiento claro de sucesión dinástica. Una consecuencia de la abolición del fratricidio real, fue que, al existir más príncipes vivos en la línea sucesoria, se formaron partidos al interior del imperio y del harén que buscaron favorecer el ascenso al trono del Şehzade más afín a sus intereses. Hermanos o hijos del sultán, frecuentemente eran recluidos en las Altin kafes, habitaciones-prisión fuertemente custodiadas para evitar amenazas contra el sultán, por lo que muchas conspiraciones serían orquestadas por concubinas y eunucos dentro del mismo harén. Muchas haseki y valide, compitieron por asegurar que sus Şehzades sobrevivieran y ascendieran al trono.

Dotada de una inteligencia y talento sobresaliente, Kösem comenzaría a ganar poder en el harén de Ahmed I tras la muerte de la valide Handan Sultan en 1605, convirtiéndose en haseki y cercana consejera del sultán. Se conocen detalles acerca del carácter y personalidad de Kösem, gracias a los escritos del embajador veneciano Simone Contarini, quien visitó la corte Otomana entre 1609 y 1612. Contarini la retrata como "...de belleza y astucia...de muchos talentos...muy querida [por el sultán]...es escuchada en algunos asuntos y es la favorita del [sultán], que la quiere a su lado continuamente". En 1612, Contarini informó que en una ocasión, el sultán Ahmed I ordenó abofetear a una concubina que había irritado a Kösem. Se cree que esta concubina pudo ser Mahfiruz Hatice Hatun, madre de su primogénito Osman II.

La muerte de Ahmed I en 1617, quien había abolido la Ley del fratricidio, propiciaría una competencia por la sucesión entre Mustafá I, hermano del fallecido sultán, y los hijos de este. Mustafá I asumiría el sultanato, pero sería depuesto un año después tras un golpe de estado probablemente promovido por Kösem Sultan. Asumiría el sultanato Osmán II en 1618, hijo primogénito de Ahmed I y su concubina Mahfiruz Hatice Hatun, aunque este sería depuesto y asesinado en 1622 tras una revuelta Jenízara. El motín al interior del palacio fue instigado por la madre de Mustafá I, Halime Sultan y otros funcionarios. Tras un segundo sultanato de Mustafá I, este sería derrocado definitivamente en 1623, para dar paso al sultanato de Murad IV, hijo de Kösem Sultan, quien llegaría al trono a la edad de 11 años. Debido a la corta edad de Murad IV, Kösem Sultan sería la primera mujer en la historia otomana en asumir el poder absoluto como regente imperial, bajo el título sin precedentes de Naib-i Saltanat.

Entre 1623 y 1651, Kösem Sultan ejercería como la valide más poderosa del imperio Otomano, actuando como Naib-i Saltanat en dos periodos: de 1623 a 1632, como regente de su hijo el sultán Murad IV; y de 1648 a 1651, como regente de su nieto el sultán Mehmed IV. Durante su segunda regencia, Kösem Sultan entraría en un violento conflicto con su nuera, Turhan Hatice Sultan, que culminaría con su asesinato dentro del harén el 2 de septiembre de 1651. Turhan asumió entonces la regencia imperial hasta 1656, y sería ella quien paulatinamente iría menguando la influencia política de las mujeres en el imperio Otomano a favor de la figura del gran visir.

Bajo el título de regente imperial o Naib-i Saltanat, una valide sultan gobernaba virtualmente sin oposición, tanto durante el gobierno de sus hijos como durante los interregnos.[8]​ No obstante, tal prominencia radical no era fácilmente aceptada por todos. Incluso si tenía una conexión directa con el sultán, la valide sultan a menudo debía enfrentarse a la oposición de los visires del sultán, así como de la opinión pública. Mientras que sus predecesores masculinos se ganaban el favor del pueblo gracias a sus conquistas militares y su carisma, las líderes femeninas tenían que depender de ceremonias imperiales y de la construcción de monumentos y obras públicas. Estas obras públicas, conocidas como hayrat u obras de piedad, eran con frecuencia construidas de forma extravagante en nombre de la sultana, como había sido la tradición para las mujeres islámicas imperiales.[9]

Uno de los hayrat construido en nombre de Hürrem Sultan.

