Soporte vital avanzado

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El soporte vital avanzado (SVA) es la atención médica proporcionada por profesionales de la salud previamente capacitados para evaluar la situación del paciente, administrar la medicación necesaria en cada caso y proporcionar desfibrilación, brindando además un manejo avanzado de la vía aérea, tratando de garantizar estabilidad hemodinámica antes y durante el transporte al hospital o igualmente dentro de un centro hospitalario.

Especificación[editar]

La reanimación cardiopulmonar (RCP) dentro de la medicina es un área que está necesitada de recomendaciones sustentadas por evidencias. A partir del año 2000, la Agrupación Internacional de Consejos de Resucitación (ILCOR), lleva a cabo procesos sistemáticos de evaluación de la ciencia cada 5 años. El resultado son las recomendaciones internacionales de consenso en la ciencia y de recomendaciones de tratamiento (CoSTR). El ILCOR ha establecido seis grupos de trabajo, dos de los cuales (neonatal y pediátrico) se centran en el paciente pediátrico. Cada grupo de trabajo ha realizado los siguientes pasos: a) identificar los temas en los que era más necesario buscar pruebas, b) seleccionar e invitar a expertos internacionales a revisar las evidencias, c) realizar el proceso de evaluación, d) debatir los hallazgos, e) presentar los resultados en conferencias de consenso, f) proponer un texto consensuado para el documento CoSTR y g) aprobar dicho texto. [1]​ Del mismo modo lo hace el equipo de trabajo de adultos.

Los resultados mejoran significativamente cuando la reanimación cardiopulmonar básica (RCPB) se inicia precozmente (primeros 4 minutos posterior a la parada) por las personas que presencian el episodio y la Reanimación cardiopulmonar avanzada (RCPA) antes de 8 minutos posterior a la parada cardíaca.

RCP en Pediatría[editar]

La RCPA es el conjunto de maniobras y técnicas dirigidas a proporcionar el tratamiento definitivo de la PCR, optimizando la sustitución de las funciones respiratoria y circulatoria. Esto incluye: el manejo de la vía aérea, la ventilación con oxígeno, la consecución de un acceso vascular, la administración de fármacos, el diagnóstico y tratamiento de las arritmias y, por último, la estabilización, el transporte y la recuperación de las lesiones secundarias a la hipoxia/isquemia. [2]​ 

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. López-Herce J; Rodríguez A; Maconochie I; et al. «Actualización de las recomendaciones internacionales de reanimación cardiopulmonar pediátrica (RCP): recomendaciones europeas de RCP pediátrica». Emergencias 2017;29:266-281. 
  2. Carrillo A; López-Herce J. «Conceptos y prevención de la parada cardiorrespiratoria en niños». An Pediatr (Barc). 2006;65(2):140-6.