Otras valide, como Turhan, contribuyeron a la defensa del imperio, gastando inmensas sumas de dinero en la reconstrucción y fortificación de bastiones militares en lugares clave. Algunas de ellas llegaron incluso también a participar simbólicamente en la guerra. Por ejemplo, cuando su hijo Mehmed IV regresó de una exitosa campaña militar, Turhan organizó una procesión real para recorrer su camino de guerra y así compartir la gloria de su victoria.[3]

Asimismo, las bodas eran un motivo común de celebración y una oportunidad para que las mujeres imperiales promovieran la caridad mientras hacían alarde de su riqueza y poder. En una boda, cuando la hija de Murad III estaba a punto de casarse con un almirante prominente, la mujer ordenó entregar monedas recién acuñadas a todos los espectadores, algunos de los cuales se marcharon con las faldas llenas de riquezas.[3]

La muerte de una haseki sultan o de una valide sultan podía llegar a ser aún más extravagante. Como ejemplo, la muerte de Hürrem Sultan atrajo a multitudes de dolientes a las calles, entre ellos al mismo sultán Solimán el Magnífico, quien por tradición debía recluirse en el palacio durante el funeral de un miembro de su familia. Una vez más, monedas y comida se repartieron a los asistentes durante la ceremonia, en homenaje al carácter generoso y solidario de la reina.[3]​ La muerte de Kösem Sultan en 1651 también sería motivo de una gran conmoción popular, que paralizó el comercio en Estambul durante los tres días que duraron los funerales de la gran Valide y regente.

Los logros más duraderos de muchas esposas y madres de los sultanes fueron, en última instancia, sus grandes proyectos de obras públicas. En la forma de mezquitas, escuelas (madrasas) o monumentos, la construcción y el mantenimiento de tales proyectos brindaron una circulación económica crucial durante una época marcada por el estancamiento económico y la corrupción, a la vez que dejaban un símbolo poderoso y duradero del poder y benevolencia del sultanato. Si bien la construcción de obras públicas siempre había sido obligación del sultanato, sultanas como la madre y la esposa de Solimán emprendieron proyectos que eran más grandes y lujosos que los que construyera cualquier mujer antes de ellas, y de hecho, la mayoría de hombres.[9]

Se considera que el periodo conocido como el "sultanato de las mujeres", concluyó poco antes de la llamada Era de los tulipanes, durante la segunda década del siglo XVIII. Rabi'a Sami Sultan (fallecida en 1712) fue haseki de Ahmed II y la última concubina conocida por casarse legalmente con un sultán, mientras que Emetullah Gülnuş (fallecida en 1715), haseki de Mehmed IV y madre de los sultanes Mustafá II y Ahmed III, es considerada como la última gran Valide sultan del Imperio otomano. El título de haseki paulatinamente perdería su estatus especial y daría paso al de "Kadin Efendi" o "concubina distinguida", más cercano al título de "Hatún", dado a las "cadinas" o consortes de los harenes otomanos primitivos.

Reacciones[editar]

Si bien el "sultanato de las mujeres" fue una época de poder sin precedentes para las mujeres reales, no dejaron de enfrentar significativa oposición. Ante los embajadores y emisarios extranjeros, sin embargo, muchos opositores eran más directos. En una ocasión, por ejemplo, cuando un embajador veneciano intentó enviarle una carta a la reina sultana a través del gran visir, este se negó a transmitirle la carta, alegando que la reina madre no era más que una esclava y no tenía poder alguno propio.[3]​ Obviamente, una negación tan apasionada implica que, de hecho, la valide sultan tenía una gran autoridad, que molestaba al visir. De hecho, muchos embajadores extranjeros de la época reportaron a sus propios países que si se quería hacer negocios con el Imperio Otomano, se debía acudir a la madre del sultán antes que a cualquier otra persona.[página requerida]

Sultanas poderosas durante el período[editar]

Nombre Nacimiento Origen Marido Hijos Muerte
Ayşe Hafsa Sultan 1478 o 1479 Kanato de Crimea Selim I Solimán el Magnífico, Beyhan Sultan, Şah Sultan y Hatice Sultan 19 de marzo de 1534
Mahidevran Gülbahar 1498 circasiana Solimán el Magnífico Şehzade Mustafá, probablemente Raziye Sultan 3 de febrero de 1581
Hürrem Sultan 1502 ucraniana Solimán el Magnífico Şehzade Mehmed, Mihrimah Sultan, Şehzade Abdullah, Selim II, Şehzade Bayezid y Şehzade Cihangir 15 de abril de 1558
Mihrimah Sultan 1522 turca Hija única de Solimán I y Hürrem Sultan, y esposa del Gran Visir Rüstem Bajá. Ayşe Hümaşah Sultan y Sultanzade Osman 25 de enero de 1578
Nurbanu Sultan 1525 Veneciana, quizás griega Selim II Murad III, Esmehan Sultan, Şah Sultan y Gevherhan Sultan 7 de diciembre de 1583
Safiye Sultan 1550 albanesa Murad III Mehmed III, Şehzade Mahmud, Ayşe Sultan y Fatma Sultan 1619
Handan Sultan 1576 bosnia Mehmed III Ahmed I, Şehzade Selim, Şehzade Süleyman, dos hijas, una probablemente se llamaba Ayse Sultan 9 de noviembre de 1605
Halime Sultan 1571 abjasia Mehmed III Şehzade Mahmud, Mustafa I, dos hijas probablemente llamadas Dilruba Sultan y Hatice Sultan Desconocido (a veces después de 1623)
Mahfiruz Hatice Hatun 1590 griega Ahmed I Osman II, probablemente Bayezid Desconocido (1610 o 1620)
Kösem Sultan 1589 griega Ahmed I Şehzade Mehmed (hijo de Ahmed I), Murad IV, Şehzade Kasım, Ibrahim, Ayşe Sultan, Fatma Sultan, Gevherhan Sultan (debatible), Atike Sultan (debatible) y Hanzade Sultan 2 de septiembre de 1651
Ayşe Haseki Sultan 1615 Edirne Murad IV Ismihan Kaya Sultan 1680
Turhan Sultan 1627 ucraniana Ibrahim I Mehmed IV, Fatma Sultan (debatible) y Atike Sultan (debatible) 4 de agosto de 1683
Saliha Dilaşub Sultan 1627 serbia Ibrahim I Suleiman II 4 de diciembre de 1689
Hatice Muazzez Sultan 1628 turca Ibrahim I Ahmed II 12 de septiembre de 1687
Emetullah Rabia Gülnuş Sultan 1642 griega Mehmed IV Ahmed III y Mustafa II 6 de noviembre de 1715

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. a b c Kumar, Lisa, ed. (2017). Encyclopedia of World Biography. Farmington Hills, MI: Gale. pp. 305-306. ISBN 9781410324139. 
  2. Lambton, Ann (1988). Continuity and Change in Medieval Persia. SUNY Press. 
  3. a b c d e f Peirce, Leslie (1988). «Shifting Boundaries: Images of Ottoman Royal Women in the 16th and 17th Centuries». Critical Matrix: Princeton Working Papers in Women's Studies. 
  4. Lewis, Bernard (1962). «Ottoman Observers of Ottoman Decline». Islamic Studies I. 
  5. Yermolenko, Galina (April 2005). «Roxolana: "The Greatest Empresse of the East"». Muslim World 95 (2): 234. 
  6. Peirce, Leslie (1993). The Imperial Harem: Women and Sovereignty in the Ottoman Empire. New York, NY: Oxford University Press. pp. 58. 
  7. «Reference to Roxelana's Russian origin removed from label near her tomb in Istanbul at Ukraine's request». Interfax-Ukraine (en inglés). Consultado el 1 de marzo de 2019. 
  8. Peirce, Leslie (1993). The Imperial Harem: Women and Sovereignty in the Ottoman Empire. Oxford University Press. 
  9. a b Peirce, Leslie (1988). The Imperial Harem: Gender and Power in the Ottoman Empire, 1520-1656. Ann Arbor, MI: UMI Dissertation Information Service. p. 106. 

Bibliografía[editar]

Enlaces externos[editar]